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15 de abril 2021    /   BRANDED CONTENT
 

Nike reúne a tres creativos de la ‘Gen Z’ para hablar de futuro e innovación

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La Gen Z adora las Nike. Por noveno año consecutivo, el estudio de la consultora estadounidense Piper Jaffray (realizada entre 9.500 encuestados con una media de edad de 15,8 años) ha destacado a Nike como la marca preferida de los adolescentes.

Es una constante que se repite a lo largo de los años, de las décadas. Sus usuarios envejecen, pero las Nike no, ¿por qué? Su última colección es un buen ejemplo. Se mantiene fiel a su espíritu, pero se expresa con una nueva voz, más joven, más dinámica, más creativa e irreverente. Las nuevas zapatillas Nike se proyectan desde una nueva perspectiva. La innovación, a través de la experimentación y el descubrimiento, es la base de estas nuevas zapatillas. Entroncan con su pasado, pero dan pasos hacia el futuro. Una nueva generación de creativos ha llegado. Y está pidiendo paso.

Hemos reunido a tres creativos de la Gen Z, tres comunicadores para que hablaran de sus inquietudes, de sus gustos y de su ciudad: Barcelona. Clara Fanlo hace las veces de entrevistadora y frente a ella tiene a Leïti Sène, que compagina la fama por su papel en la serie Élite con su auténtica pasión: el trap y el baile. Por otro lado está la artista multidisciplinar Cami Alberti, uruguaya de nacimiento, viajera de vocación y una de las creativas más de moda en la Ciudad Condal. Sus collages la acercan a artistas como Joan Miró, pero el uso de la tecnología y el 3D le dan a su obra una nueva dimensión. De forma literal y metafórica. Así arranca la charla entre estos tres creativos.

 

Clara
Soy Clara Fanlo; soy de aquí, de Barcelona, y empecé mi carrera como artista estudiando diseño de moda. Pero, con los años, me he ido especializando y podría decir que, al final, creo conceptos, de modo que me definiría como concept-designer. Me gusta crearlos y sobre todo, comunicarlos. A partir de aquí, me gustaría hablar con vosotros sobre vuestro proceso creativo y todo lo que os ha hecho ser artistas.

Cami
Yo empecé con siete años a hacer danza. Después, a los 13 o 14 años, mis padres me mandaron a un colegio de arte que tenía todas las materias y asignaturas normales» y además tenía asignaturas artísticas. Después empecé a estudiar teatro; hice cuatro años y me recibí de actriz. Yo soy actriz, en verdad. Es la única carrera que empecé y terminé en mi vida. Y después, empecé a estudiar psicología, pero no me gustó. Dije «vale, no es lo mío. Tengo que seguir haciendo arte». En Berlín empecé a hacer collage. Yo ya había pintado anteriormente en Uruguay, y también hacía performance, hacía baile. Y me di cuenta de que me encantaba, pero que no era exactamente la rama donde yo quería seguir. Y dije «bueno, es cool, me gusta, pero honestamente no me siento yo al 100% haciendo esto».

La biografía de Cami Alberti se ha ido desarrollando en distntas esquinas del mundo. Empezó en Uruguay, su país natal. Siguió en Berlín, donde fue a estudiar. Y recala en Barcelona, la ciudad que la enamoró, donde vive en la actualidad. De ella destaca el clima, la presencia del mar, la montaña, la facilidad para integrarse…

Lo que tenía Barcelona también era inspiración. A toneladas. Este fue el lugar de nacimiento de Joan Miró, uno de los grandes referentes de Alberti en su trabajo. Con el artista comparte el uso de colores primarios y una abstracción minimalista. «También me inspiran Kandinsky y Torres García, ya que son los artistas con los que me crié», apunta. Es fácil apreciar esas influencias en los collages o las ilustraciones de Alberti, aunque también se intuye algo de enormemente personal en ellas. Cami tiene un sello propio, aunque no se limita a la hora de crear. Un buen ejemplo de ello son sus recientes incursiones en otras disciplinas como la performance o el diseño 3D. Su último proyecto, Movement, ha consistido en dar vida a sus pinturas y convertirlas en esculturas digitales.

Alberti mamó el arte desde pequeña. Creció viendo a su madre pintando, esculpiendo, construyendo. «Puedo decir que desde que tengo uso de razón el arte fue una constante en mi vida», señala. A pesar de moverse en este ambiente creativo, asegura haber aprendido todo de forma autodidacta, a través de la experimentación y el descubrimiento. Afirma que su mayor sueño es encontrar la manera de ser libre y feliz haciendo lo que le apasiona. Y da la impresión de que a cada obra que termina está un poquito más cerca de conseguirlo. La conversación empezó con ella, pero continuó con Leiti.

 

Clara
Y tú, Leiïti, como artista del panorama musical en la ciudad, cuéntanos un poco tus raíces y cómo empezaste.

Leïti
La verdad es que yo empecé con mi primo. Fue algo bastante gracioso porque veníamos del baile. Nosotros bailábamos cuando teníamos 15, 16 años. Teníamos una compañía de danza con la que alguna vez estuvimos en teatros, por lo tanto, cogíamos el micro y eso nos hizo familiarizarnos con el escenario.
Pasaba el tiempo y, con la broma, empezamos a encontrar estudios que nos molaban para grabar, y al final acabé haciendo música con la misma gente con la que bailaba. Y ya han pasado cinco años. Desde 2017, que empecé con la música aquí, con él. Más adelante, hace un par de años, empecé como artista en solitario. Todo ha sido como muy orgánico, muy progresivo, muy de Barna. Soy muy de Barcelona, hablo catalán con todos mis colegas y con los que hago música, así que ha sido todo muy de aquí y ha surgido todo muy orgánico.

Leïti Sène habla igual que canta, pero sin autotune. Salpica su discurso de expresiones en inglés. Arrastra las palabras como quien arrastra los pies, dando la impresión de que se desliza sobre ellas. Más que hilar un discurso, lo surfea. Este artista saltó al mainstream de la mano de Élite, la serie global de Netflix en la que interpreta a un rico y retorcido estudiante. Pero Sène llevaba años trabajándose la escena underground de Barcelona, donde ha emergido como una de las promesas del trap en español.

Asegura que la escena de esta ciudad le ha ayudado, de alguna manera, a desarrollarse como artista. «Creo que la multiculturalidad, el arte, el clima y la vibra que tiene es algo mágico», resume. Le sorprende que sin ser una ciudad enorme atraiga a artistas de todo el mundo. Y los exporte. Se siente orgulloso de pertenecer a esa nueva generación de creadores barceloneses. Y decimos creadores, de forma intencionadamente ambigua, porque lo que hace Leïti Sène no se puede adscribir a una sola categoría. «Soy bastante polivalente», reconoce. «Quizá estoy en Élite, luego estoy cantando y de pequeño, bailando. Es que me gusta el arte. No es que quisiera ser famoso, es que en el cole era lo único que se me daba bien. En el cole y en el mundo». El baile lo salvó. Del cole y del mundo.

Cuando estaba en el instituto no acababa de encontrar su sitio. Problemas con los estudios y con una diabetes que no acaba de aceptar le lastraban. Pero su pasión por el baile sirvió de vía de escape. «Hizo que me encontrara a mí mismo», explica. Y le marcó el camino. Un camino del que salen bifurcaciones hacia otras artes, con atajos y curvas, pero que tiene un rumbo fijo. «Me gustaría que mi música fuera timeless», analiza, «que no estuviera asociada a ninguna época, que pudiera trascender y se pudiera disfrutar dentro de muchos años». El proceso creativo de Leïti tiene mucho de social, de colectivo. Le gusta crear con sus colegas. Aun así, no ha variado mucho con los años. Por eso Clara decide ahondar en su forma de crear, preguntar por lo que le mueve y la manera de plasmarlo.

 

Clara

A ver si coincidís conmigo en esto: cuando recibes un poco de inspiración, cuando te das cuenta de que quieres crear cosas y no sabes cómo, al final vas probando por todas partes a ver qué es lo que a ti te acaba funcionando. Yo, con mis 26 años, 27 que voy a hacer ahora, aún estoy ahí un poco como «Ok, me gusta dibujar, me gusta pintar, me gusta coser…». O sea, al final es un poco expresar hacia fuera la evolución interior que cada uno experimenta, ¿no? ¿Cómo lo habéis vivido vosotros?

Leïti

Yo no descarto. La verdad, todo lo que me apetece lo hago. Cuando era pequeño me apetecía que flipas bailar: hip-hop. Porque bailaba hip-hop, popping, y era free style y era todo mi rollo, pero en el momento en el que me dejó de apetecer y quería cantar, pues canté. Y si de repente hay algo, como, por ejemplo, me ha pasado en la tele, alguna serie donde me han propuesto algún personaje que veo que me puedo integrar o que veo que hay algo de mi personalidad que ahí se puede reflejar, pues lo hago porque disfruto haciendo ese ejercicio artístico. Entonces yo no selecciono «soy un músico», al final soy artista porque llevo toda mi vida ganándome la vida, haciendo cosas o interpretando cosas.

Entiendo que nuestra generación, a través de toda la información que podemos llegar a tener gracias a internet, que desde pequeños ya sabemos de todo gracias a internet, creo que vuelven épocas como el Renacimiento, donde todos tocamos todas las vertientes y allá donde nos apetezca, pues vamos a poner nuestro granito de arena. 

Cami

Honestamente a mí lo que me pasa, y me ha pasado como casi siempre en mi carrera, en cualquiera de los ámbitos en los que he currado hasta ahora, es que siento que me tiene que gustar a mí. Entonces, cuando a mí no me gusta, doy por hecho que a la gente no le va a gustar. Aunque muchas veces no es así y a la gente sí le gusta. Al final yo hago lo que siento que para mí es un desafío, que a mí me apetece hacer y que a mí me gusta y me apetece y lo disfruto. Porque es que, si no, ¿qué sentido tendría mi carrera si yo no estuviese aprendiendo y teniendo que competir conmigo misma?

 

Leïti, Cami y Clara, tres creativos de una pléyade que viene pisando fuerte. Abriendo vetas a una nueva generación que entiende las cosas de otra manera, que no tiene miedo a expresarse como es. Por eso recorren nuevos caminos, transitan sendas desconocidas. Y lo hacen bien calzados, con la marca favorita de la Gen Z. Lo hacen con las nuevas Air Max Nike, Viva y Evo.

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La Gen Z adora las Nike. Por noveno año consecutivo, el estudio de la consultora estadounidense Piper Jaffray (realizada entre 9.500 encuestados con una media de edad de 15,8 años) ha destacado a Nike como la marca preferida de los adolescentes.

Es una constante que se repite a lo largo de los años, de las décadas. Sus usuarios envejecen, pero las Nike no, ¿por qué? Su última colección es un buen ejemplo. Se mantiene fiel a su espíritu, pero se expresa con una nueva voz, más joven, más dinámica, más creativa e irreverente. Las nuevas zapatillas Nike se proyectan desde una nueva perspectiva. La innovación, a través de la experimentación y el descubrimiento, es la base de estas nuevas zapatillas. Entroncan con su pasado, pero dan pasos hacia el futuro. Una nueva generación de creativos ha llegado. Y está pidiendo paso.

Hemos reunido a tres creativos de la Gen Z, tres comunicadores para que hablaran de sus inquietudes, de sus gustos y de su ciudad: Barcelona. Clara Fanlo hace las veces de entrevistadora y frente a ella tiene a Leïti Sène, que compagina la fama por su papel en la serie Élite con su auténtica pasión: el trap y el baile. Por otro lado está la artista multidisciplinar Cami Alberti, uruguaya de nacimiento, viajera de vocación y una de las creativas más de moda en la Ciudad Condal. Sus collages la acercan a artistas como Joan Miró, pero el uso de la tecnología y el 3D le dan a su obra una nueva dimensión. De forma literal y metafórica. Así arranca la charla entre estos tres creativos.

 

Clara
Soy Clara Fanlo; soy de aquí, de Barcelona, y empecé mi carrera como artista estudiando diseño de moda. Pero, con los años, me he ido especializando y podría decir que, al final, creo conceptos, de modo que me definiría como concept-designer. Me gusta crearlos y sobre todo, comunicarlos. A partir de aquí, me gustaría hablar con vosotros sobre vuestro proceso creativo y todo lo que os ha hecho ser artistas.

Cami
Yo empecé con siete años a hacer danza. Después, a los 13 o 14 años, mis padres me mandaron a un colegio de arte que tenía todas las materias y asignaturas normales» y además tenía asignaturas artísticas. Después empecé a estudiar teatro; hice cuatro años y me recibí de actriz. Yo soy actriz, en verdad. Es la única carrera que empecé y terminé en mi vida. Y después, empecé a estudiar psicología, pero no me gustó. Dije «vale, no es lo mío. Tengo que seguir haciendo arte». En Berlín empecé a hacer collage. Yo ya había pintado anteriormente en Uruguay, y también hacía performance, hacía baile. Y me di cuenta de que me encantaba, pero que no era exactamente la rama donde yo quería seguir. Y dije «bueno, es cool, me gusta, pero honestamente no me siento yo al 100% haciendo esto».

La biografía de Cami Alberti se ha ido desarrollando en distntas esquinas del mundo. Empezó en Uruguay, su país natal. Siguió en Berlín, donde fue a estudiar. Y recala en Barcelona, la ciudad que la enamoró, donde vive en la actualidad. De ella destaca el clima, la presencia del mar, la montaña, la facilidad para integrarse…

Lo que tenía Barcelona también era inspiración. A toneladas. Este fue el lugar de nacimiento de Joan Miró, uno de los grandes referentes de Alberti en su trabajo. Con el artista comparte el uso de colores primarios y una abstracción minimalista. «También me inspiran Kandinsky y Torres García, ya que son los artistas con los que me crié», apunta. Es fácil apreciar esas influencias en los collages o las ilustraciones de Alberti, aunque también se intuye algo de enormemente personal en ellas. Cami tiene un sello propio, aunque no se limita a la hora de crear. Un buen ejemplo de ello son sus recientes incursiones en otras disciplinas como la performance o el diseño 3D. Su último proyecto, Movement, ha consistido en dar vida a sus pinturas y convertirlas en esculturas digitales.

Alberti mamó el arte desde pequeña. Creció viendo a su madre pintando, esculpiendo, construyendo. «Puedo decir que desde que tengo uso de razón el arte fue una constante en mi vida», señala. A pesar de moverse en este ambiente creativo, asegura haber aprendido todo de forma autodidacta, a través de la experimentación y el descubrimiento. Afirma que su mayor sueño es encontrar la manera de ser libre y feliz haciendo lo que le apasiona. Y da la impresión de que a cada obra que termina está un poquito más cerca de conseguirlo. La conversación empezó con ella, pero continuó con Leiti.

 

Clara
Y tú, Leiïti, como artista del panorama musical en la ciudad, cuéntanos un poco tus raíces y cómo empezaste.

Leïti
La verdad es que yo empecé con mi primo. Fue algo bastante gracioso porque veníamos del baile. Nosotros bailábamos cuando teníamos 15, 16 años. Teníamos una compañía de danza con la que alguna vez estuvimos en teatros, por lo tanto, cogíamos el micro y eso nos hizo familiarizarnos con el escenario.
Pasaba el tiempo y, con la broma, empezamos a encontrar estudios que nos molaban para grabar, y al final acabé haciendo música con la misma gente con la que bailaba. Y ya han pasado cinco años. Desde 2017, que empecé con la música aquí, con él. Más adelante, hace un par de años, empecé como artista en solitario. Todo ha sido como muy orgánico, muy progresivo, muy de Barna. Soy muy de Barcelona, hablo catalán con todos mis colegas y con los que hago música, así que ha sido todo muy de aquí y ha surgido todo muy orgánico.

Leïti Sène habla igual que canta, pero sin autotune. Salpica su discurso de expresiones en inglés. Arrastra las palabras como quien arrastra los pies, dando la impresión de que se desliza sobre ellas. Más que hilar un discurso, lo surfea. Este artista saltó al mainstream de la mano de Élite, la serie global de Netflix en la que interpreta a un rico y retorcido estudiante. Pero Sène llevaba años trabajándose la escena underground de Barcelona, donde ha emergido como una de las promesas del trap en español.

Asegura que la escena de esta ciudad le ha ayudado, de alguna manera, a desarrollarse como artista. «Creo que la multiculturalidad, el arte, el clima y la vibra que tiene es algo mágico», resume. Le sorprende que sin ser una ciudad enorme atraiga a artistas de todo el mundo. Y los exporte. Se siente orgulloso de pertenecer a esa nueva generación de creadores barceloneses. Y decimos creadores, de forma intencionadamente ambigua, porque lo que hace Leïti Sène no se puede adscribir a una sola categoría. «Soy bastante polivalente», reconoce. «Quizá estoy en Élite, luego estoy cantando y de pequeño, bailando. Es que me gusta el arte. No es que quisiera ser famoso, es que en el cole era lo único que se me daba bien. En el cole y en el mundo». El baile lo salvó. Del cole y del mundo.

Cuando estaba en el instituto no acababa de encontrar su sitio. Problemas con los estudios y con una diabetes que no acaba de aceptar le lastraban. Pero su pasión por el baile sirvió de vía de escape. «Hizo que me encontrara a mí mismo», explica. Y le marcó el camino. Un camino del que salen bifurcaciones hacia otras artes, con atajos y curvas, pero que tiene un rumbo fijo. «Me gustaría que mi música fuera timeless», analiza, «que no estuviera asociada a ninguna época, que pudiera trascender y se pudiera disfrutar dentro de muchos años». El proceso creativo de Leïti tiene mucho de social, de colectivo. Le gusta crear con sus colegas. Aun así, no ha variado mucho con los años. Por eso Clara decide ahondar en su forma de crear, preguntar por lo que le mueve y la manera de plasmarlo.

 

Clara

A ver si coincidís conmigo en esto: cuando recibes un poco de inspiración, cuando te das cuenta de que quieres crear cosas y no sabes cómo, al final vas probando por todas partes a ver qué es lo que a ti te acaba funcionando. Yo, con mis 26 años, 27 que voy a hacer ahora, aún estoy ahí un poco como «Ok, me gusta dibujar, me gusta pintar, me gusta coser…». O sea, al final es un poco expresar hacia fuera la evolución interior que cada uno experimenta, ¿no? ¿Cómo lo habéis vivido vosotros?

Leïti

Yo no descarto. La verdad, todo lo que me apetece lo hago. Cuando era pequeño me apetecía que flipas bailar: hip-hop. Porque bailaba hip-hop, popping, y era free style y era todo mi rollo, pero en el momento en el que me dejó de apetecer y quería cantar, pues canté. Y si de repente hay algo, como, por ejemplo, me ha pasado en la tele, alguna serie donde me han propuesto algún personaje que veo que me puedo integrar o que veo que hay algo de mi personalidad que ahí se puede reflejar, pues lo hago porque disfruto haciendo ese ejercicio artístico. Entonces yo no selecciono «soy un músico», al final soy artista porque llevo toda mi vida ganándome la vida, haciendo cosas o interpretando cosas.

Entiendo que nuestra generación, a través de toda la información que podemos llegar a tener gracias a internet, que desde pequeños ya sabemos de todo gracias a internet, creo que vuelven épocas como el Renacimiento, donde todos tocamos todas las vertientes y allá donde nos apetezca, pues vamos a poner nuestro granito de arena. 

Cami

Honestamente a mí lo que me pasa, y me ha pasado como casi siempre en mi carrera, en cualquiera de los ámbitos en los que he currado hasta ahora, es que siento que me tiene que gustar a mí. Entonces, cuando a mí no me gusta, doy por hecho que a la gente no le va a gustar. Aunque muchas veces no es así y a la gente sí le gusta. Al final yo hago lo que siento que para mí es un desafío, que a mí me apetece hacer y que a mí me gusta y me apetece y lo disfruto. Porque es que, si no, ¿qué sentido tendría mi carrera si yo no estuviese aprendiendo y teniendo que competir conmigo misma?

 

Leïti, Cami y Clara, tres creativos de una pléyade que viene pisando fuerte. Abriendo vetas a una nueva generación que entiende las cosas de otra manera, que no tiene miedo a expresarse como es. Por eso recorren nuevos caminos, transitan sendas desconocidas. Y lo hacen bien calzados, con la marca favorita de la Gen Z. Lo hacen con las nuevas Air Max Nike, Viva y Evo.

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