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29 de diciembre 2014    /   ENTRETENIMIENTO
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La ciudad está bailando y no nos damos cuenta

29 de diciembre 2014    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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La ciudad se ha convertido en un espacio de tránsito, en una enorme pista de baile en la que vamos de un sitio para otro. Nosotros no nos damos cuenta porque somos agentes de nuestra rutina pero cada claxon, cada paso de cebra, cada vuelo de paloma, cada grito del tendero, cada suspiro del metro conforma la melodía de una ciudad que está viva. Son los bailarines de la serie de cortometrajes Moving Cities los que se colocan en el centro de esta pista, canalizan el pulso de la metrópoli e interpretan su coreografía.

Moving Cities es el proyecto audiovisual dirigido y creado por el cineasta Jevan Chowdhury que transcribe el ritmo vital de las ciudades a través de la danza. El primer cortometraje se produjo en 2013 en Londres y desde entonces, él y su equipo han grabado a numerosos bailarines improvisar los ritmos de otras cuatro ciudades como París, Bruselas, Yerevan (Armenia) y Praga, aún por estrenar. Según él, «las ciudades son preciosas, como un fenómeno que se mueve a la velocidad del pensamiento. La gente, los coches, los trenes, las luces son parte de una coreografía interpretada por nadie en concreto y al mismo tiempo por todos. Si tomamos como danza la secuencia de movimientos tanto prescrita como improvisada, las ciudades ciertamente bailan».

Emma Farnell Watson   Kyle White_London, Paddington PHOTO by Jevan Chowdhury

Los principales protagonistas de estos cortos son, por supuesto, los bailarines, que por un lado canalizan con sus espasmos improvisados la energía ciudadana y por el otro se resisten a ella. Los movimientos de los artistas no se rigen por las leyes ni por el ritmo del tránsito convencional generando una especie de espacio paralelo que contrasta con el mundo en el que viven los demás peatones y vehículos. «En Moving Cities, todos los bailarines improvisan sin música ya que es vital que no haya premeditación», aclara su director.

Los otros protagonistas son por tanto los transeúntes que, fruto de la intención del realizador o no, pasan de largo impasibles e insensibles al espectáculo que protagonizan los bailarines. «Sorprendentemente las personas no reaccionan. Su ensimismamiento es una parte predecible y al mismo tiempo fascinante del proceso. El contraste entre esa audiencia inconsciente y ese alma expresiva es lo que hace que el proyecto funcione», afirma Chowdhury.

Jevan Chowdhury and Ben Jones PHOTO by Ben Millar Cole

Si nos fijamos en los vídeos, el tránsito tiene un papel fundamental, especialmente el contraste entre los vehículos, mecánicos, y los bailarines, espontáneos. Le pregunto al director qué tienen en común el tránsito y la danza. «Es lo que no tienen en común», contesta. «El tránsito es protocolo mientras que la danza es dejarse ir. Pon un potente lenguaje no verbal como la danza dentro de una estación de metro y poco te faltará para hipnotizar por completo el espacio. Para mí ese contraste es precioso».

A la espera del estreno del capítulo rodado en Praga, los próximos movimientos de Moving Cities durante 2015 serán en Buenos Aires y en Atenas. Como curiosidad, también están gestionando la posibilidad de rodar en Pyongyang, la capital de Corea del Norte. ¿Para cuando nuestro país entonces? «España está llena de ciudades globales; cada una, un escenario único para este proyecto», explica el director. «Sin embargo, habiéndola visitado varias veces, guardo un especial cariño a Madrid. Todo lo que necesito es una invitación».

La ciudad se ha convertido en un espacio de tránsito, en una enorme pista de baile en la que vamos de un sitio para otro. Nosotros no nos damos cuenta porque somos agentes de nuestra rutina pero cada claxon, cada paso de cebra, cada vuelo de paloma, cada grito del tendero, cada suspiro del metro conforma la melodía de una ciudad que está viva. Son los bailarines de la serie de cortometrajes Moving Cities los que se colocan en el centro de esta pista, canalizan el pulso de la metrópoli e interpretan su coreografía.

Moving Cities es el proyecto audiovisual dirigido y creado por el cineasta Jevan Chowdhury que transcribe el ritmo vital de las ciudades a través de la danza. El primer cortometraje se produjo en 2013 en Londres y desde entonces, él y su equipo han grabado a numerosos bailarines improvisar los ritmos de otras cuatro ciudades como París, Bruselas, Yerevan (Armenia) y Praga, aún por estrenar. Según él, «las ciudades son preciosas, como un fenómeno que se mueve a la velocidad del pensamiento. La gente, los coches, los trenes, las luces son parte de una coreografía interpretada por nadie en concreto y al mismo tiempo por todos. Si tomamos como danza la secuencia de movimientos tanto prescrita como improvisada, las ciudades ciertamente bailan».

Emma Farnell Watson   Kyle White_London, Paddington PHOTO by Jevan Chowdhury

Los principales protagonistas de estos cortos son, por supuesto, los bailarines, que por un lado canalizan con sus espasmos improvisados la energía ciudadana y por el otro se resisten a ella. Los movimientos de los artistas no se rigen por las leyes ni por el ritmo del tránsito convencional generando una especie de espacio paralelo que contrasta con el mundo en el que viven los demás peatones y vehículos. «En Moving Cities, todos los bailarines improvisan sin música ya que es vital que no haya premeditación», aclara su director.

Los otros protagonistas son por tanto los transeúntes que, fruto de la intención del realizador o no, pasan de largo impasibles e insensibles al espectáculo que protagonizan los bailarines. «Sorprendentemente las personas no reaccionan. Su ensimismamiento es una parte predecible y al mismo tiempo fascinante del proceso. El contraste entre esa audiencia inconsciente y ese alma expresiva es lo que hace que el proyecto funcione», afirma Chowdhury.

Jevan Chowdhury and Ben Jones PHOTO by Ben Millar Cole

Si nos fijamos en los vídeos, el tránsito tiene un papel fundamental, especialmente el contraste entre los vehículos, mecánicos, y los bailarines, espontáneos. Le pregunto al director qué tienen en común el tránsito y la danza. «Es lo que no tienen en común», contesta. «El tránsito es protocolo mientras que la danza es dejarse ir. Pon un potente lenguaje no verbal como la danza dentro de una estación de metro y poco te faltará para hipnotizar por completo el espacio. Para mí ese contraste es precioso».

A la espera del estreno del capítulo rodado en Praga, los próximos movimientos de Moving Cities durante 2015 serán en Buenos Aires y en Atenas. Como curiosidad, también están gestionando la posibilidad de rodar en Pyongyang, la capital de Corea del Norte. ¿Para cuando nuestro país entonces? «España está llena de ciudades globales; cada una, un escenario único para este proyecto», explica el director. «Sin embargo, habiéndola visitado varias veces, guardo un especial cariño a Madrid. Todo lo que necesito es una invitación».

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