Publicado: 26 de octubre 2023 08:38  /   CREATIVIDAD
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Una portada cocinada con placer, búsqueda y curiosidad

Publicado: 26 de octubre 2023 08:38  /   CREATIVIDAD     por          
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Mugaritz portada

Durante seis meses al año, el equipo de Mugaritz se reúne para pensar y crear una nueva propuesta y experiencia gastronómica para sus comensales. A eso lo llaman periodo de creatividad. Crean un lienzo a base de folios en la pared y sobre él, empiezan a escribir y a dibujar formas y colores que rompen con la sobriedad de su cocina para crear una hoja de ruta, un mapa creativo, un paisaje de puntos de partida sin una meta definida.

Para hacer la portada de este número, la palabra inicial fue Yorokobu, cuál si no. Y, a partir de ahí, empezaron a jugar con el concepto del placer. «El placer es una palabra muy amplia que implica la subjetividad de cada uno. En Mugaritz, el placer está muy vinculado con la búsqueda, con la curiosidad», explican.

Mugaritz portada

Después, llegaron las ideas y las fueron dibujando bajo un gigantesco Yorokobu escrito en primer plano: besos, pistilo, ama, necesidad, 5 de mayo, castaño, flan, pez pollo, día, serenidad, pera… No había tiempo ni intención de afinar el trazo. Todo debía ser tan rápido como llegaban las palabras y conceptos a la mente.

«En nuestro caso, los dibujos no son perfectos, parece como si los hubiera hecho casi un niño. Para nosotros, más que dibujos son trazos que marcan un camino, un paisaje vivo, abierto, que nunca está terminado y que se encuentra en constante transformación».

Durante seis meses al año, el equipo de Mugaritz se reúne para pensar y crear una nueva propuesta y experiencia gastronómica para sus comensales. A eso lo llaman periodo de creatividad. Crean un lienzo a base de folios en la pared y sobre él, empiezan a escribir y a dibujar formas y colores que rompen con la sobriedad de su cocina para crear una hoja de ruta, un mapa creativo, un paisaje de puntos de partida sin una meta definida.

Para hacer la portada de este número, la palabra inicial fue Yorokobu, cuál si no. Y, a partir de ahí, empezaron a jugar con el concepto del placer. «El placer es una palabra muy amplia que implica la subjetividad de cada uno. En Mugaritz, el placer está muy vinculado con la búsqueda, con la curiosidad», explican.

Mugaritz portada

Después, llegaron las ideas y las fueron dibujando bajo un gigantesco Yorokobu escrito en primer plano: besos, pistilo, ama, necesidad, 5 de mayo, castaño, flan, pez pollo, día, serenidad, pera… No había tiempo ni intención de afinar el trazo. Todo debía ser tan rápido como llegaban las palabras y conceptos a la mente.

«En nuestro caso, los dibujos no son perfectos, parece como si los hubiera hecho casi un niño. Para nosotros, más que dibujos son trazos que marcan un camino, un paisaje vivo, abierto, que nunca está terminado y que se encuentra en constante transformación».

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