7 de octubre 2020    /   CREATIVIDAD
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Moda de cintura para arriba: ¿ha cambiado el covid nuestra forma de vestir?

7 de octubre 2020    /   CREATIVIDAD     por          
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Con el covid llegaron los confinamientos. Y con ellos, el teletrabajo se hizo hueco en gran número de hogares de todo el mundo. Pero, aunque el contacto social físico quedó restringido, lo de verse las caras en una reunión se mantuvo, si bien se trasladó a un plano virtual.

Las videollamadas nos permitían seguir viéndonos las caras, así que no era extraño que la gente se arreglara para salir mona en las pantallas de sus interlocutores. Eso sí, elegante por arriba y con pijama o chándal por abajo.

Esa limitación de enfoque ha hecho reflexionar a algunas firmas de moda. Es el caso de Prada. En su último desfile virtual para el Salón de la moda de Milán, los modelos que se pasaban lucían en el pecho y a buen tamaño el logo de la firma. Todo parecía indicar que era una colección pensada para ser vista de frente y no en tres dimensiones. O lo que es lo mismo, pensada para lucirse en videollamadas, donde prevalece lo que se muestra de cintura para arriba. De ahí el colocar el logo tan grande y de manera tan visible.

Fotograma del vídeo de SS 2021 Womenswear de Prada

La diseñadora y empresaria Miuccia Prada, cabeza visible del grupo, explicaba en una entrevista posterior al citado desfile virtual, cómo, durante el confinamiento, se había dado cuenta de la importante y fuerte relación que teníamos las personas con la tecnología y cómo esta había impactado en nuestra manera de vivir aquellos días. «Durante el confinamiento, me di cuenta de lo importante que es la tecnología y de cómo nos afecta, y, en cierto modo, es una extensión de nosotros mismos», afirmaba.

Lo cierto es que, como asegura la experta en moda Lynne Coleman en un artículo para la BBC, esta refleja los cambios en la historia y en la economía a través de sus diseños y de las tendencias que impone. Y ahora podríamos estar ante un testimonio más de esos cambios reflejado en la ropa que usamos.

Lo mismo opina Eduardo Sánchez, director de la Escuela de Moda de IED Madrid: «La moda es uno de los principales barómetros sociales; su rápida respuesta antes las crisis y los conflictos se ha demostrado a lo largo de la historia. Los cambios sociales a la hora de trabajar se verán reflejados claramente en cómo nos vestimos; y, de hecho, ya lo están haciendo».

Fotograma del vídeo de SS 2021 Womenswear de Prada

¿Cómo debería adaptarse el diseño de la moda, entonces, a los recientes cambios? «Debe considerar el menor desplazamiento y, por tanto, menor cambio de entorno y temperatura interior/exterior en los trabajadores, la diferencia de tipología de mobiliario, la climatización de espacios caseros frente a la de espacios de oficina, la comodidad, las reuniones por videoconferencia, cuya perspectiva y acceso visual a la vestimenta es menor…», detalla Sánchez. «Los nuevos procesos de trabajo y estructuras de comunicación definirán muchos aspectos de nuestra vida».

Y uno de esos aspectos, como ya ha remarcado el director de la Escuela de Moda del IED Madrid, es la comodidad. Eso se deduce, al menos, de los diseños que se pasaron en la Semana de la moda de Milán, donde pudo notarse una tendencia a zapatos más planos con un pequeño tacón, pantalones elásticos, conjuntos de seda a juego y pijamas.

Fotograma del vídeo de SS 2021 Womenswear de Prada

«Nunca he visto tantas cinturas elásticas y con cordones en mi vida», comentó Lauren Indvik, editora de moda del Financial Times en el artículo de la BBC. «Todos los estilistas hablan de vestirse con cintura alta porque es lo único que todo el mundo ve hoy en día». Para Indvik, las grandes firmas están obligadas animar a la gente a comprar ropa en una época en la que los eventos sociales donde poder lucirla no abundan o están, directamente, restringidos, «así que tal vez el lujo en casa es el nuevo enfoque», concluía.

«El concepto de elegancia ya viene siendo redefinido desde hace años», matiza Eduardo Sánchez. «La situación actual tan solo acelera el proceso y produce cuestionamientos acerca de la elegancia o vestuario formal con relación a la eficiencia laboral. Los nuevos espacios y modos se traducen en preguntas a las que todavía debemos dar respuesta».

moda de cintura para arriba
Fotograma del vídeo de SS 2021 Womenswear de Prada

¿Cómo valora Sánchez iniciativas como las de Prada? «Creo que ese tipo de cuestiones, como el ejemplo de Prada que comentas, quedarán como un hecho individual característico de este momento, pero será difícil que permee más allá de la tendencia transitoria; no creo se transforme en estilo. La elegancia será más cómoda cuando redefinamos nuestro concepto de elegancia. En muchas formas, no depende del tejido o tipo de prenda, sino de nuestra habilidad para asociar otro tipo de prendas con ella. Hace 20 años hubiera sido impensable la ropa laboral que ahora asumimos como válida y formal».

Pero si es verdad que los cambios en los hábitos de la sociedad que está imponiendo la pandemia se dejan ver, en cierta manera, en cómo vestimos, ¿podría hablarse entonces de una moda poscovid?

«Los tejidos tecnológicos en los que prima la comodidad ya son parte del futuro de la moda en muchos ámbitos, como el streetwear o la ropa deportiva», responde Eduardo Sánchez. «La crisis del covid-19 acelerará su transición al resto de sectores y tipos de producto. No creo que lleguemos a hablar de una moda poscovid. Cuando superemos la crisis, volveremos en muchos sentidos a retomar lo anterior, pero quedará un poso presente. Ni nosotros ni el sector puede olvidar lo vivido».

Con el covid llegaron los confinamientos. Y con ellos, el teletrabajo se hizo hueco en gran número de hogares de todo el mundo. Pero, aunque el contacto social físico quedó restringido, lo de verse las caras en una reunión se mantuvo, si bien se trasladó a un plano virtual.

Las videollamadas nos permitían seguir viéndonos las caras, así que no era extraño que la gente se arreglara para salir mona en las pantallas de sus interlocutores. Eso sí, elegante por arriba y con pijama o chándal por abajo.

Esa limitación de enfoque ha hecho reflexionar a algunas firmas de moda. Es el caso de Prada. En su último desfile virtual para el Salón de la moda de Milán, los modelos que se pasaban lucían en el pecho y a buen tamaño el logo de la firma. Todo parecía indicar que era una colección pensada para ser vista de frente y no en tres dimensiones. O lo que es lo mismo, pensada para lucirse en videollamadas, donde prevalece lo que se muestra de cintura para arriba. De ahí el colocar el logo tan grande y de manera tan visible.

Fotograma del vídeo de SS 2021 Womenswear de Prada

La diseñadora y empresaria Miuccia Prada, cabeza visible del grupo, explicaba en una entrevista posterior al citado desfile virtual, cómo, durante el confinamiento, se había dado cuenta de la importante y fuerte relación que teníamos las personas con la tecnología y cómo esta había impactado en nuestra manera de vivir aquellos días. «Durante el confinamiento, me di cuenta de lo importante que es la tecnología y de cómo nos afecta, y, en cierto modo, es una extensión de nosotros mismos», afirmaba.

Lo cierto es que, como asegura la experta en moda Lynne Coleman en un artículo para la BBC, esta refleja los cambios en la historia y en la economía a través de sus diseños y de las tendencias que impone. Y ahora podríamos estar ante un testimonio más de esos cambios reflejado en la ropa que usamos.

Lo mismo opina Eduardo Sánchez, director de la Escuela de Moda de IED Madrid: «La moda es uno de los principales barómetros sociales; su rápida respuesta antes las crisis y los conflictos se ha demostrado a lo largo de la historia. Los cambios sociales a la hora de trabajar se verán reflejados claramente en cómo nos vestimos; y, de hecho, ya lo están haciendo».

Fotograma del vídeo de SS 2021 Womenswear de Prada

¿Cómo debería adaptarse el diseño de la moda, entonces, a los recientes cambios? «Debe considerar el menor desplazamiento y, por tanto, menor cambio de entorno y temperatura interior/exterior en los trabajadores, la diferencia de tipología de mobiliario, la climatización de espacios caseros frente a la de espacios de oficina, la comodidad, las reuniones por videoconferencia, cuya perspectiva y acceso visual a la vestimenta es menor…», detalla Sánchez. «Los nuevos procesos de trabajo y estructuras de comunicación definirán muchos aspectos de nuestra vida».

Y uno de esos aspectos, como ya ha remarcado el director de la Escuela de Moda del IED Madrid, es la comodidad. Eso se deduce, al menos, de los diseños que se pasaron en la Semana de la moda de Milán, donde pudo notarse una tendencia a zapatos más planos con un pequeño tacón, pantalones elásticos, conjuntos de seda a juego y pijamas.

Fotograma del vídeo de SS 2021 Womenswear de Prada

«Nunca he visto tantas cinturas elásticas y con cordones en mi vida», comentó Lauren Indvik, editora de moda del Financial Times en el artículo de la BBC. «Todos los estilistas hablan de vestirse con cintura alta porque es lo único que todo el mundo ve hoy en día». Para Indvik, las grandes firmas están obligadas animar a la gente a comprar ropa en una época en la que los eventos sociales donde poder lucirla no abundan o están, directamente, restringidos, «así que tal vez el lujo en casa es el nuevo enfoque», concluía.

«El concepto de elegancia ya viene siendo redefinido desde hace años», matiza Eduardo Sánchez. «La situación actual tan solo acelera el proceso y produce cuestionamientos acerca de la elegancia o vestuario formal con relación a la eficiencia laboral. Los nuevos espacios y modos se traducen en preguntas a las que todavía debemos dar respuesta».

moda de cintura para arriba
Fotograma del vídeo de SS 2021 Womenswear de Prada

¿Cómo valora Sánchez iniciativas como las de Prada? «Creo que ese tipo de cuestiones, como el ejemplo de Prada que comentas, quedarán como un hecho individual característico de este momento, pero será difícil que permee más allá de la tendencia transitoria; no creo se transforme en estilo. La elegancia será más cómoda cuando redefinamos nuestro concepto de elegancia. En muchas formas, no depende del tejido o tipo de prenda, sino de nuestra habilidad para asociar otro tipo de prendas con ella. Hace 20 años hubiera sido impensable la ropa laboral que ahora asumimos como válida y formal».

Pero si es verdad que los cambios en los hábitos de la sociedad que está imponiendo la pandemia se dejan ver, en cierta manera, en cómo vestimos, ¿podría hablarse entonces de una moda poscovid?

«Los tejidos tecnológicos en los que prima la comodidad ya son parte del futuro de la moda en muchos ámbitos, como el streetwear o la ropa deportiva», responde Eduardo Sánchez. «La crisis del covid-19 acelerará su transición al resto de sectores y tipos de producto. No creo que lleguemos a hablar de una moda poscovid. Cuando superemos la crisis, volveremos en muchos sentidos a retomar lo anterior, pero quedará un poso presente. Ni nosotros ni el sector puede olvidar lo vivido».

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