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6 de septiembre 2015    /   CREATIVIDAD
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¿Qué piensan los peces?

6 de septiembre 2015    /   CREATIVIDAD     por          
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En el fondo del mar hay amor y hay rencor. Hay peces que deciden pasar su vida con otro pez y peces que detestan el matrimonio. Y, como ocurre en la tierra, dentro del agua también hay días luminosos y días mustios. «Los peces tienen estados de ánimo», asegura Amaya Uscola. «Me hacía gracia que lo que sentimos nosotros también lo puedan sentir ellos».
Hace nueve meses la ilustradora empezó a dibujar un pez. El animal habló y ella metió la frase en un globo. En realidad, el pescado hablaba por ella, porque, como recalca Uscola, «lo que nos pasa a nosotros también puede pasarle a ellos». Después pensó que, junto al dibujo, debía incluir una brevísima descripción de esa especie. «He ido buscando información para dar datos reales de estos animales. Investigaba qué es lo más curioso de cada tipo».
La madrileña dibujaba todo con su Pilot tal y como iba viniendo a su cabeza. Sin bocetos ni pensamientos previos. Así surgía su ilustración del día. Había empezado a hacerlo porque un día de enero, cuando empezó 2015, le llegó un mensaje por WhatsApp con este reto: «Busca un tema y postea cada día una ilustración de ese asunto en tu Instagram».
Uscola empezó a mirar hacia dentro y, según dice, vio muchos peces. La directora de arte lleva más de 20 años haciendo submarinismo y es buzo de rescate. El mundo marino, después de todo este tiempo, había traspasado el neopreno y se había metido en lo más hondo de sus pensamientos.
cuaderno_original_vs_libro
En Londres compró una libreta de unos 12×16 centímetros con hojas de distintos colores. La cogió y ahí empezó a dibujar. Un día, en una reunión, Uscola mostró el cuaderno a María José Esteban. «Hay que publicarlo», dijo la empresaria. Y así lo hicieron. Intentaron imitar tanto la apariencia de esa libreta inglesa que la ilustradora considera que el libro es prácticamente una «reproducción».
«Tiene el mismo número de páginas, los mismos colores y el mismo tamaño», especifica. «En las ilustraciones todo está hecho a mano. No hay nada de ordenador».
Uscola tituló su libro Memorias de pez en referencia a su dificultad para retener recuerdos. Eso mismo dicen de los peces. Que son incapaces de almacenar sus vivencias, como si las escenas de su vida escaparan a toda prisa, en el interior de esas burbujitas que desprenden cuando abren y cierran la boca con cara de ni sí ni no.
en_el_sofa
hasta_el_coño
interior_cuaderno
se_sincera
memorias
contraportada
Foto de portada: Luis Gaspar. Resto de fotografías: Xavi Clavijo.

En el fondo del mar hay amor y hay rencor. Hay peces que deciden pasar su vida con otro pez y peces que detestan el matrimonio. Y, como ocurre en la tierra, dentro del agua también hay días luminosos y días mustios. «Los peces tienen estados de ánimo», asegura Amaya Uscola. «Me hacía gracia que lo que sentimos nosotros también lo puedan sentir ellos».
Hace nueve meses la ilustradora empezó a dibujar un pez. El animal habló y ella metió la frase en un globo. En realidad, el pescado hablaba por ella, porque, como recalca Uscola, «lo que nos pasa a nosotros también puede pasarle a ellos». Después pensó que, junto al dibujo, debía incluir una brevísima descripción de esa especie. «He ido buscando información para dar datos reales de estos animales. Investigaba qué es lo más curioso de cada tipo».
La madrileña dibujaba todo con su Pilot tal y como iba viniendo a su cabeza. Sin bocetos ni pensamientos previos. Así surgía su ilustración del día. Había empezado a hacerlo porque un día de enero, cuando empezó 2015, le llegó un mensaje por WhatsApp con este reto: «Busca un tema y postea cada día una ilustración de ese asunto en tu Instagram».
Uscola empezó a mirar hacia dentro y, según dice, vio muchos peces. La directora de arte lleva más de 20 años haciendo submarinismo y es buzo de rescate. El mundo marino, después de todo este tiempo, había traspasado el neopreno y se había metido en lo más hondo de sus pensamientos.
cuaderno_original_vs_libro
En Londres compró una libreta de unos 12×16 centímetros con hojas de distintos colores. La cogió y ahí empezó a dibujar. Un día, en una reunión, Uscola mostró el cuaderno a María José Esteban. «Hay que publicarlo», dijo la empresaria. Y así lo hicieron. Intentaron imitar tanto la apariencia de esa libreta inglesa que la ilustradora considera que el libro es prácticamente una «reproducción».
«Tiene el mismo número de páginas, los mismos colores y el mismo tamaño», especifica. «En las ilustraciones todo está hecho a mano. No hay nada de ordenador».
Uscola tituló su libro Memorias de pez en referencia a su dificultad para retener recuerdos. Eso mismo dicen de los peces. Que son incapaces de almacenar sus vivencias, como si las escenas de su vida escaparan a toda prisa, en el interior de esas burbujitas que desprenden cuando abren y cierran la boca con cara de ni sí ni no.
en_el_sofa
hasta_el_coño
interior_cuaderno
se_sincera
memorias
contraportada
Foto de portada: Luis Gaspar. Resto de fotografías: Xavi Clavijo.

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