15 de marzo 2011    /   IDEAS
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¿Mundo real o mundo virtual?

15 de marzo 2011    /   IDEAS     por          
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Bienvenido a la esclavitud del siglo XXI. Tus dispositivos móviles son tan inteligentes que ya dominan tu vida por completo. Te levantas con la alarma del móvil, coges el iPad para leer lo último en Twitter y los mensajes en Facebook incluso antes de poner un pie fuera de la cama. Por supuesto, haces lo mismo unos minutos antes de apagar el velador y despertarte a la mañana siguiente.
¿Has pensado alguna vez cómo sería tu vida sin tus ‘dispositivos móviles’? Dirás, ¿pero que coño estas diciendo? Sí… la vida sin el móvil. ¿Alguna vez nos hemos puesto a pensar en el mundo en el que nos hemos sumergido a través de estos dispositivos? Yo creo que no.
Muchos hemos vivido la transición de los móviles con pantallas monocromáticas de unos cuantos píxeles por otros cuantos más (la verdad ya ni recuerdo que resolución tenían) a pantallas de 4”, retina displays y tablets con pantallas incluso más grandes y miles de apps que nos facilitan la vida y, seamos realistas, en el proceso nos hicieron sus esclavos.
Lo cierto es que antes utilizaba el móvil para llamar a mis colegas y de vez en cuando enviar algún que otro SMS y punto y, en ese momento, a pesar de que no quería, o no me daba cuenta me convertí en esclavo del maldito aparato. Sutilmente, cuando menos lo pensé, ya estaba atrapado y llegó un momento en el que lo utilizaba para todo y, no nos engañemos, muchos de ustedes cayeron en la misma situación.
Leí por ahí que Doug Wilson dejo embarazada a su mujer por accidente y que decía: «Así fue como quedamos embarazados, porque perdí mi iPod Touch”. Resultó que Doug utilizaba una aplicación que explicaba el método anticonceptivo del ritmo y que culpaba al aparato por agrandar su familia.
Nos hemos sumergido en este gran mar lleno de aplicaciones y funcionalidades que, como cebo, nos atraen a sus nasas y finalmente terminamos siendo procesados por el sistema cual Kevin Flynn. Me pregunto si algún día, todo esto se volverá contra nosotros como en la famosa película de ciencia ficción, o si de hecho ya se ha vuelto contra nosotros. Miren lo que le paso a Doug.
Por mi parte, tengo una relación amor-odio con mis dispositivos. En un viaje a un pueblo bastante alejado que, por cierto, estaba totalmente desconectado, tanto que mi móvil no cogía señal, decidí dejarlo en la habitación puesto que no tenía sentido llevarlo conmigo, en ese momento sentí una gran liberación al no tener que estar pendiente de él pero, al mismo tiempo, a mi regreso me invadió una gran felicidad al verlo allí sobre la mesa de luz. A pesar de no tener señal, me sentía conectado de nuevo al mundo. Debo confesar que me sentí como Gollum en El Señor de los Anillos.
Todo esto me ha llevado a realizar una profunda reflexión, y llegué a la conclusión de que estos dispositivos nos alejan de la realidad. Estamos tan concentrados en nuestras redes sociales o enviando emails que nos olvidamos del valor de las relaciones de verdad y del impacto que tienen en nuestras vidas y en nuestra cultura. En ese momento me di cuenta de que en esta época donde las comunicaciones están tan desarrolladas es cuando menos nos comunicamos.
Desde ese día en adelante me levanto, me doy una ducha, me preparo el desayuno, saludo a mi esposa y cuando llego a la oficina desabrocho mi camisa para poder coger mi anillo, twittear, enviar mensajes por facebook y mirar mis emails.

Matías Bejas es CEO y Creative & Art Director de Fusion.


Bienvenido a la esclavitud del siglo XXI. Tus dispositivos móviles son tan inteligentes que ya dominan tu vida por completo. Te levantas con la alarma del móvil, coges el iPad para leer lo último en Twitter y los mensajes en Facebook incluso antes de poner un pie fuera de la cama. Por supuesto, haces lo mismo unos minutos antes de apagar el velador y despertarte a la mañana siguiente.
¿Has pensado alguna vez cómo sería tu vida sin tus ‘dispositivos móviles’? Dirás, ¿pero que coño estas diciendo? Sí… la vida sin el móvil. ¿Alguna vez nos hemos puesto a pensar en el mundo en el que nos hemos sumergido a través de estos dispositivos? Yo creo que no.
Muchos hemos vivido la transición de los móviles con pantallas monocromáticas de unos cuantos píxeles por otros cuantos más (la verdad ya ni recuerdo que resolución tenían) a pantallas de 4”, retina displays y tablets con pantallas incluso más grandes y miles de apps que nos facilitan la vida y, seamos realistas, en el proceso nos hicieron sus esclavos.
Lo cierto es que antes utilizaba el móvil para llamar a mis colegas y de vez en cuando enviar algún que otro SMS y punto y, en ese momento, a pesar de que no quería, o no me daba cuenta me convertí en esclavo del maldito aparato. Sutilmente, cuando menos lo pensé, ya estaba atrapado y llegó un momento en el que lo utilizaba para todo y, no nos engañemos, muchos de ustedes cayeron en la misma situación.
Leí por ahí que Doug Wilson dejo embarazada a su mujer por accidente y que decía: «Así fue como quedamos embarazados, porque perdí mi iPod Touch”. Resultó que Doug utilizaba una aplicación que explicaba el método anticonceptivo del ritmo y que culpaba al aparato por agrandar su familia.
Nos hemos sumergido en este gran mar lleno de aplicaciones y funcionalidades que, como cebo, nos atraen a sus nasas y finalmente terminamos siendo procesados por el sistema cual Kevin Flynn. Me pregunto si algún día, todo esto se volverá contra nosotros como en la famosa película de ciencia ficción, o si de hecho ya se ha vuelto contra nosotros. Miren lo que le paso a Doug.
Por mi parte, tengo una relación amor-odio con mis dispositivos. En un viaje a un pueblo bastante alejado que, por cierto, estaba totalmente desconectado, tanto que mi móvil no cogía señal, decidí dejarlo en la habitación puesto que no tenía sentido llevarlo conmigo, en ese momento sentí una gran liberación al no tener que estar pendiente de él pero, al mismo tiempo, a mi regreso me invadió una gran felicidad al verlo allí sobre la mesa de luz. A pesar de no tener señal, me sentía conectado de nuevo al mundo. Debo confesar que me sentí como Gollum en El Señor de los Anillos.
Todo esto me ha llevado a realizar una profunda reflexión, y llegué a la conclusión de que estos dispositivos nos alejan de la realidad. Estamos tan concentrados en nuestras redes sociales o enviando emails que nos olvidamos del valor de las relaciones de verdad y del impacto que tienen en nuestras vidas y en nuestra cultura. En ese momento me di cuenta de que en esta época donde las comunicaciones están tan desarrolladas es cuando menos nos comunicamos.
Desde ese día en adelante me levanto, me doy una ducha, me preparo el desayuno, saludo a mi esposa y cuando llego a la oficina desabrocho mi camisa para poder coger mi anillo, twittear, enviar mensajes por facebook y mirar mis emails.

Matías Bejas es CEO y Creative & Art Director de Fusion.

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Opiniones 2
  • Siento discrepar, pero creo que ese mensaje me recuerda más al de mis abuelos cuando hablaban de lo malo que era viajar. La tecnología es solo eso, el que quiera ver el problema en él, es pq lleva años sin mirar en su interior.

  • Comentarios cerrados.

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