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20 de diciembre 2011    /   IDEAS
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Mundo bipolar

20 de diciembre 2011    /   IDEAS     por          
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Hay personas capaces de ahorrar para poder comprarse una hucha. O de someterse a una estricta dieta para poder permitirse un Banana Split los sábados.

Un enorme anuncio de The Walking Dead fue colocado junto a una casa de pompas fúnebres en Consett (al norte de Manchester). Los enterradores elevaron la previsible queja y el panel publicitario fue retirado una semana después, pero la noticia y la fotografía dieron la vuelta al mundo. ‘What make us human?’ rezaba la publi de la serie, y a la vuelta de la esquina podía leerse ‘The co-operative Funeral Care’.

‘Restaurantes contra el hambre’ es una de las iniciativas más espeluznantes que este cronista recuerda. Su torticero eslogan es ‘Alimenta tu solidaridad’. La organiza Acción contra el Hambre y la apoya la Federación Española de Hostelería con el patrocinio de Atún Calvo. La imagen no puede ser más surrealista. Un niño africano, no del todo esquelético, se lleva una cuchara a la boca procedente de un cuenco. La idea es sencilla: vaya usted a un restaurante caro, pague una cuenta con la que podrían vivir tres-familias-de-no-se-sabe-dónde-durante-un-mes y un tanto por ciento de su esfuerzo irá destinado a financiar el organigrama burocrático de una ONG multinacional. ¿Quién ha ideado esa campaña? ¡Que se entregue!

Es frecuente en estos días de noticias económicas aviesas, en las que la banca juega un papel protagonista, leer en el periódico algún titular sobre sus abusos y componendas y, a pocos centímetros, encontrar una inserción publicitaria del sector financiero, si no del mismo banco que se vitupera en la información, de alguno de su grupo exaltando sus virtudes. ¿Es casualidad o perversión del maquetador? ¿O, peor aún, el anunciante ha pagado por ese emplazamiento en concreto?

Pero no hay nada tan abyecto como ver a los miembros de la ‘realeza’ (signifique eso lo que signifique) fotografiados en algún poblado africano y acariciando (con no siempre bien dismulada repugnancia) la pelada cabeza de algún niño desnutrido. El clímax de este comportamiento detestable lo sublimó Diana de Gales, que alternaba esas sesiones de fotos con otras a bordo de su yate en el Mediterráneo (quien dice Diana, dice Letizia, Rania, etc.). No es de extrañar que su mejor amigo fuera Elton John, que se gasta unas noventa mil libras esterlinas anuales en flores y lo justifica así: “Sí; me gustan las flores, ¿qué tiene eso de malo?”.

Ver en las páginas de Semana o de Lecturas (por cierto, curioso nombre para una revista en la que no hay nada que leer) a las famosas y famosos rodeados de menesterosos y desgraciados, siempre en lugares remotos (nunca en España o en el barrio de al lado, donde también hay necesidad de tantas cosas), que miran a la cámara como disculpándose, o que observan a sus benefactores con una mezcla de incomprension y devoción religiosa, es una experiencia que no debería trascender las peluquerías o las salas de espera de los dentistas.

Si la hucha es de diseño y tiene cristales Swarovski bien podemos pedir un crédito para adquirirla a plazos y llenarla después con calderilla.

Para ahorrar.

Antonio Dyaz es director de cine

Foto: M.a.r.c Flickr bajo licencia CC

Hay personas capaces de ahorrar para poder comprarse una hucha. O de someterse a una estricta dieta para poder permitirse un Banana Split los sábados.

Un enorme anuncio de The Walking Dead fue colocado junto a una casa de pompas fúnebres en Consett (al norte de Manchester). Los enterradores elevaron la previsible queja y el panel publicitario fue retirado una semana después, pero la noticia y la fotografía dieron la vuelta al mundo. ‘What make us human?’ rezaba la publi de la serie, y a la vuelta de la esquina podía leerse ‘The co-operative Funeral Care’.

‘Restaurantes contra el hambre’ es una de las iniciativas más espeluznantes que este cronista recuerda. Su torticero eslogan es ‘Alimenta tu solidaridad’. La organiza Acción contra el Hambre y la apoya la Federación Española de Hostelería con el patrocinio de Atún Calvo. La imagen no puede ser más surrealista. Un niño africano, no del todo esquelético, se lleva una cuchara a la boca procedente de un cuenco. La idea es sencilla: vaya usted a un restaurante caro, pague una cuenta con la que podrían vivir tres-familias-de-no-se-sabe-dónde-durante-un-mes y un tanto por ciento de su esfuerzo irá destinado a financiar el organigrama burocrático de una ONG multinacional. ¿Quién ha ideado esa campaña? ¡Que se entregue!

Es frecuente en estos días de noticias económicas aviesas, en las que la banca juega un papel protagonista, leer en el periódico algún titular sobre sus abusos y componendas y, a pocos centímetros, encontrar una inserción publicitaria del sector financiero, si no del mismo banco que se vitupera en la información, de alguno de su grupo exaltando sus virtudes. ¿Es casualidad o perversión del maquetador? ¿O, peor aún, el anunciante ha pagado por ese emplazamiento en concreto?

Pero no hay nada tan abyecto como ver a los miembros de la ‘realeza’ (signifique eso lo que signifique) fotografiados en algún poblado africano y acariciando (con no siempre bien dismulada repugnancia) la pelada cabeza de algún niño desnutrido. El clímax de este comportamiento detestable lo sublimó Diana de Gales, que alternaba esas sesiones de fotos con otras a bordo de su yate en el Mediterráneo (quien dice Diana, dice Letizia, Rania, etc.). No es de extrañar que su mejor amigo fuera Elton John, que se gasta unas noventa mil libras esterlinas anuales en flores y lo justifica así: “Sí; me gustan las flores, ¿qué tiene eso de malo?”.

Ver en las páginas de Semana o de Lecturas (por cierto, curioso nombre para una revista en la que no hay nada que leer) a las famosas y famosos rodeados de menesterosos y desgraciados, siempre en lugares remotos (nunca en España o en el barrio de al lado, donde también hay necesidad de tantas cosas), que miran a la cámara como disculpándose, o que observan a sus benefactores con una mezcla de incomprension y devoción religiosa, es una experiencia que no debería trascender las peluquerías o las salas de espera de los dentistas.

Si la hucha es de diseño y tiene cristales Swarovski bien podemos pedir un crédito para adquirirla a plazos y llenarla después con calderilla.

Para ahorrar.

Antonio Dyaz es director de cine

Foto: M.a.r.c Flickr bajo licencia CC

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No des la espalda a tu instinto (básicamente porque no puedes)
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Opiniones 7
  • Gracias por el artículo lleno de muchas razones y no tanto de otras respecto a la campaña de la ONG multinacional y su estamento burocrático. Es importante saber que hay un código ético por el que se rige la comunicación de las organizaciones.

    Respecto a la financiación de…no estoy nada de acuerdo con su afirmación, le invito a informarse de lo que esta organización hace al igual que otras, con el dinero de esas campañas con las que usted no está de acuerdo. La cuestión es que el dinero recaudado se destina para acciones que conllevan mucho trabajo, tanto en la sede de aquí como por parte de los profesionales que están en terreno.

    Lo dicho, igual que a nivel publicitario nos dice que se entregue… por mi parte le invito a que se informe del trabajo de las organizaciones.

    Feliz día.

  • Valentín, si para entender un anuncio a todas luces contradictorio y de mal gusto, tengo que informarme de algo es que el anuncio fracasa. En estos tiempos de crisis y Urdangarines sin ánimo de lucro, creo que los lectores de la prensa escrita merecemos un poco más de consideración por tener que tragarnos las ocurrencias de algunos creativos… Sin embargo, también puede ser que mi inteligencia no dé más de sí, y que la campaña sea genial, y que mucha gente se gaste un dineral en una «cena solidaria contra el hambre». En ese caso, mis disculpas.

  • Vivimos en un mundo en que la gente no sabe ni lo que quiere, ni por que luchar, quiere todo hecho, y eso es imposible, se dan por vencidos facilmente e intentan romper los «sueños» de los demás… Y si, siempre se van fuera cuando aqui hay gente pasandolo peor,es que siempre por estas fechas, sacan los anuncios en plan, ayuda con un mensaje a África, que cuenta con nose que cuantas personas muertas de hambre,enfermedad y demas… y yo me pregunto¿cuántos años nos llevan diciendo eso de África o de otros países?, mas que nada por que yo los sigo viendo igual o peor que años atras, yo hasta me estoy planteando que no hacen absolutamente NADA(pero ese es otro tema jeje)…

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