7 de febrero 2018    /   DIGITAL
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Si usas el móvil, cuidado con tu espalda, tu humor y tu memoria

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El uso prolongado de los teléfonos móviles está generando problemas cuyas consecuencias son aún difíciles de valorar. Además de afectar a la etiqueta y a las normas sociales, está provocando lesiones físicas en los usuarios. Por ejemplo, el llamado text neck. Algo así como el cuello SMS.

Según un estudio de 2010, de la Kaiser Family Foundation, los estadounidenses entre 8 y 18 años pasaron más de siete horas y media diarias consumiendo contenidos a través de teléfonos inteligentes y redes sociales. Y hoy, casi una década después, el 24% de los adolescentes se pasan el día conectados a todas horas, según afirma un estudio de Pew Research Center.

Las personas de mayor edad tampoco les van a la zaga. Según el informe Nielsen sobre la audiencia del primer cuatrimestre de 2017, los adultos pasan diez horas al día interactuando con medios electrónicos.

Esta dependencia de los dispositivos móviles hace que muchas otras facetas de la vida también se vean afectadas. El uso del teléfono provoca más accidentes de automóvil que la conducción bajo los efectos del alcohol, según las autoridades estadounidenses. A este hecho se suma que la sobrexcitación constante de los sentidos hace que las emociones se aletarguen, lo que, a su vez, aumenta la falta de empatía entre los usuarios. Unas personas cuyos niveles de narcisismo se han disparado gracias al uso continuado de las redes sociales.

Sin embargo, esa es solo la parte psicológica del abuso del móvil. Recientemente, los sanitarios especialistas en cuello y espalda han detectado algunos problemas que pueden derivar en escoliosis o incluso en hernias de disco.

Según explica el doctor Jason Cuellar, cirujano del hospital Cedars-Sinai, en un informe de la revista Spine journal, la cabeza humana pesa entre 4,5 y 5,5 kilogramos. Cuando el cuello se inclina para adoptar la posición habitual de mirar el móvil, la tensión que se genera es similar a la de soportar 27 kilogramos.

Esa situación está dando lugar a una nueva patología que los expertos han llamado text neck, algo así como cuello SMS. Aunque las consecuencias todavía no se pueden precisar, expertos como Cuellar coinciden en que el neck text podría hacer que los niños que actualmente tienen 8 años tuvieran que ser intervenidos quirúrgicamente del cuello o la espalda antes de cumplir los 30.

A esos daños cervicales se suma el hecho de que la falta de actividad derivada del uso del móvil entumece los músculos y debilita los huesos. Unas molestias físicas que, a su vez, pueden provocar que se agrie el carácter y que aumenten los casos de depresión.

Por último, el hecho de que cualquier tipo de información esté disponible inmediatamente a través de servicios como Google hace que las personas hayan comenzado a interiorizar que recordar datos es una tarea innecesaria. Por esa razón, también la memoria se resiente por el uso excesivo del móvil.

Ante esta situación, los expertos en ergonomía aclaran que la solución no es acabar con la tecnología. De hecho, la propia tecnología puede servir para mitigar estos efectos nocivos. Existen apps que advierten al usuario cuando el tiempo de uso del dispositivo móvil excede lo prudencial y entra en el terreno de lo peligroso.

La principal recomendación de los expertos es cambiar los malos hábitos en el uso del móvil. Por ejemplo, colocar la pantalla a la altura de los ojos o hacer deporte para fortalecer los músculos, especialmente los de los hombros.

Tampoco está de más realizar ejercicios de relajación que contrarresten esa tensión. Por ejemplo, tumbarse en una superficie rígida para colocar la espalda recta y echar el cuello hacia atrás. Un ejercicio al que se puede sumar otro en el que orejas, hombros y caderas queden alineadas cuando el usuario está sentado en una silla.

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El uso prolongado de los teléfonos móviles está generando problemas cuyas consecuencias son aún difíciles de valorar. Además de afectar a la etiqueta y a las normas sociales, está provocando lesiones físicas en los usuarios. Por ejemplo, el llamado text neck. Algo así como el cuello SMS.

Según un estudio de 2010, de la Kaiser Family Foundation, los estadounidenses entre 8 y 18 años pasaron más de siete horas y media diarias consumiendo contenidos a través de teléfonos inteligentes y redes sociales. Y hoy, casi una década después, el 24% de los adolescentes se pasan el día conectados a todas horas, según afirma un estudio de Pew Research Center.

Las personas de mayor edad tampoco les van a la zaga. Según el informe Nielsen sobre la audiencia del primer cuatrimestre de 2017, los adultos pasan diez horas al día interactuando con medios electrónicos.

Esta dependencia de los dispositivos móviles hace que muchas otras facetas de la vida también se vean afectadas. El uso del teléfono provoca más accidentes de automóvil que la conducción bajo los efectos del alcohol, según las autoridades estadounidenses. A este hecho se suma que la sobrexcitación constante de los sentidos hace que las emociones se aletarguen, lo que, a su vez, aumenta la falta de empatía entre los usuarios. Unas personas cuyos niveles de narcisismo se han disparado gracias al uso continuado de las redes sociales.

Sin embargo, esa es solo la parte psicológica del abuso del móvil. Recientemente, los sanitarios especialistas en cuello y espalda han detectado algunos problemas que pueden derivar en escoliosis o incluso en hernias de disco.

Según explica el doctor Jason Cuellar, cirujano del hospital Cedars-Sinai, en un informe de la revista Spine journal, la cabeza humana pesa entre 4,5 y 5,5 kilogramos. Cuando el cuello se inclina para adoptar la posición habitual de mirar el móvil, la tensión que se genera es similar a la de soportar 27 kilogramos.

Esa situación está dando lugar a una nueva patología que los expertos han llamado text neck, algo así como cuello SMS. Aunque las consecuencias todavía no se pueden precisar, expertos como Cuellar coinciden en que el neck text podría hacer que los niños que actualmente tienen 8 años tuvieran que ser intervenidos quirúrgicamente del cuello o la espalda antes de cumplir los 30.

A esos daños cervicales se suma el hecho de que la falta de actividad derivada del uso del móvil entumece los músculos y debilita los huesos. Unas molestias físicas que, a su vez, pueden provocar que se agrie el carácter y que aumenten los casos de depresión.

Por último, el hecho de que cualquier tipo de información esté disponible inmediatamente a través de servicios como Google hace que las personas hayan comenzado a interiorizar que recordar datos es una tarea innecesaria. Por esa razón, también la memoria se resiente por el uso excesivo del móvil.

Ante esta situación, los expertos en ergonomía aclaran que la solución no es acabar con la tecnología. De hecho, la propia tecnología puede servir para mitigar estos efectos nocivos. Existen apps que advierten al usuario cuando el tiempo de uso del dispositivo móvil excede lo prudencial y entra en el terreno de lo peligroso.

La principal recomendación de los expertos es cambiar los malos hábitos en el uso del móvil. Por ejemplo, colocar la pantalla a la altura de los ojos o hacer deporte para fortalecer los músculos, especialmente los de los hombros.

Tampoco está de más realizar ejercicios de relajación que contrarresten esa tensión. Por ejemplo, tumbarse en una superficie rígida para colocar la espalda recta y echar el cuello hacia atrás. Un ejercicio al que se puede sumar otro en el que orejas, hombros y caderas queden alineadas cuando el usuario está sentado en una silla.

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