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4 de septiembre 2017    /   CREATIVIDAD
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Cómo construir una novela según Murakami

4 de septiembre 2017    /   CREATIVIDAD     por          
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Verbalizar los procesos íntimos exige concentración, silencio, una persistencia inagotable y una conciencia sistematizada

A caballo entre el manual para el escritor novel y la autobiografía, De qué hablo cuando hablo de escribir es uno de esos libros con los que no es difícil identificarse si uno se dedica profesionalmente a juntar palabras. En él, Murakami habla bastante de su caso concreto, pero también habla, con su escritura clara y coloreada con metáforas comprensibles y visuales, de cómo afrontar críticas, de procesos de trabajo eficaces y de otros temas de interés para todo aquel que aspire a escribir una novela.

1. Insiste: hay sitio para todos

Según el escritor, cuando alguien comienza a hacer algo, a menudo los expertos en ese campo son reticentes a su entrada. «Intentan cerrar todas las puertas y accesos como los leucocitos de la sangre cuando se afanan por eliminar cuerpos extraños».

Pero en el mundo literario sucede de una forma algo distinta. El escritor opina que en el mundo de la escritura de ficción hay una gran generosidad hacia los que entran porque no se percibe una competencia inmediata (como sí sucede en otros ámbitos como el deporte).

El motivo es que el fracaso de un escritor difícilmente se traducirá en éxito de otros similares. Por tanto, Murakami cree que los escritores suelen ser «generosos» con los que están empezando. 

Solo hay una forma de saber si dispones de cualidades para ser escritor: «tirarse al agua y comprobar si flotamos o nos hundimos». Da igual que al principio te sientas un poco impostor, porque eso le ha ocurrido a todos los autores noveles.

2. Ten predisposición y paciencia

Escribir novelas es un proceso lento que el autor situa a una velocidad «solo un poco superior a la de caminar e inferior a la de ir en bicicleta».

Por eso cree que «escribir novelas no es un trabajo adecuado para personas extremadamente inteligentes», ya que ellas son capaces de transmitir un mensaje en menos tiempo, mientras que escribir una novela es un trabajo «indirecto y de escaso rendimiento».

«Para escribir una novela larga, la minuciosa atención a los detalles y la necesidad de encerrarse en una habitación se imponen a cualquier otra cosa día tras día», dice Murakami, que compara el proceso con el de crear una maqueta de un barco de madera dentro de una botella.

Tener talento, dice, no es una garantía de que este brote antes o después. Por eso él recomienda trabajar duro para propiciarlo y no perder ninguna de las oportunidades que se presenten.

gato

3. Dedícale tiempo y concibe la escritura como un estado

Dedica tiempo tanto a gestarla como a elaborarla. Sin el tiempo suficiente, no puede salir bien.

Es más: si no le dedicas el tiempo suficiente y el resultado no es bueno, te arrepentirás de haber ido con prisas. Sin embargo, si le dedicaste todo el tiempo que requería, no florecerá en ti ese sentimiento de culpabilidad.

Además, Haruki Murakami dice que comenzar una novela es como abrir un grifo del todo. Durante el tiempo que la estés construyendo, estás escribiendo todo el rato, aunque no tengas papel delante. Las novelas son como una «línea de vida» donde vuelcas todo tu ser en ese periodo.

4. Diviértete

Solo las personas que a pesar de todo quieren escribir o no pueden dejar de hacerlo terminan por dedicarse a ello

Piensa si realmente necesitas escribir. Si te sale natural, si no es como «entrenar con ropa que no es de tu talla». Murakami asegura que nunca ha pasado por esas famosas crisis de la hoja en blanco porque nunca se pone a escribir si no tiene algo que le quema dentro y necesita plasmar. «Si no te divierte, no tiene sentido. Solo me pongo en serio con una novela cuando realmente lo deseo».

No tengas ideas preconcebidas sobre lo que debe ser tu obra. Ya habrá tiempo para que evolucione. Céntrate en hacerlo con libertad y alegría. «A mi modo de ver, debería ser la base de cualquier tipo de expresión artística: una alegría espontánea y abundante. La originalidad, en cierto sentido, no es más que uno de los resultados de ese deseo, de ese impulso de transmitir a la gente una alegría ilimitada por lo que se hace, una sensación de libertad».

5. Aprende de la vida

Haz cosas, habla con la gente. Murakami aprendió mucho cuando puso en marcha un bar de jazz o cuando trabajó en una tienda de 24h donde veía pasar gente variopinta. Es un fiel defensor del streetwise o sabiduría de la calle. No todas las buenas ideas aparecen en la mesa de estudio.

«Para crear un personaje es imprescindible conocer a muchas personas», dice. Aconseja no definir los personajes enteros desde el principio, sino simplemente ponerlos en determinados contextos para que ellos «vayan surgiendo». Los propios personajes van desarrollando partes de la historia en las que el autor aún no había pensado.

Recuerda que, para crear personajes redondos, es importante no presentar solo personajes con los que empatices. Si esto es así, a tu novela le faltará recorrido. Él no cree que presentar personajes lógicos en situaciones lógicas sea atractivo para los lectores. Es recomendable incorporar personajes malos. Las situaciones negativas que vivas te servirán al menos para eso. «Saca provecho de tus problemas, amortiza esas situaciones».

¡Y viaja! Él casi siempre empieza sus novelas largas fuera de casa. Y ha tenido más éxito en el extranjero que en su país, por lo que recomienda buscar ese lugar en el que tu tipo de escritura sea mejor recibida.

aomame

6. Encuentra tu estilo… y después sigue innovando

Haruki Murakami no estaba satisfecho con lo que comenzó a escribir en japonés y probó a escribir en inglés (una lengua que no dominaba del todo). Así consiguió que sus frases fueran más claras y directas. Después lo tradujo al japonés, añadiendo cosas y encontrando así su estilo definitivo: fácil de entender, sin palabras superfluas, para que las ideas «brillen por sí solas». Así nació su primera novela, Escucha la canción del viento. Él dice que, más que una traducción, hizo un «transplante». Con esto consiguió quitarse la «máscara de escritor» y que el escrito tuviera ritmo, como cuando tocas música. Murakami asegura que no es necesario usar palabras difíciles y giros complicados.

La originalidad «desluce» un poco cuando la gente se acostumbra a ella, por lo tanto, para que perdure, es necesario que vaya unida a la calidad. Él pone numerosos ejemplos de piezas de música o de pintura que después de resultar originales se convirtieron en clásicos. Recomienda encontrar un estilo propio original, pero después continuar con una innovación constante para no estancarte hasta que la originalidad se convierta en norma. Murakami no entiende la originalidad como una habilidad aislada, sino solo unida a la persistencia.

Él, por ejemplo, cada vez que comienza una novela se propone uno o dos desafíos de tipo técnico. Así se asegura de avanzar siempre en algún sentido con respecto a la anterior.

7. Sé tu mejor crítico

Él sentía que su primera novela no valía nada «porque no dejaba un poso en el corazón». Añade que logró transmitir solo «el 20% o el 30%» de lo que realmente le hubiera gustado decir. Con esta actitud crítica, siguió luchando por mejorar de cara a las siguientes.

Él tiene muy en cuenta las críticas y mira su obra siempre con humildad, pero recomienda a los noveles no desesperar: «es prácticamente imposible producir algo decente a la primera».

Murakami está bastante alejado del mundo literario. Para él, solo están él y los lectores. No se preocupa tanto por los premios como por «producir cosas con sentido». Se pregunta cada día qué puede ofrecer él a «ese 5% de personas que seguiría leyendo incluso aunque alguien se lo prohibiese».

Y, sobre todo, escribe para sí mismo. «Creo que en el hecho de escribir se oculta una intención de curación de mí mismo».

Su truco para que no le afecten las críticas es tener «la seguridad de haber hecho todo lo posible». Se trata de poner todo de su parte y así, si algo no sale bien, tiene la certeza de que no podía haberlo hecho mejor. Y, por qué no decirlo, un punto de arrogancia. «Sin cierta arrogancia es imposible convertirse en escritor».

8. Entrénate

El personal trainer Murakami te propone esta tabla de ejercicios:

  1. Lee mucho. Es el entrenamiento «que no puede faltar de ningún modo».
  2. Habitúate a observar los fenómenos en todos sus detalles.
  3. Reflexiona sobre las cosas y personas que te rodean.
  4. Párate a pensar y repensar, no juzgues ni tomes conclusiones precipitadas.
  5. Selecciona los recuerdos, los detalles más interesantes y sorprendentes. Presta especial atención a las contradicciones, porque «suscitan un pensamiento o avivan un misterio». Al final, una novela está compuesta de pequeñas cosas que has visto. Joyce decía que «la imaginación es memoria», y Murakami añade: «cualquiera puede extraer una fuerza sorprendente de experiencias aparentemente pequeñas».

Solo con cambiar el punto de vista, la concepción de las cosas, se alumbrarán a nuestro alrededor infinidad de materiales con los que construir un relato. Tan solo esperan a que alguien se fije en ellos, a que los tome entre sus manos para darles forma. A primera vista pueden parecer insignificantes, pero en buenas manos pueden producir cosas excepcionales

saxo

9. Establece las reglas de tu propio proceso

Este es el suyo:

  1. Tener una base sólida. Pone en orden todo lo que tiene encima de la mesa para no abandonar a la mitad.
  2. No aceptar otros encargos relacionados con escritura (sí trabajos físicos o mecánicos, como las traducciones).
  3. Completar diez páginas al día. Aunque tenga ganas de escribir más, lo deja cuando lleva diez. «Si escribiera mucho cuando las cosas van bien y nada cuando van mal, no lograría ser regular».
  4. Reescribir una semana después. Le lleva dos o tres meses y elimina fragmentos, añade otros…
  5. Corregir: aprieta o afloja los tornillos para que sea fluido. Las partes flojas son necesarias para que el lector descanse, dice.
  6. Iniciar una fase de recuperación. Novela en el cajón para que el resultado «solidifique».
  7. Reescribir por última vez. «Reescribo y reescribo una y otra vez hasta el extremo de aburrir a todo el mundo». Este proceso le divierte y dice que lo haría hasta el infinito. ¿Cuándo para? Cuando traspasa ese límite «a partir del cual todo empeorará si volvemos a traspasarlo».
  8. Pedir opinión de una tercera persona. Si pone pegas en algo, Murakami lo reescribe aunque no lo haga en el sentido recomendado por esa persona sino en otro. El texto siempre mejora.
  9. Enviar a corrección de la editorial.
  10. Una vez publicada, mantener las distancias tanto como sea posible. A veces, si la relee tiempo después no le gusta; pero tiene el convencimiento de haberlo hecho lo mejor que podía en ese momento.

10. Realiza ejercicio físico

Hay que escribir una novela para entender verdaderamente la dimensión de la soledad

¿Y qué tiene que ver esto con escribir? Murakami dice que la del escritor es una vida sedentaria y solitaria. Nadie te da palmadas mientras escribes (si acaso, al final). El proceso queda al margen de los reconocimientos. Hace falta mucha fuerza de voluntad para contrarrestar esto, y para él la fuerza de ser persistente va ligada a la fuerza física. En una entrevista, llegó a decir una frase algo polémica que después puntualizó: «un escritor está perdido cuando está gordo».

Él, que es un gran aficionado a correr tal y como explica en su novela De qué hablo cuando hablo de correr, había notado que hacer ejercicio le ayudaba, aunque no conseguía determinar por qué hasta que leyó en un artículo que beneficiaba a las neuronas. Está seguro de que «escuchar lo que el cuerpo dice y siente es importante para una persona que cree en algo».

Su idea de vivir plenamente incluye cuidar el cuerpo: la fuerza física y la espiritual deben estar equilibradas. Pero insiste en que cada uno debe encontrar su camino propio y que lo que le sirvió a él no tiene por qué valer a otros.

¿Y qué mantra se repite él para no dejarse llevar por las excusas o la pereza a la hora de salir a correr o ponerse a escribir? «Es algo que debo mantener como sea».

Verbalizar los procesos íntimos exige concentración, silencio, una persistencia inagotable y una conciencia sistematizada

A caballo entre el manual para el escritor novel y la autobiografía, De qué hablo cuando hablo de escribir es uno de esos libros con los que no es difícil identificarse si uno se dedica profesionalmente a juntar palabras. En él, Murakami habla bastante de su caso concreto, pero también habla, con su escritura clara y coloreada con metáforas comprensibles y visuales, de cómo afrontar críticas, de procesos de trabajo eficaces y de otros temas de interés para todo aquel que aspire a escribir una novela.

1. Insiste: hay sitio para todos

Según el escritor, cuando alguien comienza a hacer algo, a menudo los expertos en ese campo son reticentes a su entrada. «Intentan cerrar todas las puertas y accesos como los leucocitos de la sangre cuando se afanan por eliminar cuerpos extraños».

Pero en el mundo literario sucede de una forma algo distinta. El escritor opina que en el mundo de la escritura de ficción hay una gran generosidad hacia los que entran porque no se percibe una competencia inmediata (como sí sucede en otros ámbitos como el deporte).

El motivo es que el fracaso de un escritor difícilmente se traducirá en éxito de otros similares. Por tanto, Murakami cree que los escritores suelen ser «generosos» con los que están empezando. 

Solo hay una forma de saber si dispones de cualidades para ser escritor: «tirarse al agua y comprobar si flotamos o nos hundimos». Da igual que al principio te sientas un poco impostor, porque eso le ha ocurrido a todos los autores noveles.

2. Ten predisposición y paciencia

Escribir novelas es un proceso lento que el autor situa a una velocidad «solo un poco superior a la de caminar e inferior a la de ir en bicicleta».

Por eso cree que «escribir novelas no es un trabajo adecuado para personas extremadamente inteligentes», ya que ellas son capaces de transmitir un mensaje en menos tiempo, mientras que escribir una novela es un trabajo «indirecto y de escaso rendimiento».

«Para escribir una novela larga, la minuciosa atención a los detalles y la necesidad de encerrarse en una habitación se imponen a cualquier otra cosa día tras día», dice Murakami, que compara el proceso con el de crear una maqueta de un barco de madera dentro de una botella.

Tener talento, dice, no es una garantía de que este brote antes o después. Por eso él recomienda trabajar duro para propiciarlo y no perder ninguna de las oportunidades que se presenten.

gato

3. Dedícale tiempo y concibe la escritura como un estado

Dedica tiempo tanto a gestarla como a elaborarla. Sin el tiempo suficiente, no puede salir bien.

Es más: si no le dedicas el tiempo suficiente y el resultado no es bueno, te arrepentirás de haber ido con prisas. Sin embargo, si le dedicaste todo el tiempo que requería, no florecerá en ti ese sentimiento de culpabilidad.

Además, Haruki Murakami dice que comenzar una novela es como abrir un grifo del todo. Durante el tiempo que la estés construyendo, estás escribiendo todo el rato, aunque no tengas papel delante. Las novelas son como una «línea de vida» donde vuelcas todo tu ser en ese periodo.

4. Diviértete

Solo las personas que a pesar de todo quieren escribir o no pueden dejar de hacerlo terminan por dedicarse a ello

Piensa si realmente necesitas escribir. Si te sale natural, si no es como «entrenar con ropa que no es de tu talla». Murakami asegura que nunca ha pasado por esas famosas crisis de la hoja en blanco porque nunca se pone a escribir si no tiene algo que le quema dentro y necesita plasmar. «Si no te divierte, no tiene sentido. Solo me pongo en serio con una novela cuando realmente lo deseo».

No tengas ideas preconcebidas sobre lo que debe ser tu obra. Ya habrá tiempo para que evolucione. Céntrate en hacerlo con libertad y alegría. «A mi modo de ver, debería ser la base de cualquier tipo de expresión artística: una alegría espontánea y abundante. La originalidad, en cierto sentido, no es más que uno de los resultados de ese deseo, de ese impulso de transmitir a la gente una alegría ilimitada por lo que se hace, una sensación de libertad».

5. Aprende de la vida

Haz cosas, habla con la gente. Murakami aprendió mucho cuando puso en marcha un bar de jazz o cuando trabajó en una tienda de 24h donde veía pasar gente variopinta. Es un fiel defensor del streetwise o sabiduría de la calle. No todas las buenas ideas aparecen en la mesa de estudio.

«Para crear un personaje es imprescindible conocer a muchas personas», dice. Aconseja no definir los personajes enteros desde el principio, sino simplemente ponerlos en determinados contextos para que ellos «vayan surgiendo». Los propios personajes van desarrollando partes de la historia en las que el autor aún no había pensado.

Recuerda que, para crear personajes redondos, es importante no presentar solo personajes con los que empatices. Si esto es así, a tu novela le faltará recorrido. Él no cree que presentar personajes lógicos en situaciones lógicas sea atractivo para los lectores. Es recomendable incorporar personajes malos. Las situaciones negativas que vivas te servirán al menos para eso. «Saca provecho de tus problemas, amortiza esas situaciones».

¡Y viaja! Él casi siempre empieza sus novelas largas fuera de casa. Y ha tenido más éxito en el extranjero que en su país, por lo que recomienda buscar ese lugar en el que tu tipo de escritura sea mejor recibida.

aomame

6. Encuentra tu estilo… y después sigue innovando

Haruki Murakami no estaba satisfecho con lo que comenzó a escribir en japonés y probó a escribir en inglés (una lengua que no dominaba del todo). Así consiguió que sus frases fueran más claras y directas. Después lo tradujo al japonés, añadiendo cosas y encontrando así su estilo definitivo: fácil de entender, sin palabras superfluas, para que las ideas «brillen por sí solas». Así nació su primera novela, Escucha la canción del viento. Él dice que, más que una traducción, hizo un «transplante». Con esto consiguió quitarse la «máscara de escritor» y que el escrito tuviera ritmo, como cuando tocas música. Murakami asegura que no es necesario usar palabras difíciles y giros complicados.

La originalidad «desluce» un poco cuando la gente se acostumbra a ella, por lo tanto, para que perdure, es necesario que vaya unida a la calidad. Él pone numerosos ejemplos de piezas de música o de pintura que después de resultar originales se convirtieron en clásicos. Recomienda encontrar un estilo propio original, pero después continuar con una innovación constante para no estancarte hasta que la originalidad se convierta en norma. Murakami no entiende la originalidad como una habilidad aislada, sino solo unida a la persistencia.

Él, por ejemplo, cada vez que comienza una novela se propone uno o dos desafíos de tipo técnico. Así se asegura de avanzar siempre en algún sentido con respecto a la anterior.

7. Sé tu mejor crítico

Él sentía que su primera novela no valía nada «porque no dejaba un poso en el corazón». Añade que logró transmitir solo «el 20% o el 30%» de lo que realmente le hubiera gustado decir. Con esta actitud crítica, siguió luchando por mejorar de cara a las siguientes.

Él tiene muy en cuenta las críticas y mira su obra siempre con humildad, pero recomienda a los noveles no desesperar: «es prácticamente imposible producir algo decente a la primera».

Murakami está bastante alejado del mundo literario. Para él, solo están él y los lectores. No se preocupa tanto por los premios como por «producir cosas con sentido». Se pregunta cada día qué puede ofrecer él a «ese 5% de personas que seguiría leyendo incluso aunque alguien se lo prohibiese».

Y, sobre todo, escribe para sí mismo. «Creo que en el hecho de escribir se oculta una intención de curación de mí mismo».

Su truco para que no le afecten las críticas es tener «la seguridad de haber hecho todo lo posible». Se trata de poner todo de su parte y así, si algo no sale bien, tiene la certeza de que no podía haberlo hecho mejor. Y, por qué no decirlo, un punto de arrogancia. «Sin cierta arrogancia es imposible convertirse en escritor».

8. Entrénate

El personal trainer Murakami te propone esta tabla de ejercicios:

  1. Lee mucho. Es el entrenamiento «que no puede faltar de ningún modo».
  2. Habitúate a observar los fenómenos en todos sus detalles.
  3. Reflexiona sobre las cosas y personas que te rodean.
  4. Párate a pensar y repensar, no juzgues ni tomes conclusiones precipitadas.
  5. Selecciona los recuerdos, los detalles más interesantes y sorprendentes. Presta especial atención a las contradicciones, porque «suscitan un pensamiento o avivan un misterio». Al final, una novela está compuesta de pequeñas cosas que has visto. Joyce decía que «la imaginación es memoria», y Murakami añade: «cualquiera puede extraer una fuerza sorprendente de experiencias aparentemente pequeñas».

Solo con cambiar el punto de vista, la concepción de las cosas, se alumbrarán a nuestro alrededor infinidad de materiales con los que construir un relato. Tan solo esperan a que alguien se fije en ellos, a que los tome entre sus manos para darles forma. A primera vista pueden parecer insignificantes, pero en buenas manos pueden producir cosas excepcionales

saxo

9. Establece las reglas de tu propio proceso

Este es el suyo:

  1. Tener una base sólida. Pone en orden todo lo que tiene encima de la mesa para no abandonar a la mitad.
  2. No aceptar otros encargos relacionados con escritura (sí trabajos físicos o mecánicos, como las traducciones).
  3. Completar diez páginas al día. Aunque tenga ganas de escribir más, lo deja cuando lleva diez. «Si escribiera mucho cuando las cosas van bien y nada cuando van mal, no lograría ser regular».
  4. Reescribir una semana después. Le lleva dos o tres meses y elimina fragmentos, añade otros…
  5. Corregir: aprieta o afloja los tornillos para que sea fluido. Las partes flojas son necesarias para que el lector descanse, dice.
  6. Iniciar una fase de recuperación. Novela en el cajón para que el resultado «solidifique».
  7. Reescribir por última vez. «Reescribo y reescribo una y otra vez hasta el extremo de aburrir a todo el mundo». Este proceso le divierte y dice que lo haría hasta el infinito. ¿Cuándo para? Cuando traspasa ese límite «a partir del cual todo empeorará si volvemos a traspasarlo».
  8. Pedir opinión de una tercera persona. Si pone pegas en algo, Murakami lo reescribe aunque no lo haga en el sentido recomendado por esa persona sino en otro. El texto siempre mejora.
  9. Enviar a corrección de la editorial.
  10. Una vez publicada, mantener las distancias tanto como sea posible. A veces, si la relee tiempo después no le gusta; pero tiene el convencimiento de haberlo hecho lo mejor que podía en ese momento.

10. Realiza ejercicio físico

Hay que escribir una novela para entender verdaderamente la dimensión de la soledad

¿Y qué tiene que ver esto con escribir? Murakami dice que la del escritor es una vida sedentaria y solitaria. Nadie te da palmadas mientras escribes (si acaso, al final). El proceso queda al margen de los reconocimientos. Hace falta mucha fuerza de voluntad para contrarrestar esto, y para él la fuerza de ser persistente va ligada a la fuerza física. En una entrevista, llegó a decir una frase algo polémica que después puntualizó: «un escritor está perdido cuando está gordo».

Él, que es un gran aficionado a correr tal y como explica en su novela De qué hablo cuando hablo de correr, había notado que hacer ejercicio le ayudaba, aunque no conseguía determinar por qué hasta que leyó en un artículo que beneficiaba a las neuronas. Está seguro de que «escuchar lo que el cuerpo dice y siente es importante para una persona que cree en algo».

Su idea de vivir plenamente incluye cuidar el cuerpo: la fuerza física y la espiritual deben estar equilibradas. Pero insiste en que cada uno debe encontrar su camino propio y que lo que le sirvió a él no tiene por qué valer a otros.

¿Y qué mantra se repite él para no dejarse llevar por las excusas o la pereza a la hora de salir a correr o ponerse a escribir? «Es algo que debo mantener como sea».

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Opiniones 4
  • Hola. Recien he leido la nota del Sr, Murakami,no he logrado adquirir el libro, y esto me ha dado una pauta, aunque no es lo mismo. Soy escritora aunque no tengo mi primer libro, pero ya esta listo hace muchi, por el momento,Sepan disculpar los errores ya que no es mi compu ,Tengo una idea y voy a trabajar en ella , al menos hasta que regrese a mi Buenos Aires. Muchas Gracias! irina

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