Publicado: 01 de febrero 2024 11:20  /   CREATIVIDAD
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No tires las cáscaras de la naranja, hazte unas sandalias con ellas

Publicado: 01 de febrero 2024 11:20  /   CREATIVIDAD     por          
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Nicole McLaughlin

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Iba para logopeda, pero el diseño era algo que ya llevaba en vena desde su infancia. Ese interés por crear cosas y cierta inclinación por la comunicación, acabaron por llevarla a hacer unas prácticas de diseño gráfico en Reebok. Así fue como Nicole McLaughlin, nacida en Nueva Jersey, aunque ahora vive en Colorado, comenzó su carrera como diseñadora.

McLauhglin crea sus piezas a partir de materiales desechados y reciclados. Lo suyo, en una palabra, es el upcycling. «Cuando empecé a hacer mis creaciones, opté por utilizar muestras, materiales de desecho y artículos de segunda mano», explica. «Me parecía mal cortar algo nuevo cuando estaba empezando a aprender, y una tontería no utilizar muestras destinadas a ser desechadas. Hay tanto potencial en los materiales de segunda mano… Mi objetivo es ayudar a otros a ver también ese potencial».

 

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En las manos de McLaughlin, la monda de una naranja se convierte en una sandalia; las bolsas vacías de los Haribo dan forma a unos pantalones y si a un zapato se le ha roto el tacón, no pasa nada, se sustituye por una manzana o por un bote de conserva y listo para seguir usándose. Porque así debe ser el diseño para ella: funcional y divertido.

 

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Cualquier material, por anodino que sea, es susceptible de convertirse en otra cosa. En su casa no se tira nada. «Intento conservar todos los materiales que puedo, lo que genera un problema a la hora de almacenarlos. Pero me gusta mucho el reto de reciclar y, a menudo, lo hago varias veces». La inspiración, afirma, se la ofrecen los propios materiales. «Los residuos tienen potencial. Se trata de liberarlo». Y para eso no hay nada como la experimentación, probar cosas nuevas, dar vueltas y vueltas hasta dar en el clavo.

 

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«Cuando se experimenta, se tropieza con las limitaciones habituales: tiempo, dinero, acceso, etc. Sin embargo, incluso con recursos limitados, se puede conseguir mucho», aclara. «No tengo una formación en diseño, pero he aprendido que la dedicación y la tenacidad son grandes motivaciones que me han ayudado a conseguir muchas cosas. También ayuda adaptarse ante la adversidad. Un paso en otra dirección al diseñar sigue siendo un paso en la dirección correcta».

Bajo sus diseños locos y su afán por el reciclaje, Nicole busca concienciar sobre la sostenibilidad, muy en especial a la industria de la moda. Si bien es verdad que cada vez más marcas apuestan por buscar salidas menos contaminantes y por el upcycling, la diseñadora tiene claro que eso solo no basta para cambiar el paradigma.

 

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«¿Qué están haciendo estas marcas y empresas para impulsar un cambio positivo? ¿Están haciendo lo suficiente? ¿Dónde está la responsabilidad de sus acciones? ¿Por qué no existen normas y reglamentos más estrictos? El reciclaje es un buen punto de partida, pero solo tendrá éxito si se dedican recursos como tiempo y dinero a poner en marcha estas iniciativas. La acción y la responsabilidad son esenciales», apunta.

 

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Y concluye. «La actitud y comportamiento de los consumidores dependerá de las empresas y de su compromiso para incorporar la sostenibilidad a nuestra vida cotidiana. Si siguen promoviendo la sostenibilidad como una alternativa ecológica pero más cara, mientras promocionan productos similares de menor precio, la gente optará por estos últimos. Tiene que haber transparencia e igualdad de condiciones. Dejemos que la gente decida lo que quiere».

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Iba para logopeda, pero el diseño era algo que ya llevaba en vena desde su infancia. Ese interés por crear cosas y cierta inclinación por la comunicación, acabaron por llevarla a hacer unas prácticas de diseño gráfico en Reebok. Así fue como Nicole McLaughlin, nacida en Nueva Jersey, aunque ahora vive en Colorado, comenzó su carrera como diseñadora.

McLauhglin crea sus piezas a partir de materiales desechados y reciclados. Lo suyo, en una palabra, es el upcycling. «Cuando empecé a hacer mis creaciones, opté por utilizar muestras, materiales de desecho y artículos de segunda mano», explica. «Me parecía mal cortar algo nuevo cuando estaba empezando a aprender, y una tontería no utilizar muestras destinadas a ser desechadas. Hay tanto potencial en los materiales de segunda mano… Mi objetivo es ayudar a otros a ver también ese potencial».

 

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Cualquier material, por anodino que sea, es susceptible de convertirse en otra cosa. En su casa no se tira nada. «Intento conservar todos los materiales que puedo, lo que genera un problema a la hora de almacenarlos. Pero me gusta mucho el reto de reciclar y, a menudo, lo hago varias veces». La inspiración, afirma, se la ofrecen los propios materiales. «Los residuos tienen potencial. Se trata de liberarlo». Y para eso no hay nada como la experimentación, probar cosas nuevas, dar vueltas y vueltas hasta dar en el clavo.

 

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Bajo sus diseños locos y su afán por el reciclaje, Nicole busca concienciar sobre la sostenibilidad, muy en especial a la industria de la moda. Si bien es verdad que cada vez más marcas apuestan por buscar salidas menos contaminantes y por el upcycling, la diseñadora tiene claro que eso solo no basta para cambiar el paradigma.

 

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