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9 de enero 2019    /   IDEAS
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Micromachismo, la semilla del mal

9 de enero 2019    /   IDEAS     por          
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Nunca fui muy fan, pero yo tenía cochecitos con los que jugaba. Con el rabillo de la memoria recuerdo un Dodge en miniatura al que le faltaba una rueda, y una caja con al menos 15 de esos juguetes heteropatriarcales.

Mis padres, con su repugnante mente sigloveintera, con ese pensamiento único y esa inercia cultural retrógrada y antievolucionista, hicieron de mí esta versión incompleta y manipulada que hoy soy. Y antes de ellos, mis abuelos y los abuelos de mis abuelos y así hasta el heterosapiens.

Hicieron de mi vida una senda profunda e insalvable. Un camino vallado. Yo soy producto de una inexcusable falta de libertad, soy producto de un encasillamiento vital ignominioso. Mi subconsciente solo ha registrado patrones impuestos, solo veo la realidad que me han inducido, no tengo libertad de pensamiento.

Soy, básicamente, un pelele humano sin criterio porque todo estaba guionizado en mi vida. Yo tenía que jugar con cochecitos. Nada de lo que hice, ni una sola de mis decisiones, fue plenamente libre. Porque el sistema siempre estuvo preconfigurado para mí. Y para cualquiera de los de mi generación.

Pero hoy… hoy estamos salvados. La plena consciencia ha llegado. Algunas voces han roto las cadenas de la humanidad. Algunas personas en posesión de una verdad absoluta se han erigido en defensores de la condición más pura del ser humano. Personas que desde su profundo conocimiento del mundo y su infinita justicia natural, a pesar de su juventud, han levantado las alfombras y han saneado el devenir para las futuras generaciones.

Nos han quitado esa venda de los ojos. Una venda que en realidad estaba mucho más adentro. En el mismo origen de todos nuestros procesos cognitivos.

Han descubierto esa peste que infecta el mundo, que está en el aire, en las partículas y en cada una de las conductas, miradas, palabras, sustancias, colores, sabores; en la propia composición atómica de las cosas… Todo está corrupto, incluso a nivel micro; y por eso lo han bautizado como micromachismo.

El micromachismo. Ahí está la miga, el germen de todo. La semilla del mal. Esa es la madre (o tutora legal) del cordero. La tormenta perfecta de nuestras fisuras existenciales. Un agente silencioso y patológico.

Pero estamos a salvo, el mal ha sido descubierto. Y la bacteria del micromachismo ha sido neutralizada. Por algún milagro de la naturaleza, algunos, a pesar de haber vivido en este mundo podrido y respirado el mismo aire rancio, han podido ver la luz y tener una visión limpia de las cosas. Y están determinados a hacérnosla ver al resto, que debemos de ser incapaces de generar creencias propias.

Madres y padres del mundo, devolvamos a nuestras crías el estado libre con que la naturaleza, desde su infinita ignorancia biológica y evolutiva, ha hecho diferentes a los humanos. Anulad sus instintos naturales precognitivos, resetear sus genomas, no dejéis que sea la sociedad quien decida qué significa ser hombre o mujer. ¡Los cochecitos y las muñecas, a la hoguera!

Hoy sabemos que los cinco millones de años de evolución de nuestra especie estaban hackeados. Contaminados. Nos hacían trampa desde el principio. No se quién ni cómo, pero, desde luego, estábamos siendo dogmatizados y no lo veíamos. Jugábamos con cochecitos o muñecas sin realmente valorar que aquello truncaba vidas, etiquetaba existencias, amoldaba futuros, daba forma a una dictadura existencial de género.

Sin embargo, hoy hay una especie nueva. Personas que nacieron inmunes. Una raza superior. Y por eso han descifrado el enigma desde la más antibiótica y antiséptica existencia. Estamos salvados porque ellos lo han descubierto todo. Todos los que no sabemos pensar por nosotros mismos estamos salvados. Y serán ellos, con sus nuevos formatos, lo que nos digan que estábamos amordazados.

Es ahora cuando por fin nos acercamos a nuestra plenitud evolutiva como seres vivos.

Recuerdo de niño que una vez leí un libro con el que no estuve de acuerdo. Pero aquello debió ser un episodio fugaz de claridad. Porque yo era un caso claro de micromachismo crónico si jugaba con coches. Incluso hoy en día también me ocurre que hay noticias que me parecen falsas o situaciones injustas ante las que reacciono. Por mí mismo.

Pero imagino que soy una excepción. Quizás goce de algún tipo de inmunidad; he construido algunas defensas ante esa opresión espiritual. En alguna ocasión he defendido la igualdad de género, he admirado, temido y me he sentido dominado por mujeres a pesar de estar corrupto a nivel molecular para ser hetero dominante. He tomado decisiones que afectaban la educación de mi hija pensando únicamente en su libertad de pensamiento y su crecimiento personal.

Pero yo debo ser una anomalía. Porque los descubridores del micromachismo no conciben que yo pueda tener criterios propios. O al menos así es como me siento cuando alegan que todos somos victimas. Algo genérico, universal.

Lo que importa es que hoy por fin estamos en posesión cósmica de la verdad. Bueno, algunos lo están; yo, desde mi ceguera existencial, no puedo verlo, pero algunos nacieron con ese don y hoy han alcanzado y encontrado el origen del problema.

Y, afortunadamente, esas voces hablan cada vez más y en voz alta, muy alta… y además su tono no es nada revanchista, ni sesgado, ni acomplejado, ni inseguro, por lo que deben de estar en lo cierto. Porque los seres humanos necesitamos líderes guías ya que estamos ciegos y no sabemos pensar ni evolucionar solos.

Y, además, se nos acumula el trabajo. Hoy estamos incubando otro virus que quizás sea aún más maligno. El de la fotogenia ética y la estética activista. Pero solo espero que los descubridores del micromachismo estén vacunados.

Nunca fui muy fan, pero yo tenía cochecitos con los que jugaba. Con el rabillo de la memoria recuerdo un Dodge en miniatura al que le faltaba una rueda, y una caja con al menos 15 de esos juguetes heteropatriarcales.

Mis padres, con su repugnante mente sigloveintera, con ese pensamiento único y esa inercia cultural retrógrada y antievolucionista, hicieron de mí esta versión incompleta y manipulada que hoy soy. Y antes de ellos, mis abuelos y los abuelos de mis abuelos y así hasta el heterosapiens.

Hicieron de mi vida una senda profunda e insalvable. Un camino vallado. Yo soy producto de una inexcusable falta de libertad, soy producto de un encasillamiento vital ignominioso. Mi subconsciente solo ha registrado patrones impuestos, solo veo la realidad que me han inducido, no tengo libertad de pensamiento.

Soy, básicamente, un pelele humano sin criterio porque todo estaba guionizado en mi vida. Yo tenía que jugar con cochecitos. Nada de lo que hice, ni una sola de mis decisiones, fue plenamente libre. Porque el sistema siempre estuvo preconfigurado para mí. Y para cualquiera de los de mi generación.

Pero hoy… hoy estamos salvados. La plena consciencia ha llegado. Algunas voces han roto las cadenas de la humanidad. Algunas personas en posesión de una verdad absoluta se han erigido en defensores de la condición más pura del ser humano. Personas que desde su profundo conocimiento del mundo y su infinita justicia natural, a pesar de su juventud, han levantado las alfombras y han saneado el devenir para las futuras generaciones.

Nos han quitado esa venda de los ojos. Una venda que en realidad estaba mucho más adentro. En el mismo origen de todos nuestros procesos cognitivos.

Han descubierto esa peste que infecta el mundo, que está en el aire, en las partículas y en cada una de las conductas, miradas, palabras, sustancias, colores, sabores; en la propia composición atómica de las cosas… Todo está corrupto, incluso a nivel micro; y por eso lo han bautizado como micromachismo.

El micromachismo. Ahí está la miga, el germen de todo. La semilla del mal. Esa es la madre (o tutora legal) del cordero. La tormenta perfecta de nuestras fisuras existenciales. Un agente silencioso y patológico.

Pero estamos a salvo, el mal ha sido descubierto. Y la bacteria del micromachismo ha sido neutralizada. Por algún milagro de la naturaleza, algunos, a pesar de haber vivido en este mundo podrido y respirado el mismo aire rancio, han podido ver la luz y tener una visión limpia de las cosas. Y están determinados a hacérnosla ver al resto, que debemos de ser incapaces de generar creencias propias.

Madres y padres del mundo, devolvamos a nuestras crías el estado libre con que la naturaleza, desde su infinita ignorancia biológica y evolutiva, ha hecho diferentes a los humanos. Anulad sus instintos naturales precognitivos, resetear sus genomas, no dejéis que sea la sociedad quien decida qué significa ser hombre o mujer. ¡Los cochecitos y las muñecas, a la hoguera!

Hoy sabemos que los cinco millones de años de evolución de nuestra especie estaban hackeados. Contaminados. Nos hacían trampa desde el principio. No se quién ni cómo, pero, desde luego, estábamos siendo dogmatizados y no lo veíamos. Jugábamos con cochecitos o muñecas sin realmente valorar que aquello truncaba vidas, etiquetaba existencias, amoldaba futuros, daba forma a una dictadura existencial de género.

Sin embargo, hoy hay una especie nueva. Personas que nacieron inmunes. Una raza superior. Y por eso han descifrado el enigma desde la más antibiótica y antiséptica existencia. Estamos salvados porque ellos lo han descubierto todo. Todos los que no sabemos pensar por nosotros mismos estamos salvados. Y serán ellos, con sus nuevos formatos, lo que nos digan que estábamos amordazados.

Es ahora cuando por fin nos acercamos a nuestra plenitud evolutiva como seres vivos.

Recuerdo de niño que una vez leí un libro con el que no estuve de acuerdo. Pero aquello debió ser un episodio fugaz de claridad. Porque yo era un caso claro de micromachismo crónico si jugaba con coches. Incluso hoy en día también me ocurre que hay noticias que me parecen falsas o situaciones injustas ante las que reacciono. Por mí mismo.

Pero imagino que soy una excepción. Quizás goce de algún tipo de inmunidad; he construido algunas defensas ante esa opresión espiritual. En alguna ocasión he defendido la igualdad de género, he admirado, temido y me he sentido dominado por mujeres a pesar de estar corrupto a nivel molecular para ser hetero dominante. He tomado decisiones que afectaban la educación de mi hija pensando únicamente en su libertad de pensamiento y su crecimiento personal.

Pero yo debo ser una anomalía. Porque los descubridores del micromachismo no conciben que yo pueda tener criterios propios. O al menos así es como me siento cuando alegan que todos somos victimas. Algo genérico, universal.

Lo que importa es que hoy por fin estamos en posesión cósmica de la verdad. Bueno, algunos lo están; yo, desde mi ceguera existencial, no puedo verlo, pero algunos nacieron con ese don y hoy han alcanzado y encontrado el origen del problema.

Y, afortunadamente, esas voces hablan cada vez más y en voz alta, muy alta… y además su tono no es nada revanchista, ni sesgado, ni acomplejado, ni inseguro, por lo que deben de estar en lo cierto. Porque los seres humanos necesitamos líderes guías ya que estamos ciegos y no sabemos pensar ni evolucionar solos.

Y, además, se nos acumula el trabajo. Hoy estamos incubando otro virus que quizás sea aún más maligno. El de la fotogenia ética y la estética activista. Pero solo espero que los descubridores del micromachismo estén vacunados.

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Opiniones 18
  • Yo soy hombre y no me siento tan atacado como el autor del texto. Desde una posición de comodidad, los fallos de sistema siempre fueron más difíciles de ver. Entiendo perfectamente muchas de las reclama feministas. Y no, para nada me siento atacado por ellas ni creo que vengan con aires de venganza.

    • Hola, gracias por tu comentario. Yo tambien estoy de acuerdo con las reivindicaciones… en realidad pretendia hacer una mirada ironica al revisionismo. Y a las verdades absolutas. Yo no soy la misma persona que hace 10 años. Pero si soy lo que soy gracias a lo que fui. Fuera bueno o malo. Y puedo cuestionarmelo yo solito sin que tengan que guiarme, que es realmente de lo que habla el artículo. Un saludo

  • Soy mujer, no fluida, cis, terrabolista, provacunas y que a veces usa solo el masculino plural para incluir a todos/as/xs. Y sí. Yo también me siento a veces agotaíta de estar tan equivocada y necesitar tanta educación terciaria obligatoria por parte de las demás (personas). Y eso que yo jugaba con micromachismos… digooo, con micromachines.
    Pero a ti se te lee peor, eh? Recomendadas las vacaciones de massmedia y redes ultrasociales en estos casos 😉

    Tonos aparte, muy buena reflexión. El penúltimo párrafo me encantó.

  • Me encanta la ironía cuando está fundamentada, cuando ataca injusticias de forma inteligente… Pero sinceramente frivolizar de esta forma sobre los micromachismos y sobre las mujeres a las que nos coartan la existencia me resulta bastante triste.
    Fundamentar toda la existencia de los micromachismos en «los coches y las muñecas» es absurdo hasta para una ironía…
    Es tan fácil hablar así cuando siempre se vivió en la posición de poder… Un poquito de empatía no te vendría nada mal majete…
    Yorokobu… Decepcionante

  • Siempre admiro la ironía, de verdad. Y creo que este es un artículo muy valiente, de verdad que sí. Precisamente yo también me encuentro encasillado en categorías asfixiantes que no me dejan demostrarle a la sociedad que tengo opinión propia más allá de la inercia que llevan consigo mis 24 años. Sin embargo, parece ser que como joven millennial estoy condenado a dejarme llevar por activismos abaratados a través de las redes sociales, que viralizan reivindicaciones realmente serias como si fueran ridículos videos de gatitos. Respetemos que haya gente que solo quiera ver vídeos de gatitos, por favor. Dejemos el activismo de verdad en la calle, donde no corra el riesgo de ser manipulado, tergiversado y trivializado por usuarios — usuarios millennials insolentes — que creen haber descubierto la fórmula secreta para conseguir la igualdad de género. ¡Encima querrán instruir a sus padres y abuelos en esto de los micromachismos! Pura moda, nada más.

    Estimado Enrique, el artículo me parece valiente, más allá de su tono irónico. A mí también me molestan las etiquetas reduccionistas, sobre todo porque corren el riesgo de simplificar problemas realmente complejos. Y cuando eso pasa, es más fácil manipularlos, sí. Yo esta vez no voy a hablar de micromachismos (que lo haga otro usuario por mí, por favor), pero sí de tus argumentos: estás usando — implícitamente — los conceptos de sexo (biológico) y género (identitario) indistintamente. Me parece muy confuso para el lector, especialmente porque explotas la ironía a costa de un discurso que mezcla ideas relacionadas con el desarrollo evolutivo y biológico de varones y mujeres con la construcción social de la identidad de género. No hay ningún problema en que tú y yo juguemos con cochecitos; tampoco en que tu hija juegue con muñecas (no te juzgo como padre, ni te doy mi opinión si quiera… razono a partir de lo que nos cuenta la teoría de género). Se denuncia la prescripción de determinados roles de género… En fin, no quiero ser condescendiente ni «enseñarte» algo que no sepas ya. Al fin y al cabo, tú esto ya lo sabías antes de que yo naciera. En cualquier caso, por favor, pido a Yorokobu que haga controles de calidad más exhaustivos con el contenido de los artículos: no hablo aquí de censura, no; hablo de rigor.

    Saludos cordiales,
    Mewtow, Pokémon Feminista Millennial.

    • Hola, gracias por leerlo y comentar. Ya que lo preguntas, Idealmente, me gustaría que aporte a que la gente deje de comprar conceptos prefabricados, intencionados y politizados y con eso se sienta parte de una causa. Y puestos a pedir, tambien me gustaría que reflexionen sobre la evolución personal. Los sistemas de creencias, el activismo real frente al estético, evitar el revanchismo y abrazar el evolucionismo. Aprender, sin culpar. Crecer interiormente…qué se yo…. pero evitar el aborregamiento ideológico. Pero supongo que todo eso es pedir demasiado y mas aún de forma irónica. Y si lo hiciera en serio sería como un telepredicador.. o peor… un político. Y a mi me ha aportado el leer varias opiniones a favor y en contra y ver que a algunas personas les ha incitado a pensar.

  • ¿Posesión «cósmica» de la verdad? ¿qué verdad? sus afirmaciones acerca del tema «micromachismos» me han parecido una explosión sesgada de un sobrestimulado nervio vago con la consiguiente desacarga de cortisol. Nada màs alejado de una REFLEXIÓN profunda que fomente una VERDADERA liberación. Ah! y SOLO existe UN SER ÚNICO que POSEE la VERDAD absolutamente y posée la Verdad PORQUE ES EL AUTOR INTELECTUAL de la misma, ya lo sabe casi todo el mundo, Su nombre es YHWH. Si usted se tomara el trabajo de investigarlo podría disfrutar del gozo de ser LIBRE de verdad en medio de un mundo tirànico y esclavista.

    • Hola, gracias a ti por leerlo y comentar. No se muy bien a qué te refieres con editorial, es un artículo de opinión A título personal. Y respecto a que haya notas de mujeres no se por qué debiera haberlas. No va de feminismo el artículo. Un saludo.

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