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14 de noviembre 2013    /   IDEAS
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Me mudo a mi tribu

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El concepto de “barrio ideológicamente puro” puede dar mucho miedo. Pero en un país en el que el vecino tiene libertad para tener un Winchester conviene que quien viva a tu lado respire en el mismo tono que tú, que luego viene un apocalipsis zombi y, con la confusión, no sabemos hacia dónde disparar. Un estudio de las Universidades de Virginia y South California revela que en la últimas décadas, los estadounidenses tienden a agruparse ideológicamente a la hora de escoger lugar de residencia hasta el punto de crear barrios con un alto grado de homogeneidad.

El sentimiento de pertenencia a una comunidad y la atávica necesidad de integración tribal son fenómenos acerca de los cuales se ha escrito mucho y que, a estas alturas de la historia de la humanidad, están asimilados como veraces. La idea que aportan las conclusiones del estudio How Ideological Migration Geographically Segregates Groups es la de la reducción del círculo de seguridad que acoge a cada individuo.

Se han incrementado los barrios ideológicamente homogéneos

El mapa electoral estadounidense en el que los estados se dividen en rojos y azules sigue teniendo sentido, pero el trabajo publicado en el Journal of Experimental Social Psychology afirma que ya se pueden encontrar núcleos ideológicamente homogéneos de un tamaño muy reducido, como condados e incluso barrios.

El mapa electoral estadounidense en el que los estados se dividen en rojos y azules sigue teniendo sentido, pero el trabajo publicado en el Journal of Experimental Social Psychology afirma que ya se pueden encontrar núcleos ideológicamente homogéneos de un tamaño muy reducido, como condados e incluso barrios.

“Cuando las personas encuentran que sus valores se adecúan al entorno, experimentan un mayor bienestar subjetivo e incrementan su autoestima”, señalan los investigadores en el informe. “La ausencia de temor a ‘represalias’ por expresar los valores propios provoca que sea más sencillo establecer fuertes lazos interpersonales y acumular capital social”.

La consecuencia de este fenómeno son paisajes residenciales con jardines repletos de similar simbología política e ideológica. ¿Las causas? Para los responsables del estudio se está produciendo un distanciamiento ideológico entre las posturas de los dos mayores partidos de Estados Unidos: demócratas y republicanos.

A día de hoy, hay un hueco de 39 puntos entre las opiniones de los dos bandos acerca de inmigración o medio ambiente

Así lo cuenta The Week, que afirma que “hace veinte años, ambos partidos estaban de acuerdo en que la protección medioambiental era algo valioso. A día de hoy, hay un hueco de 39 puntos entre los dos grupos. La separación en parcelas como el tamaño del Gobierno o la inmigración es similar”.

El estudio tomó una muestra de alrededor de 1 millón de votantes, que facilitaban a los investigadores una calificación acerca de sí mismos en una escala que iba de liberales a republicanos. Aportaban además su código postal y el código postal en el que habían residido la mayor parte de sus vidas.

Los analistas de las universidades de Virginia y South California observaron también que las personas que se califican más rotundamente como liberales o republicanos son más susceptibles de acabar en un barrio ideológicamente afín.

Esta segregación causaría, según las conclusiones de los investigadores, el fomento de la hostilidad entre ambos bandos a causa de la eliminación parcial o casi total del contacto con personas del otro bando político. Un mundo ideal.

Visto en The Week.

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El sentimiento de pertenencia a una comunidad y la atávica necesidad de integración tribal son fenómenos acerca de los cuales se ha escrito mucho y que, a estas alturas de la historia de la humanidad, están asimilados como veraces. La idea que aportan las conclusiones del estudio How Ideological Migration Geographically Segregates Groups es la de la reducción del círculo de seguridad que acoge a cada individuo.

Se han incrementado los barrios ideológicamente homogéneos

El mapa electoral estadounidense en el que los estados se dividen en rojos y azules sigue teniendo sentido, pero el trabajo publicado en el Journal of Experimental Social Psychology afirma que ya se pueden encontrar núcleos ideológicamente homogéneos de un tamaño muy reducido, como condados e incluso barrios.

El mapa electoral estadounidense en el que los estados se dividen en rojos y azules sigue teniendo sentido, pero el trabajo publicado en el Journal of Experimental Social Psychology afirma que ya se pueden encontrar núcleos ideológicamente homogéneos de un tamaño muy reducido, como condados e incluso barrios.

“Cuando las personas encuentran que sus valores se adecúan al entorno, experimentan un mayor bienestar subjetivo e incrementan su autoestima”, señalan los investigadores en el informe. “La ausencia de temor a ‘represalias’ por expresar los valores propios provoca que sea más sencillo establecer fuertes lazos interpersonales y acumular capital social”.

La consecuencia de este fenómeno son paisajes residenciales con jardines repletos de similar simbología política e ideológica. ¿Las causas? Para los responsables del estudio se está produciendo un distanciamiento ideológico entre las posturas de los dos mayores partidos de Estados Unidos: demócratas y republicanos.

A día de hoy, hay un hueco de 39 puntos entre las opiniones de los dos bandos acerca de inmigración o medio ambiente

Así lo cuenta The Week, que afirma que “hace veinte años, ambos partidos estaban de acuerdo en que la protección medioambiental era algo valioso. A día de hoy, hay un hueco de 39 puntos entre los dos grupos. La separación en parcelas como el tamaño del Gobierno o la inmigración es similar”.

El estudio tomó una muestra de alrededor de 1 millón de votantes, que facilitaban a los investigadores una calificación acerca de sí mismos en una escala que iba de liberales a republicanos. Aportaban además su código postal y el código postal en el que habían residido la mayor parte de sus vidas.

Los analistas de las universidades de Virginia y South California observaron también que las personas que se califican más rotundamente como liberales o republicanos son más susceptibles de acabar en un barrio ideológicamente afín.

Esta segregación causaría, según las conclusiones de los investigadores, el fomento de la hostilidad entre ambos bandos a causa de la eliminación parcial o casi total del contacto con personas del otro bando político. Un mundo ideal.

Visto en The Week.

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