13 de junio 2013    /   ENTRETENIMIENTO
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“Si quieres comerte un animal deberías ser capaz de sacrificarlo”

13 de junio 2013    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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Desde hace décadas la industria alimentaria trabaja en escindir los productos de origen animal de los animales que los originan. Las salchichas, los filetes limpios y deshuesados, los palitos de merluza o los McNuggets no remiten, ni en forma ni en nombre, a los pollos, cerdos, vacas y pescados sacrificados para alimentarnos.
UPDATE: John O’Shea puntualiza algunas cosas del artículo.
El mismo proceso de sacrificio también está cada vez más oculto de cara al consumidor. Nuestros abuelos asistían a la matanza del cerdo, cuando no empuñaban ellos mismos el cuchillo de degollar. Nuestros padres veían al menos cómo el carnicero despiezaba la vaca que iban a cenar, pero incluso este espectáculo gore se realiza cada vez más entre bambalinas: nosotros y nuestros hijos simplemente seleccionamos envases con alimentos: la lasaña de espinacas y la de carne (tal vez de caballo) conviven en la balda igual que lo hacen el chicle de fresa y el de menta, dos opciones más del mercado de consumo, ajenas a cualquier tipo de debate moral.
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El artista inglés John O’Shea, vegetariano desde 2008, quiso investigar esta disociación entre el acto de comer y el –ajeno, ignoto- acto de matar, actividad que hemos subcontratado a unos especialistas –los matarifes- para que la ejecuten en pulcras salas. O’Shea propuso la instauración de una Licencia de Carne (Meat Licence), que brindaría el derecho a consumir productos animales exclusivamente a aquellas personas que hubieran acreditado el sacrificio de algún animal. Su propuesta de “ley” dice así:

“Es contraria a la ley inglesa comprar o consumir carne sin una licencia apropiada. Para obtener la licencia de carne los ciudadanos se tendrán que involucrar en un compromiso específico y supervisado de matar un animal”.

Sería doblemente hipócrita denunciar la “hipocresía” del consumo de animales sacrificados por terceros y seguir comiendo fish & chips alegremente, de modo que O’Shea el chef holandés Sascha Landshoff se puso a predicar con el ejemplo: sacrificó, por este orden, una langosta (a cuchillo), un pollo (de un hachazo), una trucha (a golpes) y un cordero (de un disparo en la cabeza). Las imágenes –demasiado gráficas, incluso para un omnívoro- las fue colgando en la página web del proyecto, a modo de documentación [O’Shea no ha conseguido aún su Licencia de Carne, según reconoce en los comentarios de este post].
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Simultáneamente a la obra-acción-performance de O’Shea y sin que parezca mediar ninguna relación, el multimillonario Mark Zuckergerg, propietario de Facebook, reconoció que su “reto personal” para 2011 era “comer solo carne de animales que he matado yo mismo”. El millonario informó a sus 847 amigos en Facebook: “Acabo de matar un cerdo y una cabra”. Como una ídem, sí.
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La campaña de O’Shea para convertir a los carnívoros en matarifes no termina ahí. El provocador artista también está explorando nuevas formas de consumir proteínas animales sin necesidad de aplicarles la suerte de espadas: el Black Market Pudding (juego de palabras entre “black pudding”, morcilla, y “mercado negro”) es la primera morcilla del mundo que se realiza sin sacrificar al cochino, sino extrayéndole un poco de sangre, el equivalente a un análisis, talmente.
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Según explica el inventor de la morcilla de cerdo vivo en una entrevista: “Cuando comes Black Market Pudding estás ingiriendo la sangre de un animal vivo. Técnicamente, esto te pone en una posición más cercana a la de un parásito que a un carnívoro tradicional”. Simultáneamente, “no solo estás comprando una deliciosa morcilla, sino que además estás colaborando con un producto que saca al animal de la cadena trófica”.
El primer prototipo de Black Market Pudding fue creado para la exposición Food Forward, sobre el futuro de la alimentación, celebrada en Holanda en 2012. Podemos concluir que O’Shea representa la escuela “blanda” de pensamiento en este particular, mientras los más radicales, como el escritor Antonio Dyaz, promueven el consumo de carne humana para paliar el hambre en el mundo.
Página web de Meat Licence y del artista. Con información de Fortune y Prote.in. Visto en Tina Paterson.
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“Es contraria a la ley inglesa comprar o consumir carne sin una licencia apropiada. Para obtener la licencia de carne los ciudadanos se tendrán que involucrar en un compromiso específico y supervisado de matar un animal”.

Sería doblemente hipócrita denunciar la “hipocresía” del consumo de animales sacrificados por terceros y seguir comiendo fish & chips alegremente, de modo que O’Shea el chef holandés Sascha Landshoff se puso a predicar con el ejemplo: sacrificó, por este orden, una langosta (a cuchillo), un pollo (de un hachazo), una trucha (a golpes) y un cordero (de un disparo en la cabeza). Las imágenes –demasiado gráficas, incluso para un omnívoro- las fue colgando en la página web del proyecto, a modo de documentación [O’Shea no ha conseguido aún su Licencia de Carne, según reconoce en los comentarios de este post].
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Simultáneamente a la obra-acción-performance de O’Shea y sin que parezca mediar ninguna relación, el multimillonario Mark Zuckergerg, propietario de Facebook, reconoció que su “reto personal” para 2011 era “comer solo carne de animales que he matado yo mismo”. El millonario informó a sus 847 amigos en Facebook: “Acabo de matar un cerdo y una cabra”. Como una ídem, sí.
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Según explica el inventor de la morcilla de cerdo vivo en una entrevista: “Cuando comes Black Market Pudding estás ingiriendo la sangre de un animal vivo. Técnicamente, esto te pone en una posición más cercana a la de un parásito que a un carnívoro tradicional”. Simultáneamente, “no solo estás comprando una deliciosa morcilla, sino que además estás colaborando con un producto que saca al animal de la cadena trófica”.
El primer prototipo de Black Market Pudding fue creado para la exposición Food Forward, sobre el futuro de la alimentación, celebrada en Holanda en 2012. Podemos concluir que O’Shea representa la escuela “blanda” de pensamiento en este particular, mientras los más radicales, como el escritor Antonio Dyaz, promueven el consumo de carne humana para paliar el hambre en el mundo.
Página web de Meat Licence y del artista. Con información de Fortune y Prote.in. Visto en Tina Paterson.
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Opiniones 23
  • La verdad, veo bastantes complicaciones legales a la hora de comer carne humana si tenemos que ocuparnos de sacrificar al animal en cuestión con nuestras propias manos. Excelente post. El maquillaje de los alimentos está conduciendo a que los niños no tengan ni idea de qué es exactamente lo que están comiendo. La matanza del cerdo tradicional, ya prohibida, me parece mucho más honesta.

  • No voy a sacrificar mis propios animales que comeré porque:
    1- Si lo hiciera no lo haría de la forma correcta
    2- Podrían sufrir más
    3- Quizás al sacrificarlos mal se quedan con sangre y puede ser peligroso.
    Seguiré comiendo carne sacrificada por otros.

    • No, no hace falta, pero para opinar algo con sentido y no una soplapollez si hace falta no solo saber leer, también hace falta entender lo que lees. Le animo a que haga una lectura comprensiva de nuevo. Descubrirá el sinsentido de sus comparaciones.

  • Yo iria un paso mas lejos, que no usen productos made in china quienes no sean capaces de esclavizar a un chino, o mobiles quienes no sean capaces de avalar una gerra intestina en el africa para sacrificar niños por el coltan, o combustibles quienes no sean capaces de matar a un iraquí.

  • No no. El mérito sería cazarlo previamente antes de matarlo y sacrificarlo. A ver cuántos son capaces de perseguir a un conejo para cazarlo sin trampas ni armas…como los carnívoros…que ir al corral no tiene mérito.

    • Muy buena esa Gilbert y además comernos crudo a ese animal, si es que nuestro estómago (no carnívoro) tiene las encimas necesarias para poder digerirlo y sacarle sus nutrientes. Obviamente en lo de la caza estaríamos en desventaja,Cada animal utiliza sus armas, la del hombre es su inteligencia y por lo tanto el uso de armas y trampas para poder subsistir. Hoy en día el hombre inteligente y evolucionado entiende que no es necesario matar a ningún igual, ya sea perro, caballo, cordero, Entiende que de las verduras, las frutas,las legumbres, las semillas y las algas obtiene todos los nutrientes que necesita de forma más efectiva ademas

  • Totalmente de acuerdo, es que somos unos cobardes, nos gusta la carne pero nos escandalizamos a la vista de sangre…que poca coherencia

  • Cuando vemos esas pelis de ciencia ficción, en que vienen unos extraterrestres «malísimos» y se alimentan de humanos, nos parece intolerable y por supuesto son «malos».
    No obstante la plaga para este planeta somos nosotros los humanos, somos plaga, nos comemos todo bicho viviente, es más para que resulte más cómodo, los criamos y alimentamos con la única finalidad de matarlos para comerlos.
    Comer carne o pescado, es una costumbre bárbara y así lo siento, no obstante a pesar de que pienso así, no he renunciado a ser carnívoro, pero si siento que estamos llevando el planeta a la ruina.
    En el futuro cuando se cultive la carne, mirarán a sus antepasados nos verán como unos bárbaros, igual que ahora miramos hacia los romanos y nos parece una brutalidad y un asesinato hacer luchar a dos hombres a muerte, por el simple placer de verlos pelear.

  • Lógico. Y para comer verdura, debería ser obligatorio cultivarla en casa; lo siento por los que vivan en pisos pequeños, que tendrán que convertir la bañera en huertecillo (o, mutatis mutandis, la ducha, aunque sólo sea para plantas trepadoras)
    Y ahora que lo pienso… para echar un polvo ¿qué carnet voy a necesitar? ¿El de manipulador de alimentos?

  • Totalmente de acuerdo pero hay una gran diferencia, matar un animal de granja cuando le toca o cazar de forma controlada no son actos malvados, como esos que comentas…

  • Si no fuese que matamos mucho mas de lo que podemos comer, y los que destruimos para controlar el precio de la carne en el mercado…en fin, la provocaciòn de O’Shea tiene su sentido, matamos animales sin ningún respeto ni hacia ellos ni hacia nosotros, se vean los efectos negtivos de una dieta basada en carne

  • Hi, I’m John (the artist) – this is a really nice article but there are some factual inaccuracies which need to be pointed out:
    I have not personally obtained my own Meat Licence. I established the initiative in 2008 and have promoted and developed it since but, when I faced up to the reality of animal slaughter, I realised very clearly that I did not want to kill animals and so, from that point on, I do not eat meat.
    The person in the images is a Dutch chef and photographer called Sascha Landshoff and he is a very interesting artist in his own right: http://www.saschalandshoff.com We met at the airport at Amsterdam and he told me that he felt disconnected with the process of where his food was coming from and I guided him through a process to obtain his own Meat Licence. (Other people will be able to do this too soon – if anyone is interested please send a message via the contact form on my website).
    (Additionally, the images of the killing are also by Sascha Landshoff and should be credited as such – I hope that the publication can make these amends).
    I’m glad that people are interested in this activity,
    John O’Shea
    Manchester, U.K.

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