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1 de marzo 2014    /   DIGITAL
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Apps para comunicarse más fácilmente con reclusos

1 de marzo 2014    /   DIGITAL     por          
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«En la cárcel, tener fotos de tus seres queridos es algo inmensamente importante», dice el estadounidense Frederick Hutson. «La mayoría de los reclusos se las piden a sus familiares incluso antes que dinero».

Él lo cuenta en primera persona. En 2007 la Administración para el Control de Drogas (DEA) estaba siguiendo sus pasos cuando se dedicaba a distribuir y traficar con marihuana entre Florida y México. El juez le echó cuatro años y solo tenía 24. «Para mí, que me llegase una foto por correo allí, a la cárcel, era un escape temporal de la dura realidad de la vida tras las rejas. Me permitía  conservar mi salud mental».

A este expresidiario le han encajado las piezas. Por un lado, su paso por la prisión le hizo darse cuenta de algunas de las realidades más duras del lugar. «Noté que había allí dentro una población entera de personas a las que nadie les prestaba atención. Muchas veces, por el simple hecho de que sus familiares vivieran lejos del centro. Estas personas necesitan una manera de bajo costo y fácil de mantenerse en contacto», explica.

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Por otro lado, estaban los 2,3 millones de población reclusa en Estados Unidos. Un dato que le dejaba un jugoso nicho para sentirse tentado a llevar a cabo la aventura empresarial –que no solo distribuye en Estados Unidos–.

Su idea era innovar en el mundo de internet con aplicaciones baratas que ayudasen a la comunicación entre los presos y sus seres queridos. Dicho y hecho, después de cumplir condena, el arquitecto fundó su compañía Pigeonly, desde donde maneja sus dos invenciones: Fotopigeon y Telepigeon.

«En la cárcel pensé que me gustaría centrarme en la solución de problemas», cuenta su experiencia, «y allí me di cuenta de que el gran problema era el costo de estar en contacto con la familia».

Con Fotopigeon, el primero de sus inventos, lo que ha conseguido es facilitar en envío de imágenes a las personas que tengan algún ser querido en la cárcel a un precio aproximado de 50 céntimos por imagen. «El programa permite enviar fotos tomadas directamente desde su celular, tablet o computadora y el recluso las recibe impresas profesionalmente en 3 o 5 días.

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Mientras, el otro sistema, Telepigeon, ofrece una forma económica de hacer llamadas telefónicas para los internos mediante internet. Esta aplicación reduce las tarifas por llamada de 23 centavos a 6.

Por el momento, Hutson ya puede contabilizar los usuarios por millares.  10.000 son los que prefieren enviar fotos y 12.000, los que se inclinan por hablar barato con el del otro lado. La cosa ahora es tan rentable que incluso ha podido contratar en su empresa a algunos viejos compañeros de celda.

Su página también se ha convertido en el primer buscador de reclusos de los Estados Unidos.

«El problema con el sistema penitenciario actual es lo que hace que sea muy difícil para el reo mantenerse en contacto con su red de apoyo en el mundo exterior», opina Hutson. «El aislamiento es lo peor que le puede pasar a un preso, y la mayoría de las personas que están en prisión no tienen una sentencia de por vida, es decir, retornarán a la sociedad en algún momento en el futuro. Por eso opino que cuanto más podamos hacer para ayudar a los reclusos a que se sientan en su tierra, junto a su familia, y reciban un apoyo en su mundo libre al salir, más fácil será para ellos reinsertarse en la sociedad».

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PigeonlyTeamWorking

«En la cárcel, tener fotos de tus seres queridos es algo inmensamente importante», dice el estadounidense Frederick Hutson. «La mayoría de los reclusos se las piden a sus familiares incluso antes que dinero».

Él lo cuenta en primera persona. En 2007 la Administración para el Control de Drogas (DEA) estaba siguiendo sus pasos cuando se dedicaba a distribuir y traficar con marihuana entre Florida y México. El juez le echó cuatro años y solo tenía 24. «Para mí, que me llegase una foto por correo allí, a la cárcel, era un escape temporal de la dura realidad de la vida tras las rejas. Me permitía  conservar mi salud mental».

A este expresidiario le han encajado las piezas. Por un lado, su paso por la prisión le hizo darse cuenta de algunas de las realidades más duras del lugar. «Noté que había allí dentro una población entera de personas a las que nadie les prestaba atención. Muchas veces, por el simple hecho de que sus familiares vivieran lejos del centro. Estas personas necesitan una manera de bajo costo y fácil de mantenerse en contacto», explica.

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Por otro lado, estaban los 2,3 millones de población reclusa en Estados Unidos. Un dato que le dejaba un jugoso nicho para sentirse tentado a llevar a cabo la aventura empresarial –que no solo distribuye en Estados Unidos–.

Su idea era innovar en el mundo de internet con aplicaciones baratas que ayudasen a la comunicación entre los presos y sus seres queridos. Dicho y hecho, después de cumplir condena, el arquitecto fundó su compañía Pigeonly, desde donde maneja sus dos invenciones: Fotopigeon y Telepigeon.

«En la cárcel pensé que me gustaría centrarme en la solución de problemas», cuenta su experiencia, «y allí me di cuenta de que el gran problema era el costo de estar en contacto con la familia».

Con Fotopigeon, el primero de sus inventos, lo que ha conseguido es facilitar en envío de imágenes a las personas que tengan algún ser querido en la cárcel a un precio aproximado de 50 céntimos por imagen. «El programa permite enviar fotos tomadas directamente desde su celular, tablet o computadora y el recluso las recibe impresas profesionalmente en 3 o 5 días.

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Mientras, el otro sistema, Telepigeon, ofrece una forma económica de hacer llamadas telefónicas para los internos mediante internet. Esta aplicación reduce las tarifas por llamada de 23 centavos a 6.

Por el momento, Hutson ya puede contabilizar los usuarios por millares.  10.000 son los que prefieren enviar fotos y 12.000, los que se inclinan por hablar barato con el del otro lado. La cosa ahora es tan rentable que incluso ha podido contratar en su empresa a algunos viejos compañeros de celda.

Su página también se ha convertido en el primer buscador de reclusos de los Estados Unidos.

«El problema con el sistema penitenciario actual es lo que hace que sea muy difícil para el reo mantenerse en contacto con su red de apoyo en el mundo exterior», opina Hutson. «El aislamiento es lo peor que le puede pasar a un preso, y la mayoría de las personas que están en prisión no tienen una sentencia de por vida, es decir, retornarán a la sociedad en algún momento en el futuro. Por eso opino que cuanto más podamos hacer para ayudar a los reclusos a que se sientan en su tierra, junto a su familia, y reciban un apoyo en su mundo libre al salir, más fácil será para ellos reinsertarse en la sociedad».

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PigeonlyTeamWorking

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