3 de febrero 2015    /   IDEAS
por
 

La primera ciudad que multará por tirar comida a la basura

3 de febrero 2015    /   IDEAS     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

Seattle se convertirá en la primera ciudad que multe a los ciudadanos que tiren comida a la basura. Desde principios de este año, esta ciudad de 650.000 habitantes en el noroeste de Estados Unidos ha empezado a fiscalizar los contenedores de sus ciudadanos para ver a quién se le ha ocurrido tirar restos orgánicos al cubo, una medida que han apoyado el 74 % de los vecinos según informa la agencia EFE.
Al consistorio de esta urbe no le parecía suficiente su buena marca de lograr reciclar el 56 % de sus residuos (407.000 toneladas anuales). Con esta nueva medida, piensan aumentar el porcentaje a un 65 %, lo que significa hasta 38.000 toneladas menos a la cuenta de kilos que se arrojan al vertedero del vecino Oregón.
La ordenanza, aplicable tanto a comercios como a particulares, aunque está en vigor desde enero, tan solo implica por el momento una política de aviso: los cubos que son sorprendidos con desechos orgánicos son señalados con una pegatina roja. Será a partir de julio cuando los habitantes de Seattle se enfrenten a multas de entre uno (para particulares) y 50 dólares (para establecimientos y edificios de vecinos) por tirar comestibles.
La pregunta es: ¿de verdad hay que comérselo todo para que no ser sancionado? En eso también ha pensado el Consistorio. La otra rama de la medida es proporcionar gratuitamente a los ciudadanos unos cubos donde arrojar las sobras de los platos, las servilletas, las hojas del jardín e incluso los cartones. Con todos esos elementos los vecinos de Seattle podrán optar por entregárselos al camión de reciclaje, o bien usarlos para crear su propio compostaje. El que se lleve el camión será el abono que mantendrá los parques y jardines públicos.
«Seattle es una ciudad líder en reciclaje. La mayoría de nuestros vecinos y negocios ya realizan su propio compostaje y este requerimiento supone una progresión en nuestro esfuerzo colectivo para que la ciudad sea cada vez más verde», señalaba a EFE Tim Croll, director de residuos sólidos del departamento de Servicios Públicos de la ciudad. Con el plan estiman que la meta de un 65 % de basura reciclada se alcanzará antes de finalizar el 2015.
En 2012, el último año documentado en Estados Unidos en esta materia, los estadounidenses generaron cerca de 35 millones de toneladas de residuos orgánicos que no se utilizaron para nada. En total estos desechos suponen una quinta parte de los desperdicios generados por el país. Seattle, con el recetario de multas en mano, se ha tomado muy en serio esta negra estadística.

Portada: Shutterstock

Seattle se convertirá en la primera ciudad que multe a los ciudadanos que tiren comida a la basura. Desde principios de este año, esta ciudad de 650.000 habitantes en el noroeste de Estados Unidos ha empezado a fiscalizar los contenedores de sus ciudadanos para ver a quién se le ha ocurrido tirar restos orgánicos al cubo, una medida que han apoyado el 74 % de los vecinos según informa la agencia EFE.
Al consistorio de esta urbe no le parecía suficiente su buena marca de lograr reciclar el 56 % de sus residuos (407.000 toneladas anuales). Con esta nueva medida, piensan aumentar el porcentaje a un 65 %, lo que significa hasta 38.000 toneladas menos a la cuenta de kilos que se arrojan al vertedero del vecino Oregón.
La ordenanza, aplicable tanto a comercios como a particulares, aunque está en vigor desde enero, tan solo implica por el momento una política de aviso: los cubos que son sorprendidos con desechos orgánicos son señalados con una pegatina roja. Será a partir de julio cuando los habitantes de Seattle se enfrenten a multas de entre uno (para particulares) y 50 dólares (para establecimientos y edificios de vecinos) por tirar comestibles.
La pregunta es: ¿de verdad hay que comérselo todo para que no ser sancionado? En eso también ha pensado el Consistorio. La otra rama de la medida es proporcionar gratuitamente a los ciudadanos unos cubos donde arrojar las sobras de los platos, las servilletas, las hojas del jardín e incluso los cartones. Con todos esos elementos los vecinos de Seattle podrán optar por entregárselos al camión de reciclaje, o bien usarlos para crear su propio compostaje. El que se lleve el camión será el abono que mantendrá los parques y jardines públicos.
«Seattle es una ciudad líder en reciclaje. La mayoría de nuestros vecinos y negocios ya realizan su propio compostaje y este requerimiento supone una progresión en nuestro esfuerzo colectivo para que la ciudad sea cada vez más verde», señalaba a EFE Tim Croll, director de residuos sólidos del departamento de Servicios Públicos de la ciudad. Con el plan estiman que la meta de un 65 % de basura reciclada se alcanzará antes de finalizar el 2015.
En 2012, el último año documentado en Estados Unidos en esta materia, los estadounidenses generaron cerca de 35 millones de toneladas de residuos orgánicos que no se utilizaron para nada. En total estos desechos suponen una quinta parte de los desperdicios generados por el país. Seattle, con el recetario de multas en mano, se ha tomado muy en serio esta negra estadística.

Portada: Shutterstock

Compártelo twitter facebook whatsapp
ConKerr Cancer: almohadas de colores para hacer felices a los niños en el hospital
Bob Black: «Nadie debería trabajar»
Libros para aprobar educación sexual en septiembre
El último campanero artesano
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp
Opiniones 4
  • A primera vista parece todo lindo, muy hippie moderno urbano con conciencia social que salva al mundo. Pero desconfío de un aspecto social cuando noticias como estas provienen de una sociedad como la de Estados Unidos.
    La razón es que en el paradigma en que viven, la visión liberal (uso el termino en sentido libertario, no de izquierda como en ese país aplican), hace que generalmente legislen teniendo en cuenta situaciones ideales, es decir de quien está incluido, de quienes pueden formar parte del sistema de consumo, de quien tiene dinero. El resto queda en off side, y si no tiene dinero para pagar un sistema o alguien que le haga el compost, pues otra razón más para quedar en posición de criminal. Como tiempo tampoco tiene para andar utilizando en salvarle el mundo a los ricos (que como dice Hervé kempf, son los que lo destruyen) entonces casi irremediablemente quedan, no ya sólo porque duermen en una plaza, callejón, etc, no ya porque mendigan, no ya por tantas otras razones que no comtenplan en EEUU, si no porque no pueden hacer su compost.
    En Europa y Latino Ameríca (excepto cuando gente como Macri, el alcalde de Buenos Aires, o Piñera en Chile, llegan al poder y entoces dormir en la calle es algo criminal, que por otro lado ofende a «la gente bien»), gracias a corrientes intelectuales de sociología calaron más fuerte (eso a pesar de las matanzas de los 70), tienen en cuenta estas cosas y no tildan de delicuente a quien no puede, se lo ayuda, o al menos está la intención, pero no se lo convierte en criminal porque se lo lleva sin remedio contra el precipicio al no poder llenar las expectativas de las legislaciones pensadas fuera de la realidad.

  • Comentarios cerrados.

    El rollo legal de las cookies

    La Ley 34/2002 nos obliga a avisarte de que usamos cookies propias y de terceros (ni de cuartos ni de quintos) con objetivos estadísticos y de sesión y para mostrarte la 'publi' que nos da de comer. Tenemos una política de cookies majísima y bla bla bla. Si continúas navegando, asumimos que aceptas y que todo guay. Si no te parece bien, huye y vuelve por donde has venido, que nadie te obliga a entrar aquí. Pincha este enlace para conocer los detalles. Tranquilo, este mensaje solo sale una vez. Esperamos.

    ACEPTAR
    Aviso de cookies
    Publicidad