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19 de agosto 2013    /   BUSINESS
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Lo siento Mourinho, no eras tan importante

19 de agosto 2013    /   BUSINESS     por          
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La Liga ha empezado este fin de semana. Con varios comentaristas alarmados de pronto por el dominio absoluto del Barça y el Madrid y la fuga de talentos al extranjero, lejano parece ya el gran duelo dialéctico, moral y mediático entre la estridencia de Mourinho-y su dedo- y la modestia extrema de Guardiola. Temporadas dominadas por el “¿Por qué?”, en las que más que de los jugadores de los dos grandes se hablaba de sus entrenadores. ¿Mereció la pena? Según el estudio The Role of Managers in Team Performance, el papel de los entrenadores es, al menos en la NBA, increíblemente secundario al rendimiento de sus jugadores.

“No creo que los equipos entiendan completamente el poco impacto que tienen la mayoría de los entrenadores”, explica en un correo electrónico David Berri, autor principal y economista del deporte en la Southern Utah University. “Incluso los tres entrenadores más exitosos según nuestra medida- Jackson, Popovich y Fitzsimmons- solo se podían distinguir estadísticamente de los entrenadores peor calificados”, escribe en su estudio.

Cogiendo al archiconocido Phil Jackson, es innegable que haber ganado seis ligas de las nueve que entrenó a los Chicago Bulls y las tres consecutivas que logró con los Lakers en el periodo entre 1989 y 2008 es una marca impresionante. “Pero Jackson tenía una considerable cantidad de talento a su disposición”, sigue el análisis, “en siete de sus nueve temporadas en los Bulls dirigió al incomparable Michael Jordan [cuando este no jugaba, el rendimiento del equipo bajaba hasta un 60,5% desde un 74% de partidos ganados] […] y con los Lakers volvió a ser bendecido con jugadores extraordinarios como Shaquille O’Neal y Kobe Bryant”.

“Cuando Jackson se retiró, también lo hizo la mitad del equipo ganador de 1997-1998, incluyendo jugadores estrella como Dennis Rodman, Scottie Pippen y Michael Jordan”.

“Cuando O’Neal fue vendido a los Miami Heat, el desempeño de los Lakers bajó significativamente, incluso después de que Jackson volviera tras un año retiro”. Así pues, ¿cómo puede uno separar el desempeño de un jugador del de su entrenador?

El trabajo de Berri, realizado con otros tres investigadores con una muestra de 30 años de NBA, midió las estadísticas de los jugadores y cuánto cambiaban cuando había un cambio de entrenador, cotejándolo con las estadísticas de la temporada anterior, la productividad de sus compañeros de equipo, su edad, cuál era la trayectoria de un jugador novato cuando lo cogía un entrenador… “Lo que encontramos”, asegura, “fue que en la NBA la mayoría de los entrenadores no tiene un impacto estadístico significativo en sus jugadores”.

En otros deportes, estudios similares han llegado a conclusiones parecidas. Maria De Paola, y Vincenzo Scoppa, de la Universidad de Calabria, midieron en su artículo The Effects of Managerial Turnover la relevancia estadística de cambiar un entrenador de fútbol comparando 12 temporadas de la seria A del calcio italiano. “De nuestro análisis se deduce que sustituir a un entrenador no produce un efecto positivo en el desempeño de un equipo cuando uno toma en cuenta la calidad del equipo y las dinámicas pasadas”.

Para explicar entonces por qué se recurre al cambio de entrenador como estrategia ante el desempeño pobre de un equipo, Berri tiene una teoría. “Los responsables generales tienen un problema cuando un equipo no tiene éxito y deben solucionarlo”, razona, “uno podría pensar que es debido a que los jugadores son malos, pero como en la mayoría de las ocasiones son los responsables generales los encargados de fichar esos jugadores, uno podría sospechar que no están dispuestos a admitir que se equivocaron. Así que es mejor culpar al entrenador y contratar a uno ‘mejor’ por más dinero”.

“No sabemos a qué se debe que algunos entrenadores tengan un impacto”, concluye Berri. Guardiola se fue de su duelo con Mourinho con 14 títulos frente a 3 del portugués. “No sabemos si es el sistema, el asistente de entrenador…”. Tito Vilanova, segundo entrenador de Guardiola, ganó la liga 2012-2013 con el mismo equipo que su antecesor. “Lo repito, no podemos saber las razones específicas de por qué algunos entrenadores cuentan”.

La Liga ha empezado este fin de semana. Con varios comentaristas alarmados de pronto por el dominio absoluto del Barça y el Madrid y la fuga de talentos al extranjero, lejano parece ya el gran duelo dialéctico, moral y mediático entre la estridencia de Mourinho-y su dedo- y la modestia extrema de Guardiola. Temporadas dominadas por el “¿Por qué?”, en las que más que de los jugadores de los dos grandes se hablaba de sus entrenadores. ¿Mereció la pena? Según el estudio The Role of Managers in Team Performance, el papel de los entrenadores es, al menos en la NBA, increíblemente secundario al rendimiento de sus jugadores.

“No creo que los equipos entiendan completamente el poco impacto que tienen la mayoría de los entrenadores”, explica en un correo electrónico David Berri, autor principal y economista del deporte en la Southern Utah University. “Incluso los tres entrenadores más exitosos según nuestra medida- Jackson, Popovich y Fitzsimmons- solo se podían distinguir estadísticamente de los entrenadores peor calificados”, escribe en su estudio.

Cogiendo al archiconocido Phil Jackson, es innegable que haber ganado seis ligas de las nueve que entrenó a los Chicago Bulls y las tres consecutivas que logró con los Lakers en el periodo entre 1989 y 2008 es una marca impresionante. “Pero Jackson tenía una considerable cantidad de talento a su disposición”, sigue el análisis, “en siete de sus nueve temporadas en los Bulls dirigió al incomparable Michael Jordan [cuando este no jugaba, el rendimiento del equipo bajaba hasta un 60,5% desde un 74% de partidos ganados] […] y con los Lakers volvió a ser bendecido con jugadores extraordinarios como Shaquille O’Neal y Kobe Bryant”.

“Cuando Jackson se retiró, también lo hizo la mitad del equipo ganador de 1997-1998, incluyendo jugadores estrella como Dennis Rodman, Scottie Pippen y Michael Jordan”.

“Cuando O’Neal fue vendido a los Miami Heat, el desempeño de los Lakers bajó significativamente, incluso después de que Jackson volviera tras un año retiro”. Así pues, ¿cómo puede uno separar el desempeño de un jugador del de su entrenador?

El trabajo de Berri, realizado con otros tres investigadores con una muestra de 30 años de NBA, midió las estadísticas de los jugadores y cuánto cambiaban cuando había un cambio de entrenador, cotejándolo con las estadísticas de la temporada anterior, la productividad de sus compañeros de equipo, su edad, cuál era la trayectoria de un jugador novato cuando lo cogía un entrenador… “Lo que encontramos”, asegura, “fue que en la NBA la mayoría de los entrenadores no tiene un impacto estadístico significativo en sus jugadores”.

En otros deportes, estudios similares han llegado a conclusiones parecidas. Maria De Paola, y Vincenzo Scoppa, de la Universidad de Calabria, midieron en su artículo The Effects of Managerial Turnover la relevancia estadística de cambiar un entrenador de fútbol comparando 12 temporadas de la seria A del calcio italiano. “De nuestro análisis se deduce que sustituir a un entrenador no produce un efecto positivo en el desempeño de un equipo cuando uno toma en cuenta la calidad del equipo y las dinámicas pasadas”.

Para explicar entonces por qué se recurre al cambio de entrenador como estrategia ante el desempeño pobre de un equipo, Berri tiene una teoría. “Los responsables generales tienen un problema cuando un equipo no tiene éxito y deben solucionarlo”, razona, “uno podría pensar que es debido a que los jugadores son malos, pero como en la mayoría de las ocasiones son los responsables generales los encargados de fichar esos jugadores, uno podría sospechar que no están dispuestos a admitir que se equivocaron. Así que es mejor culpar al entrenador y contratar a uno ‘mejor’ por más dinero”.

“No sabemos a qué se debe que algunos entrenadores tengan un impacto”, concluye Berri. Guardiola se fue de su duelo con Mourinho con 14 títulos frente a 3 del portugués. “No sabemos si es el sistema, el asistente de entrenador…”. Tito Vilanova, segundo entrenador de Guardiola, ganó la liga 2012-2013 con el mismo equipo que su antecesor. “Lo repito, no podemos saber las razones específicas de por qué algunos entrenadores cuentan”.

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