19 de marzo 2018    /   CREATIVIDAD
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Mr. Kern, el grafitero que arrasa en la calle y en las galerías de arte

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A mediados de los años 90, Mr. Kern llegó a Barcelona procedente de Burdeos para estudiar diseño. Una de las cosas que más le sorprendió de la Ciudad Condal fueron sus grafitis. Otra, la tolerancia de las autoridades ante esas expresiones de arte urbano.

«Cuando vi lo que se hacía en Barcelona, decidí dejar atrás las aulas para recolonizar las calles de la ciudad. La razón de que empezase pintando en la calle fue, sencillamente, porque me pareció el recurso mas económico para promover mi arte», cuenta.


Poco después, los grafitis no solo fueron una actividad barata, sino que comenzaron a reportar cierto dinero y a definir el particular estilo que caracteriza a Mr. Kern en la actualidad.

«A partir del año 2000 empecé a cobrar dinero pintando persianas en Barcelona. Al principio sí usaba aerosoles, pero hace unos diez años decidí usar exclusivamente brochas. Lo hice por comodidad y también porque creo que es importante deshacerme puntualmente de la frustración inducida por el sistema».


Para Mr. Kern, cambiar la herramienta cada cierto tiempo le permite mejorar su técnica y con ello transformar su estilo y sus temáticas. Sustituir el espray por los pinceles, por ejemplo, hizo que se alejara de la cultura del grafiti estadounidense y explorar otros referentes tan variados como sorprendentes.

«Me flipa el Barroco español tanto como Richard Corben, Simon Bisley, Blutch, Paco Alcázar, MacGyver o El Fary», explica Mr. Kern, quien no duda en incluir muchas de esas referencias, como la Reina Isabel II, Elton John, Maradona, el Che Guevara, Fidel Castro o Ricardo Fort en sus trabajos.

«No sé bien qué efecto puede producir en la mente del espectador el uso de personajes públicos en la ficción. Para mí constituye un recurso fácil para mostrar de manera cómica un perfil psicológico».


En ocasiones, ese efecto resulta demasiado cómico para algunos de los retratados. Así sucedió con Eva y Adele, dos coleccionistas de arte con un particular aspecto y, por lo que se ve, con muy poco sentido del humor.

«Cuando pinté aquella serie de Eva y Adele me emocioné y, muy inocente, les envié un mensaje con fotos de los cuadros pensando que me contestarían de manera positiva. Todo lo contrario. Me amenazaron de juicio si seguía pintándolas o si difundía sus pinturas por internet. Al final ya era demasiado tarde y, afortunadamente, no hicieron nada».


Tal vez el enfado de esta pareja de coleccionistas respondiera al hecho de que Mr. Kern no se limita a retratar a los personajes que aparecen en sus lienzos. Lo que hace este artista argentino afincado en Francia es crear escenas en la que los personajes están inmersos en acciones que discurren entre el surrealismo, el absurdo y la sátira. Unos cuadros que rebosan narratividad y que han propiciado que Mr. Kern empiece a experimentar con el cómic, el arte gráfico secuencial por excelencia.

«El cómic es un amor de juventud. De chaval editaba con algunos amiguitos un fanzine llamado Golith, cuyo logotipo era una copia del Fluide Glacial dibujado por Gotlib. Trabajar en Fluide siempre fue un sueño para mí, así que cuando Yan Lindingre, el responsable, me propuso colaborar con ellos, acepté sin dudarlo».

La primera colaboración de Mr. Kern con Fluide Glacial fue una historieta de cinco páginas, a la que han seguido otras y, más recientemente, un álbum completo titulado El caso Alain Lluch, publicado en España por Autsaider Cómics.

«El editor y el traductor de Autsaider han hecho un trabajo muy finoli de traducción y diseño de las tipografias. De hecho, me gusta mucho mas esta versión que la original francesa».

El Caso Alain Lluch resume en una sola obra todas las particularidades del trabajo de Mr. Kern. Su talento para el dibujo, su destreza con los pinceles, su reconocible paleta de color, su humor salvaje, así como la aparición estelar de personajes reales como César Millán, Susan Boyle o el personaje que da nombre al álbum.

«Sí, Alain existe y vive en la ciudad de Creon, cerca de Burdeos, en Francia. La verdad es que es un amigo con mucha paciencia». Tanta paciencia como la que emplea Mr. Kern a la hora de hacer sus tebeos y grafitis, en los que emplea una técnica inusual en este tipo de disciplinas.

«Sí, reconozco que los cómics me gustan. Mi trabajo en Fluide Glacial me da para vivir, pero es innegable que los cuadros se pagan mucho mejor», indica.





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«Cuando vi lo que se hacía en Barcelona, decidí dejar atrás las aulas para recolonizar las calles de la ciudad. La razón de que empezase pintando en la calle fue, sencillamente, porque me pareció el recurso mas económico para promover mi arte», cuenta.


Poco después, los grafitis no solo fueron una actividad barata, sino que comenzaron a reportar cierto dinero y a definir el particular estilo que caracteriza a Mr. Kern en la actualidad.

«A partir del año 2000 empecé a cobrar dinero pintando persianas en Barcelona. Al principio sí usaba aerosoles, pero hace unos diez años decidí usar exclusivamente brochas. Lo hice por comodidad y también porque creo que es importante deshacerme puntualmente de la frustración inducida por el sistema».


Para Mr. Kern, cambiar la herramienta cada cierto tiempo le permite mejorar su técnica y con ello transformar su estilo y sus temáticas. Sustituir el espray por los pinceles, por ejemplo, hizo que se alejara de la cultura del grafiti estadounidense y explorar otros referentes tan variados como sorprendentes.

«Me flipa el Barroco español tanto como Richard Corben, Simon Bisley, Blutch, Paco Alcázar, MacGyver o El Fary», explica Mr. Kern, quien no duda en incluir muchas de esas referencias, como la Reina Isabel II, Elton John, Maradona, el Che Guevara, Fidel Castro o Ricardo Fort en sus trabajos.

«No sé bien qué efecto puede producir en la mente del espectador el uso de personajes públicos en la ficción. Para mí constituye un recurso fácil para mostrar de manera cómica un perfil psicológico».


En ocasiones, ese efecto resulta demasiado cómico para algunos de los retratados. Así sucedió con Eva y Adele, dos coleccionistas de arte con un particular aspecto y, por lo que se ve, con muy poco sentido del humor.

«Cuando pinté aquella serie de Eva y Adele me emocioné y, muy inocente, les envié un mensaje con fotos de los cuadros pensando que me contestarían de manera positiva. Todo lo contrario. Me amenazaron de juicio si seguía pintándolas o si difundía sus pinturas por internet. Al final ya era demasiado tarde y, afortunadamente, no hicieron nada».


Tal vez el enfado de esta pareja de coleccionistas respondiera al hecho de que Mr. Kern no se limita a retratar a los personajes que aparecen en sus lienzos. Lo que hace este artista argentino afincado en Francia es crear escenas en la que los personajes están inmersos en acciones que discurren entre el surrealismo, el absurdo y la sátira. Unos cuadros que rebosan narratividad y que han propiciado que Mr. Kern empiece a experimentar con el cómic, el arte gráfico secuencial por excelencia.

«El cómic es un amor de juventud. De chaval editaba con algunos amiguitos un fanzine llamado Golith, cuyo logotipo era una copia del Fluide Glacial dibujado por Gotlib. Trabajar en Fluide siempre fue un sueño para mí, así que cuando Yan Lindingre, el responsable, me propuso colaborar con ellos, acepté sin dudarlo».

La primera colaboración de Mr. Kern con Fluide Glacial fue una historieta de cinco páginas, a la que han seguido otras y, más recientemente, un álbum completo titulado El caso Alain Lluch, publicado en España por Autsaider Cómics.

«El editor y el traductor de Autsaider han hecho un trabajo muy finoli de traducción y diseño de las tipografias. De hecho, me gusta mucho mas esta versión que la original francesa».

El Caso Alain Lluch resume en una sola obra todas las particularidades del trabajo de Mr. Kern. Su talento para el dibujo, su destreza con los pinceles, su reconocible paleta de color, su humor salvaje, así como la aparición estelar de personajes reales como César Millán, Susan Boyle o el personaje que da nombre al álbum.

«Sí, Alain existe y vive en la ciudad de Creon, cerca de Burdeos, en Francia. La verdad es que es un amigo con mucha paciencia». Tanta paciencia como la que emplea Mr. Kern a la hora de hacer sus tebeos y grafitis, en los que emplea una técnica inusual en este tipo de disciplinas.

«Sí, reconozco que los cómics me gustan. Mi trabajo en Fluide Glacial me da para vivir, pero es innegable que los cuadros se pagan mucho mejor», indica.





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