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9 de octubre 2014    /   CINE/TV
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Cuando morir se te hace eterno

9 de octubre 2014    /   CINE/TV     por          
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Si te dicen que un filme está basado en hechos reales, seguramente tu morbo se despierte. La acción suele estar garantizada en este tipo de películas en las que al protagonista le van a hacer pasar las de Caín.
En esta que se presentó ayer simultáneamente en el Pequeño Cine Estudio de Madrid y en internet, el protagonista sufre mucho. Muchísimo. Durante 24 horas de proyección. Sí, estas leyendo bien. Es una peli de 24 horas de duración basada en la vida de un hombre anónimo pero real. 24 lentas, agónicas horas que muestran sin filtros, sin cortes y descarnadamente la rutina de un enfermo de cáncer terminal. 1.500 minutos, uno detrás de otro, inexorables. Aunque, en realidad, no es un película. Es un anuncio. El anuncio más largo del mundo.
web_UN-MINUTO-MÁS-II
La intención de esta campaña publicitaria que ha realizado La Despensa para la Asociación Federal Derecho a Morir Dignamente no es solo batir un récord como el spot de más duración. Su objetivo es más importante: movilizar a la opinión pública y conseguir que se regule la eutanasia en nuestro país, el derecho a que toda persona decida sobre su muerte y pueda optar a acabar con su sufrimiento con dignidad.
La campaña incluye además la recogida de firmas, a través de la plataforma Change.org, a favor de una futura ley que regule este derecho, tanto a nivel nacional como internacional.
La cinta ha sido realizada por la productora Attic Films con la dirección creativa de La Despensa, y ha contado con el actor Juan Carlos Catalá como protagonista. El rodaje, nos cuenta Harold Vas, supervisor de cuentas de La Despensa, fue «un experimento». «Nos planteamos que teníamos que hacer un rodaje de 24 horas en la vida de un enfermo terminal y junto con la productora vimos cuál era la mejor alternativa y más viable, teniendo en cuenta que no había presupuesto».
Porque esta acción para DMD forma parte de algo parecido a un proyecto solidario que La Despensa pone al servicio de clientes que ellos mismos escogen. «Acciones o ideas que nos hagan sentir mejor», explica Vas. «La realidad es que vemos o detectamos alertas sociales a las que aplicamos una idea creativa para que más gente pueda ser consciente de ello, y les llegue y les mueva».

«Nosotros podemos parar el vídeo en cualquier momento. Ellos no»


«Buscamos llegarles de otra manera, que les despierte. Así surgió la campaña de 016 para el Ministerio de Igualdad o el de Ropa Comprometida para Amnistía Internacional, o la campaña gráfica, también para Amnistía, de su campaña de Stop Tortura, con la que hemos conseguido que el gobierno de Marruecos revise el caso de un preso de conciencia y finalmente le liberen».
Y como todo experimento, no salió bien a la primera. Fueron, en realidad, 48 horas de rodaje, ya que hubo que repetir la grabación por algunos errores. Afortunadamente, «el ingenio español soluciona muchas cosas», comenta divertido Harold Vas. «Es cierto que se podría cuidar mucho más la producción, que se podrían haber hecho muchas cosas más, pero lo importante era transmitir el concepto y concienciar a la gente, hacerles ver la importancia de promulgar una ley para una Muerte Digna».
web_JUAN-COMIENDO-II
 
Eso sí, lejos del morbo, tan solo mostrando el hastío, la agonía, el lentísimo y desesperante transcurrir de las horas y los días de personas como Ramón Sampedro, el tetrapléjico que inspiró la película Mar adentro, de Amenábar, por poner solo un ejemplo de los más conocidos. «Nosotros podemos parar el vídeo en cualquier momento», afirma Vas,  «pero ellos tienen que mantenerse postrados durante semanas, meses e incluso años».
La película está rodada desde el ángulo de vista del enfermo, a quien nunca vemos su rostro, pero sí sus manos o sus piernas. Todo lo que se muestra es lo que ve desde su cama. Una horrible rutina de inmovilidad y sufrimiento, de escaras y deterioro progresivo, de insomnio, de infecciones y depresión. Y con una única banda sonora: una respiración agónica que transmite todo el dolor y la angustia que viven estos enfermos sin solución médica, sabiendo que van a morir, pero sin poder darle al fast forward de su vida para adelantar su final.
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CARTEL_AVISO_DMD

Si te dicen que un filme está basado en hechos reales, seguramente tu morbo se despierte. La acción suele estar garantizada en este tipo de películas en las que al protagonista le van a hacer pasar las de Caín.
En esta que se presentó ayer simultáneamente en el Pequeño Cine Estudio de Madrid y en internet, el protagonista sufre mucho. Muchísimo. Durante 24 horas de proyección. Sí, estas leyendo bien. Es una peli de 24 horas de duración basada en la vida de un hombre anónimo pero real. 24 lentas, agónicas horas que muestran sin filtros, sin cortes y descarnadamente la rutina de un enfermo de cáncer terminal. 1.500 minutos, uno detrás de otro, inexorables. Aunque, en realidad, no es un película. Es un anuncio. El anuncio más largo del mundo.
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La intención de esta campaña publicitaria que ha realizado La Despensa para la Asociación Federal Derecho a Morir Dignamente no es solo batir un récord como el spot de más duración. Su objetivo es más importante: movilizar a la opinión pública y conseguir que se regule la eutanasia en nuestro país, el derecho a que toda persona decida sobre su muerte y pueda optar a acabar con su sufrimiento con dignidad.
La campaña incluye además la recogida de firmas, a través de la plataforma Change.org, a favor de una futura ley que regule este derecho, tanto a nivel nacional como internacional.
La cinta ha sido realizada por la productora Attic Films con la dirección creativa de La Despensa, y ha contado con el actor Juan Carlos Catalá como protagonista. El rodaje, nos cuenta Harold Vas, supervisor de cuentas de La Despensa, fue «un experimento». «Nos planteamos que teníamos que hacer un rodaje de 24 horas en la vida de un enfermo terminal y junto con la productora vimos cuál era la mejor alternativa y más viable, teniendo en cuenta que no había presupuesto».
Porque esta acción para DMD forma parte de algo parecido a un proyecto solidario que La Despensa pone al servicio de clientes que ellos mismos escogen. «Acciones o ideas que nos hagan sentir mejor», explica Vas. «La realidad es que vemos o detectamos alertas sociales a las que aplicamos una idea creativa para que más gente pueda ser consciente de ello, y les llegue y les mueva».

«Nosotros podemos parar el vídeo en cualquier momento. Ellos no»


«Buscamos llegarles de otra manera, que les despierte. Así surgió la campaña de 016 para el Ministerio de Igualdad o el de Ropa Comprometida para Amnistía Internacional, o la campaña gráfica, también para Amnistía, de su campaña de Stop Tortura, con la que hemos conseguido que el gobierno de Marruecos revise el caso de un preso de conciencia y finalmente le liberen».
Y como todo experimento, no salió bien a la primera. Fueron, en realidad, 48 horas de rodaje, ya que hubo que repetir la grabación por algunos errores. Afortunadamente, «el ingenio español soluciona muchas cosas», comenta divertido Harold Vas. «Es cierto que se podría cuidar mucho más la producción, que se podrían haber hecho muchas cosas más, pero lo importante era transmitir el concepto y concienciar a la gente, hacerles ver la importancia de promulgar una ley para una Muerte Digna».
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Eso sí, lejos del morbo, tan solo mostrando el hastío, la agonía, el lentísimo y desesperante transcurrir de las horas y los días de personas como Ramón Sampedro, el tetrapléjico que inspiró la película Mar adentro, de Amenábar, por poner solo un ejemplo de los más conocidos. «Nosotros podemos parar el vídeo en cualquier momento», afirma Vas,  «pero ellos tienen que mantenerse postrados durante semanas, meses e incluso años».
La película está rodada desde el ángulo de vista del enfermo, a quien nunca vemos su rostro, pero sí sus manos o sus piernas. Todo lo que se muestra es lo que ve desde su cama. Una horrible rutina de inmovilidad y sufrimiento, de escaras y deterioro progresivo, de insomnio, de infecciones y depresión. Y con una única banda sonora: una respiración agónica que transmite todo el dolor y la angustia que viven estos enfermos sin solución médica, sabiendo que van a morir, pero sin poder darle al fast forward de su vida para adelantar su final.
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