24 de abril 2018    /   BUSINESS
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Megan Maxwell: Cuando Eric Zimmerman hizo sombra a Christian Grey

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«Oír sus gemidos, sentir el calor de su cuerpo y su entrega me hacen perder la razón, y disfruto… disfruto y disfruto, mientras juego con el aparatito en su clítoris y ella se agita gustosa entre mis manos y el olor dulzón del sexo se extiende a nuestro alrededor».

Así son algunos momentos de Eric Zimmerman, una suerte de irresistible Grey patrio inventado por una mujer de 53 años residente en Madrid.

Con sus novelas eróticas, la escritora Megan Maxwell (pseudónimo literario de María del Carmen Rodríguez del Álamo) es un fenómeno editorial y casi paranormal del que –ahora sí– medio mundo habla. La avalan cerca de dos millones de ejemplares vendidos en España en los últimos cinco años y muchos más distribuidos por veintitantos países distintos. Uno pierde la cuenta de su éxito

Un éxito plasmado incluso en pubis ajenos

¿Y hasta dónde llegará su magnetismo? «¡Hasta el infinito y más allá!», exclama su editora, Esther Escoriza, de Planeta. Precisamente, «Hasta el infinito y más allá» es uno de los mensajes que algunas de sus seguidoras se tatúan en el pubis. Usan las iniciales HEIYMA por aquello de optimizar el espacio carnal femenino. También se ponen títulos emblemáticos de la autora como Pídeme lo que quieras, en honor a Judith, la protagonista, que luce esa frase en el monte de Venus.

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«Sí, sí, claro que es cierto», ríe nuestra genuina superventas. «Y también se tatúan «Sorpréndeme» o las flores que aparecen en mis novelas eróticas. Muchos de mis lectores esperan leer un libro mío para tatuarse su título o algo que les gusta», comenta para Yorokobu. Y más de una se lo ha mostrado. Sin rubor. Así son las llamadas Guerreras Maxwell, esas mujeres empoderadas de sus tórridas historias.

Ella misma lleva en su antebrazo el escudo con el que se identifica su legión de fans, personas ávidas de emociones fuertes que le piden fotos por la calle o en el súper. «Cada día más; ¡y eso me sigue sorprendiendo!», confiesa feliz, quitando hierro al hecho de que cierta crítica sesuda haya obviado a veces su mérito, todo un secreto a voces: «Lo bueno es que los lectores, en este caso mis guerreras y guerreros, han presentado batalla y han luchado junto a mí por lo que nos gusta y nos hace el día a día más ameno».

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El erotismo seduce a un batallón de lectores

El género de la novela erótica, que vivió una revolución tras las célebres 50 Sombras de Grey, está en auge. «Me parece estupendo… Todo lo que ayude a que las personas lean y se diviertan, ¿por qué no?», plantea Maxwell. «Son libros que ayudan a superar un momento de bajón o que te permiten soñar. Las mujeres empatizamos con sus personajes. Se nota la perspectiva femenina. Cierro los ojos y vuelo. Son evasión y diversión», valora Esther Escoriza.

Ella fue la cazatalentos de Megan Maxwell allá por 2011 y cree que su obra ofrece un delicioso menú narrativo: «Fíjate… Un señor estupendísimo, una chica guerrera hasta decir basta, un final feliz, líos variados entre los protagonistas, gente que se cruza en el camino, mucho sexo y humor». Porque «Megan es como la ves, no tiene tapujos, es transparente» y, excepto en alguna novela especial, que también las tiene de tema medieval y puramente romántico, siempre te hace reír. «Y consigue emocionarte», continúa.

La editora agradece la fidelidad de su público y derriba mitos: «El lector de estas novelas compra por impulso, le encantan. Hay gente de todas las edades, con idiomas y buen nivel cultural». Y todo está cambiando, empezando por las portadas, que son elegantes, misteriosas, más oscuras y seductoras. Pocos se avergüenzan ya de viajar en metro, por ejemplo, con un libro de esta índole. Y, de nuevo, sale a relucir la autora británica E.L. James. «En el camino desde Grey hasta hoy Megan ha escrito muchas novelas. ¿Ha estado silenciada? En los medios especializados de novelas románticas, las blogueras han hecho muchas reseñas. En el mundo digital estamos muy al día de todas las novedades. En el ámbito de la prensa tradicional hay alguna revista que sí se ha interesado más».

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Y entonces, el fenómeno de esta mujer que hace vida normal en el extrarradio madrileño se ha desatado y le dan cancha mediática. «Creo que no podemos hablar de listas extraoficiales ni oficiales. Mi percepción es que con Grey y Pídeme lo que quieras… esos libros salían en las listas de más vendidos. Para convertirte en la autora nacional más vendida has tenido que vender», apunta su mentora en Planeta.

«Lo que siempre digo es que se quejan de que en España no se lee, cuando más de un millón doscientas mil personas leen ejemplares de novelas románticas cada año. Tú eliges lo que quieres leer». Y así lo hacen por doquier millones de «guerreras y guerreros». Esther Escoriza recuerda que en 2013, Maxwell fue «la escritora nacional más vendida en España» y «en Sudamérica también es apabullante».

Y las presentaciones –con aforo completo– son para verlas. «Siempre se acerca alguien a confesar que se ha enganchado». El mismísimo Vargas Llosa recalcó que los best sellers románticos de la mítica Corín Tellado eran «un fenómeno social y cultural que permitía soñar». Igual sucede con Megan Maxwell. «Dignifica el género», subrayan en la editorial. «Algunos dueños de locales liberales, de intercambio de parejas, me han escrito para darme las gracias por la afluencia de público», añade la autora con un aire divertido. «Y me preguntan todo tipo de temas sexuales, pero yo repito que no soy sexóloga».

Yo me lo guiso, yo me lo como

«Mi día a día es tan normal como el de cualquier otra persona, con la diferencia de que yo soy escritora y trabajo desde casa», nos dice. Megan se inspira escuchando música, es metódica y perfecciona los detalles lúbricos viendo porno y gracias a «San Google» (sic). Lo mismo cocina mientras piensa en una escena para su próxima novela –escribe unas tres o cuatro por año– que chatea con su iPad.

Maneja sus propias redes sociales porque le fascina el contacto directo con sus seguidores (cientos de miles entre Facebook, Twitter e Instagram) y celebra que a su familia «no le da ningún pudor» leer sus libros. Libros con un límite marcado –«no entra lo desagradable o forzado»– y con más secuelas a la vista: en noviembre de 2018, la segunda parte de Yo soy Eric Zimmerman; en febrero de 2019, la quinta parte de la saga medieval Las guerreras Maxwell; y antes, en junio, otra obra: El proyecto de mi vida.

Sí, muchas cabeceras importantes ya reconocen sin ambages el éxito de esta mujer tan cercana y prolífica. Y quizá nuestro siguiente encuentro sea en la cola de un cine, pendientes del estreno de una adaptación de algún libro suyo. «¡Oohhh! ¡Ya me gustaría a mí! ¡Espero algún día ver ese sueño cumplido!», resuelve con vehemencia. ¿Hasta dónde llegará Megan Maxwell?

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Así son algunos momentos de Eric Zimmerman, una suerte de irresistible Grey patrio inventado por una mujer de 53 años residente en Madrid.

Con sus novelas eróticas, la escritora Megan Maxwell (pseudónimo literario de María del Carmen Rodríguez del Álamo) es un fenómeno editorial y casi paranormal del que –ahora sí– medio mundo habla. La avalan cerca de dos millones de ejemplares vendidos en España en los últimos cinco años y muchos más distribuidos por veintitantos países distintos. Uno pierde la cuenta de su éxito

Un éxito plasmado incluso en pubis ajenos

¿Y hasta dónde llegará su magnetismo? «¡Hasta el infinito y más allá!», exclama su editora, Esther Escoriza, de Planeta. Precisamente, «Hasta el infinito y más allá» es uno de los mensajes que algunas de sus seguidoras se tatúan en el pubis. Usan las iniciales HEIYMA por aquello de optimizar el espacio carnal femenino. También se ponen títulos emblemáticos de la autora como Pídeme lo que quieras, en honor a Judith, la protagonista, que luce esa frase en el monte de Venus.

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«Sí, sí, claro que es cierto», ríe nuestra genuina superventas. «Y también se tatúan «Sorpréndeme» o las flores que aparecen en mis novelas eróticas. Muchos de mis lectores esperan leer un libro mío para tatuarse su título o algo que les gusta», comenta para Yorokobu. Y más de una se lo ha mostrado. Sin rubor. Así son las llamadas Guerreras Maxwell, esas mujeres empoderadas de sus tórridas historias.

Ella misma lleva en su antebrazo el escudo con el que se identifica su legión de fans, personas ávidas de emociones fuertes que le piden fotos por la calle o en el súper. «Cada día más; ¡y eso me sigue sorprendiendo!», confiesa feliz, quitando hierro al hecho de que cierta crítica sesuda haya obviado a veces su mérito, todo un secreto a voces: «Lo bueno es que los lectores, en este caso mis guerreras y guerreros, han presentado batalla y han luchado junto a mí por lo que nos gusta y nos hace el día a día más ameno».

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El erotismo seduce a un batallón de lectores

El género de la novela erótica, que vivió una revolución tras las célebres 50 Sombras de Grey, está en auge. «Me parece estupendo… Todo lo que ayude a que las personas lean y se diviertan, ¿por qué no?», plantea Maxwell. «Son libros que ayudan a superar un momento de bajón o que te permiten soñar. Las mujeres empatizamos con sus personajes. Se nota la perspectiva femenina. Cierro los ojos y vuelo. Son evasión y diversión», valora Esther Escoriza.

Ella fue la cazatalentos de Megan Maxwell allá por 2011 y cree que su obra ofrece un delicioso menú narrativo: «Fíjate… Un señor estupendísimo, una chica guerrera hasta decir basta, un final feliz, líos variados entre los protagonistas, gente que se cruza en el camino, mucho sexo y humor». Porque «Megan es como la ves, no tiene tapujos, es transparente» y, excepto en alguna novela especial, que también las tiene de tema medieval y puramente romántico, siempre te hace reír. «Y consigue emocionarte», continúa.

La editora agradece la fidelidad de su público y derriba mitos: «El lector de estas novelas compra por impulso, le encantan. Hay gente de todas las edades, con idiomas y buen nivel cultural». Y todo está cambiando, empezando por las portadas, que son elegantes, misteriosas, más oscuras y seductoras. Pocos se avergüenzan ya de viajar en metro, por ejemplo, con un libro de esta índole. Y, de nuevo, sale a relucir la autora británica E.L. James. «En el camino desde Grey hasta hoy Megan ha escrito muchas novelas. ¿Ha estado silenciada? En los medios especializados de novelas románticas, las blogueras han hecho muchas reseñas. En el mundo digital estamos muy al día de todas las novedades. En el ámbito de la prensa tradicional hay alguna revista que sí se ha interesado más».

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Y entonces, el fenómeno de esta mujer que hace vida normal en el extrarradio madrileño se ha desatado y le dan cancha mediática. «Creo que no podemos hablar de listas extraoficiales ni oficiales. Mi percepción es que con Grey y Pídeme lo que quieras… esos libros salían en las listas de más vendidos. Para convertirte en la autora nacional más vendida has tenido que vender», apunta su mentora en Planeta.

«Lo que siempre digo es que se quejan de que en España no se lee, cuando más de un millón doscientas mil personas leen ejemplares de novelas románticas cada año. Tú eliges lo que quieres leer». Y así lo hacen por doquier millones de «guerreras y guerreros». Esther Escoriza recuerda que en 2013, Maxwell fue «la escritora nacional más vendida en España» y «en Sudamérica también es apabullante».

Y las presentaciones –con aforo completo– son para verlas. «Siempre se acerca alguien a confesar que se ha enganchado». El mismísimo Vargas Llosa recalcó que los best sellers románticos de la mítica Corín Tellado eran «un fenómeno social y cultural que permitía soñar». Igual sucede con Megan Maxwell. «Dignifica el género», subrayan en la editorial. «Algunos dueños de locales liberales, de intercambio de parejas, me han escrito para darme las gracias por la afluencia de público», añade la autora con un aire divertido. «Y me preguntan todo tipo de temas sexuales, pero yo repito que no soy sexóloga».

Yo me lo guiso, yo me lo como

«Mi día a día es tan normal como el de cualquier otra persona, con la diferencia de que yo soy escritora y trabajo desde casa», nos dice. Megan se inspira escuchando música, es metódica y perfecciona los detalles lúbricos viendo porno y gracias a «San Google» (sic). Lo mismo cocina mientras piensa en una escena para su próxima novela –escribe unas tres o cuatro por año– que chatea con su iPad.

Maneja sus propias redes sociales porque le fascina el contacto directo con sus seguidores (cientos de miles entre Facebook, Twitter e Instagram) y celebra que a su familia «no le da ningún pudor» leer sus libros. Libros con un límite marcado –«no entra lo desagradable o forzado»– y con más secuelas a la vista: en noviembre de 2018, la segunda parte de Yo soy Eric Zimmerman; en febrero de 2019, la quinta parte de la saga medieval Las guerreras Maxwell; y antes, en junio, otra obra: El proyecto de mi vida.

Sí, muchas cabeceras importantes ya reconocen sin ambages el éxito de esta mujer tan cercana y prolífica. Y quizá nuestro siguiente encuentro sea en la cola de un cine, pendientes del estreno de una adaptación de algún libro suyo. «¡Oohhh! ¡Ya me gustaría a mí! ¡Espero algún día ver ese sueño cumplido!», resuelve con vehemencia. ¿Hasta dónde llegará Megan Maxwell?

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Opiniones 6
  • Megan me atrapa con cada novela, me ayudó a terminar de destapar mi lado erótico con la saga de PÍDEME LO QUE QUIERAS y mi matrimonio cambió para bien. Gracias Megan!!!. DTB.

  • ¿Hasta donde llegara? A la pantalla Grande. Es algo que tod@s Sun f@ns deseamos, y más con la saga de Pideme Lo Que Quieras. De una u otra forma nos ayuda a salir adelante, tanto en lo personal como en el plano sexual. En lo personal a mi me ayudó en ambas. Eres la mejor escritora que he leído Megan Maxwell.

  • Los libros de Megan me han ayudado en momentos dificiles, me has puesto loca de la intriga, una vez los empiezas ries, lloras, te enojas, sufres y te alegras al mismo tiempo que los personajes, deseeas que los libros te duren 2 meses pero la realidad es que no tienes manera de desengancharte y tienes suerte si llegas a la semana. Megan me ha dado el lujo de abrir mi mente a todo tipo de libros, pero a peser de que leo otros autores algun libro de Las Guerreras Maxwell siempre me acompaña en el dia a dia… Mil besos

  • Me han encantado tus libro e estado enganchadisima a ellos, me los e leído todos los de pideme lo que quieras el de Eric zimmerman el primer volumen también y estoy impaciente para leerme el segundo volumen gracias por escribir tan bonito

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