20 de septiembre 2012    /   ENTRETENIMIENTO
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Meneo, el hedonista de las Game Boys

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Rigo Pex se estuvo codeando con la creatividad desde su adolescencia en Guatemala. Pasó el tiempo, hizo mil cosas, se convirtió en Meneo y descubrió que con un Game Boy, además de jugar al Tetris, se podía hacer música. Ahora, sin corsés ni vergüenzas, ha decidido quitarle toda la seriedad a la electrónica y dedicarse sobre el escenario a una sola cosa: divertirse a cualquier precio.

Meneo no tiene problemas en explicar que él hace electrónica. Eso sí, cuando uno de sus directos termina con él saltando desnudo sobre el público Game Boy en ristre te das cuenta de que cualquier conexión con lo convencional es pura coincidencia. El guatemalteco ha decidido despojarse de la pose que tiene una parte de la electrónica y pasar totalmente del sentimiento de encantados-de-conocerse-a-sí-mismos que tienen los artistas que cosechan cierto éxito. «Busco la parte más lúdica y divertida», cuenta. Con un poco de suerte, será eso lo que llevará a YouFest la próxima semana.

Pex comenzó haciendo teatro, piano y televisión de pequeño. Con 16 años formaba parte de una boy band y poco después comenzó a estudiar musicología. Quería ser director de orquesta. «El asunto es que a mi se me daban muy bien las relaciones públicas», dice. Aquello coincidió con el boom de la electrónica de mitad de los 90 y empezó a organizar raves que reunían a 10.000 personas. «Con la democracia llegó la dinamización de la escena. Se produjo un crecimiento auténtico y a la vez un poco naïf», señala el músico.

Por aquella época, el ya metía en la batidora a todos sus referentes culturales y musicales. «Escuchaba nu metal, grupos como Korn, y los mezclaba con ritmos de reggaeton o cumbia. También grababa a la gente en las calles de Guatemala, a los vendedores, a los charlatanes, a las plañideras; y con esas pistas creaba remezclas que se convirtieron en un éxito». Cuenta que esas canciones, en un país con una identidad musical escasamente definida, se convirtieron en un orgullo patrio.

Ocurrió entonces lo que ocurre en estos casos. Pex había alcanzado cierta trascendencia. «Había pocos referentes culturales. Me aburrí», declara. Y comenzó a recorrer el mundo. Tras un breve paso por París, desembarcó en Barcelona y se quedó a vivir. Trabajó en marketing, editoras, para La Fura del Baus, o en galerías de arte. Pero el día que escuchó a M.I.A. todo cambió. «Vi que quería mezclar cosas así pero sin esa pose tan reivindicativa», resalta. Así que se tiró a la parte hedonista del tema y comenzó a mezclar ritmos tropicales, electrónica y, en realidad, todo lo que le pasaba por delante.

Pex se declara hijo de una generación visual y deudora con las redes sociales. Por eso decidió que había que hacer algo más que tocar música. «El espectáculo tenía que integrar algo de performance y algo de comedia. Había algo de coña, quería despertar ese tipo de reacciones en el público». EL ADN cultural de Meneo también incluía las videoconsolas. Descubrió el Game Boy, comenzó a introducirlo en sus directos y creó el colectivo MicroBCN que aglutinaba a una serie de inquietos culos que creaban chiptune. «Había algo de misión underground en todo aquello», explica.

Meneo acaba de editar un EP con Subterfuge. «En él se pueden ver las dos caras de Meneo. Hay dos temas que se podrían definir como latino-futuristas y otros dos con Game Boy», describe el artista. Es esa misma bipolaridad la que lleva a sus sesiones, que combinan la labor de DJ con la de músico en directo en la que integra delirantes versiones de éxitos revisitados con su videoconsola portátil. Recién llegado de Portugal, le esperan fechas en Madrid, Barcelona, Granada, Palma, Santa Cruz de Tenerife, San Petersburgo o Lima.

La trascendencia mundial de músicos underground tiene, en parte, su explicación en el momento cultural que vivimos. «Internet, Youtube, permiten que valoremos el talento. A lo largo de mi carrera he visto cómo unos pocos promotores o sellos decidían quién tenía éxito o quién tocaba en festivales. Ahora no hay un poder tan definido y se dan oportunidades a gente con un talento increíble», explica.

Meneo piensa que el talento evoluciona ahora más rápido y que se puede salir y ver muchas más cosas buenas y diferentes. «Escuchad a XXYYXX. Es un chaval de 16 años que tiene un talento bestial», dice. Además, opina acerca de que haya un festival con un cartel tan extraño como YouFest. «Es next level. Entretenimiento puro». ¿Y qué ofrecerá Meneo en su actuación? «Voy detrás de La Tigresa de Oriente. Con eso lo digo todo».

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Meneo no tiene problemas en explicar que él hace electrónica. Eso sí, cuando uno de sus directos termina con él saltando desnudo sobre el público Game Boy en ristre te das cuenta de que cualquier conexión con lo convencional es pura coincidencia. El guatemalteco ha decidido despojarse de la pose que tiene una parte de la electrónica y pasar totalmente del sentimiento de encantados-de-conocerse-a-sí-mismos que tienen los artistas que cosechan cierto éxito. «Busco la parte más lúdica y divertida», cuenta. Con un poco de suerte, será eso lo que llevará a YouFest la próxima semana.

Pex comenzó haciendo teatro, piano y televisión de pequeño. Con 16 años formaba parte de una boy band y poco después comenzó a estudiar musicología. Quería ser director de orquesta. «El asunto es que a mi se me daban muy bien las relaciones públicas», dice. Aquello coincidió con el boom de la electrónica de mitad de los 90 y empezó a organizar raves que reunían a 10.000 personas. «Con la democracia llegó la dinamización de la escena. Se produjo un crecimiento auténtico y a la vez un poco naïf», señala el músico.

Por aquella época, el ya metía en la batidora a todos sus referentes culturales y musicales. «Escuchaba nu metal, grupos como Korn, y los mezclaba con ritmos de reggaeton o cumbia. También grababa a la gente en las calles de Guatemala, a los vendedores, a los charlatanes, a las plañideras; y con esas pistas creaba remezclas que se convirtieron en un éxito». Cuenta que esas canciones, en un país con una identidad musical escasamente definida, se convirtieron en un orgullo patrio.

Ocurrió entonces lo que ocurre en estos casos. Pex había alcanzado cierta trascendencia. «Había pocos referentes culturales. Me aburrí», declara. Y comenzó a recorrer el mundo. Tras un breve paso por París, desembarcó en Barcelona y se quedó a vivir. Trabajó en marketing, editoras, para La Fura del Baus, o en galerías de arte. Pero el día que escuchó a M.I.A. todo cambió. «Vi que quería mezclar cosas así pero sin esa pose tan reivindicativa», resalta. Así que se tiró a la parte hedonista del tema y comenzó a mezclar ritmos tropicales, electrónica y, en realidad, todo lo que le pasaba por delante.

Pex se declara hijo de una generación visual y deudora con las redes sociales. Por eso decidió que había que hacer algo más que tocar música. «El espectáculo tenía que integrar algo de performance y algo de comedia. Había algo de coña, quería despertar ese tipo de reacciones en el público». EL ADN cultural de Meneo también incluía las videoconsolas. Descubrió el Game Boy, comenzó a introducirlo en sus directos y creó el colectivo MicroBCN que aglutinaba a una serie de inquietos culos que creaban chiptune. «Había algo de misión underground en todo aquello», explica.

Meneo acaba de editar un EP con Subterfuge. «En él se pueden ver las dos caras de Meneo. Hay dos temas que se podrían definir como latino-futuristas y otros dos con Game Boy», describe el artista. Es esa misma bipolaridad la que lleva a sus sesiones, que combinan la labor de DJ con la de músico en directo en la que integra delirantes versiones de éxitos revisitados con su videoconsola portátil. Recién llegado de Portugal, le esperan fechas en Madrid, Barcelona, Granada, Palma, Santa Cruz de Tenerife, San Petersburgo o Lima.

La trascendencia mundial de músicos underground tiene, en parte, su explicación en el momento cultural que vivimos. «Internet, Youtube, permiten que valoremos el talento. A lo largo de mi carrera he visto cómo unos pocos promotores o sellos decidían quién tenía éxito o quién tocaba en festivales. Ahora no hay un poder tan definido y se dan oportunidades a gente con un talento increíble», explica.

Meneo piensa que el talento evoluciona ahora más rápido y que se puede salir y ver muchas más cosas buenas y diferentes. «Escuchad a XXYYXX. Es un chaval de 16 años que tiene un talento bestial», dice. Además, opina acerca de que haya un festival con un cartel tan extraño como YouFest. «Es next level. Entretenimiento puro». ¿Y qué ofrecerá Meneo en su actuación? «Voy detrás de La Tigresa de Oriente. Con eso lo digo todo».

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