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19 de septiembre 2014    /   CREATIVIDAD
por
 

Muebles diferentes para gente creativa

19 de septiembre 2014    /   CREATIVIDAD     por          
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Mira a tu alrededor.
Me apuesto lo que quieras a que en tu salón o en tu dormitorio o en tu cocina hay un mueble que has tenido que montar tú mismo o que llegó por piezas y te lo ensamblaron en casa. Quizá una mesa, a lo mejor un sofá, puede que una silla o una lámpara. No te ha costado muy caro pero es bonito, muy bonito. Una de esos muebles que solemos llamar de «diseño escandinavo», aunque no se haya creado en la mesa de ningún diseñador escandinavo.
Son acciones que haces decenas de veces cada día: sentarse, levantarse, coger un libro de una estantería, encender la luz. De hecho, las haces tantas veces que ya se te ha olvidado lo bonito que te parece ese mueble donde te sientas, donde comes o que enciendes.
En realidad, el diseño de mobiliario es una profesión relativamente moderna. Porque muebles ha habido desde que existe la civilización pero, posiblemente, hasta siglo XVIII no se cuidaba especialmente el diseño de los mismos. Hasta ese momento, los muebles tenían una forma exclusivamente utilitaria y/o estructural; que funcionase y que resistiese, vamos. Fue en la corte francesa de esa época donde nació el estilo Luis XVI, que solemos asociar a recargados palacios y riquezas decadentes, y cuyo mobiliario no tiene pinta de ser especialmente cómodo.
Sin embargo, en el mismo siglo XVIII, pero en Inglaterra, nacía un diesño de diseño tan icónico y tan atemporal que sigue siendo un pieza perfectamente vigente en la actualidad. Y que incluso tiene un programa de televisión dedicado a él (más o menos).

Es el sofá Chesterfield, claro. La foto pertenece a Timeless Chesterfields (www.timelesschesterfields.com)
Es el sofá Chesterfield, claro. La foto pertenece a Timeless Chesterfields

Con la llegada del siglo XX, el diseño industrial, y en especial el de mobiliario, se adueñó del mundo. Arquitectos y diseñadores comenzaron a pensar en los muebles de manera poliédrica: había que preocuparse de la comodidad de la pieza, pero también de su originalidad y su imagen como objeto. A veces como objeto de arte.
Así, Le Corbusier y Charlotte Perriand crearon la chaise longue LC4, Mies van der Rohe diseñó sillas y taburetes para el pabellón de Barcelona, y Charles y Ray Eames regalaron al mundo el sillón más famoso del siglo.
Charles y Ray Eames sentados en la Lounge Chair y la butaca Ottoman
Charles y Ray Eames sentados en la Lounge Chair y la butaca Ottoman

El diseño que proponían los grandes maestros era tan bueno y tan eficaz que sus copias inspiraciones han tenido casi más presencia que los productos originales. Por ejemplo, Arne Jacobsen nos dejó mesas, sofás, cuberterías y hasta griferías, como la Vola, que aún podemos encontrarnos –original o imitación- en cocinas y baños de todo el planeta. O el caso de la butaca Paimio, proyectado en los años 30 por Alvar Aalto, y cuyo diseño es «sospechosamente»similar a un conocido sofá de una conocidísima marca sueca de mobiliario modular.
La butaca Paimio y el sillón Pöang frente a frente. El bonito es el de la izquierda
La butaca Paimio y el sillón Pöang frente a frente. El bonito es el de la izquierda

El diseño de la modernidad tenía en cuenta las formas y los materiales, y como estos debían elegirse y moldearse para ser producidos en serie y así, abaratar su coste. Los preceptos eran agudos y precisos: había que explorar en la propia lingüística del diseño. No había ornamentos superfluos. El mueble no era decorativo; su belleza residía en su eficacia.
Quizá estas piezas siguen siendo atemporales, pero el tiempo no se para. La posmodernidad, la metamodernidad y la hipermodernidad ha revisado la manera de enfrentarse a prácticamente cualquier disciplina creativa. Incluido, lógicamente, el diseño industrial.
En las últimas décadas, las creadoras y creadores de mobiliario no se rigen solo por las herramientas del diseño, sino que investigan más allá de la propia eficacia. A menudo avanzan por caminos de creatividad pura, de imaginación metafórica; e incluso a veces se adentran en los territorios subconscientes del sueño.
ripples bench copia
El Ripples Bench de HORM y Toyo Ito es un banco que juega con las ondulaciones y los colores de las distintas capas de la madera y con los huecos reales y sugeridos que dejarían –o dejarán- los culos de los que se sienten en él. El resultado es tan bello como divertido.
BOOKWORM
Algo similar sucede con la famosísima estantería Bookworm de Ron Arad. Una línea de plástico que serpentea por la pared como un gusano. Un gusano de biblioteca, concretamente.
 
Nomadic-Furniture1
Nomadic-Furniture-2
Jorge Penadés explora la inestabilidad del asentamiento. O quizá sea sencillamente una manera enormemente útil de hacer cola en un concierto o de aliviar las horas que nos tiramos de pie en un festival de verano. Sea como fuere, en su serie denominada Mobiliario Nómada, las sillas y los bancos se modifican y se alteran a placer; y lo que es mejor, al ir ensambladas con un sencillo sistema de gomas y correas, se pueden desmontar y plegar en una mochila y llevárnoslos dónde nos plazca.
second_nature_katalogURI2.indd
La aproximación creativa del también español David García se aparta de manera del utilitarismo y se acerca a la pura reflexión intelectual, a veces rayando conscientemente el absurdo. Su estantería Archive II quizá no sea la más eficaz del mundo pero, desde luego, es la única que nos permite caminar entre libros y junto a ellos. Más bien, dentro de ellos.
El estudio h220430 realiza posiblemente uno de los trabajos más interesantes en el campo del diseño de mobiliario. En funcionamiento desde hace apenas cuatro años, el equipo japonés establecido en Tokio nunca abandona la utilidad y la eficacia en sus piezas, pero da un paso más. Uno que se enfrenta con la materialidad e incluso con la propia física del objeto.
h220430-ivy-chair-contemporary-design-01
La Ivy Chair está forrada de flores y nos recuerda la volatilidad de lo natural.  Como dicen los propios diseñadores: «Es una metáfora de la incompatibilidad del hombre y la naturaleza». A lo mejor tienen razón y no es más que una metáfora, pero el resultado es un objeto. Y ese objeto, esa silla, es una pieza de bellísima sutileza efímera. Casi ingrávida.
balloon lamp
Es precisamente la ingravidez lo que articula su serie Balloons. En efecto, el motivo conductor de estos diseños son los globos. Globos camuflados como lámparas que disfrazan el cable eléctrico en el hilo que acaso estuvo una vez unido a una mano diminuta.
balloon chair
ballon bench2
balloon bench
Globos de vidrio y cerámica que se cuelgan del aire y sujetan con tirantes los bancos y las sillas, mientras el asiento flota, firme pero en imposible ligereza, dentro una nube caprichosa de imaginación. Quizá por eso los protagonistas de los muebles de h220430 son siempre niños. Porque la imaginación y la creatividad duran para siempre.

Mira a tu alrededor.
Me apuesto lo que quieras a que en tu salón o en tu dormitorio o en tu cocina hay un mueble que has tenido que montar tú mismo o que llegó por piezas y te lo ensamblaron en casa. Quizá una mesa, a lo mejor un sofá, puede que una silla o una lámpara. No te ha costado muy caro pero es bonito, muy bonito. Una de esos muebles que solemos llamar de «diseño escandinavo», aunque no se haya creado en la mesa de ningún diseñador escandinavo.
Son acciones que haces decenas de veces cada día: sentarse, levantarse, coger un libro de una estantería, encender la luz. De hecho, las haces tantas veces que ya se te ha olvidado lo bonito que te parece ese mueble donde te sientas, donde comes o que enciendes.
En realidad, el diseño de mobiliario es una profesión relativamente moderna. Porque muebles ha habido desde que existe la civilización pero, posiblemente, hasta siglo XVIII no se cuidaba especialmente el diseño de los mismos. Hasta ese momento, los muebles tenían una forma exclusivamente utilitaria y/o estructural; que funcionase y que resistiese, vamos. Fue en la corte francesa de esa época donde nació el estilo Luis XVI, que solemos asociar a recargados palacios y riquezas decadentes, y cuyo mobiliario no tiene pinta de ser especialmente cómodo.
Sin embargo, en el mismo siglo XVIII, pero en Inglaterra, nacía un diesño de diseño tan icónico y tan atemporal que sigue siendo un pieza perfectamente vigente en la actualidad. Y que incluso tiene un programa de televisión dedicado a él (más o menos).

Es el sofá Chesterfield, claro. La foto pertenece a Timeless Chesterfields (www.timelesschesterfields.com)
Es el sofá Chesterfield, claro. La foto pertenece a Timeless Chesterfields

Con la llegada del siglo XX, el diseño industrial, y en especial el de mobiliario, se adueñó del mundo. Arquitectos y diseñadores comenzaron a pensar en los muebles de manera poliédrica: había que preocuparse de la comodidad de la pieza, pero también de su originalidad y su imagen como objeto. A veces como objeto de arte.
Así, Le Corbusier y Charlotte Perriand crearon la chaise longue LC4, Mies van der Rohe diseñó sillas y taburetes para el pabellón de Barcelona, y Charles y Ray Eames regalaron al mundo el sillón más famoso del siglo.
Charles y Ray Eames sentados en la Lounge Chair y la butaca Ottoman
Charles y Ray Eames sentados en la Lounge Chair y la butaca Ottoman

El diseño que proponían los grandes maestros era tan bueno y tan eficaz que sus copias inspiraciones han tenido casi más presencia que los productos originales. Por ejemplo, Arne Jacobsen nos dejó mesas, sofás, cuberterías y hasta griferías, como la Vola, que aún podemos encontrarnos –original o imitación- en cocinas y baños de todo el planeta. O el caso de la butaca Paimio, proyectado en los años 30 por Alvar Aalto, y cuyo diseño es «sospechosamente»similar a un conocido sofá de una conocidísima marca sueca de mobiliario modular.
La butaca Paimio y el sillón Pöang frente a frente. El bonito es el de la izquierda
La butaca Paimio y el sillón Pöang frente a frente. El bonito es el de la izquierda

El diseño de la modernidad tenía en cuenta las formas y los materiales, y como estos debían elegirse y moldearse para ser producidos en serie y así, abaratar su coste. Los preceptos eran agudos y precisos: había que explorar en la propia lingüística del diseño. No había ornamentos superfluos. El mueble no era decorativo; su belleza residía en su eficacia.
Quizá estas piezas siguen siendo atemporales, pero el tiempo no se para. La posmodernidad, la metamodernidad y la hipermodernidad ha revisado la manera de enfrentarse a prácticamente cualquier disciplina creativa. Incluido, lógicamente, el diseño industrial.
En las últimas décadas, las creadoras y creadores de mobiliario no se rigen solo por las herramientas del diseño, sino que investigan más allá de la propia eficacia. A menudo avanzan por caminos de creatividad pura, de imaginación metafórica; e incluso a veces se adentran en los territorios subconscientes del sueño.
ripples bench copia
El Ripples Bench de HORM y Toyo Ito es un banco que juega con las ondulaciones y los colores de las distintas capas de la madera y con los huecos reales y sugeridos que dejarían –o dejarán- los culos de los que se sienten en él. El resultado es tan bello como divertido.
BOOKWORM
Algo similar sucede con la famosísima estantería Bookworm de Ron Arad. Una línea de plástico que serpentea por la pared como un gusano. Un gusano de biblioteca, concretamente.
 
Nomadic-Furniture1
Nomadic-Furniture-2
Jorge Penadés explora la inestabilidad del asentamiento. O quizá sea sencillamente una manera enormemente útil de hacer cola en un concierto o de aliviar las horas que nos tiramos de pie en un festival de verano. Sea como fuere, en su serie denominada Mobiliario Nómada, las sillas y los bancos se modifican y se alteran a placer; y lo que es mejor, al ir ensambladas con un sencillo sistema de gomas y correas, se pueden desmontar y plegar en una mochila y llevárnoslos dónde nos plazca.
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La aproximación creativa del también español David García se aparta de manera del utilitarismo y se acerca a la pura reflexión intelectual, a veces rayando conscientemente el absurdo. Su estantería Archive II quizá no sea la más eficaz del mundo pero, desde luego, es la única que nos permite caminar entre libros y junto a ellos. Más bien, dentro de ellos.
El estudio h220430 realiza posiblemente uno de los trabajos más interesantes en el campo del diseño de mobiliario. En funcionamiento desde hace apenas cuatro años, el equipo japonés establecido en Tokio nunca abandona la utilidad y la eficacia en sus piezas, pero da un paso más. Uno que se enfrenta con la materialidad e incluso con la propia física del objeto.
h220430-ivy-chair-contemporary-design-01
La Ivy Chair está forrada de flores y nos recuerda la volatilidad de lo natural.  Como dicen los propios diseñadores: «Es una metáfora de la incompatibilidad del hombre y la naturaleza». A lo mejor tienen razón y no es más que una metáfora, pero el resultado es un objeto. Y ese objeto, esa silla, es una pieza de bellísima sutileza efímera. Casi ingrávida.
balloon lamp
Es precisamente la ingravidez lo que articula su serie Balloons. En efecto, el motivo conductor de estos diseños son los globos. Globos camuflados como lámparas que disfrazan el cable eléctrico en el hilo que acaso estuvo una vez unido a una mano diminuta.
balloon chair
ballon bench2
balloon bench
Globos de vidrio y cerámica que se cuelgan del aire y sujetan con tirantes los bancos y las sillas, mientras el asiento flota, firme pero en imposible ligereza, dentro una nube caprichosa de imaginación. Quizá por eso los protagonistas de los muebles de h220430 son siempre niños. Porque la imaginación y la creatividad duran para siempre.

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Opiniones 6
  • Hombre, pues qué quieres que te diga.
    El diseño del mobiliario ha estado siempre presente y ligado a la arquitectura. Desde los diseños de las sillas en la Curia Romana a los muebles del Antiguo Egipto. Desde cómodoas Rococós a tronos de la Alta Edad Media. ¿O es que no se diseñaban estas piezas? Es como decir que hasta el Gótico no hay arquitectura porque las cosas se hacían para que no se cayesen.
    Pues no es así.
    Por otra parte se habla con cierto desasosiego de cierta marca sueca de mobiliario y, de hecho se compara la butaca Paimio de Aalto con la Poang.
    Hombre, está claro que la Poang se inspira en las piezas en voladizo de Alvar Aalto, pero más bien habría que buscar las analogías, ¿qué se yo? en la nº406. Por otro lado la humilde Poang figura en casi todos los manuales de diseño escandinavo como una de las piezas más representativas.
    El “taburete” Barcelona de Mies para el pabellón del 29 no lo conozco… ¿taburete?
    En cuanto a piezas no útiles y que exploran más allá de la utilidad, pues tampoco es nada nuevo. La Chaise de los Eames no pretendía ser precisamente un objeto funcional. La silla roja, verde y azul de Rietveld no buscaba ser el summun de la ergonomía. Las piezas de Finn Juhl no pretendían ser reproducidas mecánicamente en serie.
    El mundo del diseño de mobiliario siempre ha sido un campo de investigación. Siempre.

    • Hola,
      El diseño de mobiliario existe desde que existe la civilización, pero hasta más o menos el XIX, y desde luego, tras la implantación de la producción en serie, no son más que situaciones puntuales y casi anecdóticas. Como bien dices: tronos medievales o bancos egipcios. Su intención no trabajaba sobre el diseño del mueble, sino sobre la decoración del objeto. Creo que son conceptos bastante distintos.
      El taburete Barcelona es la butaca Barcelona. O el reposapies Barcelona. Es como la silla, pero sin respaldo. He usado la palabra taburete para referirme a la silla sin respaldo. De hecho, en inglés se usa stool y stall casi como sinónimos de taburete y butaca, aunque el taburete español sea, en general, más pequeño y/o alto.
      La Chaise de los Eames era tan funcional que, en realidad, es una versión más adaptable de la LC4, gracias a su cojín para las piernas. Salvo que consideres que la LC4 no es funcional, claro. Si te refieres a el hecho de que cuelguen los brazos, pregunta a Billy Wilder (vía OUIJA) y te explicará lo que pasó con eso y como nació la Lounge.
      La silla de Rietveld es tan silla como el urinario de R.Mutt es un urinario. No es más que una exploración tridimensional del De Stijl. Su valor reside en el objeto plástico, no en su condición de mobiliario. No es diseño industrial.
      Las piezas de Finn Juhl no estaban concebidas pensando en su producción mecánica en serie. Pero se produjeron (y se producen) en serie. Tampoco el Chester se pensó para ser producido en serie y mira. Hay una enorme diferencia entre esta situación y los muebles ornamentales previos al XIX.
      En cuanto a la arquitectura gótica, es una debate muy interesante que podríamos tener en otro lugar, pero en mi opinión, hasta el tardorrenacimiento y, desde luego, el Barroco, lo que había era construcción, con mayor o menor intención, pero construcción. Con el Barroco, empieza la arquitectura, esto es, la concepción del espacio como tiempo y recorrido, que decía Bruno Zevi.
      Un saludo.

  • En una pieza de mobiliario es tremendamente dificil separar lo que es “decoración de la pieza” y lo que es diseño de la misma. Una mesa es una tabla con cuatro patas, decorarla es es pintarle flores, diseñarla es otra cosa. Las mesas de Scarpa tienen un tablero y cuatro patas, ¿no están diseñadas? ¿están tan solo “decoradas”. Yo creo que no. Y ese concepto se puede llevar no a los tronos si no al mobiliario en toda su acepción ¿no es un diseño el triclinium romano? ¿no se diseñaron las sillas plegables en Roma?…
    En castellano, un reposapiés no es un taburete. Al igual que es más correcto denominar como “butaca” a la Bercelona. Como dices, tanto un taburete como una silla son más altos y estrechos que un reposapiés (que sirve para poner los pies) y una butaca.
    La Chaise, lo mires por donde lo mires, no es una pieza en absoluto funcional. Surgió para un concurso del MOMA y los Eames se inspiraron en una escultura. Es una pieza absolutamente escultural, una pieza en la que los Eames investigaron y experimentaron con el moldeado tridimensional, con materiales nuevos (de aquella)… pero ¿funcional? ¿te has sentado alguna vez en una Chaise? y…¿cojín para las piernas?.
    La LC4, pieza con la que La Chaise guarda poca relación en mi opinión, es deliciosa y habla muy bien de la señorita Perriand que le daba sopas con onda al Corbu diseñando muebles.
    Sobre la silla de Rietveld es exactamente lo que digo, que el explorar a través del mobiliario no viene de ahora ni de forrar un sillón con plumas. Ya se hacía en los ’20.
    Con lo de Finn Juhl, lo mismo, es a lo que voy: que ni todo el mobiliario moderno ni todo el diseño escandinavo se regían para la producción seriada y económica de piezas de diseño para el gran público. Y las piezas de este ebanista son un claro ejemplo.
    Sobre lo de “construcción” vs arquitectura, pues si, creo que no es el lugar, pero ya el Abate Laugier dio una definición muy precisa de lo que es arquitectura, empezando por la cabaña primitiva.
    Si para ti el Panteón o, mismamente, San Baudelio de Berlanga son “meramente” construcción es que tenemos conceptos muy diferentes de lo que es Arquitectura.

    • Hola,
      No voy a seguir con el nickpicking ni idiomático ni conceptual porque podría rebatirte cada punto y tendríamos una agradable conversación para más de dos o tres horas.
      No obstante, yo pensaba que te referías a la Lounge Chaise (http://www.hermanmiller.com/products/seating/lounge-seating/eames-chaise.html) y no a la escultural basada Gaston Lachaise (http://www.vitra.com/es-es/product/la-chaise). Con todo, creo que enuncias un Totum pro parte al intentar rebatir una generalidad basado en una obvia excepción. Los Eames fueron muchas cosas, e hicieron de todo, mobiliario, su casa, vídeos y hasta teatrillos de marionetas, pero su obra como diseñadores de mobiliario estaba eminentemente basada tanto en la funcionalidad como en su producción en serie. Esencialmente desde que Charles no terminó de aceptar la silla que diseñó con Saarinen porque el plywood abría grietas en el recubrimiento. Poco más tarde diseñaron la prótesis para entablillar que, como seguramente conoces, fue lo que les lanzó al “estrellato” y a su relación con Herman Miller. Y sí, su base era el plywood y su éxito se basó en la capacidad de ser producida en serie, con mucho menos peso y más baratas que las que se empleaban de metal. Por supuesto que no todo el mobiliario moderno se basaba en la producción seriada y en el estudio funcional, pero la mayoría sí. Un día podemos establecer todas las excepciones a esta generalidad y saldría un artículo muy preciso y muy interesante, pero seguirían siendo excepciones.
      Como lo eran el Panteón y San Baudelio, o El Palacio de Carlos V o Villa Adriana o incluso Santa María del Mar o la fachada sur (suroeste en realidad) de la catedral de Palma. Todas ellas obras estupendas. Y todas ellas excepcionales. A partir del Barroco, el tiempo y el recorrido dejó de ser una circunstancia excepcional para ser la base creativa.
      Posiblemente mi concepción de la arquitectura sea distinta a la tuya, a mí me interesa bastante más la de Zevi que la del abate Laugier o incluso que la de Vitruvio. No obstante, si quieres saber más sobre ella, te invito a que leas algunas de las cosas que he escrito sobre arquitectura en otras publicaciones. Por cierto, hablo del Panteón y no suelo emplear la palabra “arquitectura” con mayúscula. Ni para ese ejemplo ni para ninguno; sinceramente, no creo que ni nosotros ni nuestra disciplina sea tan importante.
      Un saludo.

  • ¿Muebles diferentes para gente creativa? Un título horrible para el artículo en sí, que además tiene un nivel muy inferior al nivel medio de esta web. Parece el tablero de Pinterest de un estudiante de primer curso de diseño, todo mil veces visto en mil recopilatorios (igualmente malos) de ejemplos de diseño “creativo”, no digo que sean piezas malas, solo que están muy manidas como para hacer un artículo de ello. Por cierto, el sillón Pöang es una copia “tal cual” de un sillón de fabricación italiana de los años 70, por desgracia no recuerdo el nombre, pero en mi está en mi casa desde que nací.
    Pedro Torrijos, un artículo muy decepcionante, menos Wikipedia/Pínterest y más revistas y blogs actuales.

    • Pues ya hay que tener moral y tiempo libre para leerse un artículo entero y comentarlo si su título es horrible y el contenido digno de Pinterest. Fascinante.
      PD: A mí si me ha gustado.

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