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11 de diciembre 2014    /   CREATIVIDAD
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Niño, búscate un trabajo de verdad

11 de diciembre 2014    /   CREATIVIDAD     por          
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Cuando uno le dice a su madre que quiere ser músico, lo primero que le dice es que deje de decir tonterías y que se busque un trabajo de verdad. Nahúm García se hizo músico y no le fue mal. Es el responsable de algunas de las primeras canciones que escuchan millones de seres humanos en el mundo: las de Pocoyó. Sin embargo, Nahúm ha abierto recientemente un nuevo camino profesional en la consultora de diseño de servicios Fjord. ¿De diseño de qué? Es posible que aunque tú no lo sepas, tu camino esté en el Service Design. Te dediques a lo que te dediques hoy.
¿Por qué deberías elegir el camino del Service Design? Bien traído porque Fjord es la empresa de la búsqueda de los porqués. Es posible que seas diseñador, con carrera, y que estés ejerciendo alguna labor relacionada con el diseño pero sientas que esa no es exactamente la manera en la que quieres ejercer tu profesión, que lo que haces carece de amplitud, trascendencia o sencillamente perspectiva.

Ilustración de Romualdo Faura
Ilustración de Romualdo Faura

El Service Design es, como reconoce Jesús Gorriti, director de la oficina de Fjord en Madrid, complicado de explicar, pero tal y como lo conciben en esta consultora internacional, es algo así como un espacio de convergencia de diferentes disciplinas que tiene el objetivo de hacer que muchos procesos cotidianos funcionen. Ojo, esa no es la definición canónica, sino la filosofía que se respira en el estudio que la empresa tiene frente al Museo Reina Sofía. Todo tiene que ver con analizar cómo funcionan las cosas, explicar por qué funcionan así, fijarse en el contexto que las rodea y, con ese conocimiento, diseñar servicios digitales pensados por y para seres humanos. El Service Design es parte importante del engranaje que hay detrás de esa web, app o la interfaz de ese cacharrito que te resulta tan útil y agradable de utilizar. Y oigan, diseccionar minuciosamente la realidad para hacer que el mundo digital gire no es nada sencillo, pero sí es muy satisfactorio.
Gorriti dice que todos los integrantes del equipo tienen algo en común. «Tienen tendencia a ser autodidactas y son personas que se interesan por entender cómo funciona y se interrelaciona todo lo mundano, lo cotidiano. Si no eres curioso y crítico, esto no es lo tuyo. No nos vale lo de «esto siempre se ha hecho así»», señala.
Madrid_puño sketch workshop copy
Puede que seas como muchas de las personas que conforman el equipo actual de Fjord: un exaprendiz de tatuador y autodidacta del diseño, una ingeniera, una museóloga, un antropólogo, una psicóloga, un periodista o un experto con título en Service Design, que los hay ( aunque no abundan, sobre todo en España). O nada de eso. Héctor Ibarra, director de Service Design de Fjord, afirma que no hay ningún perfil que deba autodescartarse de aspirar a trabajar en la industria del Service Design. Sí cuenta con que los perfiles candidatos «atesoren empatía a través de la investigación, la observación del ser humano y la extracción de información hasta donde parece que no la hay. Por ejemplo, cuando alguien miente, aunque sea involuntariamente, ¿no nos está dando también datos valiosos sobre el contexto?».
En el Service Design, las soluciones de diseño que se crean están tan documentadas, debatidas, argumentadas y justificadas de forma colaborativa en el estudio que, cuando se presentan al cliente, son capaces de defenderse solas.
Madrid_upstairs copy
Jesús Gorriti explica que a él le interesa más «descubrir por qué hacemos lo que hacemos que lo que hacemos realmente. ¿Por qué me eligen a mí para hacer un diseño? ¿Qué valor añadimos? Eso es el Service Design. No hago solo un interfaz. El interfaz es el pico del iceberg, pero lo que hay debajo es lo que le hace funcionar y la clave del asunto».
Gorriti e Ibarra explican que un buen punto de entrada a esta industria, en la que las cifras de desempleo están por debajo, muy lejos de la media de otras profesiones, es a través del diseño de producción. «Son personas capaces de sentarse a hacer 500 wireframes para resolver la parte técnica de los diseños. Es una buena manera de dominar las técnicas y las herramientas antes de dar el paso a entender cómo funcionan las cosas», cuenta el jefe de la oficina madrileña. También vale leer, viajar, ir a conferencias, conectar con otra gente que mira al mundo de otra forma, montar proyectos, equivocarse, aprender de ellos, volver a empezar. Son muchas las rutas que pueden llevar al inconformista crónico a encontrarse con el Service Design por el camino. Eso sí, el camino es largo y requiere esfuerzo y una voluntad de aprendizaje continuo.
Internship day 2
A cambio, lo que el profesional, tú, obtienes es un oficio que se encuentra a la cabeza en cuanto a innovación se refiere y un día a día en el que la conversación es la clave del desarrollo de los proyectos. «La oficina es un espacio abierto y diáfano porque el 80% de nuestro trabajo es conversación. Aunque diseñamos servicios que buscan una conexión emocional con los usuarios, en su proceso de creación no buscamos emociones, sino racionalidad. Nos nos reunimos para hablar porque eso se hace todo el tiempo, incluso con gente que no está en tu proyecto», cuenta Ibarra.
Ah, y si todo esto no te parece suficiente para seguir el camino del Service Design, que sepas que hay una XBOX One en la oficina.
Post-its 2 copy

Cuando uno le dice a su madre que quiere ser músico, lo primero que le dice es que deje de decir tonterías y que se busque un trabajo de verdad. Nahúm García se hizo músico y no le fue mal. Es el responsable de algunas de las primeras canciones que escuchan millones de seres humanos en el mundo: las de Pocoyó. Sin embargo, Nahúm ha abierto recientemente un nuevo camino profesional en la consultora de diseño de servicios Fjord. ¿De diseño de qué? Es posible que aunque tú no lo sepas, tu camino esté en el Service Design. Te dediques a lo que te dediques hoy.
¿Por qué deberías elegir el camino del Service Design? Bien traído porque Fjord es la empresa de la búsqueda de los porqués. Es posible que seas diseñador, con carrera, y que estés ejerciendo alguna labor relacionada con el diseño pero sientas que esa no es exactamente la manera en la que quieres ejercer tu profesión, que lo que haces carece de amplitud, trascendencia o sencillamente perspectiva.

Ilustración de Romualdo Faura
Ilustración de Romualdo Faura

El Service Design es, como reconoce Jesús Gorriti, director de la oficina de Fjord en Madrid, complicado de explicar, pero tal y como lo conciben en esta consultora internacional, es algo así como un espacio de convergencia de diferentes disciplinas que tiene el objetivo de hacer que muchos procesos cotidianos funcionen. Ojo, esa no es la definición canónica, sino la filosofía que se respira en el estudio que la empresa tiene frente al Museo Reina Sofía. Todo tiene que ver con analizar cómo funcionan las cosas, explicar por qué funcionan así, fijarse en el contexto que las rodea y, con ese conocimiento, diseñar servicios digitales pensados por y para seres humanos. El Service Design es parte importante del engranaje que hay detrás de esa web, app o la interfaz de ese cacharrito que te resulta tan útil y agradable de utilizar. Y oigan, diseccionar minuciosamente la realidad para hacer que el mundo digital gire no es nada sencillo, pero sí es muy satisfactorio.
Gorriti dice que todos los integrantes del equipo tienen algo en común. «Tienen tendencia a ser autodidactas y son personas que se interesan por entender cómo funciona y se interrelaciona todo lo mundano, lo cotidiano. Si no eres curioso y crítico, esto no es lo tuyo. No nos vale lo de «esto siempre se ha hecho así»», señala.
Madrid_puño sketch workshop copy
Puede que seas como muchas de las personas que conforman el equipo actual de Fjord: un exaprendiz de tatuador y autodidacta del diseño, una ingeniera, una museóloga, un antropólogo, una psicóloga, un periodista o un experto con título en Service Design, que los hay ( aunque no abundan, sobre todo en España). O nada de eso. Héctor Ibarra, director de Service Design de Fjord, afirma que no hay ningún perfil que deba autodescartarse de aspirar a trabajar en la industria del Service Design. Sí cuenta con que los perfiles candidatos «atesoren empatía a través de la investigación, la observación del ser humano y la extracción de información hasta donde parece que no la hay. Por ejemplo, cuando alguien miente, aunque sea involuntariamente, ¿no nos está dando también datos valiosos sobre el contexto?».
En el Service Design, las soluciones de diseño que se crean están tan documentadas, debatidas, argumentadas y justificadas de forma colaborativa en el estudio que, cuando se presentan al cliente, son capaces de defenderse solas.
Madrid_upstairs copy
Jesús Gorriti explica que a él le interesa más «descubrir por qué hacemos lo que hacemos que lo que hacemos realmente. ¿Por qué me eligen a mí para hacer un diseño? ¿Qué valor añadimos? Eso es el Service Design. No hago solo un interfaz. El interfaz es el pico del iceberg, pero lo que hay debajo es lo que le hace funcionar y la clave del asunto».
Gorriti e Ibarra explican que un buen punto de entrada a esta industria, en la que las cifras de desempleo están por debajo, muy lejos de la media de otras profesiones, es a través del diseño de producción. «Son personas capaces de sentarse a hacer 500 wireframes para resolver la parte técnica de los diseños. Es una buena manera de dominar las técnicas y las herramientas antes de dar el paso a entender cómo funcionan las cosas», cuenta el jefe de la oficina madrileña. También vale leer, viajar, ir a conferencias, conectar con otra gente que mira al mundo de otra forma, montar proyectos, equivocarse, aprender de ellos, volver a empezar. Son muchas las rutas que pueden llevar al inconformista crónico a encontrarse con el Service Design por el camino. Eso sí, el camino es largo y requiere esfuerzo y una voluntad de aprendizaje continuo.
Internship day 2
A cambio, lo que el profesional, tú, obtienes es un oficio que se encuentra a la cabeza en cuanto a innovación se refiere y un día a día en el que la conversación es la clave del desarrollo de los proyectos. «La oficina es un espacio abierto y diáfano porque el 80% de nuestro trabajo es conversación. Aunque diseñamos servicios que buscan una conexión emocional con los usuarios, en su proceso de creación no buscamos emociones, sino racionalidad. Nos nos reunimos para hablar porque eso se hace todo el tiempo, incluso con gente que no está en tu proyecto», cuenta Ibarra.
Ah, y si todo esto no te parece suficiente para seguir el camino del Service Design, que sepas que hay una XBOX One en la oficina.
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