1 de diciembre 2009    /   DIGITAL
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No más lágrimas: los modelos de negocio nacen, prosperan y mueren

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El viernes asistí a las conferencias Música y Futuro, organizadas por la AIE. La primera impresión fue de estupor y consternación.

En una de las mesas redondas, Muriel Marland-Militello, diputada de la Asamblea Nacional Francesa, dedicó más de 20 minutos a explicar sus ambiciosos planes para acabar con la ‘piratería’. «Tenemos que proteger a los artistas. Su forma de vida está amenazada». Entre sus propuestas: desconectar el ADSL de los usuarios que bajan material ‘ilegal’. Entre sus medidas estrella: 10 horas al año dedicadas a enseñar/adoctrinar sobre los males de la piratería/compartir a los niños.

Fue como estar en el día de la marmota a finales de los 90. La época en la que Napster abrió una caja de pandora que acabaría con la industria de la música tradicional. «Son unos ladrones», «hay que pararlos»… se podía oír en los pasillos de las grandes discográficas.

«Hay que proteger a los artistas desfavorecidos», declaró Militello con vehemencia. ¿Hablo en algún momento del consumidor? Ni una palabra.

Parece que Marland-Militello y sus compañeros de mesa se han quedado en el 73 con Bowie y T-Rex. Tampoco han leído mucha prensa recientemente. Un informe detallado de The Times prevé que los ingresos por música en vivo superarán las ventas de discos. El efecto de esto es que los artistas están ganando más dinero que nunca. Parece que los músicos no necesitan el paternalismo de la política y sus compañeros de partido.

Más argumentos: La proliferación de servicios en streaming como Spotify ha reducido radicalmente las descargas ‘ilegales’ en un tercio, según un estudio de The Leading Question, de julio en Reino Unido, y esto es solo el comienzo. Entre los adolescentes la cifra es más alta. Militello está en el pleistoceno. Quiere luchar contra las descargas ilegales pero los jóvenes cada vez descargan menos.

Volvemos a la mesa redonda. ¿La respuesta del público asistente a las palabras de la política francesa?

«Los culpables son las empresas telefónicas» y otras perlas como ésta. Por si no fuera suficiente que en España se pague por adelantado un canon que nos acusa de cometer un crimen antes de haberlo cometido. Yo, yo, pobrecito yo. A juzgar por la experiencia de mi compañero David García en Ficod, no es algo fuera de lo común encontrar este tipo de actitudes todavía.

Volvamos atrás, a la ‘época dorada’ de la industria. ¿Acaso los viejos tiempos eran mejores?

Sencillamente no. El antiguo sistema era una mafia en toda regla. Entonces el dinero se repartía de la siguiente manera. Un 90% de las ventas se lo llevaba la discográfica y un 10% el artista. La música en vivo ha invertido completamente las cosas. El artista gana un 90% y el promotor un 10% más o menos.

En España, grupos de nicho como Delorean o Russian Red se ganan la vida íntegramente de la música. Cobran más de 10.000 euros por concierto. Esto sería impensable en la era del control y la escasez, pero no en la era de la abundancia.

Volvamos otra vez a la mesa redonda. Con Militello de camino al aeropuerto, la sensatez vuelve a la habitación. Brian Message, un tipo apacible y elocuente, cuenta su experiencia. Es manager de Radiohead y socio de una empresa que se encarga del management de más de 20 bandas.

Su modelo de negocio funciona. El y su equipo son profesionales del management que orientan e invierten como socios capitalistas en las carreras de los artistas. Algunos están con discográficas, otros no. Fue uno de los impulsores de la famosa campaña de lanzamiento de Radiohead para In Rainbows. Para Message, «la flexibilidad es la clave. No hay más reglas». «Los grupos tienen que convertirse en emprendedores». «La música no es sólo un producto físico. Es mucho más que eso». Los músicos son sus clientes y partners.

Los modelos de negocio nacen y llega un día en el que ya no son viables y mueren como la vida misma. Está pasando en la publicidad, está pasando en los medios de comunicación y pasará en todas las industrias. La diferencia es que ahora es mucho más rápido y feroz.

Message no perdió el tiempo en mirar atrás. Radiohead tampoco. Han visto la luz. Así les ha ido y así les ira.

Update

Esta mañana nos encontramos con este titualar en elpais.com:

El Gobierno permite que se corten servicios de Internet por la ‘piratería’

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El viernes asistí a las conferencias Música y Futuro, organizadas por la AIE. La primera impresión fue de estupor y consternación.

En una de las mesas redondas, Muriel Marland-Militello, diputada de la Asamblea Nacional Francesa, dedicó más de 20 minutos a explicar sus ambiciosos planes para acabar con la ‘piratería’. «Tenemos que proteger a los artistas. Su forma de vida está amenazada». Entre sus propuestas: desconectar el ADSL de los usuarios que bajan material ‘ilegal’. Entre sus medidas estrella: 10 horas al año dedicadas a enseñar/adoctrinar sobre los males de la piratería/compartir a los niños.

Fue como estar en el día de la marmota a finales de los 90. La época en la que Napster abrió una caja de pandora que acabaría con la industria de la música tradicional. «Son unos ladrones», «hay que pararlos»… se podía oír en los pasillos de las grandes discográficas.

«Hay que proteger a los artistas desfavorecidos», declaró Militello con vehemencia. ¿Hablo en algún momento del consumidor? Ni una palabra.

Parece que Marland-Militello y sus compañeros de mesa se han quedado en el 73 con Bowie y T-Rex. Tampoco han leído mucha prensa recientemente. Un informe detallado de The Times prevé que los ingresos por música en vivo superarán las ventas de discos. El efecto de esto es que los artistas están ganando más dinero que nunca. Parece que los músicos no necesitan el paternalismo de la política y sus compañeros de partido.

Más argumentos: La proliferación de servicios en streaming como Spotify ha reducido radicalmente las descargas ‘ilegales’ en un tercio, según un estudio de The Leading Question, de julio en Reino Unido, y esto es solo el comienzo. Entre los adolescentes la cifra es más alta. Militello está en el pleistoceno. Quiere luchar contra las descargas ilegales pero los jóvenes cada vez descargan menos.

Volvemos a la mesa redonda. ¿La respuesta del público asistente a las palabras de la política francesa?

«Los culpables son las empresas telefónicas» y otras perlas como ésta. Por si no fuera suficiente que en España se pague por adelantado un canon que nos acusa de cometer un crimen antes de haberlo cometido. Yo, yo, pobrecito yo. A juzgar por la experiencia de mi compañero David García en Ficod, no es algo fuera de lo común encontrar este tipo de actitudes todavía.

Volvamos atrás, a la ‘época dorada’ de la industria. ¿Acaso los viejos tiempos eran mejores?

Sencillamente no. El antiguo sistema era una mafia en toda regla. Entonces el dinero se repartía de la siguiente manera. Un 90% de las ventas se lo llevaba la discográfica y un 10% el artista. La música en vivo ha invertido completamente las cosas. El artista gana un 90% y el promotor un 10% más o menos.

En España, grupos de nicho como Delorean o Russian Red se ganan la vida íntegramente de la música. Cobran más de 10.000 euros por concierto. Esto sería impensable en la era del control y la escasez, pero no en la era de la abundancia.

Volvamos otra vez a la mesa redonda. Con Militello de camino al aeropuerto, la sensatez vuelve a la habitación. Brian Message, un tipo apacible y elocuente, cuenta su experiencia. Es manager de Radiohead y socio de una empresa que se encarga del management de más de 20 bandas.

Su modelo de negocio funciona. El y su equipo son profesionales del management que orientan e invierten como socios capitalistas en las carreras de los artistas. Algunos están con discográficas, otros no. Fue uno de los impulsores de la famosa campaña de lanzamiento de Radiohead para In Rainbows. Para Message, «la flexibilidad es la clave. No hay más reglas». «Los grupos tienen que convertirse en emprendedores». «La música no es sólo un producto físico. Es mucho más que eso». Los músicos son sus clientes y partners.

Los modelos de negocio nacen y llega un día en el que ya no son viables y mueren como la vida misma. Está pasando en la publicidad, está pasando en los medios de comunicación y pasará en todas las industrias. La diferencia es que ahora es mucho más rápido y feroz.

Message no perdió el tiempo en mirar atrás. Radiohead tampoco. Han visto la luz. Así les ha ido y así les ira.

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Opiniones 13
  • A mi juicio, la industria está excesivamente preocupada en mostrar su crispación, y poco atenta a lo que realmente le «grita» el contexto.

    Por otra parte, decir que ahora los músicos ganan dinero con los conciertos, es no mirar toda la realidad de los músicos, sino una parte muy limitada.

    Una banda (que no sean los 4 de siempre o el grupo de moda, ya sea de nicho o mainstream) no gana dinero en los conciertos, TIENE QUE PAGAR para tocar, por alquiler de sala, técnico, portero… Los grupos que no son los de «moda», como digo, se costean todo, por no hablar de desplazamientos, parking… Esa es la realidad que afrontan los grupos, el 99,9%.

    Saludos.

    • Nadie dijo que esto era fácil. Todavía te lo tienes que currar mucho para llegar a vivir de la música pero eso será así siempre. Es verdad que en Madrid es absurdo que muchos grupos tienen que pagar por tocar cuando en otros países se hace al revés. Pero la realidad es que si te lo curras y haces buena música hoy es más fácil que antes porque no dependes de cuatro personas que lo controlan todo. Mira el caso de Russian Red. Ganaría lo mismo hace 10 años en España? Lo dudo mucho.

  • Aquí el verdadero problema es el de siempre: hay un cambio en el reparto del pastel y mucho tiburón suelto. Aquí todo el mundo «se pone del lado del artista», ¡que barbaridad! nunca los políticos, abogados y empresarios habían estado tan preocupados por los músicos de nuestro país.

    Como bien dice Marcus, la industria de la música y su modelo de negocio (como todos las demás) han cambiado. Pero hay muchos tratando de sacar tajada de ello. Pasará un tiempo hasta que se normalice el «nuevo orden».

    Felicidades por el artículo.

  • Ah! Se me olvidaba: Pau Donés, deja de llorar tanto. No vendes menos por culpa de internet, vendes menos porque llevas 15 años vendiéndonos el mismo disco y las mismas canciones…»Hiperpeor»!

    • Menos mal que me he bajado música a saco. No me importará si Aute deja de hacer canciones. Además…¡siempre quedan las de fuera de España! ¿Os imaginais un mundo sin Rosario Flores, Mago de Öz, Antonio Carmona, Conchita o Chenoa?

      ¡¡Por un mundo mejor, comparte tu música con tus amigos!!

  • Buenas, solo por añadir, creo que deberíamos poner en valor el trabajo de los artistas, como ponemos en valor un café y eso no lo podemos excusar en que si las discográficas son malas, ellos unos chorizos y no se cuantas cosas más. Es cierto que algunas cosas que comentais son injustas, pero si al final de vuestra jornada laboral, alguien os dijera; «sabes otro me ha hecho el trabajo tambien» y por lo tanto no te pago, no nos haría ninguna gracia. Metámonos en esa tesitura y veremos que la cultura del todo gratis no beneficia a nadie, por lo menos mientras no cambiemos el modelo económico.

    • Luis, es cierto. Hay que buscar alguna manera de retribuir a los artistas. Pero no creo que esa manera llegue con esta estrategia. Tratar de delincuentes a tus clientes, lanzar mensaje apocalípticos que no son ciertos, lloriquear por las esquinas, etc no ayuda a ganar dinero. Pensar en modelos de negocio que se adecúen a los hábitos de los consumidores y al desarrollo tecnológico sí es la solución.

    • Entiendo tu punto de vista Luís pero todo apunta a que los artistas empiezan a ganar más dinero que nunca. Especialmente en los mercados musicales que van a la vanguardia.
      El objetivo que tu planteas se esta cumpliendo!
      El mismo problema que ocurre en la música tambien esta pasando en prensa y publicidad. No nos queda más remedio que encontra nuevas vias.
      ¿Porque lo musicos requieren un trato especial del gobierno?

  • Uno: el modelo ha cambiado pero la industria parece no querer verlo
    Dos: Este cambio afecta también a los músicos, a los creadores. Ahora quizá ganen menos dinero pero quien dijo que la música tendría que hacer millonario a todo aquel capaz de hacer una cancion con un buen estribillo?. Quiero decir que porqué los artístas han de ganar más que un fontanero o un electricista?. Unos hacen canciones otros te aseguran que cuando habrás un grifo tengas agua. Quizá la realidad sea una y algunos son reacios a aceptar los cambios.
    Tres: Si fuera músico crearía valor, buenas canciones y buscaría darlas a conocer con los medios que cada uno tiene a su alcance priorizando por la web.
    Cuatro: El futuro es que el artísta cree y venda directamente su talento a quien quiera pagar por el y esto es posible. Me 2 you. Del creador directo al consumidor. Para mi por ahí van los tiros.

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