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Comensales por el mundo

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Cuando Jay Savsani se acercó a la recepción del hotel en el que se alojaba en Camboya para que le indicasen un lugar en el que pudiera cenar con sus acompañantes aquella noche, no esperaba la recomendación de ningún restaurante de la zona. Por eso, al hacer la pregunta, puntualizó: “¿Podríamos ir a cenar a casa de alguien?”.

Minutos después, Savsani y sus amigos llegaban a casa de Mr Pong. No podían haber conocido mejor anfitrión. Además de compartir mesa con ellos, Mr Pong amenizó la velada con una sesión de música tradicional camboyana, acompañado únicamente por un órgano infantil Casio.

MrPong y su mujerMr. Pong y su mujer

En Cambodia con MrPong

Como la bizarra pero, sobre todo, agradable experiencia no merecía quedar relegada en el capítulo de anécdotas viajeras, Jay la convirtió en una idea de negocio. Sentía la necesidad de que muchos otros Savsani y otros tantos Mr Pong de todo el mundo pudieran compartir mesa, mantel, música y charla de la misma forma que ellos lo hicieron aquella noche.

La start up que Savsani tenía en mente iba a llevar el nombre de Meal Sharing porque lo que trataba era conectar a gente de cualquier rincón del mundo que quisieran probar (como le ocurrió a él en Camboya) o compartir (como en el caso de Mr Pong) su desayuno, comida o cena. “Nos han comparado con el Couchsurfing de la comida casera”, dice Ainara del Valle, eropean lead de Meal Sharing, justo antes de asegurar que desde su lanzamiento en noviembre de 2012, la web del proyecto se ha convertido en la más importante de su categoría, con cerca de 3.000 usuarios en 300 ciudades.

Entre ellos algunos se han dado de alta como Anfitriones (“quieren recibir gente en casa e ir a casa de otras gentes”) o como Invitados (“solo quieren lo último porque no pueden o no quieren compartir sus recetas”). Unos y otros pueden consultar qué anfitriones hay cerca de ellos, consultar su perfil y, sobre todo, el tipo de comida que suelen ofrecer. Una práctica que adquiere aún más significado cuando los usuarios se encuentran de viaje. “Por petición popular, añadimos la posibilidad de ‘invitar’ a otros mealsharers. Al final, compartir una comida con otros es una forma de viajar”.

Meal Sharing aconseja a los invitados que lleven algún detallito, al igual que lo harían al visitar a algún amigo. Antes de eso deben rellenar una solicitud para informar al anfitrión de aspectos como el número de personas que tienen previsto acudir al encuentro, en qué momento del día… A partir de ahí, anfitrión e invitado pueden seguir intercambiando mensajes para concretar otros detalles.

Comer casero a 10.000 km de casa

Mentalidad abierta, ganas de aprender, conectar y sobre todo compartir con los demás son los únicos requisitos que, según Del Valle, se necesita para formar parte de Meal Sharing. “La propia web hace de filtro porque la gente a la que le gusta la idea y decide unirse suelen responder a ese perfil”.

Y subrayamos “únicos” porque no hay ningún otro. “Nos hemos llevado una gran sorpresa porque inicialmente pensamos que los usuarios serían gente joven que está viajando. Pero hay de todo: desde estudiantes a jubilados (¡Nos encanta, porque nadie cocina mejor que una abuela!) de todo tipo de clase y oficio. ¡Hay hasta familias con niños pequeños!”.

Tampoco hay un prototipo de menú ni de tipo de comida. “Está desde el que comparte los cereales del desayuno hasta los que cocinan sofisticadas recetas de la cocina francesa…”. El nivel de habilidad culinaria es lo de menos “porque lo importante no es la comida sino el hecho de compartirla”.

Aunque lo de cocinar platos típicos del país, cuando se recibe a un invitado foráneo, suele ser algo bastante frecuente. Al igual que cocinar alimentos orgánicos: “Muchos anfitriones utilizan productos de sus propios huertos o los huevos de sus patos y gallinas”.

Y como de lo que se trata es de compartir, Meal Sharing siempre anima a sus usuarios a que también lo hagan con su experiencia. Que la documenten en la web con imágenes y detalles de todo lo ocurrido. “Es una forma de hacer más segura la aventura y de ayudar a los nuevos usuarios a que se hagan una idea de lo que es Meal Sharing”.

Mealshare en la casa barco en LondresMealshare en una casa barco en Londres 

 

Mealshare Vegano en BerlinMealshare vegano en Berlín

 

Mealshare en ParísMealshare en París

 

Mealshare Palestina en ParísMealshare Palestina en París

 

Mealslhare de desayuno en BerlinMeal Sharing desayuno en Berlín  

 

Mealshare en ChicagoMeal Sharing en Chicago

 

 

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Fotos interior: Meal Sharing

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Minutos después, Savsani y sus amigos llegaban a casa de Mr Pong. No podían haber conocido mejor anfitrión. Además de compartir mesa con ellos, Mr Pong amenizó la velada con una sesión de música tradicional camboyana, acompañado únicamente por un órgano infantil Casio.

MrPong y su mujerMr. Pong y su mujer

En Cambodia con MrPong

Como la bizarra pero, sobre todo, agradable experiencia no merecía quedar relegada en el capítulo de anécdotas viajeras, Jay la convirtió en una idea de negocio. Sentía la necesidad de que muchos otros Savsani y otros tantos Mr Pong de todo el mundo pudieran compartir mesa, mantel, música y charla de la misma forma que ellos lo hicieron aquella noche.

La start up que Savsani tenía en mente iba a llevar el nombre de Meal Sharing porque lo que trataba era conectar a gente de cualquier rincón del mundo que quisieran probar (como le ocurrió a él en Camboya) o compartir (como en el caso de Mr Pong) su desayuno, comida o cena. “Nos han comparado con el Couchsurfing de la comida casera”, dice Ainara del Valle, eropean lead de Meal Sharing, justo antes de asegurar que desde su lanzamiento en noviembre de 2012, la web del proyecto se ha convertido en la más importante de su categoría, con cerca de 3.000 usuarios en 300 ciudades.

Entre ellos algunos se han dado de alta como Anfitriones (“quieren recibir gente en casa e ir a casa de otras gentes”) o como Invitados (“solo quieren lo último porque no pueden o no quieren compartir sus recetas”). Unos y otros pueden consultar qué anfitriones hay cerca de ellos, consultar su perfil y, sobre todo, el tipo de comida que suelen ofrecer. Una práctica que adquiere aún más significado cuando los usuarios se encuentran de viaje. “Por petición popular, añadimos la posibilidad de ‘invitar’ a otros mealsharers. Al final, compartir una comida con otros es una forma de viajar”.

Meal Sharing aconseja a los invitados que lleven algún detallito, al igual que lo harían al visitar a algún amigo. Antes de eso deben rellenar una solicitud para informar al anfitrión de aspectos como el número de personas que tienen previsto acudir al encuentro, en qué momento del día… A partir de ahí, anfitrión e invitado pueden seguir intercambiando mensajes para concretar otros detalles.

Comer casero a 10.000 km de casa

Mentalidad abierta, ganas de aprender, conectar y sobre todo compartir con los demás son los únicos requisitos que, según Del Valle, se necesita para formar parte de Meal Sharing. “La propia web hace de filtro porque la gente a la que le gusta la idea y decide unirse suelen responder a ese perfil”.

Y subrayamos “únicos” porque no hay ningún otro. “Nos hemos llevado una gran sorpresa porque inicialmente pensamos que los usuarios serían gente joven que está viajando. Pero hay de todo: desde estudiantes a jubilados (¡Nos encanta, porque nadie cocina mejor que una abuela!) de todo tipo de clase y oficio. ¡Hay hasta familias con niños pequeños!”.

Tampoco hay un prototipo de menú ni de tipo de comida. “Está desde el que comparte los cereales del desayuno hasta los que cocinan sofisticadas recetas de la cocina francesa…”. El nivel de habilidad culinaria es lo de menos “porque lo importante no es la comida sino el hecho de compartirla”.

Aunque lo de cocinar platos típicos del país, cuando se recibe a un invitado foráneo, suele ser algo bastante frecuente. Al igual que cocinar alimentos orgánicos: “Muchos anfitriones utilizan productos de sus propios huertos o los huevos de sus patos y gallinas”.

Y como de lo que se trata es de compartir, Meal Sharing siempre anima a sus usuarios a que también lo hagan con su experiencia. Que la documenten en la web con imágenes y detalles de todo lo ocurrido. “Es una forma de hacer más segura la aventura y de ayudar a los nuevos usuarios a que se hagan una idea de lo que es Meal Sharing”.

Mealshare en la casa barco en LondresMealshare en una casa barco en Londres 

 

Mealshare Vegano en BerlinMealshare vegano en Berlín

 

Mealshare en ParísMealshare en París

 

Mealshare Palestina en ParísMealshare Palestina en París

 

Mealslhare de desayuno en BerlinMeal Sharing desayuno en Berlín  

 

Mealshare en ChicagoMeal Sharing en Chicago

 

 

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Fotos interior: Meal Sharing

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