21 de noviembre 2012    /   CREATIVIDAD
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Naturaleza al cuadrado, el teorema de Javier Riera

21 de noviembre 2012    /   CREATIVIDAD     por          
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Pura geometría. Eso es para el artista Javier Riera (Avilés, 1964) la naturaleza y el entorno que nos rodea: “El paisaje es sobre todo una forma de ordenar el espacio, una construcción. Un espacio exterior, ajeno, sobre el que se da una proyección cultural y emocional. Por eso nuestra mirada sobre él nunca es inocente. Interpretamos”.

Para radiografiar el concepto que describe, este creador se dedica a superponer esos dos lenguajes visuales distintos de los que, según afirma, “se desprende una armonía particular y reveladora”. Su última demostración se llama Proyecto Alameda Llum, una apuesta landart recién estrenada que ha inundado el viejo cauce del río Turia (Valencia), hoy un parque público, con un manantial de luces que sonsacan a la vegetación su realidad cuadriculada. (Hasta el 28 de diciembre. Jardín del Turia a la altura del Museu de les Ciències)

Once proyecciones de luz transforman este espacio abierto en un lienzo gigante. “Cada dibujo ha sido preparado específicamente para el lugar en el que está, buscando una adecuación entre la vegetación, compuesta por una gran variedad de especies autóctonas, y las geometrías proyectadas”, explica Riera.

Este autor, que ha dejado constancia de sus ideas en museos como el Reina Sofía de Madrid o el Barjola de Gijón, tiene fijación con la relación natural entre paisaje y geometría, por eso ya ha definido el concepto en pintura, proyecciones o fotografías. Opina que, debido a esta simbiosis, lo que contemplamos a nuestro alrededor es la “descripción de una fenomenología natural cuya contemplación nos afecta directamente”.

Donde los demás solo vemos platas y árboles, Riera intuye cuadrados, triángulos, rombos y romboides. No existe escena a la que este artista no le vea su lado angular. “Intento hacerme eco de algo que ya está en la naturaleza, representado o canalizado a través de las intervenciones geométricas. Tiene que ver con la captación de un orden”, explica. Ha utilizado luz para crear esta última obra porque es un elemento intangible, “lo que permite que esa relación geometría-paisaje adquiera una resonancia sutil. Entiendo que la geometría tiene la capacidad de describir los aspectos energéticos o intangibles de la naturaleza, y proyectada sobre la vegetación, revela dimensiones ocultas de la misma”.

Su intención es hacer entender esto al público, “hacer meditar al ciudadano”. Por eso “mis proyecciones geométricas no se mueven, no cambian de color ni de forma, para decepción de algunas personas”, bromea. “Quiero que sea algo especial para quien lo ve, que afecte a su conciencia sin proponerle un estado de perturbación narcisista sino un puente hacia algo positivo y necesario”.

Para que nadie se quedase sin conocer ese camino hacia las vísceras de la estructura de la naturaleza, ha decidido exponer esta última muestra en un parque público (organizada por Fondo Arte As con el patrocinio del Ayuntamiento de Valencia y las empresas Nodus y Feix). En los 200 metros de paseo por los que se prolonga su exposición, árboles, plantas y mobiliario se convierten en tapices de luz (cada tarde a partir de las 18:00) que proponen una visión del entorno captada desde todos los ángulos -literalmente hablando-. Riera enseña los secretos de una vegetación con esencia cuadriculada. Una propuesta para inundar de público, luz y landart el antiguo cauce del río valenciano.

Pura geometría. Eso es para el artista Javier Riera (Avilés, 1964) la naturaleza y el entorno que nos rodea: “El paisaje es sobre todo una forma de ordenar el espacio, una construcción. Un espacio exterior, ajeno, sobre el que se da una proyección cultural y emocional. Por eso nuestra mirada sobre él nunca es inocente. Interpretamos”.

Para radiografiar el concepto que describe, este creador se dedica a superponer esos dos lenguajes visuales distintos de los que, según afirma, “se desprende una armonía particular y reveladora”. Su última demostración se llama Proyecto Alameda Llum, una apuesta landart recién estrenada que ha inundado el viejo cauce del río Turia (Valencia), hoy un parque público, con un manantial de luces que sonsacan a la vegetación su realidad cuadriculada. (Hasta el 28 de diciembre. Jardín del Turia a la altura del Museu de les Ciències)

Once proyecciones de luz transforman este espacio abierto en un lienzo gigante. “Cada dibujo ha sido preparado específicamente para el lugar en el que está, buscando una adecuación entre la vegetación, compuesta por una gran variedad de especies autóctonas, y las geometrías proyectadas”, explica Riera.

Este autor, que ha dejado constancia de sus ideas en museos como el Reina Sofía de Madrid o el Barjola de Gijón, tiene fijación con la relación natural entre paisaje y geometría, por eso ya ha definido el concepto en pintura, proyecciones o fotografías. Opina que, debido a esta simbiosis, lo que contemplamos a nuestro alrededor es la “descripción de una fenomenología natural cuya contemplación nos afecta directamente”.

Donde los demás solo vemos platas y árboles, Riera intuye cuadrados, triángulos, rombos y romboides. No existe escena a la que este artista no le vea su lado angular. “Intento hacerme eco de algo que ya está en la naturaleza, representado o canalizado a través de las intervenciones geométricas. Tiene que ver con la captación de un orden”, explica. Ha utilizado luz para crear esta última obra porque es un elemento intangible, “lo que permite que esa relación geometría-paisaje adquiera una resonancia sutil. Entiendo que la geometría tiene la capacidad de describir los aspectos energéticos o intangibles de la naturaleza, y proyectada sobre la vegetación, revela dimensiones ocultas de la misma”.

Su intención es hacer entender esto al público, “hacer meditar al ciudadano”. Por eso “mis proyecciones geométricas no se mueven, no cambian de color ni de forma, para decepción de algunas personas”, bromea. “Quiero que sea algo especial para quien lo ve, que afecte a su conciencia sin proponerle un estado de perturbación narcisista sino un puente hacia algo positivo y necesario”.

Para que nadie se quedase sin conocer ese camino hacia las vísceras de la estructura de la naturaleza, ha decidido exponer esta última muestra en un parque público (organizada por Fondo Arte As con el patrocinio del Ayuntamiento de Valencia y las empresas Nodus y Feix). En los 200 metros de paseo por los que se prolonga su exposición, árboles, plantas y mobiliario se convierten en tapices de luz (cada tarde a partir de las 18:00) que proponen una visión del entorno captada desde todos los ángulos -literalmente hablando-. Riera enseña los secretos de una vegetación con esencia cuadriculada. Una propuesta para inundar de público, luz y landart el antiguo cauce del río valenciano.

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