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31 de enero 2017    /   CIENCIA
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El mensaje ‘niños listos, niñas guapas’ sigue calando en la infancia

31 de enero 2017    /   CIENCIA     por          
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A partir de los seis años, las niñas comienzan a percibir la inteligencia como algo más propio del género masculino que del suyo. Lo dice un estudio realizado por investigadores de tres de las universidades más prestigiosas de EEUU y publicado por la revista Science.

Cuatrocientos niños de cinco, seis y siete años participaron en la investigación. Según recoge la BBC, a todos se les leyó una historia en la que tenían que reconocer a un personaje “muy, muy listo” de entre sus cuatro protagonistas (dos hombres y dos mujeres).

Mientras que los niños y niñas de cinco años tendían a señalar a personajes de su mismo sexo, las de 6 y 7 años se inclinaban por los personajes masculinos. «Los estereotipos que otorgan una mayor habilidad intelectual a los niños que a las niñas emergen muy pronto y tienen un impacto sobre las aspiraciones profesionales de las mujeres», explicaba a Sinc Lin Bian, investigadora de Psicología de la Universidad de Illinois y una de las responsables de la investigación.

El estudio incluía otra prueba en la que se invitaba a los niños a participar en dos juegos: uno para niños “muy inteligentes” y otro para “los que trabajan muy duro”. Las niñas de 6 y 7 años se mostraban mucho más proclives a participar en este último que en el primero.

Eso pese a que, a la hora de identificar a la persona que sacaba mejores notas, la mayoría de las niñas de todos los rangos de edad señalaban a un personaje femenino. Estas, según los responsables del estudio, relacionan sus buenas notas no tanto con la brillantez como con el trabajo duro.

Una conclusión que coincide con los resultados de las investigaciones anteriores a las que alude la profesora de piscología Christia Spears Brown en BBC. Estas encontraron que los padres solían atribuir los buenos resultados académicos de sus hijas a su trabajo y dedicación, y las de sus hijos a su talento natural.

La percepción de los padres cala en niños y niñas. Y también los estereotipos que se siguen transmitiendo en medios de comunicación o en industrias como la juguetera o la de la moda.

Sara Jane Leslie, una de las responsables del estudio, relaciona las conclusiones de este con uno anterior que revelaba cómo estos estereotipos afectan a las mujeres a la hora de decidir su carrera profesional. «Las mujeres tienen menos probabilidades de obtener doctorados en materias que valora la brillantez y la genialidad, como las matemáticas, la física o la filosofía, ¡mi disciplina!», declaraba también entonces a Sinc.

Alba Alonso Feijoó, de RealKiddys, advierte en su charla con Yorokobu sobre la negativa influencia de los estereotipos «que desde niñas nos indican que tenemos que ser más calladitas, modositas y trabajadoras que ellos» y lo relacionada con la Teoría de la Amenaza del Estereotipo. Según esta, el rendimiento de un individuo en una determinada área puede verse afectado por los estereotipos negativos relacionados con el grupo social al que pertenece.

Las ‘genias’ no existen o eso es lo que deberíamos deducir, según Leslie, si nos atenemos a «las asociaciones culturales generalizadas»: «Consideremos lo difícil que es pensar en tan siquiera una representación cultural de mujeres –como la que existe en personajes como Sherlock Holmes, el doctor House en la serie de televisión o Will Hunting en la película Good Will Hunting– en la que se les atribuye una chispa innata especial, un genio sin educación».

Lo más parecido a ese perfil en versión femenina, continua Leslie, sería un personaje como Hermione Granger en Harry Potter, aunque «sus logros se representan como fruto de largas horas de estudio minucioso, en vez de una brillantez innata».

Detectar cuándo comienzan a forjarse esos estereotipos en la mente de los niños resulta imprescindible para tratar de cambiarlos y paliar los efectos negativos que puedan llegar a producir en el futuro educativo y profesional de las niñas, según los responsables del estudio.

La familia y la escuela resultan fundamentales en este punto. Otro estudio, esta vez de la Universidad de Missouri, revela que las niñas presentan más ansiedad ante el estudio de las matemáticas que los niños. La investigación encontró, además, que, sobre todo en los países desarrollados, los padres ponían «más énfasis» en la formación matemática de sus hijos varones que en la de sus hijas. «Lograr la igualdad de género en este aspecto resulta primordial para una sociedad desarrollada e ilustrada pero las políticas y programas que han tratado de hacerlo han fracasado hasta ahora», añaden los responsables del estudio.

Desde otros ámbitos, como el del entretenimiento, también se han comenzado a poner en marcha iniciativas que van por esa línea. En 2015, Netflix estrenaba la serie MC2 Project, protagonizada por cuatro chicas adolescentes reclutadas por una organización secreta por su inteligencia y por su capacidad para resolver problemas recurriendo a la ciencia y la tecnología. Según sus responsables, la serie trata de acabar con los clichés típicos de las series de instituto americanas en el que las chicas más populares no son precisamente las más inteligentes. En España, Famosa lanzó una línea de muñecas inspiradas en los personajes de la serie.

Iniciativas necesarias para elevar la autoestima de las niñas en este aspecto que, según Alonso Feijoó, suele ser más baja que la de los niños. Una situación que en muchos casos se mantiene en edades adultas dando lugar a fenómenos como el del síndrome del impostor, del que la propia responsable de Reaalkidddys hablaba recientemente en un post, y que se refiere al sentimiento de culpabilidad que determinadas mujeres sufren ante sus éxitos profesionales al no creerse merecedoras de ellos.

A partir de los seis años, las niñas comienzan a percibir la inteligencia como algo más propio del género masculino que del suyo. Lo dice un estudio realizado por investigadores de tres de las universidades más prestigiosas de EEUU y publicado por la revista Science.

Cuatrocientos niños de cinco, seis y siete años participaron en la investigación. Según recoge la BBC, a todos se les leyó una historia en la que tenían que reconocer a un personaje “muy, muy listo” de entre sus cuatro protagonistas (dos hombres y dos mujeres).

Mientras que los niños y niñas de cinco años tendían a señalar a personajes de su mismo sexo, las de 6 y 7 años se inclinaban por los personajes masculinos. «Los estereotipos que otorgan una mayor habilidad intelectual a los niños que a las niñas emergen muy pronto y tienen un impacto sobre las aspiraciones profesionales de las mujeres», explicaba a Sinc Lin Bian, investigadora de Psicología de la Universidad de Illinois y una de las responsables de la investigación.

El estudio incluía otra prueba en la que se invitaba a los niños a participar en dos juegos: uno para niños “muy inteligentes” y otro para “los que trabajan muy duro”. Las niñas de 6 y 7 años se mostraban mucho más proclives a participar en este último que en el primero.

Eso pese a que, a la hora de identificar a la persona que sacaba mejores notas, la mayoría de las niñas de todos los rangos de edad señalaban a un personaje femenino. Estas, según los responsables del estudio, relacionan sus buenas notas no tanto con la brillantez como con el trabajo duro.

Una conclusión que coincide con los resultados de las investigaciones anteriores a las que alude la profesora de piscología Christia Spears Brown en BBC. Estas encontraron que los padres solían atribuir los buenos resultados académicos de sus hijas a su trabajo y dedicación, y las de sus hijos a su talento natural.

La percepción de los padres cala en niños y niñas. Y también los estereotipos que se siguen transmitiendo en medios de comunicación o en industrias como la juguetera o la de la moda.

Sara Jane Leslie, una de las responsables del estudio, relaciona las conclusiones de este con uno anterior que revelaba cómo estos estereotipos afectan a las mujeres a la hora de decidir su carrera profesional. «Las mujeres tienen menos probabilidades de obtener doctorados en materias que valora la brillantez y la genialidad, como las matemáticas, la física o la filosofía, ¡mi disciplina!», declaraba también entonces a Sinc.

Alba Alonso Feijoó, de RealKiddys, advierte en su charla con Yorokobu sobre la negativa influencia de los estereotipos «que desde niñas nos indican que tenemos que ser más calladitas, modositas y trabajadoras que ellos» y lo relacionada con la Teoría de la Amenaza del Estereotipo. Según esta, el rendimiento de un individuo en una determinada área puede verse afectado por los estereotipos negativos relacionados con el grupo social al que pertenece.

Las ‘genias’ no existen o eso es lo que deberíamos deducir, según Leslie, si nos atenemos a «las asociaciones culturales generalizadas»: «Consideremos lo difícil que es pensar en tan siquiera una representación cultural de mujeres –como la que existe en personajes como Sherlock Holmes, el doctor House en la serie de televisión o Will Hunting en la película Good Will Hunting– en la que se les atribuye una chispa innata especial, un genio sin educación».

Lo más parecido a ese perfil en versión femenina, continua Leslie, sería un personaje como Hermione Granger en Harry Potter, aunque «sus logros se representan como fruto de largas horas de estudio minucioso, en vez de una brillantez innata».

Detectar cuándo comienzan a forjarse esos estereotipos en la mente de los niños resulta imprescindible para tratar de cambiarlos y paliar los efectos negativos que puedan llegar a producir en el futuro educativo y profesional de las niñas, según los responsables del estudio.

La familia y la escuela resultan fundamentales en este punto. Otro estudio, esta vez de la Universidad de Missouri, revela que las niñas presentan más ansiedad ante el estudio de las matemáticas que los niños. La investigación encontró, además, que, sobre todo en los países desarrollados, los padres ponían «más énfasis» en la formación matemática de sus hijos varones que en la de sus hijas. «Lograr la igualdad de género en este aspecto resulta primordial para una sociedad desarrollada e ilustrada pero las políticas y programas que han tratado de hacerlo han fracasado hasta ahora», añaden los responsables del estudio.

Desde otros ámbitos, como el del entretenimiento, también se han comenzado a poner en marcha iniciativas que van por esa línea. En 2015, Netflix estrenaba la serie MC2 Project, protagonizada por cuatro chicas adolescentes reclutadas por una organización secreta por su inteligencia y por su capacidad para resolver problemas recurriendo a la ciencia y la tecnología. Según sus responsables, la serie trata de acabar con los clichés típicos de las series de instituto americanas en el que las chicas más populares no son precisamente las más inteligentes. En España, Famosa lanzó una línea de muñecas inspiradas en los personajes de la serie.

Iniciativas necesarias para elevar la autoestima de las niñas en este aspecto que, según Alonso Feijoó, suele ser más baja que la de los niños. Una situación que en muchos casos se mantiene en edades adultas dando lugar a fenómenos como el del síndrome del impostor, del que la propia responsable de Reaalkidddys hablaba recientemente en un post, y que se refiere al sentimiento de culpabilidad que determinadas mujeres sufren ante sus éxitos profesionales al no creerse merecedoras de ellos.

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Opiniones 6
  • Creo que Leslie se equivoca completamente con lo de Hermione. Es cierto que ella es muy responsable y que le dedica horas (que «trabaja duro», siguiendo la expresión del texto) pero no es menos cierto que ella empieza siendo la mejor desde el principio. Es la primera en entender las cosas en clase, la primera en saber realizar todos los conjuros, y tiene una memoria envidiable. Su inteligencia es innata, aunque su trabajo acompaña, pero desde luego es referente de «chica lista».

  • Lo malo no es que las chicas se lo crean, es que los chicos también; y que una se boicotee a sí misma vale, pero que los demás también te lo hagan, realmente te aplasta las posibilidades y te impide absolutamente tener una mínima autoestima.

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