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3 de diciembre 2015    /   BUSINESS
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No crean que perforarse el prepucio clitoriano es lo mismo que las orejas

3 de diciembre 2015    /   BUSINESS     por          
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En los piercings para mujeres, aunque parezca evidente, conviene adelantar algo antes de lanzarnos en plancha a por una perforación de nuestros genitales. Una infección por un piercing que se complica puede terminar en problemas graves de salud y hasta derivar en infertilidad, así que escuchemos antes de nada a los expertos quienes, de acuerdo a nuestra anatomía, serán los que tengan la primera palabra de hasta dónde podemos llegar y con qué.
Si alguien cree que esto de perforar el sexo femenino es nuevo, que se le quite ya de la cabeza. En la Edad Media ya se perforaban los labios mayores de muchas mujeres a las que se les ponía un candado para evitar que tuvieran relaciones sexuales durante las largas ausencias de sus maridos, casi siempre intentando reconquistar las tierras para la fe católica. El machismo no es tampoco un invento nuevo, está claro.

 Las perforaciones de los labios menores son más indoloras que las de los labios mayores debido a la cantidad de tejido que se agujerea y en ambos casos se trata más una cuestión decorativa que placentera


La anatomía de cada una es primordial. Cada mujer es diferente y no, no es una exageración, hay quien tiene los labios mayores extendidos, quien los tiene retraídos, a veces se ven fácilmente los labios menores, otras se quedan escondiditos bajo los mayores, hay clítoris que apenas enseñan su glande (capuchón) y otros que yerguen pletóricos. Depende de cómo seamos, tendremos más o menos espacio para hacernos las perforaciones con las que lucir joyas en los genitales. No todas las mujeres pueden enjoyar sus partes íntimas a su libre albedrío. Una vez más, será el profesional el que mejor nos aconseje.
Demos un repaso a los más frecuentes para entender mejor las muchas posibilidades que tiene el perforado de genitales femeninos adelantando un dato: las perforaciones de los labios menores son más indoloras que las de los labios mayores debido a la cantidad de tejido que se agujerea y en ambos casos se trata más una cuestión decorativa que placentera, si bien está demostrado que encontrarlos en tu camino cuando se practica sexo oral, hace casi imposible contener las ganas de jugar con ellos, lamerlos y besarlos, lo que al final termina reportando mucho placer a las que lo lucen.
 

1.- PIERCING CHRISTINA

Se perfora el pliegue superior de los labios mayores, justo la arruga donde se juntan para salir por la parte más baja del Monte de Venus. También se llama piercing Monte de Venus por su localización y le debe su nombre a la primera valiente que se lo hizo, si bien poco ha trascendido su persona, pero sí permitió que diera nombre a esta perforación.
Es el más común de todos. Por su ubicación puede resultar molesto porque está continuamente en contacto con la ropa interior y si la portadora decide rasurarse por completo el pubis, es importante que primero se lo quite y limpie bien el orificio. También es uno de los que más rechazo e infecciones provoca.
Su cicatrización puede durar a partir de dos meses, pero si se complica lo más mínimo, el periodo de sanación puede alcanzar hasta el año y medio.

No todas las mujeres pueden enjoyar sus partes íntimas a su libre albedrío. Una vez más, será el profesional el que mejor nos aconseje


 

2.- PIERCING PRINCESA ALBERTINA

Si existe el piercing Príncipe Alberto, era de recibo que existiera una princesa para ellas. Como en el caso de la perforación en los genitales masculinos, la perforación entra en la uretra pero se luce en la parte externa de la vagina.
Tiene fama de ser uno de los más estimulantes porque genera sensaciones en la uretra femenina. Sin embargo, es de los menos recomendados por el alto porcentaje de infecciones que tiene. Para ponerse un piercing hay que tener mucho valor, pero en este caso además está confirmado que el Albertina es el piercing menos extendido porque muchas mujeres no soportan la sensación de llevarlo enganchado en la uretra.
Curiosamente es uno de los que antes cicatriza: entre 4 y 6 semanas.
3.- PIERCING TRIÁNGULO
Es el piercing horizontal que se realiza por debajo del clítoris, justo la zona que recibe el estímulo en las penetraciones.
 

Foto:  Nordela
Foto: Nordela

4.- PIERCING EN EL CAPUCHÓN CLITORIANO o DE HOOD

Por mucho que insistan en creer que todos los piercing en el clítoris han perforado de verdad el único órgano de la mujer con 8.000 terminaciones nerviosas, puede que estén equivocados. Solo las mujeres que tienen un clítoris superior a los 18 mm pueden perforárselo y el porcentaje de valientes que han perdido la sensibilidad es tan alto que la mayoría de profesionales recomienda conformarse con perforar solo el capuchón.
La mayoría de piercing que parecen estar en el clítoris están en el capuchón clitoriano, o lo que es lo mismo, el punto donde se unen los labios menores. Ese recoveco que recubre el clítoris. La perforación se hace en sentido vertical casi siempre, de forma que la joya apoya directamente en el clítoris, lo que lo mantiene erecto la mayor parte del tiempo. Por esta razón hay mujeres que optan por llevarlo cuando saben que van a tener sexo.
Se llama piercing NEFERTITI cuando se elige tenerlo horizontalmente. Estaría bien saber si fue también la reina egipcia la primera en lucirlo en su sexo.
Se curan rápidamente y aunque asuste solo pensarlo, la perforación del capuchón o prepucio clitoriano no duele mucho más que las perforaciones en los lóbulos de las orejas. Tiene fama de ser uno de los más placenteros para la mujer, aunque todas las que quieran adornar el suyo tienen que pasar la prueba Q-tip, que consiste en introducirse un bastoncillo lubricado entre el clítoris y el capuchón. Solo si no resulta incómodo es factible colocarlo. Cicatriza en un tiempo estimado entre los 3 y los 6 meses.
 
Fourchette_foto
5.- FOURCHETTE
Llamamos fourchette, o frenulumlabiorum si nos ponemos exactos, al frenillo que sostiene los labios menores. La mayoría de las mujeres no tiene el pliegue de tejido apropiado en la parte posterior de la vagina donde se ubica. ¿No saben dónde? Bien, a cuatro patas y mostrando su sexo por detrás arqueando la espalda, repasen con el dedo desde la vagina hasta la unión con los labios menores. Ahí es donde hay que tener  una especie de aleta que permita su colocación.
La piel es extremadamente delgada y sobre todo muy elástica en el caso de que exista. Su cicatrización suele lograrse pasadas las 6 semanas, pero roza bastante con la ropa (odiarás a muerte las costuras de tus vaqueros) y no todas las mujeres lo encuentran placentero para las relaciones sexuales.
Si a pesar de todo esto decides lucirlo, conviene que también sepas que esa piel es tan elástica que, una vez cicatrizado con una primera joya, podrás agrandar el grosor del piercing igual que en muchas orejas lucen perforaciones con calibres increíbles.

No crean que perforarse el prepucio clitoriano es lo mismo que las orejas por mucho que no duela mucho más

6.- GUICHE

Una de las mayores rarezas en piercing y menos comunes también como el anterior porque se sitúa en el perineo, normalmente de pierna a pierna; si se realiza de delante hacia atrás hablaríamos de un piercing vaginal-anal.
 
Por cierto, no existen dos sexos femeninos iguales, se pongan como se pongan. Así que esta guía es simplemente un muestreo de los posibles piercing en genitales femeninos. El tamaño de cada uno de sus componentes (labios, clítoris y perineo incluidos) permitirá o no su perforación. No crean que perforarse el prepucio clitoriano es lo mismo que las orejas por mucho que no duela mucho más. Es obligatorio encontrar al verdadero profesional en perforaciones y anatomía femenina para evitar más de un disgusto que en ocasiones ha derivado en sangrías innecesarias por empeñarse en lucir una joya en un espacio en el que literalmente, puede que no haya ni un milímetro de tejido proclive a ser agujereado.
Y, como en el caso de las perforaciones en genitales masculinos, los piercing en la vulva exigen cuidados extremos, higiene casi de hospital y cuidados intensivos durante todo el proceso de cicatrización. Una vez más: piénsenlo de verdad antes de lanzarse a agujereárselo.
 
 
 
 

En los piercings para mujeres, aunque parezca evidente, conviene adelantar algo antes de lanzarnos en plancha a por una perforación de nuestros genitales. Una infección por un piercing que se complica puede terminar en problemas graves de salud y hasta derivar en infertilidad, así que escuchemos antes de nada a los expertos quienes, de acuerdo a nuestra anatomía, serán los que tengan la primera palabra de hasta dónde podemos llegar y con qué.
Si alguien cree que esto de perforar el sexo femenino es nuevo, que se le quite ya de la cabeza. En la Edad Media ya se perforaban los labios mayores de muchas mujeres a las que se les ponía un candado para evitar que tuvieran relaciones sexuales durante las largas ausencias de sus maridos, casi siempre intentando reconquistar las tierras para la fe católica. El machismo no es tampoco un invento nuevo, está claro.

 Las perforaciones de los labios menores son más indoloras que las de los labios mayores debido a la cantidad de tejido que se agujerea y en ambos casos se trata más una cuestión decorativa que placentera


La anatomía de cada una es primordial. Cada mujer es diferente y no, no es una exageración, hay quien tiene los labios mayores extendidos, quien los tiene retraídos, a veces se ven fácilmente los labios menores, otras se quedan escondiditos bajo los mayores, hay clítoris que apenas enseñan su glande (capuchón) y otros que yerguen pletóricos. Depende de cómo seamos, tendremos más o menos espacio para hacernos las perforaciones con las que lucir joyas en los genitales. No todas las mujeres pueden enjoyar sus partes íntimas a su libre albedrío. Una vez más, será el profesional el que mejor nos aconseje.
Demos un repaso a los más frecuentes para entender mejor las muchas posibilidades que tiene el perforado de genitales femeninos adelantando un dato: las perforaciones de los labios menores son más indoloras que las de los labios mayores debido a la cantidad de tejido que se agujerea y en ambos casos se trata más una cuestión decorativa que placentera, si bien está demostrado que encontrarlos en tu camino cuando se practica sexo oral, hace casi imposible contener las ganas de jugar con ellos, lamerlos y besarlos, lo que al final termina reportando mucho placer a las que lo lucen.
 

1.- PIERCING CHRISTINA

Se perfora el pliegue superior de los labios mayores, justo la arruga donde se juntan para salir por la parte más baja del Monte de Venus. También se llama piercing Monte de Venus por su localización y le debe su nombre a la primera valiente que se lo hizo, si bien poco ha trascendido su persona, pero sí permitió que diera nombre a esta perforación.
Es el más común de todos. Por su ubicación puede resultar molesto porque está continuamente en contacto con la ropa interior y si la portadora decide rasurarse por completo el pubis, es importante que primero se lo quite y limpie bien el orificio. También es uno de los que más rechazo e infecciones provoca.
Su cicatrización puede durar a partir de dos meses, pero si se complica lo más mínimo, el periodo de sanación puede alcanzar hasta el año y medio.

No todas las mujeres pueden enjoyar sus partes íntimas a su libre albedrío. Una vez más, será el profesional el que mejor nos aconseje


 

2.- PIERCING PRINCESA ALBERTINA

Si existe el piercing Príncipe Alberto, era de recibo que existiera una princesa para ellas. Como en el caso de la perforación en los genitales masculinos, la perforación entra en la uretra pero se luce en la parte externa de la vagina.
Tiene fama de ser uno de los más estimulantes porque genera sensaciones en la uretra femenina. Sin embargo, es de los menos recomendados por el alto porcentaje de infecciones que tiene. Para ponerse un piercing hay que tener mucho valor, pero en este caso además está confirmado que el Albertina es el piercing menos extendido porque muchas mujeres no soportan la sensación de llevarlo enganchado en la uretra.
Curiosamente es uno de los que antes cicatriza: entre 4 y 6 semanas.
3.- PIERCING TRIÁNGULO
Es el piercing horizontal que se realiza por debajo del clítoris, justo la zona que recibe el estímulo en las penetraciones.
 

Foto:  Nordela
Foto: Nordela

4.- PIERCING EN EL CAPUCHÓN CLITORIANO o DE HOOD

Por mucho que insistan en creer que todos los piercing en el clítoris han perforado de verdad el único órgano de la mujer con 8.000 terminaciones nerviosas, puede que estén equivocados. Solo las mujeres que tienen un clítoris superior a los 18 mm pueden perforárselo y el porcentaje de valientes que han perdido la sensibilidad es tan alto que la mayoría de profesionales recomienda conformarse con perforar solo el capuchón.
La mayoría de piercing que parecen estar en el clítoris están en el capuchón clitoriano, o lo que es lo mismo, el punto donde se unen los labios menores. Ese recoveco que recubre el clítoris. La perforación se hace en sentido vertical casi siempre, de forma que la joya apoya directamente en el clítoris, lo que lo mantiene erecto la mayor parte del tiempo. Por esta razón hay mujeres que optan por llevarlo cuando saben que van a tener sexo.
Se llama piercing NEFERTITI cuando se elige tenerlo horizontalmente. Estaría bien saber si fue también la reina egipcia la primera en lucirlo en su sexo.
Se curan rápidamente y aunque asuste solo pensarlo, la perforación del capuchón o prepucio clitoriano no duele mucho más que las perforaciones en los lóbulos de las orejas. Tiene fama de ser uno de los más placenteros para la mujer, aunque todas las que quieran adornar el suyo tienen que pasar la prueba Q-tip, que consiste en introducirse un bastoncillo lubricado entre el clítoris y el capuchón. Solo si no resulta incómodo es factible colocarlo. Cicatriza en un tiempo estimado entre los 3 y los 6 meses.
 
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5.- FOURCHETTE
Llamamos fourchette, o frenulumlabiorum si nos ponemos exactos, al frenillo que sostiene los labios menores. La mayoría de las mujeres no tiene el pliegue de tejido apropiado en la parte posterior de la vagina donde se ubica. ¿No saben dónde? Bien, a cuatro patas y mostrando su sexo por detrás arqueando la espalda, repasen con el dedo desde la vagina hasta la unión con los labios menores. Ahí es donde hay que tener  una especie de aleta que permita su colocación.
La piel es extremadamente delgada y sobre todo muy elástica en el caso de que exista. Su cicatrización suele lograrse pasadas las 6 semanas, pero roza bastante con la ropa (odiarás a muerte las costuras de tus vaqueros) y no todas las mujeres lo encuentran placentero para las relaciones sexuales.
Si a pesar de todo esto decides lucirlo, conviene que también sepas que esa piel es tan elástica que, una vez cicatrizado con una primera joya, podrás agrandar el grosor del piercing igual que en muchas orejas lucen perforaciones con calibres increíbles.

No crean que perforarse el prepucio clitoriano es lo mismo que las orejas por mucho que no duela mucho más

6.- GUICHE

Una de las mayores rarezas en piercing y menos comunes también como el anterior porque se sitúa en el perineo, normalmente de pierna a pierna; si se realiza de delante hacia atrás hablaríamos de un piercing vaginal-anal.
 
Por cierto, no existen dos sexos femeninos iguales, se pongan como se pongan. Así que esta guía es simplemente un muestreo de los posibles piercing en genitales femeninos. El tamaño de cada uno de sus componentes (labios, clítoris y perineo incluidos) permitirá o no su perforación. No crean que perforarse el prepucio clitoriano es lo mismo que las orejas por mucho que no duela mucho más. Es obligatorio encontrar al verdadero profesional en perforaciones y anatomía femenina para evitar más de un disgusto que en ocasiones ha derivado en sangrías innecesarias por empeñarse en lucir una joya en un espacio en el que literalmente, puede que no haya ni un milímetro de tejido proclive a ser agujereado.
Y, como en el caso de las perforaciones en genitales masculinos, los piercing en la vulva exigen cuidados extremos, higiene casi de hospital y cuidados intensivos durante todo el proceso de cicatrización. Una vez más: piénsenlo de verdad antes de lanzarse a agujereárselo.
 
 
 
 

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