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23 de diciembre 2019    /   BRANDED CONTENT
 

Las líneas del deseo, esos pequeños actos rebeldía cotidiana que (re)diseñan la ciudad

Recorremos algunas de las líneas del deseo de Madrid. Senderos creados por viandantes a base de pasar y pasar por lugares excluídos al paso. Y lo hacemos con los nuevos modelos All Terrain de New Balance.

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Cada día, en las ciudades, se producen decenas de episodios de microanarquismo. Centenares o incluso millares en las más grandes. Los protagonizan (protagonizamos) ciudadanos normales y corrientes cuando, en un intento de ir de un lugar a otro y guiados por el sentido común, utilizamos caminos alternativos a los señalizados. Son las denominadas líneas del deseo (desire lines). 

El filósofo francés Gaston Bachelard acuñó el término en los años 50 para referirse a los  senderos ideados por los viandantes cuando se encuentran en situaciones como las siguientes: 

. ¿Por qué tengo que subir la calle hasta llegar al paso de peatones, cruzar y luego volver a bajar cuando mi destino se encuentra justo enfrente de mí, en la otra acera? 

. ¿Por qué girar esa esquina en el parque cuando puedo atravesar aquel seto y cruzar por medio del césped para llegar antes?

Porque, a veces, los mejores urbanistas son (somos) los propios peatones. O los ciclistas. El experto en movilidad e ideólogo de Copenhagenize, Mikael Colville-Andersen, alertaba a sus colegas cuando decía: «No hay que olvidarse de que no hay fórmula matemática capaz de reemplazar cientos de horas de observación del comportamiento humano».

 

El experto en movilidad e ideólogo de Copenhagenize, Mikael Colville-Andersen, alertaba a cuando decía: «No hay que olvidarse de que no hay fórmula matemática capaz de reemplazar a cientos de horas de observación del comportamiento humano

 

Vamos, que lo de la teoría está muy bien, pero bajar a las calles y ver cómo se mueven las personas por ellas es vital cuando de lo que se trata es de planificar la movilidad en la ciudad.

Es lo que ocurrió con el proyecto que él mismo lideró en la capital danesa y con el que la ciudad se convirtió en referencia del ciclismo urbano. El trazado de muchos de los carriles bici de Copenhague se dibujó, precisamente, tras observar el comportamiento de los ciclistas que, no en pocas ocasiones, divergía del previsto por la planificación anterior.

A veces, hasta los fenómenos atmosféricos dan pistas de los desplazamientos ciudadanos. En algunas ciudades, durante las épocas de nevadas, los caminos quedan sepultados y son los viandantes quienes deben elegir por dónde transitar. Los caminos trazados por estos en la nieve suelen ser los más directos y prácticos. Una información a tener en cuenta en futuras intervenciones en el espacio urbano.

La moraleja que se extrae es clara: la planificación de una ciudad no debería ser unidireccional. En lugar de prohibir o sancionar a los que recurren a itinerarios distintos a los oficiales, ¿por qué no retroalimentarse con la información que proporcionan? Antropología al servicio del urbanismo.


 

Antiguas y universales

Las líneas de deseo son, según el propio Colville-Andersen, «tan antiguas como la existencia del homo sapiens». Y universales. Solo hay que comprobar la cantidad de nombres con las que se las conoce. The New Yorker hizo acopio de algunos de los apelativos con los que se las conoce mundialmente: desde cow paths (senderos de vacas), social trails (caminos sociales) o pirate paths (paseos de piratas), al chemins de l’âne (senderos de burros) francés o el Olifantenpad (senderos de elefantes) con el que los denominan en Países Bajos.

Muchas de esos atajos son invisibles (como los propios deseos). De hecho, probablemente la mayoría de las calles y paseos que atravesamos con frecuencia por el centro de nuestra ciudad fuesen líneas del deseo en su día. El empeño de los transeúntes las convirtió en vías de paso en torno a las cuales se fueron levantando las edificaciones.

La mayoría de las calles y paseos que atravesamos con frecuencia por el centro de las ciudades empezaron siendo líneas del deseo

Otros trazados resultan evidentes. A ras de suelo y, en ocasiones, hasta en Google Maps. Ocurre en muchos parques y zonas ajardinadas donde, a base de pasar, pisar y aplastar la hierba hasta hacerla desaparecer, se van generando caminitos de tierra en zonas, en principio, excluidas al paso.

Es precisamente en los parajes naturales donde las líneas de deseo pueden mostrar su faceta menos amable. Como cuando las incursiones atraviesan hábitats que requieren de una especial protección. En estos casos solo cabe volver a apelar al sentido común tan propio de los usuarios de estos atajos. Pero también al civismo: no solo tienen que ser el camino más corto entre dos puntos; también deben ser respetuosas con el entorno. 

Caminos de libre albedrío

Las líneas del deseo son consecuencias de pequeños actos de rebeldía cotidiana mantenida en el tiempo. Por eso el escritor Robert Macfarlane se refiere a ellos como free-will ways (caminos de libre albedrío).

En Madrid hay varios de ellos. Nosotros hemos explorado algunos. Mientras recorríamos cada uno de ellos era inevitable preguntarse: ¿quién fue el pionero? ¿Qué hombre o mujer se percató, por primera vez, que aquel era el camino más óptimo para enlazar esos dos puntos? ¿Sería consciente de que aquel camino improvisado sería seguido después por muchísimos otros y otras? 

 



 

El poema dice:

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Pero no. Machado no se refería a las líneas del deseo. Basta con seguir leyendo los siguientes versos para comprobarlo:

Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

 Ese ‘nunca’ lo deja bien claro. Los caminos a los que alude no son terrenales; son la propia viva. Vivir lo que ya se ha vivido es imposible. En cambio, transitar por donde ya se ha pasado con anterioridad, hasta incluso crear un camino donde no lo había, es el pan nuestro de cada día. Y si no que se lo digan a los caminantes de las líneas del deseo. 

De paseo por las líneas del deseo con las New Balance All Terrain

Coger una línea del deseo significa salirse del camino. Significa no tener miedo a mancharse los zapatos de barro. Las New Balance Fresh Foam 850 AT y las Fresh Foam Hierro v5 han sido creadas para tomar senderos inesperados.

Son dos de las nuevas incorporaciones a la línea All Terrain de New Balance ideadas para conectar la naturaleza con la ciudad. Están diseñadas tanto para correr por la montaña como para caminar por el asfalto. Un puente entre dos actividades opuestas con un objetivo común: explorar y saciar la curiosidad por descubrir cosas nuevas.

Las New Balance Fresh Foam 850 AT y las Fresh Foam Hierro v5 son dos de las nuevas incorporaciones a la línea All Terrain diseñadas para conectar la naturaleza con la ciudad.

Esta escena se repite una y otra vez cuando salimos a caminar. Google Maps te sugiere una ruta para llegar a donde quieres llegar. Pero, de pronto, observas una línea del deseo y te hace cuestionarlo todo. ¿Por qué no tomarla? New Balance no quiere que lo dudes ni un momento.

 

Concepto: Yorokobu
Fotografía: @peninsula
Estilismo: @cocodinamita
Muah: @linovega_
Modelo: Yifan Chen

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Cada día, en las ciudades, se producen decenas de episodios de microanarquismo. Centenares o incluso millares en las más grandes. Los protagonizan (protagonizamos) ciudadanos normales y corrientes cuando, en un intento de ir de un lugar a otro y guiados por el sentido común, utilizamos caminos alternativos a los señalizados. Son las denominadas líneas del deseo (desire lines). 

El filósofo francés Gaston Bachelard acuñó el término en los años 50 para referirse a los  senderos ideados por los viandantes cuando se encuentran en situaciones como las siguientes: 

. ¿Por qué tengo que subir la calle hasta llegar al paso de peatones, cruzar y luego volver a bajar cuando mi destino se encuentra justo enfrente de mí, en la otra acera? 

. ¿Por qué girar esa esquina en el parque cuando puedo atravesar aquel seto y cruzar por medio del césped para llegar antes?

Porque, a veces, los mejores urbanistas son (somos) los propios peatones. O los ciclistas. El experto en movilidad e ideólogo de Copenhagenize, Mikael Colville-Andersen, alertaba a sus colegas cuando decía: «No hay que olvidarse de que no hay fórmula matemática capaz de reemplazar cientos de horas de observación del comportamiento humano».

 

El experto en movilidad e ideólogo de Copenhagenize, Mikael Colville-Andersen, alertaba a cuando decía: «No hay que olvidarse de que no hay fórmula matemática capaz de reemplazar a cientos de horas de observación del comportamiento humano

 

Vamos, que lo de la teoría está muy bien, pero bajar a las calles y ver cómo se mueven las personas por ellas es vital cuando de lo que se trata es de planificar la movilidad en la ciudad.

Es lo que ocurrió con el proyecto que él mismo lideró en la capital danesa y con el que la ciudad se convirtió en referencia del ciclismo urbano. El trazado de muchos de los carriles bici de Copenhague se dibujó, precisamente, tras observar el comportamiento de los ciclistas que, no en pocas ocasiones, divergía del previsto por la planificación anterior.

A veces, hasta los fenómenos atmosféricos dan pistas de los desplazamientos ciudadanos. En algunas ciudades, durante las épocas de nevadas, los caminos quedan sepultados y son los viandantes quienes deben elegir por dónde transitar. Los caminos trazados por estos en la nieve suelen ser los más directos y prácticos. Una información a tener en cuenta en futuras intervenciones en el espacio urbano.

La moraleja que se extrae es clara: la planificación de una ciudad no debería ser unidireccional. En lugar de prohibir o sancionar a los que recurren a itinerarios distintos a los oficiales, ¿por qué no retroalimentarse con la información que proporcionan? Antropología al servicio del urbanismo.


 

Antiguas y universales

Las líneas de deseo son, según el propio Colville-Andersen, «tan antiguas como la existencia del homo sapiens». Y universales. Solo hay que comprobar la cantidad de nombres con las que se las conoce. The New Yorker hizo acopio de algunos de los apelativos con los que se las conoce mundialmente: desde cow paths (senderos de vacas), social trails (caminos sociales) o pirate paths (paseos de piratas), al chemins de l’âne (senderos de burros) francés o el Olifantenpad (senderos de elefantes) con el que los denominan en Países Bajos.

Muchas de esos atajos son invisibles (como los propios deseos). De hecho, probablemente la mayoría de las calles y paseos que atravesamos con frecuencia por el centro de nuestra ciudad fuesen líneas del deseo en su día. El empeño de los transeúntes las convirtió en vías de paso en torno a las cuales se fueron levantando las edificaciones.

La mayoría de las calles y paseos que atravesamos con frecuencia por el centro de las ciudades empezaron siendo líneas del deseo

Otros trazados resultan evidentes. A ras de suelo y, en ocasiones, hasta en Google Maps. Ocurre en muchos parques y zonas ajardinadas donde, a base de pasar, pisar y aplastar la hierba hasta hacerla desaparecer, se van generando caminitos de tierra en zonas, en principio, excluidas al paso.

Es precisamente en los parajes naturales donde las líneas de deseo pueden mostrar su faceta menos amable. Como cuando las incursiones atraviesan hábitats que requieren de una especial protección. En estos casos solo cabe volver a apelar al sentido común tan propio de los usuarios de estos atajos. Pero también al civismo: no solo tienen que ser el camino más corto entre dos puntos; también deben ser respetuosas con el entorno. 

Caminos de libre albedrío

Las líneas del deseo son consecuencias de pequeños actos de rebeldía cotidiana mantenida en el tiempo. Por eso el escritor Robert Macfarlane se refiere a ellos como free-will ways (caminos de libre albedrío).

En Madrid hay varios de ellos. Nosotros hemos explorado algunos. Mientras recorríamos cada uno de ellos era inevitable preguntarse: ¿quién fue el pionero? ¿Qué hombre o mujer se percató, por primera vez, que aquel era el camino más óptimo para enlazar esos dos puntos? ¿Sería consciente de que aquel camino improvisado sería seguido después por muchísimos otros y otras? 

 



 

El poema dice:

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Pero no. Machado no se refería a las líneas del deseo. Basta con seguir leyendo los siguientes versos para comprobarlo:

Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

 Ese ‘nunca’ lo deja bien claro. Los caminos a los que alude no son terrenales; son la propia viva. Vivir lo que ya se ha vivido es imposible. En cambio, transitar por donde ya se ha pasado con anterioridad, hasta incluso crear un camino donde no lo había, es el pan nuestro de cada día. Y si no que se lo digan a los caminantes de las líneas del deseo. 

De paseo por las líneas del deseo con las New Balance All Terrain

Coger una línea del deseo significa salirse del camino. Significa no tener miedo a mancharse los zapatos de barro. Las New Balance Fresh Foam 850 AT y las Fresh Foam Hierro v5 han sido creadas para tomar senderos inesperados.

Son dos de las nuevas incorporaciones a la línea All Terrain de New Balance ideadas para conectar la naturaleza con la ciudad. Están diseñadas tanto para correr por la montaña como para caminar por el asfalto. Un puente entre dos actividades opuestas con un objetivo común: explorar y saciar la curiosidad por descubrir cosas nuevas.

Las New Balance Fresh Foam 850 AT y las Fresh Foam Hierro v5 son dos de las nuevas incorporaciones a la línea All Terrain diseñadas para conectar la naturaleza con la ciudad.

Esta escena se repite una y otra vez cuando salimos a caminar. Google Maps te sugiere una ruta para llegar a donde quieres llegar. Pero, de pronto, observas una línea del deseo y te hace cuestionarlo todo. ¿Por qué no tomarla? New Balance no quiere que lo dudes ni un momento.

 

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