27 de febrero 2020    /   CREATIVIDAD
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Monstruitos matutinos para aprender que comer es algo más que alimentarse

27 de febrero 2020    /   CREATIVIDAD     por          
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Son las 7 de la mañana y Jeffrey Ludlow comienza a preparar el desayuno de su hijo. Aún no tiene claro qué tipo de ‘monstruo’ almorzará esa mañana su pequeño de tres años. Pero, con un poco de esto y de lo otro, poco a poco  va componiendo un rostro. Trozos de fruta, pan, queso… y voilà ya tiene un miembro más para su serie Morning Monsters.

«Intentamos que nuestro hijo entienda que la comida es algo divertido, que tiene sabores y colores distintos, que es algo más que alimentarse. Y es algo que hay que interiorizar desde pequeño».

El diseñador encuentra el porqué de esta casi obsesión en su infancia: «Cuando fuimos a Estados Unidos mi madre, colombiana, se espantó del tipo de comida que allí imperaba, así que comenzamos una dieta ‘radical’».

La alimentación en casa de sus padres era muy saludable, pero aburrida, falta de sabor y de color. Jeffrey comparte y entiende el propósito de su madre de seguir una dieta sana, pero difiere por completo en la forma de conseguirlo.

Hace tiempo que los desayunos creativos se convirtieron en una tradición en casa de los Ludlow, aunque solo hace unos meses que Jeffrey fotografía el resultado y lo sube a su cuenta de Instagram. «Las fotos tienen mucho tirón entre los padres de niños pequeños», reconoce.

Eso lo sabe hasta la propia marca del plato que suele utilizar como base de sus creaciones: «Se han puesto en contacto conmigo para que les permita compartirlas en sus redes».

Algunas mañanas, el pequeño de los Ludlow aparece por la cocina, desperezándose, para preguntar a su padre qué tipo de monstruo está preparando esa mañana. Y también para ayudar. «A veces no le gusta la cara del monstruoito porque aparece enfadado o triste. Solemos aprovechar también para preguntarle qué es lo que cree que siente el monstruo cada mañana en función de su expresión».

Fruta, pan, queso Philadelphia, aguacate « y, en general, cosas que tengan color » suelen dar mucho juego a la hora de configurar una de sus criaturas fantásticas mañaneras. «También suelo jugar con las salsas que cocinamos en casa, siempre naturales y sin azúcar», añade.

Crear Morning Monsters para su hijo no es una labor que el diseñador se imponga todos los días. Pero cuando surge la ocasión, se convierte en un momento especial: «Es ese ratito del día en el que no hay nadie más y lo dedicas a hacer algo creativo».

 

 

 

Son las 7 de la mañana y Jeffrey Ludlow comienza a preparar el desayuno de su hijo. Aún no tiene claro qué tipo de ‘monstruo’ almorzará esa mañana su pequeño de tres años. Pero, con un poco de esto y de lo otro, poco a poco  va componiendo un rostro. Trozos de fruta, pan, queso… y voilà ya tiene un miembro más para su serie Morning Monsters.

«Intentamos que nuestro hijo entienda que la comida es algo divertido, que tiene sabores y colores distintos, que es algo más que alimentarse. Y es algo que hay que interiorizar desde pequeño».

El diseñador encuentra el porqué de esta casi obsesión en su infancia: «Cuando fuimos a Estados Unidos mi madre, colombiana, se espantó del tipo de comida que allí imperaba, así que comenzamos una dieta ‘radical’».

La alimentación en casa de sus padres era muy saludable, pero aburrida, falta de sabor y de color. Jeffrey comparte y entiende el propósito de su madre de seguir una dieta sana, pero difiere por completo en la forma de conseguirlo.

Hace tiempo que los desayunos creativos se convirtieron en una tradición en casa de los Ludlow, aunque solo hace unos meses que Jeffrey fotografía el resultado y lo sube a su cuenta de Instagram. «Las fotos tienen mucho tirón entre los padres de niños pequeños», reconoce.

Eso lo sabe hasta la propia marca del plato que suele utilizar como base de sus creaciones: «Se han puesto en contacto conmigo para que les permita compartirlas en sus redes».

Algunas mañanas, el pequeño de los Ludlow aparece por la cocina, desperezándose, para preguntar a su padre qué tipo de monstruo está preparando esa mañana. Y también para ayudar. «A veces no le gusta la cara del monstruoito porque aparece enfadado o triste. Solemos aprovechar también para preguntarle qué es lo que cree que siente el monstruo cada mañana en función de su expresión».

Fruta, pan, queso Philadelphia, aguacate « y, en general, cosas que tengan color » suelen dar mucho juego a la hora de configurar una de sus criaturas fantásticas mañaneras. «También suelo jugar con las salsas que cocinamos en casa, siempre naturales y sin azúcar», añade.

Crear Morning Monsters para su hijo no es una labor que el diseñador se imponga todos los días. Pero cuando surge la ocasión, se convierte en un momento especial: «Es ese ratito del día en el que no hay nadie más y lo dedicas a hacer algo creativo».

 

 

 

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