30 de junio 2020    /   CREATIVIDAD
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Mujeres ‘queer’ en Singapur: cómo visibilizar lo que no se quiere ver

30 de junio 2020    /   CREATIVIDAD     por          
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How they love es un proyecto fotográfico documental de Charmaine Poh que habla de sueños y de búsqueda de identidad. Durante dos años, esta fotógrafa chinosingapurense fotografió en su estudio la intimidad de parejas de lesbianas de Singapur mientras proyectaba como telón de fondo las fotos de boda de sus padres. El matrimonio como metáfora de lo que quieren ser: personas a las que se les permite amar en libertad y vivir según sienten.

Poh sitúa esta serie documental en el contexto de los derechos humanos básicos, «que en este caso sería el marco legal que rodea a la homosexualidad. La ley que penaliza explícitamente el sexo entre hombres fue aprobada en la época colonial británica. El Gobierno ha optado por mantenerla, diciendo que es lo que quiere la mayoría pública; y el Tribunal Superior ha desestimado múltiples impugnaciones a la misma, diciendo que este fallo «salvaguarda la moral pública». Así que gran parte de este discurso parece estar basado en suposiciones sobre lo que el público quiere, a pesar de que Pink Dot, el evento anual de LGBTQ en Singapur, atrae a decenas de miles de personas».

Celeste frente a una foto de bodas de sus padres. Ella descubrió su homosexualidad en la adolescencia. Cuando tenía 19 años, se fue de casa y se mudó con su entonces novia. Después de años inmersa en una relación abusiva, finalmente regresó a casa de sus padres. «Después de todo esto, ya no tengo miedo de estar fuera».

Por un lado, parece totalmente aceptada la homosexualidad, pero la realidad dice otra cosa. La consecuencia no solo es la invisibilidad de este tipo de relaciones, sino que, además, se ven desprovistos de protección legal, impide su acceso a la vivienda pública, al matrimonio y a las visitas a hospitales, entre otros muchos problemas.

Como si nos dejara mirar por una mirilla, la fotógrafa nos muestra un momento de intimidad entre estas parejas de mujeres queer. Luz tenue, cálida, juegos de sombras y ternura entre los gestos que se regalan entre ellas, ajenas al objetivo que las observa. Esa puesta en escena tan cinematográfica nos hace sentir que presenciamos el final feliz de una película que habla de cómo son estas personas, de sus sueños, de sus anhelos, de sus miedos y de sus renuncias. 

Las sombras de Sy y Jonit se proyectan tras las figuritas de una pareja de recién casados. Cuando Sy decidió cortarse el pelo en un intento por desafiar a la autoridad tuvo que dejar de ser parte de su grupo de bailarinas malayas..

«Creo que la imaginación es una gran parte de este trabajo, y, a menudo, es una parte de cualquier trabajo que tenga que ver con contranarrativas y marginación. Es importante presentar la utopía, sea lo que sea que signifique la utopía para cada persona. No todas las personas creen en la institución del matrimonio, pero todas creen en la plenitud de sí mismas, incluso en la libertad de resistirse al matrimonio. Eso también es un final feliz».

Por eso no es casual que las fotos de boda de sus padres se proyecten como fondo. Lo que soñaron unos con tener y consiguieron, y lo que sueñan otras y no alcanzan, en unos casos, o rechazan de pleno en otros. «Quería traer las historias heteronormativas que habían llegado antes que nosotros. La familia es también, a menudo, un lugar de menor aceptación, y quería traer ese pedazo de realidad al estudio».

Al crecer, Joy se resistió a los códigos de feminidad. Odiaba la ropa, el color y los  comportamientos asociados a la feminidad. Habían luchado con la disforia de género desde que era adolescente, pero fue solo en el último año en el que comenzó a aceptar su identidad transmasculina.

No era fácil encontrar mujeres dispuestas a mostrar en público su condición. Para elegir a las parejas que forman parte de How They Love, la fotógrafa acudió a amigos, a amigos de amigos y a ONG. «Era importante llegar no solo a las personas que eran activistas, sino también a las que no estaban involucradas con el movimiento o la comunidad, porque estas son perspectivas que no se escuchan a menudo. Yo también quería oír hablar de vidas tranquilas».

Para Poh era fundamental lograr que las parejas se sintieran relajadas en el momento de la sesión fotográfica. Tenían que sentirse en terreno familiar, entre amigos. «Normalmente me reunía con ellas primero, las conocía un poco y les explicaba mi proyecto. Luego me reunía con ellas una segunda vez en el estudio. Era un momento bastante tranquilo; ponía algo de música y nos tomamos las cosas con calma».

Jean y Xener, frente a un retrato de bodas de los padres de Xener. Esta dijo que se sintió atraída por Jean primero y comenzó a coquetear con ella en la tienda de yogurt congelado en el que trabajaba. Aunque es la primera relación de Xener con una mujer, dice que fue su experiencia en la escuela secundaria de niñas lo que pavimentó el camino para la confianza en su sexualidad.

La fotografía es un arma para luchar contra prejuicios, sean los que sean. Charmaine Poh lo entiende así. Por eso es necesario mostrar lo que no se quiere ver ni mirar. Llevar ante los ojos del espectador lo que es rechazado. «Cada tipo de práctica que se ocupa de la representación es una forma accesible de hacer que la gente se sienta vista, escuchada y válida. Mi trabajo es parte de un esfuerzo colectivo para hacerlo».

How they love es un proyecto fotográfico documental de Charmaine Poh que habla de sueños y de búsqueda de identidad. Durante dos años, esta fotógrafa chinosingapurense fotografió en su estudio la intimidad de parejas de lesbianas de Singapur mientras proyectaba como telón de fondo las fotos de boda de sus padres. El matrimonio como metáfora de lo que quieren ser: personas a las que se les permite amar en libertad y vivir según sienten.

Poh sitúa esta serie documental en el contexto de los derechos humanos básicos, «que en este caso sería el marco legal que rodea a la homosexualidad. La ley que penaliza explícitamente el sexo entre hombres fue aprobada en la época colonial británica. El Gobierno ha optado por mantenerla, diciendo que es lo que quiere la mayoría pública; y el Tribunal Superior ha desestimado múltiples impugnaciones a la misma, diciendo que este fallo «salvaguarda la moral pública». Así que gran parte de este discurso parece estar basado en suposiciones sobre lo que el público quiere, a pesar de que Pink Dot, el evento anual de LGBTQ en Singapur, atrae a decenas de miles de personas».

Celeste frente a una foto de bodas de sus padres. Ella descubrió su homosexualidad en la adolescencia. Cuando tenía 19 años, se fue de casa y se mudó con su entonces novia. Después de años inmersa en una relación abusiva, finalmente regresó a casa de sus padres. «Después de todo esto, ya no tengo miedo de estar fuera».

Por un lado, parece totalmente aceptada la homosexualidad, pero la realidad dice otra cosa. La consecuencia no solo es la invisibilidad de este tipo de relaciones, sino que, además, se ven desprovistos de protección legal, impide su acceso a la vivienda pública, al matrimonio y a las visitas a hospitales, entre otros muchos problemas.

Como si nos dejara mirar por una mirilla, la fotógrafa nos muestra un momento de intimidad entre estas parejas de mujeres queer. Luz tenue, cálida, juegos de sombras y ternura entre los gestos que se regalan entre ellas, ajenas al objetivo que las observa. Esa puesta en escena tan cinematográfica nos hace sentir que presenciamos el final feliz de una película que habla de cómo son estas personas, de sus sueños, de sus anhelos, de sus miedos y de sus renuncias. 

Las sombras de Sy y Jonit se proyectan tras las figuritas de una pareja de recién casados. Cuando Sy decidió cortarse el pelo en un intento por desafiar a la autoridad tuvo que dejar de ser parte de su grupo de bailarinas malayas..

«Creo que la imaginación es una gran parte de este trabajo, y, a menudo, es una parte de cualquier trabajo que tenga que ver con contranarrativas y marginación. Es importante presentar la utopía, sea lo que sea que signifique la utopía para cada persona. No todas las personas creen en la institución del matrimonio, pero todas creen en la plenitud de sí mismas, incluso en la libertad de resistirse al matrimonio. Eso también es un final feliz».

Por eso no es casual que las fotos de boda de sus padres se proyecten como fondo. Lo que soñaron unos con tener y consiguieron, y lo que sueñan otras y no alcanzan, en unos casos, o rechazan de pleno en otros. «Quería traer las historias heteronormativas que habían llegado antes que nosotros. La familia es también, a menudo, un lugar de menor aceptación, y quería traer ese pedazo de realidad al estudio».

Al crecer, Joy se resistió a los códigos de feminidad. Odiaba la ropa, el color y los  comportamientos asociados a la feminidad. Habían luchado con la disforia de género desde que era adolescente, pero fue solo en el último año en el que comenzó a aceptar su identidad transmasculina.

No era fácil encontrar mujeres dispuestas a mostrar en público su condición. Para elegir a las parejas que forman parte de How They Love, la fotógrafa acudió a amigos, a amigos de amigos y a ONG. «Era importante llegar no solo a las personas que eran activistas, sino también a las que no estaban involucradas con el movimiento o la comunidad, porque estas son perspectivas que no se escuchan a menudo. Yo también quería oír hablar de vidas tranquilas».

Para Poh era fundamental lograr que las parejas se sintieran relajadas en el momento de la sesión fotográfica. Tenían que sentirse en terreno familiar, entre amigos. «Normalmente me reunía con ellas primero, las conocía un poco y les explicaba mi proyecto. Luego me reunía con ellas una segunda vez en el estudio. Era un momento bastante tranquilo; ponía algo de música y nos tomamos las cosas con calma».

Jean y Xener, frente a un retrato de bodas de los padres de Xener. Esta dijo que se sintió atraída por Jean primero y comenzó a coquetear con ella en la tienda de yogurt congelado en el que trabajaba. Aunque es la primera relación de Xener con una mujer, dice que fue su experiencia en la escuela secundaria de niñas lo que pavimentó el camino para la confianza en su sexualidad.

La fotografía es un arma para luchar contra prejuicios, sean los que sean. Charmaine Poh lo entiende así. Por eso es necesario mostrar lo que no se quiere ver ni mirar. Llevar ante los ojos del espectador lo que es rechazado. «Cada tipo de práctica que se ocupa de la representación es una forma accesible de hacer que la gente se sienta vista, escuchada y válida. Mi trabajo es parte de un esfuerzo colectivo para hacerlo».

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