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20 de abril 2015    /   CINE/TV
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Mujeres invisibles del cine y la televisión

20 de abril 2015    /   CINE/TV     por          
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Nosotros hicimos [una serie] para [una cadena autonómica] —dijo el productor de televisión—. Es una serie de mujeres y para mujeres. Tuvo mucha audiencia y ganamos premios. Pero un día me llamó [un nombre], un directivo de [la cadena autonómica] y me dijo: «La serie está muy bien, la ha visto todo el mundo, pero a mi no me la pone dura: quiero una serie que me la ponga dura».
—Pero es una serie de mujeres y para mujeres —dije.
—Sí, pero quien paga manda.

TRES VIOLACIONES EN 90 MINUTOS
¿Era verdadera la anécdota sobre el directivo de aquel canal de televisión autonómica? ¿O una estratagema del productor para intervenir en la creación de los personajes femeninos? Quise que el directivo me lo dijera o contradijera al productor, pero los guionistas no pisamos los despachos de los políticos. Sin embargo, hubiera apostado a que era una anécdota verdadera.
Meses después de aquella reunión, no me extrañó que las notas al guion incluyeran tres escenas de violación. Tres. Sin venir a cuento: en ningún momento el guion sugería la violencia sexual. Tras varias discusiones, las violaciones no fueron escritas ni filmadas.
Me recordó aquella otra ocasión que escribí para otra televisión autonómica en una serie sobre «gente de dinero» que quiere más dinero. El argumento incluía traiciones, asesinatos y mujeres florero. Cada escaleta que recibía me parecía un atentado a la ciencia y el arte de escribir guiones. (En una escaleta aparecen listadas las escenas con un brevísima descripción que el guionista convertirá en diálogos y movimiento).
UNA MISS EN BRAGAS EN CADA EPISODIO
La escaleta que más molestó comenzaba así:

1. EXT. FINCA DE […] DÍA
Una joven con tan solo un camisón monta a pelo en un caballo blanco. [El protagonista] pasea por la finca y habla con la joven. Ella es una invitada de […] A ella le parece atractivo [el protagonista]. 3 minutos.

Significa que debía escribir tres páginas (en guion, una página es un minuto, más o menos). Me resultaba complicado escribir este sinsentido: ¿una joven montando a pelo un caballo? ¿Tres minutos de diálogos? (Pensé que aquella instrucción la redactó un obseso con el anuncio de Centenario Terry: aquel de una rubia en camisón en un caballo blanco). Además, el personaje no tenía continuidad. Por mí lo hubiera eliminado.
Podía quejarme, pero de poco hubiera valido. No era mi serie. (Quienes cargan contra los guionistas ignoran que nosotros rara vez tomamos decisiones: somos mandados). Escribí aquella escena deprisa y con desgana, y no di a la joven una línea de diálogo.
—¿Por qué no habla la chica? —al teléfono, uno de los productores.
—Porque, bueno, ¿qué importa este personaje? Es mejor ir al gr…
—Importa y mucho. El director de [aquí la cadena] quiere sacar en cada capítulo a una miss [autonómica]. En bragas, en pelotas, como sea. Una miss en cada capítulo y que cada una diga una frase que hay que enfocarla bien.
Se me hizo cuesta arriba escribir un personaje femenino cliché «interpretado» por una miss. Eran los tiempos de la Tele-Teta (esto es, de la hegemonía de la carne impulsada por Telecinco). Y las cadenas autonómicas se apuntaron al carro.
LA MUJER CALLADA
Estas anécdotas ilustran por qué hay personajes femeninos inconsistentes, pero vistosos. Anécdotas que entran en las estadísticas de La asociación de mujeres cineastas (CIMA) sobre la mujer en el cine y la televisión. La mujer que trabaja en la industria audiovisual y la que refleja la ficción. Por ejemplo, en las películas producidas el 2013, el 28% de los personajes que hablan son mujeres. (Poca imaginación hace falta para intuir qué hace el 72 por ciento de mujeres silenciosas). Personajes que no pasarían el test de Bechdel para la creación de personajes femeninos redondos.
MUJERES INVISIBLES
Que las mujeres no hablen o no protagonicen películas se debe a que las mujeres tienen pocas oportunidades para escribir, dirigir y producir cine. Y quienes lo consiguen, lo hacen con presupuestos precarios.
En televisión, el 95 por ciento de los puestos de máxima responsabilidad están copados por hombres. (Entre ellos, esos directivos que quieren sentir erecciones con los personajes femeninos).
Captura de pantalla 2015-04-20 14.48.53
Los datos aportados por CIMA han variado poco desde la creación de la asociación.
«Es que no hay mujeres suficientes para cubrir los puestos de trabajo», dicen los críticos a CIMA.
Virginia Yagüe, presidenta de CIMA, replica:
«Sería suficiente un paseo por las universidades o escuelas de cine para daros cuenta de que las alumnas no solo están presentes, sino que llenan las aulas masivamente».
Para concienciar sobre la necesidad de que más mujeres hagan cine (y que el cine refleje mejor a las mujeres), CIMA organiza cada año numerosos actos (además de apoyar a las socias). Por ejemplo, estará en el Festival de Málaga con el documental Mujeres invisibles del Cine (dirigido por Rebeca Calle). En esta obra, guionistas, directoras, actrices y otras profesionales del audiovisual «ponen voz a una realidad: la baja presencia de la mujer en el mundo audiovisual». Aquí un avance:

Mujeres invisibles del Cine será presentado por Virginia Yagüe, presidenta de CIMA, el 22 de abril (miércoles) a las 13:00 en el Cine Albéniz de Málaga. Tras la proyección, una mesa redonda tratará la visibilidad de la mujer dentro y fuera del cine con Virginia Yagüe, Patricia Roda, Alicia Cifredo, y Julia Oliva.

Nosotros hicimos [una serie] para [una cadena autonómica] —dijo el productor de televisión—. Es una serie de mujeres y para mujeres. Tuvo mucha audiencia y ganamos premios. Pero un día me llamó [un nombre], un directivo de [la cadena autonómica] y me dijo: «La serie está muy bien, la ha visto todo el mundo, pero a mi no me la pone dura: quiero una serie que me la ponga dura».
—Pero es una serie de mujeres y para mujeres —dije.
—Sí, pero quien paga manda.

TRES VIOLACIONES EN 90 MINUTOS
¿Era verdadera la anécdota sobre el directivo de aquel canal de televisión autonómica? ¿O una estratagema del productor para intervenir en la creación de los personajes femeninos? Quise que el directivo me lo dijera o contradijera al productor, pero los guionistas no pisamos los despachos de los políticos. Sin embargo, hubiera apostado a que era una anécdota verdadera.
Meses después de aquella reunión, no me extrañó que las notas al guion incluyeran tres escenas de violación. Tres. Sin venir a cuento: en ningún momento el guion sugería la violencia sexual. Tras varias discusiones, las violaciones no fueron escritas ni filmadas.
Me recordó aquella otra ocasión que escribí para otra televisión autonómica en una serie sobre «gente de dinero» que quiere más dinero. El argumento incluía traiciones, asesinatos y mujeres florero. Cada escaleta que recibía me parecía un atentado a la ciencia y el arte de escribir guiones. (En una escaleta aparecen listadas las escenas con un brevísima descripción que el guionista convertirá en diálogos y movimiento).
UNA MISS EN BRAGAS EN CADA EPISODIO
La escaleta que más molestó comenzaba así:

1. EXT. FINCA DE […] DÍA
Una joven con tan solo un camisón monta a pelo en un caballo blanco. [El protagonista] pasea por la finca y habla con la joven. Ella es una invitada de […] A ella le parece atractivo [el protagonista]. 3 minutos.

Significa que debía escribir tres páginas (en guion, una página es un minuto, más o menos). Me resultaba complicado escribir este sinsentido: ¿una joven montando a pelo un caballo? ¿Tres minutos de diálogos? (Pensé que aquella instrucción la redactó un obseso con el anuncio de Centenario Terry: aquel de una rubia en camisón en un caballo blanco). Además, el personaje no tenía continuidad. Por mí lo hubiera eliminado.
Podía quejarme, pero de poco hubiera valido. No era mi serie. (Quienes cargan contra los guionistas ignoran que nosotros rara vez tomamos decisiones: somos mandados). Escribí aquella escena deprisa y con desgana, y no di a la joven una línea de diálogo.
—¿Por qué no habla la chica? —al teléfono, uno de los productores.
—Porque, bueno, ¿qué importa este personaje? Es mejor ir al gr…
—Importa y mucho. El director de [aquí la cadena] quiere sacar en cada capítulo a una miss [autonómica]. En bragas, en pelotas, como sea. Una miss en cada capítulo y que cada una diga una frase que hay que enfocarla bien.
Se me hizo cuesta arriba escribir un personaje femenino cliché «interpretado» por una miss. Eran los tiempos de la Tele-Teta (esto es, de la hegemonía de la carne impulsada por Telecinco). Y las cadenas autonómicas se apuntaron al carro.
LA MUJER CALLADA
Estas anécdotas ilustran por qué hay personajes femeninos inconsistentes, pero vistosos. Anécdotas que entran en las estadísticas de La asociación de mujeres cineastas (CIMA) sobre la mujer en el cine y la televisión. La mujer que trabaja en la industria audiovisual y la que refleja la ficción. Por ejemplo, en las películas producidas el 2013, el 28% de los personajes que hablan son mujeres. (Poca imaginación hace falta para intuir qué hace el 72 por ciento de mujeres silenciosas). Personajes que no pasarían el test de Bechdel para la creación de personajes femeninos redondos.
MUJERES INVISIBLES
Que las mujeres no hablen o no protagonicen películas se debe a que las mujeres tienen pocas oportunidades para escribir, dirigir y producir cine. Y quienes lo consiguen, lo hacen con presupuestos precarios.
En televisión, el 95 por ciento de los puestos de máxima responsabilidad están copados por hombres. (Entre ellos, esos directivos que quieren sentir erecciones con los personajes femeninos).
Captura de pantalla 2015-04-20 14.48.53
Los datos aportados por CIMA han variado poco desde la creación de la asociación.
«Es que no hay mujeres suficientes para cubrir los puestos de trabajo», dicen los críticos a CIMA.
Virginia Yagüe, presidenta de CIMA, replica:
«Sería suficiente un paseo por las universidades o escuelas de cine para daros cuenta de que las alumnas no solo están presentes, sino que llenan las aulas masivamente».
Para concienciar sobre la necesidad de que más mujeres hagan cine (y que el cine refleje mejor a las mujeres), CIMA organiza cada año numerosos actos (además de apoyar a las socias). Por ejemplo, estará en el Festival de Málaga con el documental Mujeres invisibles del Cine (dirigido por Rebeca Calle). En esta obra, guionistas, directoras, actrices y otras profesionales del audiovisual «ponen voz a una realidad: la baja presencia de la mujer en el mundo audiovisual». Aquí un avance:

Mujeres invisibles del Cine será presentado por Virginia Yagüe, presidenta de CIMA, el 22 de abril (miércoles) a las 13:00 en el Cine Albéniz de Málaga. Tras la proyección, una mesa redonda tratará la visibilidad de la mujer dentro y fuera del cine con Virginia Yagüe, Patricia Roda, Alicia Cifredo, y Julia Oliva.

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Opiniones 5
  • Leer esto resulta descorazonador, pero siendo sincero, más deprimente resulta ver el «arte» escrito y dirigido por mujeres y para mujeres, y la razón es porque lo que buscan no es contar una historia, sino recalcar el hecho de que está escrito y dirigido por una mujer. Pese al discurso pro-feminista, a las directoras les gusta el tema del sexo y la provocación más que a un comunista el de Franco y de la guerra civil.
    Y si no te lo crees, aquí te dejo dos performances para que vomites.
    http://therightstuff.biz/2013/11/28/the-hilarity-of-postmodernism-vagina-knitting/
    https://www.youtube.com/v/I9lmvX00TLY
    Además, la guionista del artículo se nota que es mala, porque vale, el productor es un cerdo y el trabajo es basura, pero tampoco es difícil y sin embargo no es capaz de hacerlo bien. Lamentablemente esta actitud de «esto no me gusta así que no lo hago o lo hago mal» la he visto mucho en mujeres, y sospecho que es porque los hombres se les educa para tragar con todo y tienen menos opciones para negarse a hacer una tarea desagradable o peligrosa. De hecho, casi todos los especialistas del cine son hombres y para doblar a las actrices es necesario travestirlos, porque a pesar de estar demandadísimas no vas a encontrar mujeres dispuestas a trabajar de eso. Y hay otra cosa muy importante que los diferencia: la actitud. Al contrario que muchas, los hombres no van de víctimas, y si lo hacen sólo les perjudica. Y el victimismo es el peor enemigo del éxito y del talento, porque es muy cómodo echar las culpas a factores externos que supuestamente confabulan contra ti y contra los que no se puede hacer nada, en vez de aprender a lidiar con la frustración y esforzarse en hacer un mejor trabajo cada vez.
    Personalmente conozco a varias autoras que hacían cómics para mujeres, y se han pasado al cómic para varones porque al contrario que las primeras, estos últimos están dispuestos a gastar su dinero por ver unas tetas dibujadas. A lo mejor esta guionista se ha equivocado de medio, y estaría más a gusto escribiendo novelas, donde al no haber elementos visuales que exciten a los varones se ha vuelto un mercado casi exclusivamente femenino. Y también muy poco rentable, por cierto.
    PD: No me creo en lo más mínimo que su serie para mujeres EN UNA CADENA AUTONOMICA fuera vista por todo el mundo. Y lo de «las violaciones que sí pero al final no» tampoco podía faltar, es un clásico. Parece que estos artículos los escriban siguiendo un guión.

  • Lo que me deja perpleja es que para «ponérsela dura» a un directivo o a un productor, se tengan que escribir 3 violaciones.
    ¿No bastaba que fueran escenas de sexo?
    ¡Felicidades por el artículo!

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