24 de abril 2017    /   CREATIVIDAD
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Convierte tu móvil en un laboratorio molecular

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Ni siquiera los Simpsons predijeron que sería posible tener un laboratorio de química en el bolsillo. Un dispositivo de tamaño reducido capaz de analizar la composición molecular de los objetos. Pensar eso algunos años atrás o incluso hoy suena a ciencia ficción.

Sin embargo, ya es posible. Además, en dos versiones: una básica y otra incorporada a un teléfono móvil. Ambas cuentan con un sensor SCiO capaz de, por ejemplo, analizar la información nutricional de un alimento. Con solo apuntar al producto, resuelve la cantidad de calorías, grasas o carbohidratos que contiene.


Lo mismo sucede con otros objetos. Es capaz de reconocer piel humana y la cantidad de grasa que tiene, lo que lo hace útil para los deportistas o usuarios de gimnasio.

Pero no solo para ellos. Desde la web de Consumer Physics, inventores de la idea, afirman que su invento está pensado para «cualquier persona curiosa que desee mejorar sus hábitos alimenticios, su salud o, sencillamente, conocer mejor el mundo que le rodea».

Además del ámbito doméstico, SCiO tendría usos en el campo de la industria. Desde las empresas famacéuticas hasta las empresas automovilísticas o las joyerías. Además de detectar la composición de un medicamento, SCiO puede analizar falsificaciones de las piedras preciosas.

El siguiente paso emprendido por Consumer Physics ha sido incorporar esta tecnología a un teléfono móvil. El dispositivo Changhong H2 cuenta con un sensor SCiO junto a su cámara fotográfica.

Solo hay que apuntar al objeto y el móvil, a través de la aplicación, proporcionará la información sobre el material. Posteriormente, los datos obtenidos por los diferentes usuarios se almacenan en la App para mejorar los algoritmos utilizados para hacer los análisis.

El resultado es semejantea tener un laboratorio químico en la palma de la mano. Gracias a él se puede conocer la frescura de un alimento. También es posible conocer si el agua de un lugar está o no contaminada. Todo ello sin olvidar la capacidad del dispositivo para conocer la composición de un medicamento. Un uso que puede evitar consecuencias no deseadas y que facilitaría mucho la labor de, por ejemplo, colectivos como Energy Control.

Changhong H2 podría suponer un avance tecnológico impresionante. Resulta sorprendente como algo tan sencillo como un teléfono móvil pueda ayudar a resolver semejantes dificultades de la vida cotidiana.

Sin embargo, más sorprende resulta que una empresa que es capaz de generar esa tecnología puntera, utilice tópicos tan rancios como los que usa en su promoción: el hombre es el que utiliza el móvil en el gimnasio y la mujer, cuando va a hacer la compra. El avance es tecnológico, sí. En igualdad, ya tal.

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Sin embargo, ya es posible. Además, en dos versiones: una básica y otra incorporada a un teléfono móvil. Ambas cuentan con un sensor SCiO capaz de, por ejemplo, analizar la información nutricional de un alimento. Con solo apuntar al producto, resuelve la cantidad de calorías, grasas o carbohidratos que contiene.


Lo mismo sucede con otros objetos. Es capaz de reconocer piel humana y la cantidad de grasa que tiene, lo que lo hace útil para los deportistas o usuarios de gimnasio.

Pero no solo para ellos. Desde la web de Consumer Physics, inventores de la idea, afirman que su invento está pensado para «cualquier persona curiosa que desee mejorar sus hábitos alimenticios, su salud o, sencillamente, conocer mejor el mundo que le rodea».

Además del ámbito doméstico, SCiO tendría usos en el campo de la industria. Desde las empresas famacéuticas hasta las empresas automovilísticas o las joyerías. Además de detectar la composición de un medicamento, SCiO puede analizar falsificaciones de las piedras preciosas.

El siguiente paso emprendido por Consumer Physics ha sido incorporar esta tecnología a un teléfono móvil. El dispositivo Changhong H2 cuenta con un sensor SCiO junto a su cámara fotográfica.

Solo hay que apuntar al objeto y el móvil, a través de la aplicación, proporcionará la información sobre el material. Posteriormente, los datos obtenidos por los diferentes usuarios se almacenan en la App para mejorar los algoritmos utilizados para hacer los análisis.

El resultado es semejantea tener un laboratorio químico en la palma de la mano. Gracias a él se puede conocer la frescura de un alimento. También es posible conocer si el agua de un lugar está o no contaminada. Todo ello sin olvidar la capacidad del dispositivo para conocer la composición de un medicamento. Un uso que puede evitar consecuencias no deseadas y que facilitaría mucho la labor de, por ejemplo, colectivos como Energy Control.

Changhong H2 podría suponer un avance tecnológico impresionante. Resulta sorprendente como algo tan sencillo como un teléfono móvil pueda ayudar a resolver semejantes dificultades de la vida cotidiana.

Sin embargo, más sorprende resulta que una empresa que es capaz de generar esa tecnología puntera, utilice tópicos tan rancios como los que usa en su promoción: el hombre es el que utiliza el móvil en el gimnasio y la mujer, cuando va a hacer la compra. El avance es tecnológico, sí. En igualdad, ya tal.

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