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7 de marzo 2017    /   BRANDED CONTENT
 

Cinco motivos para admirar a Houdini aunque no te guste el escapismo

7 de marzo 2017    /   BRANDED CONTENT              
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La exposición Houdini. Las leyes del asombro, en el Espacio Fundación Telefónica, hace un recorrido por distintos aspectos de la vida del conocido mago. Presta atención, porque quizá sus trucos con candados y cadenas no sean lo que más te incite a aplaudir. Echa un vistazo a sus otros logros.

1. Era un crack del marketing

Para llegar a alcanzar la fama internacional que hizo que personalidades como el Kaiser Guillermo II y la familia Romanov requirieran sus servicios, Houdini utilizaba la prensa, la cartelería y otros medios de comunicación. Realizaba sus hazañas en lugares con una gran afluencia de público, como puentes, e incluso a la puerta de algún medio de comunicación.

Llegó a hacerse pasar por víctima de un accidente de tren para conseguir publicidad gratuita. También participó en películas de cine mudo y escribió obras sobre ilusionismo o en contra de los espiritistas.

En la época en la que trabajó había mucha competencia y unos magos espiaban a otros para robar sus trucos o desvelarlos. Había muchos imitadores. Por eso los carteles de Houdini especifican muchas veces detalles como «en persona», «truco original», «el único e inimitable», etc. 

El apartado de la muestra dedicado a los elementos clave de promoción del ilusionista se titula La gran ilusión.

houdini

Cartelería utilizada por Houdini

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Houdini nunca hacía un espectáculo sin asegurarse antes de que habría una gran asistencia de público y prensa

2. Luchó contra los charlatanes

A pesar de que su amigo Arthur Conan Doyle, escritor de Sherlock Holmes, creía fervientemente en los mediums, Houdini nunca llegó a hacerlo. Lo intentó cuando murió su madre, y asistió a una reunión con Doyle, pero no sacó nada de ella: «quería creer pero no pude», contó más tarde.

A partir de entonces, emprendió una cruzada contra los que decían hablar con los muertos o predecir el futuro y en muchos de sus espectáculos los desenmascaraba.

La última prueba que hizo fue dejar un mensaje en clave a su esposa, Bess, que sólo conocían ellos dos. Diez años después de que él muriera, su esposa compareció ante la prensa para confirmar que no había recibido ninguna comunicación del más allá que contuviera ese mensaje y que dejaría de esperar porque «diez años son suficientes para esperar a un hombre».

La exposición en el Espacio Fundación Telefónica (C/ Fuencarral, 3), gratuita y abierta hasta el 28 de mayo, dedica un apartado a esta lucha contra el espiritismo y el ocultismo que se dio tras la Primera Guerra Mundial: Código H.

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Houdini deja al descubierto técnicas usadas por mediums fraudulentos [Foto: Wikimedia Commons]

3. Estudió tratados científicos sobre óptica y neurociencia

Ahora se sabe que la mente, precisamente por su complejidad, tiene «zonas oscuras» que pueden ser engañadas fácilmente. Los buenos magos son expertos en jugar con las percepciones y en manipular los sentidos e incluso los recuerdos. Houdini estudió tratados de divulgación científica sobre física y óptica llamados Prácticas de ilusión para llevar a cabo números como el de la desaparición de la elefanta Jennie, que utilizaba la llamada «luz negra» y otros recursos como la persistencia retiniana.

La exposición en Fundación Telefónica dedica a las ilusiones ópticas un apartado llamado Lo que creen tus ojos.

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Gif: Lawrence Cox

4. Predicaba una vida sana y deportista

El siglo XX llegó con la preocupación por lo saludable y por el físico, así como por el progreso moral y personal (conceptos como eficiencia, productividad y competitividad no se habían visto hasta el proceso de industrialización). Houdini supo ver el tirón que tenía el deporte en la comunicación de masas, auge que comenzó durante dicha Revolución Industrial.

Comenzaron a popularizarse los gimnasios con los más variados aparatos, y Houdini cultivaba su cuerpo y cuidaba su alimentación. Además de gimnasia, practicaba natación y boxeo. En muchos de sus espectáculos hacía demostraciones de fuerza o pedía a los asistentes o a boxeadores profesionales que lo golpearan. De hecho, murió a causa de un golpe en el abdomen que le propinó un estudiante de una universidad de Canadá a petición suya.

Su interés por los deportes de riesgo también quedó manifiesto cuando tomó clases de aviación con el objetivo de ser la primera persona en sobrevolar Australia en una avioneta.

El apartado Citius, altius, fortius de la exposición se dedica a esta nueva actitud de la sociedad moderna basada en el progreso físico.

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Aparatos de gimnasio de la época que se exhiben en la exposición

5. Dignificó el ilusionismo

Precisamente por todo lo comentado, Houdini fue una de las figuras que más ayudó a dignificar el ilusionismo. Atrás quedaba la magia tal y como se concebía allá por el año 1650 a. de C., que era un medio para atemorizar —y, por lo tanto, dominar— a las masas. También la magia perseguida por la Iglesia en la Edad Media y el edutainment, un tipo de espectáculo que surgió en la Edad Moderna y que exhibía personas con malformaciones reales. Además, quedaron atrás modas como el orientalismo del siglo XIX, durante el cual, magos de países anglosajones se hacían pasar por chinos porque resultaba más exótico. 

Con la llegada de magos como Harry Kellar o Robert Houdin —en quien Houdini basó su nombre artístico—, más cercanos a la ciencia que al misticismo, la magia empezó a concebirse como un espectáculo artístico de calidad que no se limitaba a las clases ignorantes.

Toda esta historia de la magia, incluidos los «traficantes de milagros» y los freak shows, se incluye en el apartado de la exposición titulado Pasen y vean.

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Freak show. [Imagen: Wikimedia Commons]

6. Y, bueno, también escapaba de sitios

Su habilidad más conocida y no por ello menos sorprendente. Houdini escapaba en poco tiempo de jaulas, camisas de fuerza o tanques de agua. Era impresionante contemplar su facilidad para hacerlo pero, sobre todo, mucha gente acudía por la posibilidad —o el morbo— de verlo morir. Fue de los primeros en realizar sus escapes a la vista del público, sin ningún telón que lo ocultara.

Gran parte del éxito de este tipo de espectáculos radica en que a los espectadores se les olvida por un momento que es un truco preparado y sienten la angustia de las situaciones reales.

La sección dedicada a la disciplina más dura dentro de la magia, que fue también la que llevó a Houdini al éxito, se llama Escape.

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La exposición Houdini. Las leyes del asombro, en el Espacio Fundación Telefónica, hace un recorrido por distintos aspectos de la vida del conocido mago. Presta atención, porque quizá sus trucos con candados y cadenas no sean lo que más te incite a aplaudir. Echa un vistazo a sus otros logros.

1. Era un crack del marketing

Para llegar a alcanzar la fama internacional que hizo que personalidades como el Kaiser Guillermo II y la familia Romanov requirieran sus servicios, Houdini utilizaba la prensa, la cartelería y otros medios de comunicación. Realizaba sus hazañas en lugares con una gran afluencia de público, como puentes, e incluso a la puerta de algún medio de comunicación.

Llegó a hacerse pasar por víctima de un accidente de tren para conseguir publicidad gratuita. También participó en películas de cine mudo y escribió obras sobre ilusionismo o en contra de los espiritistas.

En la época en la que trabajó había mucha competencia y unos magos espiaban a otros para robar sus trucos o desvelarlos. Había muchos imitadores. Por eso los carteles de Houdini especifican muchas veces detalles como «en persona», «truco original», «el único e inimitable», etc. 

El apartado de la muestra dedicado a los elementos clave de promoción del ilusionista se titula La gran ilusión.

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Cartelería utilizada por Houdini

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Houdini nunca hacía un espectáculo sin asegurarse antes de que habría una gran asistencia de público y prensa

2. Luchó contra los charlatanes

A pesar de que su amigo Arthur Conan Doyle, escritor de Sherlock Holmes, creía fervientemente en los mediums, Houdini nunca llegó a hacerlo. Lo intentó cuando murió su madre, y asistió a una reunión con Doyle, pero no sacó nada de ella: «quería creer pero no pude», contó más tarde.

A partir de entonces, emprendió una cruzada contra los que decían hablar con los muertos o predecir el futuro y en muchos de sus espectáculos los desenmascaraba.

La última prueba que hizo fue dejar un mensaje en clave a su esposa, Bess, que sólo conocían ellos dos. Diez años después de que él muriera, su esposa compareció ante la prensa para confirmar que no había recibido ninguna comunicación del más allá que contuviera ese mensaje y que dejaría de esperar porque «diez años son suficientes para esperar a un hombre».

La exposición en el Espacio Fundación Telefónica (C/ Fuencarral, 3), gratuita y abierta hasta el 28 de mayo, dedica un apartado a esta lucha contra el espiritismo y el ocultismo que se dio tras la Primera Guerra Mundial: Código H.

houdini

Houdini deja al descubierto técnicas usadas por mediums fraudulentos [Foto: Wikimedia Commons]

3. Estudió tratados científicos sobre óptica y neurociencia

Ahora se sabe que la mente, precisamente por su complejidad, tiene «zonas oscuras» que pueden ser engañadas fácilmente. Los buenos magos son expertos en jugar con las percepciones y en manipular los sentidos e incluso los recuerdos. Houdini estudió tratados de divulgación científica sobre física y óptica llamados Prácticas de ilusión para llevar a cabo números como el de la desaparición de la elefanta Jennie, que utilizaba la llamada «luz negra» y otros recursos como la persistencia retiniana.

La exposición en Fundación Telefónica dedica a las ilusiones ópticas un apartado llamado Lo que creen tus ojos.

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Gif: Lawrence Cox

4. Predicaba una vida sana y deportista

El siglo XX llegó con la preocupación por lo saludable y por el físico, así como por el progreso moral y personal (conceptos como eficiencia, productividad y competitividad no se habían visto hasta el proceso de industrialización). Houdini supo ver el tirón que tenía el deporte en la comunicación de masas, auge que comenzó durante dicha Revolución Industrial.

Comenzaron a popularizarse los gimnasios con los más variados aparatos, y Houdini cultivaba su cuerpo y cuidaba su alimentación. Además de gimnasia, practicaba natación y boxeo. En muchos de sus espectáculos hacía demostraciones de fuerza o pedía a los asistentes o a boxeadores profesionales que lo golpearan. De hecho, murió a causa de un golpe en el abdomen que le propinó un estudiante de una universidad de Canadá a petición suya.

Su interés por los deportes de riesgo también quedó manifiesto cuando tomó clases de aviación con el objetivo de ser la primera persona en sobrevolar Australia en una avioneta.

El apartado Citius, altius, fortius de la exposición se dedica a esta nueva actitud de la sociedad moderna basada en el progreso físico.

houdini

Aparatos de gimnasio de la época que se exhiben en la exposición

5. Dignificó el ilusionismo

Precisamente por todo lo comentado, Houdini fue una de las figuras que más ayudó a dignificar el ilusionismo. Atrás quedaba la magia tal y como se concebía allá por el año 1650 a. de C., que era un medio para atemorizar —y, por lo tanto, dominar— a las masas. También la magia perseguida por la Iglesia en la Edad Media y el edutainment, un tipo de espectáculo que surgió en la Edad Moderna y que exhibía personas con malformaciones reales. Además, quedaron atrás modas como el orientalismo del siglo XIX, durante el cual, magos de países anglosajones se hacían pasar por chinos porque resultaba más exótico. 

Con la llegada de magos como Harry Kellar o Robert Houdin —en quien Houdini basó su nombre artístico—, más cercanos a la ciencia que al misticismo, la magia empezó a concebirse como un espectáculo artístico de calidad que no se limitaba a las clases ignorantes.

Toda esta historia de la magia, incluidos los «traficantes de milagros» y los freak shows, se incluye en el apartado de la exposición titulado Pasen y vean.

houdini

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Freak show. [Imagen: Wikimedia Commons]

6. Y, bueno, también escapaba de sitios

Su habilidad más conocida y no por ello menos sorprendente. Houdini escapaba en poco tiempo de jaulas, camisas de fuerza o tanques de agua. Era impresionante contemplar su facilidad para hacerlo pero, sobre todo, mucha gente acudía por la posibilidad —o el morbo— de verlo morir. Fue de los primeros en realizar sus escapes a la vista del público, sin ningún telón que lo ocultara.

Gran parte del éxito de este tipo de espectáculos radica en que a los espectadores se les olvida por un momento que es un truco preparado y sienten la angustia de las situaciones reales.

La sección dedicada a la disciplina más dura dentro de la magia, que fue también la que llevó a Houdini al éxito, se llama Escape.

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Opiniones 1
  • He leído muchos libros sobre Houdini, India encontré uno escrito por el, súper interesante. Soy una gran fan de este hombre tan polifacético!!

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