2 de marzo 2015    /   DIGITAL
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El filólogo que no le da importancia a escribir bien

2 de marzo 2015    /   DIGITAL     por          
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Empiezas buscando un tutorial de cómo tocar la flauta con la nariz, que ese sábado vienen tus cuñados a comer y con algo hay que entretenerles para que no acaben con tus reservas de orujo de hierbas; y acabas topándote con un chico malagueño de apellido vasco, que te habla de cosas rarísimas como la Lingüística y que, mira tú, estás entendiendo y además te ríes. Escuchándole, te preguntas dónde estaba él cuando estudiabas Lengua en el cole y no entendías nada de nada de lo que te explicaban.
El muchacho en cuestión se llama Nacho Iribarnegaray, Vanfunfun en YouTube, licenciado en Filología Inglesa, que confiesa haber sido un estudiante regular y que se inclinó por la Filología porque la nota no le daba para Traducción e Interpretación.
Empezó colgando vídeos que grababa durante su Erasmus en Liverpool en un blog que apenas veían cuatro gatos. Cuando el hosting que los albergaba cerró, empezó a subirlos a un nuevo sitio que acababa de abrirse en 2005: YouTube. «Eso me hace uno de los videobloggers más antiguos de España, pero flojito, ¿eh?», confiesa con orgullo y mucha sorna. «En esa época no tenía ni idea de que «ser vlogger» fuera algo, ni me lo tomaba en serio».
Nacho, ¿cómo empezó todo?
En 2010, la noche antes del examen final de Inglés Medio, en plena fiebre de «no aprobaré esto nunca», se me ocurrió explicármelo en vídeo, medio desesperado y medio en broma. ¡Y se hizo viral! La gente quería saber cosas de Filología, aparentemente. Aproveché ese tirón que me dio la viralidad y ni dos años después empecé a centrar mi canal en la Filología. Soy muy de aprovechar oportunidades, pero después. Ahora mismo se ha convertido en mi pasión. Veo que hay gente que quiere aprender cosas de la Lengua y que soy de los primeros en hacerlo en YouTube. Me llaman «divulgador» y me siento muy raro y muy orgulloso.
vanfunfun1
Eres muy pedagógico y poco ortodoxo; te basas en el humor y en un lenguaje muy coloquial, sin tecnicismos (o los justos). ¿Deberían ir por ahí los tiros de la educación en Lengua?
Es gracioso, porque luego en persona soy malísimo para explicar cualquier cosa; me pierdo, empiezo a explicar las cosas por el final, salto a otro tema… En los vídeos explico las cosas como a mí me gustaría explicarlas en el «mundo real». Soy muy fan de los tecnicismos y de decir «¿Que no sabes esa palabra? ¡Haber estudiao! ¡Si ahora hay Google pa’ todo!», pero todo tiene su lugar. En una aula debe haber tecnicismos, que para eso se matricula uno; es un esfuerzo consciente. En un vídeo divulgativo, que va a ser visto por gente de todo tipo, los tecnicismos se los tiene que saber el divulgador para poder comunicarlos bien. Así hay más posibilidades de que alguien diga «anda, qué curioso» y le llegue el mensaje.
¿Casan bien Filología y tecnología?
¡Mucho! ¡Si son inseparables! Durante toda la carrera tuve la sensación de que al acabar iba a trabajar en… no sé, «algo de Letras». O profesor o currito en el McDonald’s, poco más. Luego te encuentras con que hay lingüistas computacionales haciendo los algoritmos de búsqueda en Google, el corrector de un procesador de textos, la voz artificial de Siri, análisis del sentimiento (que una marca sepa si se está hablando bien o mal de ella por Twitter a través de un programa, sin tener a miles de personas leyendo cada tuit, por ejemplo), ¡los teclados inteligentes de los móviles! Es un campo enorme en expansión, y luego que si «los de Letras»… ¡También somos científicos!

Me llaman «divulgador» y me siento muy raro y muy orgulloso


¿Qué público te gustaría tener?
Como he dicho antes, yo empecé haciendo vídeos para mis padres y mis cuatro amigos del LiveJournal. (Si hay gente joven, LiveJournal era un tipo de blog). Antes todos teníamos blogs. Eran como Twitter, pero más largo. Y más dramático todo. Si miro las analíticas de YouTube me sale que me ve gente en un montón de sitios: niños en Chile, profesores en Estocolmo, mi padre al final del pasillo… Suena muy Míster España y ramo de flores y llorando con la corona en la cabeza, pero el público que me gustaría tener ya lo tengo. Cada suscriptor nuevo es un «Hala, ¿en serio? ¡Uno más!».
¿Por qué crees que a la gente le interesan las «cosas de la Lengua»?
Porque hay mucho más que «el passé composé se usa con estos verbos» o una lista de verbos irregulares que memorizar. La etimología, por ejemplo, nos habla de cómo ha ido cambiando la idea de un concepto a lo largo de los años. Uno usa el color «azul» todos los días sin pensar en que el nombre viene del color del lapislázuli que se traía desde Turquestán, en Asia central (de donde también se sacaba la piedra turquesa); y de ahí pasamos al comercio en el medievo (azul marino), y de ahí, a cómo se decoraban los cuadros; y de ahí… Son cosas que no te van a salvar la vida en el día a día —¡Rápido!, ¿un filólogo en la sala?—, pero pueden ayudar a entendernos mejor y volvernos mejores personas, que también está muy bien.
¿Cómo eliges los temas de los que vas a tratar? ¿Según te pide el cuerpo o solo por sugerencias de tus seguidores?
A veces me agarra la inspiración en plan colleja de La Musa en una conversación o una noticia y TENGO que hablar de ese tema, como me pasó con el vídeo de la corrección ortográfica. (Ver el vídeo Ke ase más abajo). Otras veces digo: «pues tengo que hacer un vídeo que empieza por la L» y de repente todo empieza por «Lingüística». Lo que me cuesta mucho es aceptar sugerencias. Soy como un borriquito para eso. Es oír el «pues tendrías que hacer un vídeo sobre…» y se me cierran las orejas automáticamente, porque soy muy artista y bohemio y el flow creativo y muchas cosas de esas… Pero, vaya, que se resumen en que soy muy cabezota con eso. En los vídeos de etimología sí que pido colaboración, y es genial: se nota que hay mucha curiosidad por el origen de las palabras y me llegan un montón de sugerencias y me encanta.

En tus vídeos hablas de todo: Lingüística, etimología, libros… ¿Con qué te sientes más cómodo? ¿Qué temática te pone más explicar?
Me he tirado un montón de años para acabar la carrera, como le pasó a Patrick Rothfuss, pero sin la parte de las novelas chachis y los armarios llenos de dinero. Como he tenido que hacer un montón de veces las asignaturas de Lingüística, tengo muchísimos datitos interesantes de estos de «¿Pues sabías que…?», pero lo que es conocimiento de base… En cambio, las asignaturas de Literatura las aprobaba con notaza y sin estudiar. Obviamente, eso hace que escriba el guion de lo que más me gusta, la literatura, en media hora.
Especialmente en la serie de Filología de la A a la Z, se ve un trabajo documental importante. De hecho, tú mismo lo explicas así en uno de tus vídeos. ¿Cuánto tiempo te lleva?
Lo chachi para mí es empaparme de toda la información para que el vídeo quede interesante. Suele llevarme entre una y tres semanas de estudio, dependiendo del tema (y de lo que me vaya por los cerros de Úbeda, que para el vídeo de rasgos del andaluz acabé leyendo toda la historia de España, Al-Andalus, la Reconquista, por qué la Wikipedia es o no fiable, historia de Wikipedia, tipos de rotondas en el mundo…). Lo que es el vídeo en sí me suele llevar un par de días: uno de grabación y otro de edición. Detrás de cada minuto de vídeo hay, calculo, una hora de edición, y mis vídeos suelen tener 10, 15 minutos… Y en muchas ocasiones, si veo que el resultado final no es interesante, reescribo y regrabo todo. Luego mientras estoy subiendo el vídeo a YouTube voy viendo vídeos de amigos míos que enchufan la cámara y son interesantes y encantadores a la primera toma, sin editar, y vuelvo a llorar un poquito.

Fuera de tu canal de YouTube, ¿a qué te dedicas?
Soy un joven emprendedor cieneurista de esos que trabajan en pijama con varios trabajos chiquititos: soy traductor literario, maquetador de textos, tengo mi primera novela a punto de salir… Todo muy prometedor. Contrátenme. Por favor. ¿En lugar de la entrevista podéis poner esto último en letra bien grande?
¿Qué piensas de otros sitios de divulgación lingüística como Fundéu o la propia RAE? En tu opinión, ¿cuáles son sus aciertos y cuáles sus fallos en su comunicación?
Estoy muy in love con Fundéu porque veo que es lo que hace falta ahora mismo. Son rápidos contestando a la gente, hablan de temas de actualidad y siempre sin un tono autoritario de «esto es así y ya», sino el de «hemos pensado que esta es la mejor opción por esto y por esto». Además, qué leches, he estado en sus oficinas y me han dado té con galletas y comentan mis vídeos entre ellos. Si esto fuera un vídeo, me arrancaría la camisa y se vería que tengo pintado en el pecho «FUNDÉU <3 YOU x100pre». A lo mejor puede sonar un poco parcial, pero el asunto galletas es muy importante a la hora de decidir entre Fundéu y la RAE.

En el fondo no somos más que primates haciendo ruiditos con la garganta


Has participado en congresos como Lenguando… ¿Cómo ha sido?
Sí, he participado en dos, uno en Logroño en noviembre y otro este pasado febrero en Vigo, este ya con ponencia propia y ayudando un poquito en la organización. ¡Y me explotó el cerebro! Me han reconocido por la calle como tres veces en todos los años que llevo haciendo vídeos; imagínate cuando hablaba con la gente en un congreso de cosas de la Lengua y decían «ah, ¡tú eres el filólogo youtuber!». Muy inesperado.
Y entré en contacto con Molino de Ideas, que es la cabeza detrás de los Lenguando, a través de Twitter: Elena Álvarez (@lirondos) vio mi vídeo sobre la corrección gramatical (el de Ola k ase) y se declaró mi fan, y empezamos a hablar por Twitter. Un día, ¡zaca!, que si te quieres venir a un congreso, que molas y eres divulgador. Y yo les contesté que era Nacho y hacía vídeos chorras sobre Lengua. Me dieron un par de collejas y me convencieron de que era Vanfunfun, divulgador.
Lenguando y Molino de Ideas me han sacado de mi burbuja chica, de mi cuarto y me han hecho ver el potencial del canal. (Si podéis poner como marcas de que han ido cayendo lágrimas según escribía esta respuesta, más o menos expresa todo lo chachis que son).
Labov
Te tomas con humor temas polémicos, como esa opinión de muchos de que el andaluz es un español mal hablado. En un país como el nuestro, dividido en comunidades autónomas, donde parece que el castellano es visto por algunos como un idioma impuesto, opresor, malvadísimo… ¿cómo explicarías que un idioma une más que separa? ¿Cabe la Filología en esas «políticas»?
Me lo tomo con humor ahora, pero también tuve mi época de estar enfadado con el mundo. Hasta que no salí de Andalucía no me di cuenta de los prejuicios que hay con el habla andaluza, y cómo la gente puede llegar a pensar que se es menos inteligente solo por cómo se habla. Ahora soy más zen, me lo tomo a broma, que es la única manera de no ponerse malo con las cosas que te tocan la patata. Y, claro, yo me lo puedo tomar a broma porque a un andaluz, como mucho, le llaman ignorante, pero no le van a prohibir su forma de hablar.
Yo tiro hacia lo científico y pienso que en el fondo no somos más que primates haciendo ruiditos con la garganta. Todos usamos el lenguaje, ¡qué más da qué lengua! Hasta que se mete alguien que no sabe de Lengua a poner leyes lingüísticas por motivos estúpidos, y me tira de la nube. Sí, cabe la Filología.
Hablando de polémicas, las normas de ortografía de la RAE de 2010 no están siendo bien acogidas en algunos casos. ¿Qué piensas de ellas?
Yo es que soy muy punki para estas cosas y no le doy importancia a «escribir bien». En mi cabeza todo es un mundo de fantasía y magia donde todos caminamos agarrados de las manos sin importarnos el hecho de que alguien haya puesto «la berja le cojió el pantalón, ke mal». Cuando digo esas cosas no pasan ni 10 segundos hasta que alguien dice «pero es que hablar bien es importante»; y, a ver, razón no le quito. Pero ¿qué es hablar bien?
En el colegio estudié que «o» lleva tilde cuando va entre dos cifras, y ahora no. ¿Estaba bien escrito hace 20 años? Estaba igual, sigue siendo un sonido representado con letritas. Son normas arbitrarias, que como puede verse, se intentan cambiar con el tiempo a medida que los hablantes cambian su uso, y a veces es un poco como poner puertas al campo y la gente se queja. Como he dicho, soy muy punki para eso.
Entonces, ¿hay que ser muy riguroso y cuidadoso con nuestra manera de hablar o lo importante es comunicarnos?
¡Lo importante es comunicarse! Ser riguroso y cuidadoso está muy bien, pero no es vital. Total, si uno la caga hablando, mediante la comunicación puede solucionarse. Por ejemplo, ahora: ¿se puede decir cagarla en esta entrevista? Ay, perdón.
¿Hasta cuándo tendremos Vanfunfun?
¡Hasta que me echen! Llegará el momento en el que YouTube se pase de moda, o lo quiten, o le caiga un meteorito encima. Pero yo voy a seguir haciendo, si no esto, algo muy similar en el medio que sea. Almodóvar, una peli de filólogos. Lo veo. Llámame.
H histeria

Empiezas buscando un tutorial de cómo tocar la flauta con la nariz, que ese sábado vienen tus cuñados a comer y con algo hay que entretenerles para que no acaben con tus reservas de orujo de hierbas; y acabas topándote con un chico malagueño de apellido vasco, que te habla de cosas rarísimas como la Lingüística y que, mira tú, estás entendiendo y además te ríes. Escuchándole, te preguntas dónde estaba él cuando estudiabas Lengua en el cole y no entendías nada de nada de lo que te explicaban.
El muchacho en cuestión se llama Nacho Iribarnegaray, Vanfunfun en YouTube, licenciado en Filología Inglesa, que confiesa haber sido un estudiante regular y que se inclinó por la Filología porque la nota no le daba para Traducción e Interpretación.
Empezó colgando vídeos que grababa durante su Erasmus en Liverpool en un blog que apenas veían cuatro gatos. Cuando el hosting que los albergaba cerró, empezó a subirlos a un nuevo sitio que acababa de abrirse en 2005: YouTube. «Eso me hace uno de los videobloggers más antiguos de España, pero flojito, ¿eh?», confiesa con orgullo y mucha sorna. «En esa época no tenía ni idea de que «ser vlogger» fuera algo, ni me lo tomaba en serio».
Nacho, ¿cómo empezó todo?
En 2010, la noche antes del examen final de Inglés Medio, en plena fiebre de «no aprobaré esto nunca», se me ocurrió explicármelo en vídeo, medio desesperado y medio en broma. ¡Y se hizo viral! La gente quería saber cosas de Filología, aparentemente. Aproveché ese tirón que me dio la viralidad y ni dos años después empecé a centrar mi canal en la Filología. Soy muy de aprovechar oportunidades, pero después. Ahora mismo se ha convertido en mi pasión. Veo que hay gente que quiere aprender cosas de la Lengua y que soy de los primeros en hacerlo en YouTube. Me llaman «divulgador» y me siento muy raro y muy orgulloso.
vanfunfun1
Eres muy pedagógico y poco ortodoxo; te basas en el humor y en un lenguaje muy coloquial, sin tecnicismos (o los justos). ¿Deberían ir por ahí los tiros de la educación en Lengua?
Es gracioso, porque luego en persona soy malísimo para explicar cualquier cosa; me pierdo, empiezo a explicar las cosas por el final, salto a otro tema… En los vídeos explico las cosas como a mí me gustaría explicarlas en el «mundo real». Soy muy fan de los tecnicismos y de decir «¿Que no sabes esa palabra? ¡Haber estudiao! ¡Si ahora hay Google pa’ todo!», pero todo tiene su lugar. En una aula debe haber tecnicismos, que para eso se matricula uno; es un esfuerzo consciente. En un vídeo divulgativo, que va a ser visto por gente de todo tipo, los tecnicismos se los tiene que saber el divulgador para poder comunicarlos bien. Así hay más posibilidades de que alguien diga «anda, qué curioso» y le llegue el mensaje.
¿Casan bien Filología y tecnología?
¡Mucho! ¡Si son inseparables! Durante toda la carrera tuve la sensación de que al acabar iba a trabajar en… no sé, «algo de Letras». O profesor o currito en el McDonald’s, poco más. Luego te encuentras con que hay lingüistas computacionales haciendo los algoritmos de búsqueda en Google, el corrector de un procesador de textos, la voz artificial de Siri, análisis del sentimiento (que una marca sepa si se está hablando bien o mal de ella por Twitter a través de un programa, sin tener a miles de personas leyendo cada tuit, por ejemplo), ¡los teclados inteligentes de los móviles! Es un campo enorme en expansión, y luego que si «los de Letras»… ¡También somos científicos!

Me llaman «divulgador» y me siento muy raro y muy orgulloso


¿Qué público te gustaría tener?
Como he dicho antes, yo empecé haciendo vídeos para mis padres y mis cuatro amigos del LiveJournal. (Si hay gente joven, LiveJournal era un tipo de blog). Antes todos teníamos blogs. Eran como Twitter, pero más largo. Y más dramático todo. Si miro las analíticas de YouTube me sale que me ve gente en un montón de sitios: niños en Chile, profesores en Estocolmo, mi padre al final del pasillo… Suena muy Míster España y ramo de flores y llorando con la corona en la cabeza, pero el público que me gustaría tener ya lo tengo. Cada suscriptor nuevo es un «Hala, ¿en serio? ¡Uno más!».
¿Por qué crees que a la gente le interesan las «cosas de la Lengua»?
Porque hay mucho más que «el passé composé se usa con estos verbos» o una lista de verbos irregulares que memorizar. La etimología, por ejemplo, nos habla de cómo ha ido cambiando la idea de un concepto a lo largo de los años. Uno usa el color «azul» todos los días sin pensar en que el nombre viene del color del lapislázuli que se traía desde Turquestán, en Asia central (de donde también se sacaba la piedra turquesa); y de ahí pasamos al comercio en el medievo (azul marino), y de ahí, a cómo se decoraban los cuadros; y de ahí… Son cosas que no te van a salvar la vida en el día a día —¡Rápido!, ¿un filólogo en la sala?—, pero pueden ayudar a entendernos mejor y volvernos mejores personas, que también está muy bien.
¿Cómo eliges los temas de los que vas a tratar? ¿Según te pide el cuerpo o solo por sugerencias de tus seguidores?
A veces me agarra la inspiración en plan colleja de La Musa en una conversación o una noticia y TENGO que hablar de ese tema, como me pasó con el vídeo de la corrección ortográfica. (Ver el vídeo Ke ase más abajo). Otras veces digo: «pues tengo que hacer un vídeo que empieza por la L» y de repente todo empieza por «Lingüística». Lo que me cuesta mucho es aceptar sugerencias. Soy como un borriquito para eso. Es oír el «pues tendrías que hacer un vídeo sobre…» y se me cierran las orejas automáticamente, porque soy muy artista y bohemio y el flow creativo y muchas cosas de esas… Pero, vaya, que se resumen en que soy muy cabezota con eso. En los vídeos de etimología sí que pido colaboración, y es genial: se nota que hay mucha curiosidad por el origen de las palabras y me llegan un montón de sugerencias y me encanta.

En tus vídeos hablas de todo: Lingüística, etimología, libros… ¿Con qué te sientes más cómodo? ¿Qué temática te pone más explicar?
Me he tirado un montón de años para acabar la carrera, como le pasó a Patrick Rothfuss, pero sin la parte de las novelas chachis y los armarios llenos de dinero. Como he tenido que hacer un montón de veces las asignaturas de Lingüística, tengo muchísimos datitos interesantes de estos de «¿Pues sabías que…?», pero lo que es conocimiento de base… En cambio, las asignaturas de Literatura las aprobaba con notaza y sin estudiar. Obviamente, eso hace que escriba el guion de lo que más me gusta, la literatura, en media hora.
Especialmente en la serie de Filología de la A a la Z, se ve un trabajo documental importante. De hecho, tú mismo lo explicas así en uno de tus vídeos. ¿Cuánto tiempo te lleva?
Lo chachi para mí es empaparme de toda la información para que el vídeo quede interesante. Suele llevarme entre una y tres semanas de estudio, dependiendo del tema (y de lo que me vaya por los cerros de Úbeda, que para el vídeo de rasgos del andaluz acabé leyendo toda la historia de España, Al-Andalus, la Reconquista, por qué la Wikipedia es o no fiable, historia de Wikipedia, tipos de rotondas en el mundo…). Lo que es el vídeo en sí me suele llevar un par de días: uno de grabación y otro de edición. Detrás de cada minuto de vídeo hay, calculo, una hora de edición, y mis vídeos suelen tener 10, 15 minutos… Y en muchas ocasiones, si veo que el resultado final no es interesante, reescribo y regrabo todo. Luego mientras estoy subiendo el vídeo a YouTube voy viendo vídeos de amigos míos que enchufan la cámara y son interesantes y encantadores a la primera toma, sin editar, y vuelvo a llorar un poquito.

Fuera de tu canal de YouTube, ¿a qué te dedicas?
Soy un joven emprendedor cieneurista de esos que trabajan en pijama con varios trabajos chiquititos: soy traductor literario, maquetador de textos, tengo mi primera novela a punto de salir… Todo muy prometedor. Contrátenme. Por favor. ¿En lugar de la entrevista podéis poner esto último en letra bien grande?
¿Qué piensas de otros sitios de divulgación lingüística como Fundéu o la propia RAE? En tu opinión, ¿cuáles son sus aciertos y cuáles sus fallos en su comunicación?
Estoy muy in love con Fundéu porque veo que es lo que hace falta ahora mismo. Son rápidos contestando a la gente, hablan de temas de actualidad y siempre sin un tono autoritario de «esto es así y ya», sino el de «hemos pensado que esta es la mejor opción por esto y por esto». Además, qué leches, he estado en sus oficinas y me han dado té con galletas y comentan mis vídeos entre ellos. Si esto fuera un vídeo, me arrancaría la camisa y se vería que tengo pintado en el pecho «FUNDÉU <3 YOU x100pre». A lo mejor puede sonar un poco parcial, pero el asunto galletas es muy importante a la hora de decidir entre Fundéu y la RAE.

En el fondo no somos más que primates haciendo ruiditos con la garganta


Has participado en congresos como Lenguando… ¿Cómo ha sido?
Sí, he participado en dos, uno en Logroño en noviembre y otro este pasado febrero en Vigo, este ya con ponencia propia y ayudando un poquito en la organización. ¡Y me explotó el cerebro! Me han reconocido por la calle como tres veces en todos los años que llevo haciendo vídeos; imagínate cuando hablaba con la gente en un congreso de cosas de la Lengua y decían «ah, ¡tú eres el filólogo youtuber!». Muy inesperado.
Y entré en contacto con Molino de Ideas, que es la cabeza detrás de los Lenguando, a través de Twitter: Elena Álvarez (@lirondos) vio mi vídeo sobre la corrección gramatical (el de Ola k ase) y se declaró mi fan, y empezamos a hablar por Twitter. Un día, ¡zaca!, que si te quieres venir a un congreso, que molas y eres divulgador. Y yo les contesté que era Nacho y hacía vídeos chorras sobre Lengua. Me dieron un par de collejas y me convencieron de que era Vanfunfun, divulgador.
Lenguando y Molino de Ideas me han sacado de mi burbuja chica, de mi cuarto y me han hecho ver el potencial del canal. (Si podéis poner como marcas de que han ido cayendo lágrimas según escribía esta respuesta, más o menos expresa todo lo chachis que son).
Labov
Te tomas con humor temas polémicos, como esa opinión de muchos de que el andaluz es un español mal hablado. En un país como el nuestro, dividido en comunidades autónomas, donde parece que el castellano es visto por algunos como un idioma impuesto, opresor, malvadísimo… ¿cómo explicarías que un idioma une más que separa? ¿Cabe la Filología en esas «políticas»?
Me lo tomo con humor ahora, pero también tuve mi época de estar enfadado con el mundo. Hasta que no salí de Andalucía no me di cuenta de los prejuicios que hay con el habla andaluza, y cómo la gente puede llegar a pensar que se es menos inteligente solo por cómo se habla. Ahora soy más zen, me lo tomo a broma, que es la única manera de no ponerse malo con las cosas que te tocan la patata. Y, claro, yo me lo puedo tomar a broma porque a un andaluz, como mucho, le llaman ignorante, pero no le van a prohibir su forma de hablar.
Yo tiro hacia lo científico y pienso que en el fondo no somos más que primates haciendo ruiditos con la garganta. Todos usamos el lenguaje, ¡qué más da qué lengua! Hasta que se mete alguien que no sabe de Lengua a poner leyes lingüísticas por motivos estúpidos, y me tira de la nube. Sí, cabe la Filología.
Hablando de polémicas, las normas de ortografía de la RAE de 2010 no están siendo bien acogidas en algunos casos. ¿Qué piensas de ellas?
Yo es que soy muy punki para estas cosas y no le doy importancia a «escribir bien». En mi cabeza todo es un mundo de fantasía y magia donde todos caminamos agarrados de las manos sin importarnos el hecho de que alguien haya puesto «la berja le cojió el pantalón, ke mal». Cuando digo esas cosas no pasan ni 10 segundos hasta que alguien dice «pero es que hablar bien es importante»; y, a ver, razón no le quito. Pero ¿qué es hablar bien?
En el colegio estudié que «o» lleva tilde cuando va entre dos cifras, y ahora no. ¿Estaba bien escrito hace 20 años? Estaba igual, sigue siendo un sonido representado con letritas. Son normas arbitrarias, que como puede verse, se intentan cambiar con el tiempo a medida que los hablantes cambian su uso, y a veces es un poco como poner puertas al campo y la gente se queja. Como he dicho, soy muy punki para eso.
Entonces, ¿hay que ser muy riguroso y cuidadoso con nuestra manera de hablar o lo importante es comunicarnos?
¡Lo importante es comunicarse! Ser riguroso y cuidadoso está muy bien, pero no es vital. Total, si uno la caga hablando, mediante la comunicación puede solucionarse. Por ejemplo, ahora: ¿se puede decir cagarla en esta entrevista? Ay, perdón.
¿Hasta cuándo tendremos Vanfunfun?
¡Hasta que me echen! Llegará el momento en el que YouTube se pase de moda, o lo quiten, o le caiga un meteorito encima. Pero yo voy a seguir haciendo, si no esto, algo muy similar en el medio que sea. Almodóvar, una peli de filólogos. Lo veo. Llámame.
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Opiniones 4
  • Ayyy a este chico lo conocí en una kdd de madrid, apenas nos dijimos nada. Luego ya salió en el vloggers now 3 vamos la repera

  • Vi el video (sic) Ke ase y me divirtió bastante. No obstante creo en las reglas
    ortográficas, salvo las que contradicen al habla de mi región, la Argentina.
    El artículo de M. Ángeles García es un texto bellamente escrito. Creo que no sería tan disfrutable si estuviera plagado de faltas.

  • Vanfunfun es mi héroe porque me ha demostrado que se puede ser filólogo y molar (sí, a los filólogos lo que nos mola es que nos divulguen cosas). De mayor quiero ser como él e inspirar a la chavalada que estudie filología.

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