Publicado: 04 de mayo 2023 09:06  | Actualizado: 20 de mayo 2023 07:58    /   CREATIVIDAD
por
Ilustración  Glez Studio

Usa los mecanismos de TikTok para escribir una historia que enganche

Publicado: 04 de mayo 2023 09:06  | Actualizado: 20 de mayo 2023 07:58    /   CREATIVIDAD     por        Ilustración  Glez Studio
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narrar al estilo TikTok

Los narradores podemos escribir una historia que enganche usando los mecanismos del TikTok. En este artículo descubriremos cómo algunos escritores emplearon idénticos mecanismos antes que TikTok, y cómo otros lo emplean hoy.

Porque el problema de quien escribe ficción y TikTok es el mismo:

¿Cómo podemos los creadores de historias, ya seamos guionistas, cuentacuentos o novelistas, captar la atención de nuestro público? 

¿Comenzar con un chiste, continuar con un poema, después añadir un diálogo de besugos entre dos y reproducir con palabras un accidente sufrido por un adulto con poco seso, y cómo un gato roba un triángulo de pizza?

De alguna manera sí, aunque la respuesta no es tan simple. 

LA NATURALEZA DE TIKTOK

TikTok es un teatro de variedades digital. Sus contenidos no son muy distintos a los que disfrutaban los antiguos griegos en las calles y los mercados donde compartían espacios contadores de chistes, acróbatas, saltimbanquis, sabios y charlatanes.

Cerca de una representación más grotesca que cómica, un maestro hablaba de ciencia. Esto mismo sucede en TikTok: tras un clip que provoca vergüenza ajena, un hombre caracterizado como científico loco que explica en treinta segundos, y casi sin aliento, qué es la colisión de galaxias.

Aunque la sucesión de vídeos de TikTok no sigue el orden de un espectáculo de teatro o televisión, hay una cierta alternancia en los contenidos: ahora un baile, después un pequeño monólogo sobre «las diferencias entre mi marido y yo», un «hazlo tú mismo», un chiste, dos chistes, tres chistes, un intento de acrobacia con fatales consecuencias, una curiosidad histórica… No hay un maestro de ceremonias, pero hay creadores de contenido que, sin palabras, muestran desconcierto o rechazo o vergüenza ajena. 

En estos vídeos hay «personajes» recurrentes en escenas que reconocemos como propias de la vida cotidiana. Y aunque estos clips no estén hilados, mentalmente podemos componer una película sin argumento definido con los personajes recurrentes.  

[pullquote]Un narrador que deseara emular TikTok en una novela debería prestar más atención a los intereses del público (el inconsciente colectivo) más que el propio consciente. [/pullquote].

Según detallan distintos estudios universitarios, la rápida sucesión de clips brevísimos crea adicción al producir dopamina en el cerebro. Los científicos llaman a la adicción cerebro de TikTok. (Lo que no explica la neurociencia es cómo una realidad compleja, ruidosa, agresiva y que no ofrece perspectivas empuja a millones de personas, la mayoría adolescentes, a TikTok. Como dijimos arriba, TikTok es teatro de variedades digital; el teatro de variedades es el escapismo del pueblo en los momentos oscuros de la historia). Pero lo que a nosotros nos interesa como amantes de las formas narrativas es cómo replicar la sucesión de vídeos en la narrativa escrita.

Y lo cierto es que la literatura ya lo hizo en el siglo XX.

LA LITERATURA FRAGMENTARIA

En el siglo XX, surgió la literatura fragmentaria acorde con los tiempos de las prisas y la información fragmentada que una persona recibe a lo largo del día. (Un campesino medieval podría recibir a lo largo de su vida menos información que la contenida en un libro).

Las novelas fragmentarias se caracterizan por: 

  • Escenas breves, la exposición de los pensamientos de los personajes, cartas, documentos que pueden ir desde una citación judicial hasta una lista de la compra.  
  • La ausencia de una trama central.
  • La creación de un universo propio, más mental que físico. 
  • La experimentación con el lenguaje.
  • El uso de distintos puntos de vista: el autor-narrador puede ir a la par que uno o más personajes-narradores.

Cada pieza de contenido puede suceder inmediatamente a otra, o bien una simple frase puede ocupar un capítulo. De manera que es posible leer una novela fragmentaria a partir de cualquier página.

Antonio Muñoz Molina considera que la literatura fragmentaria es hermana del periodismo: está relacionada con la rapidez, con aquello que el autor encuentra a su paso. En su novela fragmentaria Un andar solitario entre la gente introduce la siguiente cita de James Joyce: 

«Un libro no se debe proyectar de antemano: a medida que uno escribe irá tomando forma, sometido a los impulsos emocionales de uno».

Junto a Joyce, probaron la literatura fragmentaria David Foster Wallace, Ian McEwan, Zadie Smith, Kurt Vonnegut y Julio Cortázar. 

Parece que entre la literatura fragmentaria y TikTok hay aspectos en común:

  • Apelan al momento. Lo que pasa en la calle.
  • La falta de una trama.
  • La creación «ladrillo a ladrillo» de un universo propio.

[pullquote]Según detallan distintos estudios universitarios, la rápida sucesión de clips brevísimos crea adicción al producir dopamina en el cerebro[/pullquote]

Pero hay diferencias importantes:

  • Aunque la novela fragmentaria parece creada con retazos, el novelista tiene una intención artística o propósito. En TikTok no hay un propósito común.
  • El público de TikTok no siente la incertidumbre sobre qué sucederá a continuación. Si un vídeo no le gusta, simplemente pasa a otro con el dedo. El público de una novela fragmentaria tiene cierta certidumbre sobre el contenido y el tono: es una novela de Antonio Muñoz Molina de la primera a la última página.
  • La novela experimenta con los formatos. Cada creador de TikTok replica las formas de los sketches de televisión o piezas de información aceleradas, o simplemente se colocan ante la cámara para mostrar sus habilidades o acrobacias o las gracias de sus mascotas e hijos.
  • El autor de novela, más que un interés por acercarse a un público, busca expresarse. La mayoría de los creadores de TikTok tienen una clara vocación o intención de captar la audiencia con procedimientos burdos como el plagio de chistes o sketches simplemente poniendo caras a material ajeno.

narrar al estilo TikTok

CÓMO ESCRIBIR HISTORIAS ENGANCHANDO COMO TIKTOK

Con todo lo anterior, podríamos extraer que un narrador que deseara emular TikTok en una novela debería prestar más atención a los intereses del público (el inconsciente colectivo) más que el propio consciente. Pero esto mataría el genio individual, lo que realmente hace al artista único, y no sería bueno.

El artista de la palabra escrita sí podría potenciar la naturaleza fragmentaria de la obra para acercarla a los clips de vídeo en las redes sociales: 

  • El género de «piezas de vida» como referente.
  • Personajes recurrentes sin más trama que el día a día.
  • Una escritura sin propósito de mensaje: solo una intención de dejar constancia de una observación, o un pensamiento fugaz, o una escena en la que se ha sido víctima o verdugo.
  • Realzar lo aleatorio de los contenidos: una declaración de amor dejada en un coche, las instrucciones de un aparato imaginario, la narración de un acto tan estúpido como inconcebible, etc.
  • Obviar el contexto: colocar a los personajes en el lugar. Como en los chistes o las anécdotas: no precisamos detalles: «Mi marido me dijo el otro día…» no necesita decorado, como tampoco «El otro día, mi jefe va y dice…».
  • Combinar los tonos de los relatos: lo grotesco o absurdo frente a lo humorístico o lo kitsch (lo ñoño, lo cursi). 
  • Buscar la interacción con los lectores fuera del libro.
  • La recuperación del caligrama.

En definitiva, considerar la literatura como un juego.

Los narradores podemos escribir una historia que enganche usando los mecanismos del TikTok. En este artículo descubriremos cómo algunos escritores emplearon idénticos mecanismos antes que TikTok, y cómo otros lo emplean hoy.

Porque el problema de quien escribe ficción y TikTok es el mismo:

¿Cómo podemos los creadores de historias, ya seamos guionistas, cuentacuentos o novelistas, captar la atención de nuestro público? 

¿Comenzar con un chiste, continuar con un poema, después añadir un diálogo de besugos entre dos y reproducir con palabras un accidente sufrido por un adulto con poco seso, y cómo un gato roba un triángulo de pizza?

De alguna manera sí, aunque la respuesta no es tan simple. 

LA NATURALEZA DE TIKTOK

TikTok es un teatro de variedades digital. Sus contenidos no son muy distintos a los que disfrutaban los antiguos griegos en las calles y los mercados donde compartían espacios contadores de chistes, acróbatas, saltimbanquis, sabios y charlatanes.

Cerca de una representación más grotesca que cómica, un maestro hablaba de ciencia. Esto mismo sucede en TikTok: tras un clip que provoca vergüenza ajena, un hombre caracterizado como científico loco que explica en treinta segundos, y casi sin aliento, qué es la colisión de galaxias.

Aunque la sucesión de vídeos de TikTok no sigue el orden de un espectáculo de teatro o televisión, hay una cierta alternancia en los contenidos: ahora un baile, después un pequeño monólogo sobre «las diferencias entre mi marido y yo», un «hazlo tú mismo», un chiste, dos chistes, tres chistes, un intento de acrobacia con fatales consecuencias, una curiosidad histórica… No hay un maestro de ceremonias, pero hay creadores de contenido que, sin palabras, muestran desconcierto o rechazo o vergüenza ajena. 

En estos vídeos hay «personajes» recurrentes en escenas que reconocemos como propias de la vida cotidiana. Y aunque estos clips no estén hilados, mentalmente podemos componer una película sin argumento definido con los personajes recurrentes.  

[pullquote]Un narrador que deseara emular TikTok en una novela debería prestar más atención a los intereses del público (el inconsciente colectivo) más que el propio consciente. [/pullquote].

Según detallan distintos estudios universitarios, la rápida sucesión de clips brevísimos crea adicción al producir dopamina en el cerebro. Los científicos llaman a la adicción cerebro de TikTok. (Lo que no explica la neurociencia es cómo una realidad compleja, ruidosa, agresiva y que no ofrece perspectivas empuja a millones de personas, la mayoría adolescentes, a TikTok. Como dijimos arriba, TikTok es teatro de variedades digital; el teatro de variedades es el escapismo del pueblo en los momentos oscuros de la historia). Pero lo que a nosotros nos interesa como amantes de las formas narrativas es cómo replicar la sucesión de vídeos en la narrativa escrita.

Y lo cierto es que la literatura ya lo hizo en el siglo XX.

LA LITERATURA FRAGMENTARIA

En el siglo XX, surgió la literatura fragmentaria acorde con los tiempos de las prisas y la información fragmentada que una persona recibe a lo largo del día. (Un campesino medieval podría recibir a lo largo de su vida menos información que la contenida en un libro).

Las novelas fragmentarias se caracterizan por: 

  • Escenas breves, la exposición de los pensamientos de los personajes, cartas, documentos que pueden ir desde una citación judicial hasta una lista de la compra.  
  • La ausencia de una trama central.
  • La creación de un universo propio, más mental que físico. 
  • La experimentación con el lenguaje.
  • El uso de distintos puntos de vista: el autor-narrador puede ir a la par que uno o más personajes-narradores.

Cada pieza de contenido puede suceder inmediatamente a otra, o bien una simple frase puede ocupar un capítulo. De manera que es posible leer una novela fragmentaria a partir de cualquier página.

Antonio Muñoz Molina considera que la literatura fragmentaria es hermana del periodismo: está relacionada con la rapidez, con aquello que el autor encuentra a su paso. En su novela fragmentaria Un andar solitario entre la gente introduce la siguiente cita de James Joyce: 

«Un libro no se debe proyectar de antemano: a medida que uno escribe irá tomando forma, sometido a los impulsos emocionales de uno».

Junto a Joyce, probaron la literatura fragmentaria David Foster Wallace, Ian McEwan, Zadie Smith, Kurt Vonnegut y Julio Cortázar. 

Parece que entre la literatura fragmentaria y TikTok hay aspectos en común:

  • Apelan al momento. Lo que pasa en la calle.
  • La falta de una trama.
  • La creación «ladrillo a ladrillo» de un universo propio.

[pullquote]Según detallan distintos estudios universitarios, la rápida sucesión de clips brevísimos crea adicción al producir dopamina en el cerebro[/pullquote]

Pero hay diferencias importantes:

  • Aunque la novela fragmentaria parece creada con retazos, el novelista tiene una intención artística o propósito. En TikTok no hay un propósito común.
  • El público de TikTok no siente la incertidumbre sobre qué sucederá a continuación. Si un vídeo no le gusta, simplemente pasa a otro con el dedo. El público de una novela fragmentaria tiene cierta certidumbre sobre el contenido y el tono: es una novela de Antonio Muñoz Molina de la primera a la última página.
  • La novela experimenta con los formatos. Cada creador de TikTok replica las formas de los sketches de televisión o piezas de información aceleradas, o simplemente se colocan ante la cámara para mostrar sus habilidades o acrobacias o las gracias de sus mascotas e hijos.
  • El autor de novela, más que un interés por acercarse a un público, busca expresarse. La mayoría de los creadores de TikTok tienen una clara vocación o intención de captar la audiencia con procedimientos burdos como el plagio de chistes o sketches simplemente poniendo caras a material ajeno.

narrar al estilo TikTok

CÓMO ESCRIBIR HISTORIAS ENGANCHANDO COMO TIKTOK

Con todo lo anterior, podríamos extraer que un narrador que deseara emular TikTok en una novela debería prestar más atención a los intereses del público (el inconsciente colectivo) más que el propio consciente. Pero esto mataría el genio individual, lo que realmente hace al artista único, y no sería bueno.

El artista de la palabra escrita sí podría potenciar la naturaleza fragmentaria de la obra para acercarla a los clips de vídeo en las redes sociales: 

  • El género de «piezas de vida» como referente.
  • Personajes recurrentes sin más trama que el día a día.
  • Una escritura sin propósito de mensaje: solo una intención de dejar constancia de una observación, o un pensamiento fugaz, o una escena en la que se ha sido víctima o verdugo.
  • Realzar lo aleatorio de los contenidos: una declaración de amor dejada en un coche, las instrucciones de un aparato imaginario, la narración de un acto tan estúpido como inconcebible, etc.
  • Obviar el contexto: colocar a los personajes en el lugar. Como en los chistes o las anécdotas: no precisamos detalles: «Mi marido me dijo el otro día…» no necesita decorado, como tampoco «El otro día, mi jefe va y dice…».
  • Combinar los tonos de los relatos: lo grotesco o absurdo frente a lo humorístico o lo kitsch (lo ñoño, lo cursi). 
  • Buscar la interacción con los lectores fuera del libro.
  • La recuperación del caligrama.

En definitiva, considerar la literatura como un juego.

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