5 de abril 2015    /   CINE/TV
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El «irreverente» Ministerio del Tiempo

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El Lope de Vega de El Ministerio del Tiempo es putero, pendenciero, tabernario y vanidoso. (Por supuesto, también maestro del habla en verso sin esfuerzo). Retrato atípico de un personaje histórico en una televisión pública española.

Lope en su primera escena, con la cara limpia, bigote estrecho, camisa negra y espada al cinto, toma a una moza de taberna por la cintura.
—Esa dama estaba conmigo, así que ya os podéis ir con viento fresco —dice un joven desgreñado y borracho.
—Eh, quieto —dice Lope, sereno y altivo—. Beber turba el sentido, y por lo que veo, vos debiste venir al mundo… en una garrafa de vino.
Lope ha mirado alrededor antes de rematar la frase. Con la pausa ha captado la atención de los parroquianos. Pequeña prueba de talento de quién será considerado Fénix de los ingenios.

UN LOPE HUMANO

De aquí en adelante, los guionistas remarcan la naturaleza humana de Lope, alejándose de los libros de texto. En una escena, Lope seduce a una mujer a la que toma por casada; en otra, con los pantalones colgando, huye del furioso padre de una joven.
Este Lope es un personaje de vodevil: el español de pelo en pecho, amigo del vino y las mujeres. Un pichabrava, en palabras de uno de los viajeros del tiempo. Un acierto de los hermanos Javier y Pablo Olivares, los creadores de la serie.
Lo habitual en las televisiones públicas (nacional y autonómicas) son las biografías sin aristas. Ficciones con intenciones didácticas o políticas (acercar el padre de la patria a los ciudadanos). Producciones centradas en los logros en lugar de las vidas íntimas de los personajes. Por esto, con frecuencia el biopic (el subgénero biográfico) interesa tanto como los vídeos (ajenos) de viajes familiares.
Por otro lado están los programas de humor (como los José Mota) que construyen momentos utilizando a personajes como Cervantes o Juana la loca. En estos casos, uno espera la irreverencia (y exagerada), pero no espera un retrato fuera de tono como el de Lope en una serie de RTVE de tono realista. (El tono de El Ministerio del Tiempo es realista aunque el género de la serie es el fantástico).
Y sin embargo, esta estampa de Lope es cercana al verdadero Lope, un tipo que tuvo tres amantes —conocidas— y dos esposas. Un Lope que aún ordenado sacerdote no dejó de tener aventuras con mujeres. Es una construcción del personaje a la manera de la ficción norteamericana. Conocemos la Historia de los Estados Unidos porque Hollywood la enseña entre tiros, carreras y besos.
Pichabrava

EL LAZARILLO DE TORMES ¡VIVE!

Igualmente atrevido es retratar a Lázaro de Tormes como si realmente hubiera existido. Con frecuencia, el audiovisual español se ha acercado a la literatura con excesivo respeto (como se ha acercado a la Historia). Por contra, la ficción de lengua inglesa versiona su literatura para las nuevas generaciones.
Tomemos como ejemplo un personaje de ficción: Sherlock Holmes. Un espectador recordará a Holmes con al menos cinco o seis rostros del casi centenar de actores que ha encarnado al personaje. Entre estas reinterpretaciones las hay canónicas, paródicas e incluso irreverentes. (En Sin pistas, Watson resuelve los crímenes; Holmes es un actor alcohólico, una cara para los periódicos).
Por contra, el mismo espectador apenas recordará películas y series sobre don Quijote. Quizá porque las adaptaciones han sido respetuosas con el texto de Cervantes, incluso las obras para niños. Estas producciones no han conectado con los gustos de la mayoría de los espectadores actuales.
Por esto, uno cree que parte del éxito de El Ministero del Tiempo se debe al atrevido acercamiento sin pudor a figuras históricas y literarias. Junto con Lope y las fugaces apariciones de personajes históricos, la feliz idea de un Velázquez delicado, ególatra, pasional, y admirador de Picasso, con quien tendrá una tertulia de café.
La aparición de Picasso se convierte en una metáfora. El pintor malagueño crea un movimiento pictórico reinterpretando Las Meninas de Velázquez (entre otras obras de otros artistas). La enseñanza para el guionista, el escritor, el artista es evidente: no se trata tanto de crear algo nuevo como de mirar con nuevos ojos. Una mirada sin reparos como la de El Ministerio del Tiempo.

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El Lope de Vega de El Ministerio del Tiempo es putero, pendenciero, tabernario y vanidoso. (Por supuesto, también maestro del habla en verso sin esfuerzo). Retrato atípico de un personaje histórico en una televisión pública española.

Lope en su primera escena, con la cara limpia, bigote estrecho, camisa negra y espada al cinto, toma a una moza de taberna por la cintura.
—Esa dama estaba conmigo, así que ya os podéis ir con viento fresco —dice un joven desgreñado y borracho.
—Eh, quieto —dice Lope, sereno y altivo—. Beber turba el sentido, y por lo que veo, vos debiste venir al mundo… en una garrafa de vino.
Lope ha mirado alrededor antes de rematar la frase. Con la pausa ha captado la atención de los parroquianos. Pequeña prueba de talento de quién será considerado Fénix de los ingenios.

UN LOPE HUMANO

De aquí en adelante, los guionistas remarcan la naturaleza humana de Lope, alejándose de los libros de texto. En una escena, Lope seduce a una mujer a la que toma por casada; en otra, con los pantalones colgando, huye del furioso padre de una joven.
Este Lope es un personaje de vodevil: el español de pelo en pecho, amigo del vino y las mujeres. Un pichabrava, en palabras de uno de los viajeros del tiempo. Un acierto de los hermanos Javier y Pablo Olivares, los creadores de la serie.
Lo habitual en las televisiones públicas (nacional y autonómicas) son las biografías sin aristas. Ficciones con intenciones didácticas o políticas (acercar el padre de la patria a los ciudadanos). Producciones centradas en los logros en lugar de las vidas íntimas de los personajes. Por esto, con frecuencia el biopic (el subgénero biográfico) interesa tanto como los vídeos (ajenos) de viajes familiares.
Por otro lado están los programas de humor (como los José Mota) que construyen momentos utilizando a personajes como Cervantes o Juana la loca. En estos casos, uno espera la irreverencia (y exagerada), pero no espera un retrato fuera de tono como el de Lope en una serie de RTVE de tono realista. (El tono de El Ministerio del Tiempo es realista aunque el género de la serie es el fantástico).
Y sin embargo, esta estampa de Lope es cercana al verdadero Lope, un tipo que tuvo tres amantes —conocidas— y dos esposas. Un Lope que aún ordenado sacerdote no dejó de tener aventuras con mujeres. Es una construcción del personaje a la manera de la ficción norteamericana. Conocemos la Historia de los Estados Unidos porque Hollywood la enseña entre tiros, carreras y besos.
Pichabrava

EL LAZARILLO DE TORMES ¡VIVE!

Igualmente atrevido es retratar a Lázaro de Tormes como si realmente hubiera existido. Con frecuencia, el audiovisual español se ha acercado a la literatura con excesivo respeto (como se ha acercado a la Historia). Por contra, la ficción de lengua inglesa versiona su literatura para las nuevas generaciones.
Tomemos como ejemplo un personaje de ficción: Sherlock Holmes. Un espectador recordará a Holmes con al menos cinco o seis rostros del casi centenar de actores que ha encarnado al personaje. Entre estas reinterpretaciones las hay canónicas, paródicas e incluso irreverentes. (En Sin pistas, Watson resuelve los crímenes; Holmes es un actor alcohólico, una cara para los periódicos).
Por contra, el mismo espectador apenas recordará películas y series sobre don Quijote. Quizá porque las adaptaciones han sido respetuosas con el texto de Cervantes, incluso las obras para niños. Estas producciones no han conectado con los gustos de la mayoría de los espectadores actuales.
Por esto, uno cree que parte del éxito de El Ministero del Tiempo se debe al atrevido acercamiento sin pudor a figuras históricas y literarias. Junto con Lope y las fugaces apariciones de personajes históricos, la feliz idea de un Velázquez delicado, ególatra, pasional, y admirador de Picasso, con quien tendrá una tertulia de café.
La aparición de Picasso se convierte en una metáfora. El pintor malagueño crea un movimiento pictórico reinterpretando Las Meninas de Velázquez (entre otras obras de otros artistas). La enseñanza para el guionista, el escritor, el artista es evidente: no se trata tanto de crear algo nuevo como de mirar con nuevos ojos. Una mirada sin reparos como la de El Ministerio del Tiempo.

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Opiniones 9
  • No se por qué se tilda de «irreverente» cuando todo parece indicar que realmente la persona era así, dado a la buena vida (y la espada ligera).
    Otro día, a ver si puede desentrañar el misterio de por qué Velázquez (sevillano) y Picasso (malagueño) hablan en la serie en perfecto castellano de Valladolid, en lugar de hacerlo en andaluz (reservado en televisión, al parecer, para los papeles de empleada de hogar y similares)

    • «Que era así» está escrito justo en el párrafo antes del actor con la frase de los pichabravas.
      La cuestión es que no recuerdo, igual tú sí, que TVE o una televisión autonómica haya emitido una serie sobre un personaje histórico español en la que se contara su vida íntima con sus miserias y momentos bajos. Por ejemplo, la serie biográfica sobre Picasso producida y emitida por Canal Sur era un retrato a la mayor gloria del personaje, como si no hubiera sido una persona de carne y hueso.
      De ahí lo de «irreverente» (con comillas): porque Lope era así, pero lo raro es mostrarlo en una televisión pública.

  • Dejando a un lado las erratas («libros de textos» son, por definición, todos los libros; «libros de texto» son los libros educativos), lo que el autor obvia es que cada producción exige su tono. No es que se hayan alejado de la imagen del Lope de los manuales escolares, es que se han acercado a ella desde el punto de vista de una serie con viajeros en el tiempo contemporáneos. Decir que todas las adaptaciones televisivas del Quijote (como si hubiera habido cientos) han sido excesivamente respetuosas con el texto original es cómo decir que las obras de James Ivory, las adaptaciones de clásicos del XIX británicos (Jane Austen, Cumbres Borrascosas…), múltiples Shakespeares, e incluso alguna obra postmoderna (La mujer del teniente francés)… son obras aburridas por esa fidelidad. Decir que esas mismas adaptaciones del Quijote «no han conectado con los gustos de la mayoría de los espectadores actuales», indica que ni siquiera ha hecho los deberes de comprobar las audiencias de sus diferentes emisiones y denota que se deja llevar por prejuicios basados en sus propias filias y fobias. Dicho todo esto, claro que El Ministerio del Tiempo es una serie imprescindible en un panorama en el que Belén Esteban es la reina de la parrilla televisiva. Es más, para una televisión pública, debería ser obligatoria. Quizá lo peor es todo el fenómeno de artículos aledaños intentando hallar las claves de sus aciertos, cuando éstos se resumen en algo tan antiguo como los objetivos del teatro romano: «delectare et docere» (entretener y enseñar).

    • Se ha corregido la errata. Gracias por advertirlo.
      Con frecuencia ocurre que la adaptación de una novela clásica fracasa en pantalla si se pretende la fidelidad con el texto. No todas las palabras ni los pensamientos pueden traducirse al lenguaje audiovisual. De hecho, hay obras inadaptables.
      Por esto, Hitchcock dijo a Truffaut en el libro-entrevista que jamás adaptaría ‘Los hermanos Karamazov’ y otras obras del siglo XIX. Prefería adaptar novelas «cinematográficas».
      Respecto al Quijote podríamos decir que 11 millones de niños vieron la serie de animación. Claro que solo había dos cadenas. Claro que, es un dato estimado: entonces no había audímetros.
      Lo de las filias y las fobias no lo entiendo. Amo el Quijote. Lo he leído. Lo juro.

      • En realidad ha habido pocas más (yo recuerdo la de Fernando Rey y Alfredo Landa, estrenada en 1992 y con guión de Camilo José Cela) aparte de la de los dibujos animados, lo que hace que la frase «apenas recordará películas y series sobre don Quijote» no se deba a que éstas «han sido respetuosas con el texto de Cervantes», sino a que ha habido muy pocas. La dirigida por Manuel Gutiérrez Aragón tuvo «un share del 45,2%» (Fuente: Wikipedia) así que decir que no conectó «con los gustos de la mayoría de los espectadores», me parece un tanto aventurado.
        Lo de las filias y las fobias no tiene que ver con tu amor por el texto de Cervantes, que no pongo en duda, sino con la desafección que tenemos (incluso entre los que os dedicáis a ello) por las producciones patrias (resulta que el mayor acierto del MdT es que no parece española). Ocurre igual en el mundo de la música, donde es habitual escuchar a profesionales del gremio decir que no escuchan música española porque les parece aburrida, replicante de la anglosajona o poco original (lo que equivale a enarbolar la bandera de la canción paródica de Astrud: «Todo nos parece una mierda (menos lo nuestro)».
        Y luego nos quejamos de que nos vaya como nos va…

  • Me adhiero a lo raro que se hace el que presuntos andaluces no hablen en andaluz, uno sevillano y otro malagueño, que tienen sus matices, en el caso de la catalana tres cuartos de lo mismo a pesar de que su padre salía con un diario en catalán de la época.
    Los guionistas deberían hacer hablar, con su acento local depende de donde se viaje, eso de una España que hable de manera uniforme, no es creible, por mucho que todas las TVs españolas emitan desde Madrid (y algunos pocos desde Barcelona) sus programas.
    No es una cŕitica específica a esta serie, ver un concurso de espetos (típicos de Málaga) en Penyíscola, en vez de de arroces y un chiringuito de frituras y no de paellas, arroces y pescados en otra serie da sarpullidos, más cuando se habla en castellano en una población donde apenas se usa. Mejor hubiese sido que aún rodando allí los exteriores, la hubiesen bautizado con un nombre ficticio.
    El localismo es «glocal» y hay que incorporarlo para dar credibilidad, y frescura a las series. Doctor Mateo, por ejemplo, no lo hizo del todo mal, aunque supongo que a los de allá les rechinaría bastante.

    • A mi también me gustaría que los personajes de cualquier serie española hablaran según su localidad de procedencia. Esto lo digo como guionista.
      Como espectador sevillano te digo que prefiero que no haya actores no andaluces imitando el acento. Como bien dices, igual el acento gallego de Doctor Mateo rechinaba a los gallegos.

  • Yo estoy enganchadísima a esta serie, me encanta lo fresco de su planteamiento, y a mí, que soy extranjera, me parece incluso útil para conocer algunos datos de la historia de España (después me veo el making off donde agregan más información ya de la historia como tal). Ya doy por descontado que tendrá sus detalles (como lo que mencionan de los acentos) porque debe ser bastante complicado tratar temas históricos dentro del género fantástico y que todos estén contentos. Pero a mí me encanta.
    De hecho, me molesta un poco que, cuando he comentado en reuniones sobre lo buena que es la serie, algunas personas, españolas, sin haberla visto siquiera, ya me digan que no les parece porque no saben cómo han tratado la historia en el guión y sueltan la manida frase de que no ven series españolas por bla bla bla…
    Saludos!

    • A mi también me molesta quiénes hablan de un libro sin haberlo leído o una película sin haberla visto. Por desgracia, esto lo hacen tanto espectadores como críticos «profesionales». ¡Saludos!

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