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4 de marzo 2016    /   BRANDED CONTENT
 

Un museo para aquellos maravillosos virus informáticos

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Algunos de los viejos virus de los ochenta y principios de los noventa, creados para malmeter en el sistema operativo MS-DOS, tenían su gracia. La hoja de marihuana pidiendo la legalización del cannabis cuando el ordenador se infectaba con Coffshop.

El tipo paseándose por la pantalla de Walker.

Los trallazos lisérgicos de LSD.

Claro que es muy fácil apreciar el chiste cuando tu ordenador se encuentra a salvo de software malicioso y simplemente lo disfrutas de manera segura, sin riesgo de infección, en el Malware Museum: una web que permite al visitante apreciar las cualidades estéticas de 78 de estos venerables programas dañinos, debidamente desactivados e inofensivos, gracias a un emulador que reproduce sus efectos.

El año pasado, Mikko Hyppönen, finlandés de 46 años, experto en seguridad de computadoras y coleccionista de virus, se enteró de que Internet Archive había desarrollado un sistema que permitía emular un viejo PC en el navegador; lo usaban sobre todo para ejecutar juegos antiguos. «Me puse en contacto con Jason Scott, de Internet Archive, y le planteé la posibilidad de ejecutar malware de los ochenta que tenía en mi colección. Logramos que funcionara, y ahora todo el mundo puede disfrutar de virus de hace 25 años, y maravillarse de lo que pueden hacer», enfatiza.

Llamarle «museo» al invento no es casual. Su impulsor, columnista y conferenciante en eventos por todo el mundo, considera que varios de los códigos seleccionados podrían ser considerados arte. «Muchos de los hackers de la vieja escuela los usaban como forma de expresión», justifica. Los elegidos para el museo contienen música, muestran animaciones, dibujos, o juegan con el usuario. Literalmente. Como Casino, el preferido de Hyppönen:

«La principal diferencia entre el viejo malware y el actual es la motivación. Hace 25 o 30 años, la gente escribía programas maliciosos porque pensaba que era interesante o divertido. En nuestros días, la mayoría los crean para ganar dinero; y el dinero se logra violando el código de seguridad de las tarjetas de crédito, con troyanos… Los felices viejos hackers han desaparecido casi por completo», teclea Hyppönen (esta entrevista tiene lugar vía email) con un deje de nostalgia.

El finlandés se ha labrado una reputación como el Indiana Jones de los programas maliciosos. Atesora una colección de cientos de miles, escritos entre 1986 y 2016. En 2011 rastreó el primer virus de la historia, Brian, cuando se cumplía un cuarto de siglo de su nacimiento, y viajó hasta Pakistán para conocer y entrevistar a sus creadores, los hermanos Basit y Alvi Amjad:

Solo una pequeña selección de los programas dañinos más importantes, y vintage, de la colección de Hyppönen está colgada en el Malware Museum. Los más visuales. Los más juguetones. Los más artísticos.

El barquito navegando de Marine.

El caleidoscópico Virdem.

El rapto poético de Elvira remedando las letras del inicio de La Guerra de las Galaxias.


Este artículo te lo trae Ron Ritual. Si quieres conocer más historias con impacto positivo haz clic aquí.

 

Algunos de los viejos virus de los ochenta y principios de los noventa, creados para malmeter en el sistema operativo MS-DOS, tenían su gracia. La hoja de marihuana pidiendo la legalización del cannabis cuando el ordenador se infectaba con Coffshop.

El tipo paseándose por la pantalla de Walker.

Los trallazos lisérgicos de LSD.

Claro que es muy fácil apreciar el chiste cuando tu ordenador se encuentra a salvo de software malicioso y simplemente lo disfrutas de manera segura, sin riesgo de infección, en el Malware Museum: una web que permite al visitante apreciar las cualidades estéticas de 78 de estos venerables programas dañinos, debidamente desactivados e inofensivos, gracias a un emulador que reproduce sus efectos.

El año pasado, Mikko Hyppönen, finlandés de 46 años, experto en seguridad de computadoras y coleccionista de virus, se enteró de que Internet Archive había desarrollado un sistema que permitía emular un viejo PC en el navegador; lo usaban sobre todo para ejecutar juegos antiguos. «Me puse en contacto con Jason Scott, de Internet Archive, y le planteé la posibilidad de ejecutar malware de los ochenta que tenía en mi colección. Logramos que funcionara, y ahora todo el mundo puede disfrutar de virus de hace 25 años, y maravillarse de lo que pueden hacer», enfatiza.

Llamarle «museo» al invento no es casual. Su impulsor, columnista y conferenciante en eventos por todo el mundo, considera que varios de los códigos seleccionados podrían ser considerados arte. «Muchos de los hackers de la vieja escuela los usaban como forma de expresión», justifica. Los elegidos para el museo contienen música, muestran animaciones, dibujos, o juegan con el usuario. Literalmente. Como Casino, el preferido de Hyppönen:

«La principal diferencia entre el viejo malware y el actual es la motivación. Hace 25 o 30 años, la gente escribía programas maliciosos porque pensaba que era interesante o divertido. En nuestros días, la mayoría los crean para ganar dinero; y el dinero se logra violando el código de seguridad de las tarjetas de crédito, con troyanos… Los felices viejos hackers han desaparecido casi por completo», teclea Hyppönen (esta entrevista tiene lugar vía email) con un deje de nostalgia.

El finlandés se ha labrado una reputación como el Indiana Jones de los programas maliciosos. Atesora una colección de cientos de miles, escritos entre 1986 y 2016. En 2011 rastreó el primer virus de la historia, Brian, cuando se cumplía un cuarto de siglo de su nacimiento, y viajó hasta Pakistán para conocer y entrevistar a sus creadores, los hermanos Basit y Alvi Amjad:

Solo una pequeña selección de los programas dañinos más importantes, y vintage, de la colección de Hyppönen está colgada en el Malware Museum. Los más visuales. Los más juguetones. Los más artísticos.

El barquito navegando de Marine.

El caleidoscópico Virdem.

El rapto poético de Elvira remedando las letras del inicio de La Guerra de las Galaxias.


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