10 de junio 2015    /   DIGITAL
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Necrológicas y redes sociales

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Clint acaba de hacer un pedido de tres cajitas de roble o de pino al enterrador del pueblo de Por un Puñado de Dólares en 1964. «Prepara tres cajas». Las cajas, sin diseño alguno, son esculpidas por el loco de barba blanca flacucho y excéntrico y cubiertas de tres cuerpos de forajidos.
«Prepara tres cajas», susurran directores de marketing a sus redactores creativos de contenidos, cuando se acaban de enterar de que el creador de los Playmobil acaba de fallecer hace unas horas. Nocilla mandándole un Playmobil en chocolate de coco, Talleres Chema tuiteando después de 7 años la muerte del creador del juguete –retuiteada de ABC.es-, Charcutería RosaMari mandando un saludo a la familia y su peso en jamón al vacío ilegal.
Los otros dos ataúdes para un par de ‘clicks’ sonrientes. ¿Cosas que enterraría? Los másters de las radios como única llave para que periodistas trabajen de lo suyo, los baños de masas a Xavi Hernández al llegar a Qatar de IKEA o los albañiles que dejan la luz del baño encendida todo el finde. Gastando y gastando.
Pero estas líneas hablan de esos enterradores creativos que aprovechan la muerte de personajes públicos para ganar un poquito de engagement, ‘premoh’. Esas marcas que buscan arrobas que ensanchen sus HootSuites. Qué acidez de estómago, omá.
En su día, a quien escribe estas líneas le tocó anunciar la muerte de Dani Jarque, exdefensa del Espanyol, cuando trabajaba en un periódico digital de Oregón del Norte. Más dramático fue cuando comuniqué el año pasado en Ticketea.com, la muerte del gran Manolo Escobar. La imitación de Cruz y Raya de Escobeitor fundió mi “redacción creativa” en un contenido fúnebre. Los likes subieron, incluso hubo compartidos. Genial.
Estas líneas veneran a los communitys, a los redactores, pero no tanto a los directores de marketing, por ejemplo, y sus secuaces de peso pluma, cegados por DAFOS de colores, y excels que rellenar con horas, olvidando que la vida tiene más que ver con un viejo transistor que con un report (rrrrrrrrrrriport). ¡Ay, Carmela!
El pobre redactor de contenidos hace lo que puede, mientras el Hugo Boss de marketing y su Jefe Superior Cocinero Chef de la PYME son los que deben dar verdaderas alas creadoras y no del pésame, –y no precisamente las alas del Cielo que se llevaron las minifaldas de Escobar que tanto detestaba que llevaras a los toros-, a quien tiene a su lado lleno de talento, por cierto.
¿Qué tuiteamos? Por favor, más Museo del Jamón, por dios.
Unos meses más tarde anuncié también en posts de Facebook y Twitter -y casi Google Maps- el goodbye de Paco de Lucy, Lucy, por supuesto con su Concierto de Aranjuez. Finalmente mi último ‘muerto social media’ fue el Perfect Day de Lou Reed. Snif, snif…
«Yo no quería, pero…». Por supuesto los Me Gussssssssssssta [voz de Jim Carrey en Como Dios], los comentarios, los smiles crecieron para ambas compañías (la primera de ellas ya no existe). Los siguientes posts después de dar las noticias tristes del adiós de los personajes públicos fueron: en el caso del experiódico deportivo el nuevo casi fichaje de un defensa del Racing al Zaragoza en el verano del 2009, y en el caso de la startup de tickets, las entradas de Sergio Dalma para su nuevo disco Cadore en Madrid. ¡Las Keywords!
¡¡Uh ha!! Cristo se ríe. Cristiano Ronaldo Corpus Agatha Cristie también.
Despedidas social media corporativas listas para distribuir como LPS por las marcas fúnebres de toda la geografía ibérica sumergida. Si ponías la canción del fallecido famoso, todo subía, y si le metías SEO, por la noche Lou Reed o Labordeta, se levantaban de sus sillas y te daban la enhorabuena, ¡tíoooooooooooo! [con voz de kioskero argentino cansado de leer, y leer].
Por cierto, menuda Logopedía y Logotipos de las funerarias. Son tan maravillosos. Cristales verdes, palomas mensajeras… ¡qué decir de la poesía de esa pantalla táctil con los cadáveres creativos! Sublime. Cuando volvía del parque de correr no podía dejar de girar todo el cuello y reventarme las cervicales hacia una postura imposible con tal de observar una y otra vez ese verde epiléptico. Sí, poli bueno, tócala otra vez. 23 grados.
La edad dorada del enterrador llama a la puerta… «¡Wilma, ábreme la puerta!», grita Andrés Montes, desde su pajarita eterna. ¿Tuiteó Mahou la muerte de Fernando el Católico? ¿Tuiteó Adidas el adiós de Gandhi? ¿Retuiteó la muerte de Toño Machado Seur?
Mientras tanto, voy a seguir jugando con mi Mina, La Goleta, el Barco Piratón, la Isla y los indios y me implantaré una sonrisa de esas de media luna puntiaguda de los Playmobils.

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«Prepara tres cajas», susurran directores de marketing a sus redactores creativos de contenidos, cuando se acaban de enterar de que el creador de los Playmobil acaba de fallecer hace unas horas. Nocilla mandándole un Playmobil en chocolate de coco, Talleres Chema tuiteando después de 7 años la muerte del creador del juguete –retuiteada de ABC.es-, Charcutería RosaMari mandando un saludo a la familia y su peso en jamón al vacío ilegal.
Los otros dos ataúdes para un par de ‘clicks’ sonrientes. ¿Cosas que enterraría? Los másters de las radios como única llave para que periodistas trabajen de lo suyo, los baños de masas a Xavi Hernández al llegar a Qatar de IKEA o los albañiles que dejan la luz del baño encendida todo el finde. Gastando y gastando.
Pero estas líneas hablan de esos enterradores creativos que aprovechan la muerte de personajes públicos para ganar un poquito de engagement, ‘premoh’. Esas marcas que buscan arrobas que ensanchen sus HootSuites. Qué acidez de estómago, omá.
En su día, a quien escribe estas líneas le tocó anunciar la muerte de Dani Jarque, exdefensa del Espanyol, cuando trabajaba en un periódico digital de Oregón del Norte. Más dramático fue cuando comuniqué el año pasado en Ticketea.com, la muerte del gran Manolo Escobar. La imitación de Cruz y Raya de Escobeitor fundió mi “redacción creativa” en un contenido fúnebre. Los likes subieron, incluso hubo compartidos. Genial.
Estas líneas veneran a los communitys, a los redactores, pero no tanto a los directores de marketing, por ejemplo, y sus secuaces de peso pluma, cegados por DAFOS de colores, y excels que rellenar con horas, olvidando que la vida tiene más que ver con un viejo transistor que con un report (rrrrrrrrrrriport). ¡Ay, Carmela!
El pobre redactor de contenidos hace lo que puede, mientras el Hugo Boss de marketing y su Jefe Superior Cocinero Chef de la PYME son los que deben dar verdaderas alas creadoras y no del pésame, –y no precisamente las alas del Cielo que se llevaron las minifaldas de Escobar que tanto detestaba que llevaras a los toros-, a quien tiene a su lado lleno de talento, por cierto.
¿Qué tuiteamos? Por favor, más Museo del Jamón, por dios.
Unos meses más tarde anuncié también en posts de Facebook y Twitter -y casi Google Maps- el goodbye de Paco de Lucy, Lucy, por supuesto con su Concierto de Aranjuez. Finalmente mi último ‘muerto social media’ fue el Perfect Day de Lou Reed. Snif, snif…
«Yo no quería, pero…». Por supuesto los Me Gussssssssssssta [voz de Jim Carrey en Como Dios], los comentarios, los smiles crecieron para ambas compañías (la primera de ellas ya no existe). Los siguientes posts después de dar las noticias tristes del adiós de los personajes públicos fueron: en el caso del experiódico deportivo el nuevo casi fichaje de un defensa del Racing al Zaragoza en el verano del 2009, y en el caso de la startup de tickets, las entradas de Sergio Dalma para su nuevo disco Cadore en Madrid. ¡Las Keywords!
¡¡Uh ha!! Cristo se ríe. Cristiano Ronaldo Corpus Agatha Cristie también.
Despedidas social media corporativas listas para distribuir como LPS por las marcas fúnebres de toda la geografía ibérica sumergida. Si ponías la canción del fallecido famoso, todo subía, y si le metías SEO, por la noche Lou Reed o Labordeta, se levantaban de sus sillas y te daban la enhorabuena, ¡tíoooooooooooo! [con voz de kioskero argentino cansado de leer, y leer].
Por cierto, menuda Logopedía y Logotipos de las funerarias. Son tan maravillosos. Cristales verdes, palomas mensajeras… ¡qué decir de la poesía de esa pantalla táctil con los cadáveres creativos! Sublime. Cuando volvía del parque de correr no podía dejar de girar todo el cuello y reventarme las cervicales hacia una postura imposible con tal de observar una y otra vez ese verde epiléptico. Sí, poli bueno, tócala otra vez. 23 grados.
La edad dorada del enterrador llama a la puerta… «¡Wilma, ábreme la puerta!», grita Andrés Montes, desde su pajarita eterna. ¿Tuiteó Mahou la muerte de Fernando el Católico? ¿Tuiteó Adidas el adiós de Gandhi? ¿Retuiteó la muerte de Toño Machado Seur?
Mientras tanto, voy a seguir jugando con mi Mina, La Goleta, el Barco Piratón, la Isla y los indios y me implantaré una sonrisa de esas de media luna puntiaguda de los Playmobils.

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