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27 de marzo 2015    /   IDEAS
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Namlebee: El crowdfunding de la utopía

27 de marzo 2015    /   IDEAS     por          
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El modo en el que funciona la plataforma de crowdfunding Namlebee es casi idéntico al que podría funcionar, por ejemplo, Kickstarter. La forma de pensar es distinta. «Se trata de conseguir financiación para proyectos inconformistas, díscolos. Seleccionar exclusivamente los que estén social y políticamente comprometidos», dice Sandra Barrilaro, fundadora junto a Sergio Pérez de esta web con un año y medio de trayectoria. «Proyectos destinados a que, entre el conjunto, mejoremos las situaciones de injusticia en cualquier ámbito».
«Si tienes un proyecto que haría torcer el gesto a Angela Merkel, Namlebee quizá sea el portal que buscas», sugiere Barrilaro. Ellos denominan proyecto díscolo a «cualquiera que, en alguna medida, participe en los principios de economía, política o cultura alternativa, ecologismo, derechos humanos, recuperación de espacios, memoria histórica, igualdad de género, luchas indígenas, antimilitarismo, Palestina, utopías, distopías, y transformación».
Para hacerlo entender en ejemplos, nombran iniciativas como podría ser «un documental sobre activistas medioambientales amenazados; un cómic sobre un mundo dominado por las grandes corporaciones; un proyecto científico pensado para el ser humano y no para la gran industria; una obra de teatro para población marginal; la rehabilitación vecinal de un viejo edificio con fines socioculturales o la creación de una biblioteca de libre intercambio…»
Su último proyecto, la financiación de la tercera Flotilla que partirá con ayuda humanitaria para la población de Gaza (Palestina), en apenas unas semanas en su espacio ya ha conseguido el 73% de los 11.500 euros que necesitan para emprender la travesía solidaria.
LOGO Gaza Puerto Abierto
En su tiempo de vida Namlebee ha expuesto en su escaparate financiador una docena de proyectos de los cuales siete consiguieron su objetivo. Para entrar en la plataforma, los solicitantes primero han de pasar un proceso de selección. «De hecho, llegan muy variopintos y hemos rechazado más de los que hemos admitido», señala. «Es porque solo buscamos los social o políticamente comprometidos. Esa es la idea con la que empezamos con esto el día que Sergio me propuso abrir una plataforma de crowdfunding, y a eso nos vamos a ajustar».
Lo idearon así porque creen que este tipo de plataformas eran necesarias. Barrilaro dice que «hay muchas generalistas, científicas o artísticas que son fantásticas, pero nosotros nos sentimos más identificados con la parte social y política a la hora de pedir financiación al público».
Respecto a los creadores de esas iniciativas, está destinada «primeramente a individuos, pequeños colectivos, organizaciones, medios alternativos que comparten cierta visión del mundo y ONG». Como no quieren que nadie juegue con la buena voluntad de los donantes, exigen que el postulante tenga que estar identificado en una persona física que se hará responsable de la utilización del dinero ante los mecenas. Además deben publicar en su página el estado del proyecto, que tendrá que estar acabado en los plazos fijados los por propios creadores, «o devolver el dinero».
El nombre se lo pusieron por «Namle», hormiga en árabe, una palabra que eligieron por su estrecha relación de colaboración con proyectos en Palestina, y «Bee», abeja en inglés. «Dos animales colaborativos, que trabajan en equipo para todo el grupo», explica la fundadora. «Ya que vivimos en plena crisis económica en Europa, hay que adoptar compromisos vitales. Crear otra conciencia colectiva. Somos de los que pensamos que tenemos que apoyarnos, aunarnos y solidarizarnos entre todos».
Sandra, ¿no piensas que pueden decir que sois el crowdfunding de la utopía?
Por supuesto, somos un crowdfunding de la utopía. Pero la utopía sirve para tratar de hacerla realidad. Lo que realmente se necesita es ponerse en marcha para conseguirlo. Trabajarlo. El maná no va a caer del cielo, pero si se trabaja por lograr algo y con los pies en la tierra, que vengan los que quieren conseguir utopías, que nosotros les vamos a apoyar.
crowdfunding
Creciendo_fuera_namlebee
que_te_quiero_verde_namlebee
 

El modo en el que funciona la plataforma de crowdfunding Namlebee es casi idéntico al que podría funcionar, por ejemplo, Kickstarter. La forma de pensar es distinta. «Se trata de conseguir financiación para proyectos inconformistas, díscolos. Seleccionar exclusivamente los que estén social y políticamente comprometidos», dice Sandra Barrilaro, fundadora junto a Sergio Pérez de esta web con un año y medio de trayectoria. «Proyectos destinados a que, entre el conjunto, mejoremos las situaciones de injusticia en cualquier ámbito».
«Si tienes un proyecto que haría torcer el gesto a Angela Merkel, Namlebee quizá sea el portal que buscas», sugiere Barrilaro. Ellos denominan proyecto díscolo a «cualquiera que, en alguna medida, participe en los principios de economía, política o cultura alternativa, ecologismo, derechos humanos, recuperación de espacios, memoria histórica, igualdad de género, luchas indígenas, antimilitarismo, Palestina, utopías, distopías, y transformación».
Para hacerlo entender en ejemplos, nombran iniciativas como podría ser «un documental sobre activistas medioambientales amenazados; un cómic sobre un mundo dominado por las grandes corporaciones; un proyecto científico pensado para el ser humano y no para la gran industria; una obra de teatro para población marginal; la rehabilitación vecinal de un viejo edificio con fines socioculturales o la creación de una biblioteca de libre intercambio…»
Su último proyecto, la financiación de la tercera Flotilla que partirá con ayuda humanitaria para la población de Gaza (Palestina), en apenas unas semanas en su espacio ya ha conseguido el 73% de los 11.500 euros que necesitan para emprender la travesía solidaria.
LOGO Gaza Puerto Abierto
En su tiempo de vida Namlebee ha expuesto en su escaparate financiador una docena de proyectos de los cuales siete consiguieron su objetivo. Para entrar en la plataforma, los solicitantes primero han de pasar un proceso de selección. «De hecho, llegan muy variopintos y hemos rechazado más de los que hemos admitido», señala. «Es porque solo buscamos los social o políticamente comprometidos. Esa es la idea con la que empezamos con esto el día que Sergio me propuso abrir una plataforma de crowdfunding, y a eso nos vamos a ajustar».
Lo idearon así porque creen que este tipo de plataformas eran necesarias. Barrilaro dice que «hay muchas generalistas, científicas o artísticas que son fantásticas, pero nosotros nos sentimos más identificados con la parte social y política a la hora de pedir financiación al público».
Respecto a los creadores de esas iniciativas, está destinada «primeramente a individuos, pequeños colectivos, organizaciones, medios alternativos que comparten cierta visión del mundo y ONG». Como no quieren que nadie juegue con la buena voluntad de los donantes, exigen que el postulante tenga que estar identificado en una persona física que se hará responsable de la utilización del dinero ante los mecenas. Además deben publicar en su página el estado del proyecto, que tendrá que estar acabado en los plazos fijados los por propios creadores, «o devolver el dinero».
El nombre se lo pusieron por «Namle», hormiga en árabe, una palabra que eligieron por su estrecha relación de colaboración con proyectos en Palestina, y «Bee», abeja en inglés. «Dos animales colaborativos, que trabajan en equipo para todo el grupo», explica la fundadora. «Ya que vivimos en plena crisis económica en Europa, hay que adoptar compromisos vitales. Crear otra conciencia colectiva. Somos de los que pensamos que tenemos que apoyarnos, aunarnos y solidarizarnos entre todos».
Sandra, ¿no piensas que pueden decir que sois el crowdfunding de la utopía?
Por supuesto, somos un crowdfunding de la utopía. Pero la utopía sirve para tratar de hacerla realidad. Lo que realmente se necesita es ponerse en marcha para conseguirlo. Trabajarlo. El maná no va a caer del cielo, pero si se trabaja por lograr algo y con los pies en la tierra, que vengan los que quieren conseguir utopías, que nosotros les vamos a apoyar.
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