18 de septiembre 2013    /   CREATIVIDAD
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Los zapatos de la extinción

18 de septiembre 2013    /   CREATIVIDAD     por          
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Por el suelo del planeta, sobre sus dos patas gigantes, avanzaban hace mucho tiempo unos animales llamados tiranosuaurios rex. Hoy, 66 millones de años después, de esta especie solo quedan estudios científicos, relatos literarios y dibujos animados. La quinta extinción masiva se los llevó para siempre. No fueron los únicos. Ni tampoco fue la única ni la última extinción. La sexta parece estar llamando a la puerta de la Tierra.

Esta vez no hará falta que un asteroide se estrelle contra el globo terráqueo. Ni que el mar se desborde sobre las orillas. Ni que los volcanes relinchen en todo su furor. El humano, en su dale que te dale, ya se apaña solo. Esa es la teoría de la sexta gran extinción. La que llevará a cabo, en muy pocas generaciones, el homo extintor (conocido también como hombre contemporáneo).

La extinción, desde el pasado y el futuro, inspira la primera colección de wearable objects de Muro.exe. El producto con el que se estrena la marca está destinado a caminar, pero en vez de llamarlo zapato o zapatilla prefieren hablar de objeto vestible, porque está fuera de la lógica del calzado habitual.

“Es un híbrido. Están en un limbo entre el zapato y la zapatilla. Lo creamos pensando en su funcionalidad y el uso que las personas harían de él. Hemos estado mucho meses investigando para llegar al diseño definitivo”, explica E.M., una de las fundadoras del proyecto, en sus iniciales, porque prefiere que todo el protagonismo caiga en el producto y el equipo, Ex.65M. “No hemos investigado nada sobre moda. Al contrario. La hemos descartado para fijarnos únicamente en la funcionalidad. Hemos pensado bien cada uno de sus componentes y hemos eliminado todo lo que no era imprescindible”.

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El proceso de producción llevó muchos meses. Ningún participante en la estrategia y diseño habían trabajado antes en la industria del calzado. Era requisito innegociable. La única forma de llegar a algo nuevo era evitando vicios antiguos. Pero una vez hallado el prototipo entró la experiencia. Escogieron una fábrica en Elche y, hoy, “la producción de las muro pasa por casi 100 manos”, explica uno de sus fundadores, R.H. El proceso se mostrará, dentro de muy pocos días, en el apartado de su web ‘Humanos y máquinas’.

La página de Muro.exe pretende ser una especie de viaje en dos direcciones. Una lleva de la desunión fortuita de todos sus materiales hasta que se convierten en un objeto vestible. La otra empieza en cualquier momento presente, con las ‘muro’ puestas o no, y alcanza hasta la próxima extinción masiva.

El primer recorrido responde a su filosofía de transparencia. La marca explica todo: cómo se hace el producto, por qué tiene ese precio, qué cantidad es el IVA… El segundo es una expedición literaria. La aventura empieza en la misma web y puede acabar en la adquisición de las ‘muro’ o el descubrimiento de un concepto que ha fascinado a muchas personas a lo largo de la historia: la extinción. “No es la compra habitual de unos zapatos en internet. Te estás sumergiendo en un espacio. Es un proceso narrativo”, comenta E.M. “Queríamos montar una historia que llevara alrededor del producto pero huimos de la temática de los colores o las estaciones del año. Tampoco queríamos nada retro o vintage. Últimamente está por todos lados. Pretendemos mirar al futuro y manejar conceptos nuevos”, añade R.H.

Los fundadores son conscientes de que la extinción es una referencia arriesgada. “Sabemos que no es una temática fácil y que puede resultar incómoda a algunas personas, pero, a la vez, permite generar una narrativa bonita alrededor del producto”, indica el fundador. “Buscamos un tema que inspire y pueda intrigar. No queríamos recurrir a la provocación fácil. Preferíamos un tema profundo”.

En la historia de extinción que construye la personalidad de este calzado hay referencias a la lluvia ácida, el invierno nuclear y la guerra nuclear. Los colores representan cada una de estas tres catástrofes. Aunque, más que atemorizar, la compañía pretende evocar una especie de salvación sobre el asfalto: “diseñamos y fabricamos la mejor zapatilla urbana para humanoides del siglo XXI”.

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Por el suelo del planeta, sobre sus dos patas gigantes, avanzaban hace mucho tiempo unos animales llamados tiranosuaurios rex. Hoy, 66 millones de años después, de esta especie solo quedan estudios científicos, relatos literarios y dibujos animados. La quinta extinción masiva se los llevó para siempre. No fueron los únicos. Ni tampoco fue la única ni la última extinción. La sexta parece estar llamando a la puerta de la Tierra.

Esta vez no hará falta que un asteroide se estrelle contra el globo terráqueo. Ni que el mar se desborde sobre las orillas. Ni que los volcanes relinchen en todo su furor. El humano, en su dale que te dale, ya se apaña solo. Esa es la teoría de la sexta gran extinción. La que llevará a cabo, en muy pocas generaciones, el homo extintor (conocido también como hombre contemporáneo).

La extinción, desde el pasado y el futuro, inspira la primera colección de wearable objects de Muro.exe. El producto con el que se estrena la marca está destinado a caminar, pero en vez de llamarlo zapato o zapatilla prefieren hablar de objeto vestible, porque está fuera de la lógica del calzado habitual.

“Es un híbrido. Están en un limbo entre el zapato y la zapatilla. Lo creamos pensando en su funcionalidad y el uso que las personas harían de él. Hemos estado mucho meses investigando para llegar al diseño definitivo”, explica E.M., una de las fundadoras del proyecto, en sus iniciales, porque prefiere que todo el protagonismo caiga en el producto y el equipo, Ex.65M. “No hemos investigado nada sobre moda. Al contrario. La hemos descartado para fijarnos únicamente en la funcionalidad. Hemos pensado bien cada uno de sus componentes y hemos eliminado todo lo que no era imprescindible”.

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El proceso de producción llevó muchos meses. Ningún participante en la estrategia y diseño habían trabajado antes en la industria del calzado. Era requisito innegociable. La única forma de llegar a algo nuevo era evitando vicios antiguos. Pero una vez hallado el prototipo entró la experiencia. Escogieron una fábrica en Elche y, hoy, “la producción de las muro pasa por casi 100 manos”, explica uno de sus fundadores, R.H. El proceso se mostrará, dentro de muy pocos días, en el apartado de su web ‘Humanos y máquinas’.

La página de Muro.exe pretende ser una especie de viaje en dos direcciones. Una lleva de la desunión fortuita de todos sus materiales hasta que se convierten en un objeto vestible. La otra empieza en cualquier momento presente, con las ‘muro’ puestas o no, y alcanza hasta la próxima extinción masiva.

El primer recorrido responde a su filosofía de transparencia. La marca explica todo: cómo se hace el producto, por qué tiene ese precio, qué cantidad es el IVA… El segundo es una expedición literaria. La aventura empieza en la misma web y puede acabar en la adquisición de las ‘muro’ o el descubrimiento de un concepto que ha fascinado a muchas personas a lo largo de la historia: la extinción. “No es la compra habitual de unos zapatos en internet. Te estás sumergiendo en un espacio. Es un proceso narrativo”, comenta E.M. “Queríamos montar una historia que llevara alrededor del producto pero huimos de la temática de los colores o las estaciones del año. Tampoco queríamos nada retro o vintage. Últimamente está por todos lados. Pretendemos mirar al futuro y manejar conceptos nuevos”, añade R.H.

Los fundadores son conscientes de que la extinción es una referencia arriesgada. “Sabemos que no es una temática fácil y que puede resultar incómoda a algunas personas, pero, a la vez, permite generar una narrativa bonita alrededor del producto”, indica el fundador. “Buscamos un tema que inspire y pueda intrigar. No queríamos recurrir a la provocación fácil. Preferíamos un tema profundo”.

En la historia de extinción que construye la personalidad de este calzado hay referencias a la lluvia ácida, el invierno nuclear y la guerra nuclear. Los colores representan cada una de estas tres catástrofes. Aunque, más que atemorizar, la compañía pretende evocar una especie de salvación sobre el asfalto: “diseñamos y fabricamos la mejor zapatilla urbana para humanoides del siglo XXI”.

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