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9 de noviembre 2016    /   DIGITAL
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Ni los medios te cuentan la verdad ni tú estás interesado en escucharla

9 de noviembre 2016    /   DIGITAL     por          
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La información que recibe cualquier ciudadano está determinada por un tamiz. La naturaleza de estos filtros responde a diferentes criterios y se adecuan a todas las sensibilidades. Cada cual elige el colador que más le gusta para escuchar lo que quiere.

Cualquier consumidor de información es capaz de articular una queja acerca de la parcialidad de los medios de comunicación y de cómo condicionan las opiniones de la masa. Lo hacen marcando una agencia informativa y tratando la información de una determinada manera, hay poca duda acerca de eso. Sin embargo, no son los medios los únicos culpables de la subjetividad imperante en el mundo y, además, es complicado encontrar la autocrítica suficiente para admitir que todos tenemos culpa de la información parcial.

El primer hacker de la información es el propio ciudadano. La causa es tan humana como todos ustedes. Las personas tienden a buscar opiniones e informaciones que les reafirmen en las premisas que ya traían de casa. Salir de debajo del edredón no es del gusto de la mayoría y en lo que se refiere al consumo de información, la cosa no cambia.

Ann Mettler es la directora del European Political Strategy Centre en la Comisión Europea en Bruselas. Mettler ha explicado en el Web Summit de Lisboa cómo las personas parecen provenir de planetas diferentes, si el criterio que se utiliza es su timeline de Twitter o el feed de su Facebook personal.

Esa visión se hace palpable en el caso de que, apelando a la actualidad más bullente, alguien sea partidario del partido demócrata o del republicano en Estados Unidos. «Las noticias se han convertido en una especie de cámara de eco porque tendemos a buscar información que refuerce nuestras posiciones», señaló la alemana. «Los medios de comunicación tenían la obligación de mediar entre las noticias y los ciudadanos, decidir qué era noticia y comprobar los hechos. En los medios sociales no existe nadie que haga esa mediación y eso da pábulo a rumores e informaciones sin confirmar». La dificultad radica, claro, en si merece más consideración la libertad de expresión de cada persona o el porcentaje de veracidad de lo que cuenta.

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Tanto para Ann Mettler como para Gary Marcus, psicólogo investigador de la New York University, es necesario exponerse a la radiación de los argumentos opuestos. Marcus lamenta que sea más difícil encontrar las posiciones de los oponentes que las más afines a uno.

Esta circunstancia es uno de los retos tecnológicos a los que se enfrenta la tecnología de la información. Cuanto menos enfrentan los argumentos los ciudadanos, más vulnerables son en la dialéctica contra lo diferente. Gary Marcus afirma que «es necesario buscar información que ofrezca nuevas perspectivas». Además, se muestra preocupado porque admite que existe una dificultad real «de arreglar la tendencia a que crezcan las burbujas que actúan como filtros de información».

El reto es tecnológico y social. Cualquier esfuerzo por educar a la población en la conveniencia de enfrentarse a otros puntos de vista debe ir acompañado de la facilidad de encontrar competencia sólida. Los buscadores e indexadores de información están programados para ofrecer al usuario aquello que quieren leer, no aquello que les incomoda. Les va el negocio en ello.

Ann Metler reflexionó también en la conveniencia o no de facilitar la presencia de ciertas posiciones. «La democracia tiene que ver con el diálogo y el compromiso. Necesito informarme no sólo de lo que yo creo sino de lo que piensan otros, es una obligación. Necesitamos exponernos a lo que dice Trump a pesar de que no estemos de acuerdo con ello. Sin embargo, debemos hacernos algunas preguntas acerca del impacto que tienen en la Red las personas que no creen, por ejemplo, en conceptos consensuados como la democracia».

La información que recibe cualquier ciudadano está determinada por un tamiz. La naturaleza de estos filtros responde a diferentes criterios y se adecuan a todas las sensibilidades. Cada cual elige el colador que más le gusta para escuchar lo que quiere.

Cualquier consumidor de información es capaz de articular una queja acerca de la parcialidad de los medios de comunicación y de cómo condicionan las opiniones de la masa. Lo hacen marcando una agencia informativa y tratando la información de una determinada manera, hay poca duda acerca de eso. Sin embargo, no son los medios los únicos culpables de la subjetividad imperante en el mundo y, además, es complicado encontrar la autocrítica suficiente para admitir que todos tenemos culpa de la información parcial.

El primer hacker de la información es el propio ciudadano. La causa es tan humana como todos ustedes. Las personas tienden a buscar opiniones e informaciones que les reafirmen en las premisas que ya traían de casa. Salir de debajo del edredón no es del gusto de la mayoría y en lo que se refiere al consumo de información, la cosa no cambia.

Ann Mettler es la directora del European Political Strategy Centre en la Comisión Europea en Bruselas. Mettler ha explicado en el Web Summit de Lisboa cómo las personas parecen provenir de planetas diferentes, si el criterio que se utiliza es su timeline de Twitter o el feed de su Facebook personal.

Esa visión se hace palpable en el caso de que, apelando a la actualidad más bullente, alguien sea partidario del partido demócrata o del republicano en Estados Unidos. «Las noticias se han convertido en una especie de cámara de eco porque tendemos a buscar información que refuerce nuestras posiciones», señaló la alemana. «Los medios de comunicación tenían la obligación de mediar entre las noticias y los ciudadanos, decidir qué era noticia y comprobar los hechos. En los medios sociales no existe nadie que haga esa mediación y eso da pábulo a rumores e informaciones sin confirmar». La dificultad radica, claro, en si merece más consideración la libertad de expresión de cada persona o el porcentaje de veracidad de lo que cuenta.

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Tanto para Ann Mettler como para Gary Marcus, psicólogo investigador de la New York University, es necesario exponerse a la radiación de los argumentos opuestos. Marcus lamenta que sea más difícil encontrar las posiciones de los oponentes que las más afines a uno.

Esta circunstancia es uno de los retos tecnológicos a los que se enfrenta la tecnología de la información. Cuanto menos enfrentan los argumentos los ciudadanos, más vulnerables son en la dialéctica contra lo diferente. Gary Marcus afirma que «es necesario buscar información que ofrezca nuevas perspectivas». Además, se muestra preocupado porque admite que existe una dificultad real «de arreglar la tendencia a que crezcan las burbujas que actúan como filtros de información».

El reto es tecnológico y social. Cualquier esfuerzo por educar a la población en la conveniencia de enfrentarse a otros puntos de vista debe ir acompañado de la facilidad de encontrar competencia sólida. Los buscadores e indexadores de información están programados para ofrecer al usuario aquello que quieren leer, no aquello que les incomoda. Les va el negocio en ello.

Ann Metler reflexionó también en la conveniencia o no de facilitar la presencia de ciertas posiciones. «La democracia tiene que ver con el diálogo y el compromiso. Necesito informarme no sólo de lo que yo creo sino de lo que piensan otros, es una obligación. Necesitamos exponernos a lo que dice Trump a pesar de que no estemos de acuerdo con ello. Sin embargo, debemos hacernos algunas preguntas acerca del impacto que tienen en la Red las personas que no creen, por ejemplo, en conceptos consensuados como la democracia».

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Opiniones 12
  • Interesante el enfoque que toma el tema, una ves cuando iban a ser las elecciones de mi país, México una amiga me decía yo creo que va ganar dicho partido por que toda la gente que conozco va votar por ese, pero el de las elecciones gano otro el mas radical y esta misma amiga me decía como pudo pasar esto, si yo no conozco ninguna persona que hubiese votado por ese partido, a lo cual yo le respondí lo que pasa es que siempre tratamos de rodearnos de personas que tengan ideales a los nuestros, pero es claro como lo indica su articulo que si no intentamos abrir nuestro panorama estaremos siempre viendo solo una parte del baso.

  • Claro, por eso los mass media están perdiendo audiencia/lectores a marchas forzadas. La generación del baby boom quizás siga con los ojos vendados y consumiendo propaganda pero los millennials ya no se rigen por el modelo que ha funcionado desde desde la segunda guerra mundial (goebbels) de propaganda, los flujos de la información esta cambiando, las noticias llegan ahora directamente de la gente que esta allí para contarlo, el periodista es prescindible, no se necesita y lo único que queda son opinadores que pronto estarán extintos.

  • Ha habido y habrá muchos informes y debates y estudios sobre la información y la carga de verdad que lleve, pero la base del informador ha de ser la honradez y habrá que saber si nos exigimos como personas ser honrados y que los demás también lo sean. Y si exigimos a los medios y a los propietarios de los medios de comunicación que sean honrados y esa honradez se la piden también a los informadores que contratan. El problema empieza en la desvinculación de los valores (verdad, honradez, prudencia…), extendida a la sociedad porque para los poderosos, sean quienes sean y en cualquier lugar, es más interesante tener un público manejable, desinformado y engañado para poder utilizarlo y dirigirlo a su gusto. Dónde está aquello de que el periodismo era el cuarto poder para vigilarlos. Para saber hay que querer saber, para conocer la realidad hay que querer conocerla y querer mirarla desde los cuatro ángulos y los cinco y los seis. Quién se estará preocupando ahora mismo de que no haya gente inculta, de que el de al lado conozca y sepa la realidad. A qué informador le preocupará en este momento que lo que él cuente sea verdad o lo más aproximado a la verdad posible y a la que él pueda alcanzar. Creo que hay muchos así todavía, muchos. Así que no matar al mensajero, sino armad a las personas con conocimiento, con cultura, con historia para que sí sepan discernir la verdad de lo que no lo es, la honradez de lo que no lo es y así sabrán defenderse en un mar de informaciones a veces interesadas a veces no y sabrán pensar. Si enseñásemos a pensar y a recapacitar, quien más quien menos, sabría que lo que es bueno para él es bueno para su vecino y que lo que es malo para él también es malo para el de al lado y….Podríamos estar escribiendo horas sobre esto y llegaría un momento en el que nos entraría la duda de si alguien lo leerá porque hasta a la lectura le han quitado aficionados para que todos sepamos menos.

  • Not agree… Lo que expones parte de una renuncia: que antes que intentar abrir la Verdad a los ojos de la tropa no hay más remedio que adecuarse a su criterio. Mil veces no! La Verdad debe ser el medio y el fin, pero al lector, espectador o lo que sea, que nos/den. El que busca estar cómodo, que vaya al cine. Pero que el que busque estar informado verazmente, por más que le joda lo que encuentre, que tenga un sitio adonde ir.

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