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27 de junio 2011    /   BUSINESS
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¿No sabes qué regalar? ¿Qué tal un chuletón?

27 de junio 2011    /   BUSINESS     por          
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Cada vez que acudo a cenar a casa de un compromiso, opto por llevar una botella de vino, y cada vez que acudo a casa de una compromisa (y que no nos oiga Bibiana Aído, que se pondría muy contenta) recurro a las flores. Diréis que no soy muy original, pero ¿cuántos de vosotros recurrís a la misma solución si no conocéis mucho al sujeto en cuestión y queréis que tener un detalle?
La semana pasada tenía cena en casa de un amigo. Otra vez a exprimirme el tarro. Descarté el vino, porque sé que a él le va la birra, y el Grand Theft Auto LXXXV, porque sé que no tiene la Play. Agotadas las dos opciones, entré en pánico, pero por la noche, leo el artículo de Pandora, y una frase despierta mis neuronas. “A los hombres les gusta la carne”. Bingo, ¿cómo no he caído antes?
Al día siguiente me presento en casa de mi amigo. No, no llevo conmigo ni a María Magdalena ni una peli X, sino que le regalo unos buenos chuletones.
Lo leo en sus ojos. Los chuletones sí dan la felicidad. Mi amigo babea al verlos aunque su novia me mira con quina. ¿No se te ha ocurrido otra cosa? ¡Que yo ya he empezado la operación bikini! No me inmuto, porque es el cumpleaños de él y he salvado la situación, y porque pienso que si ella está con la operación bikini es porque ya se ha metido muchos chuletones a lo largo del año. Soy mujer y pienso mal, qué queréis…
Así que ya sabéis, regalar chuletones sí es una alternativa al vino cuando la cosa va de hombres. Cumpleaños, cenas de compromiso o sobornos a los jefes son buenas situaciones en las que recurrir a un chuletón.
Y la pregunta es, ¿dónde comprarlos? ¿sin bajar a la calle ni hacer colas? ¿con garantía de calidad? ¿y que además me los lleven a casa? ¿y bien empacados para que sólo tenga que ponerles un lacito? Y una carnívora y carnicera convencida os dice… podéis hacerlo, por ejemplo en Carne Villa María, la empresa de venta online de carne a domicilio.
Como puede comprobarse, el ecommerce está llegando a todos los sectores.  A pesar de la crisis comer carne es un placer/necesidad que se ha mantenido a lo largo de los siglos y que no tiene visos de desaparecer. La necesidad permanece aunque la manera de satisfacerla se adapte al siglo 21. Vamos, que si antes eran mamuts, ciervos y bisontes (los de la ESO que busquen Altamira en Wikipedia, como diría Goyo Jiménez), ahora son solomillos, chuletones y entrecots. Y si antes tenías que salir de la cueva a cazar, ahora gracias a internet, la caza llega sin moverte de tu cueva.
Autor: Cristina Chacón, fundadora de Carne Villa María
Ilustración: Propuesta de identidad corporativa de Bureau Crazy para Carne Villa María (aunque en realidad podría ser mi madre deseando hacerme trocitos cuando le dije que iba a ser carnicera)


Cada vez que acudo a cenar a casa de un compromiso, opto por llevar una botella de vino, y cada vez que acudo a casa de una compromisa (y que no nos oiga Bibiana Aído, que se pondría muy contenta) recurro a las flores. Diréis que no soy muy original, pero ¿cuántos de vosotros recurrís a la misma solución si no conocéis mucho al sujeto en cuestión y queréis que tener un detalle?
La semana pasada tenía cena en casa de un amigo. Otra vez a exprimirme el tarro. Descarté el vino, porque sé que a él le va la birra, y el Grand Theft Auto LXXXV, porque sé que no tiene la Play. Agotadas las dos opciones, entré en pánico, pero por la noche, leo el artículo de Pandora, y una frase despierta mis neuronas. “A los hombres les gusta la carne”. Bingo, ¿cómo no he caído antes?
Al día siguiente me presento en casa de mi amigo. No, no llevo conmigo ni a María Magdalena ni una peli X, sino que le regalo unos buenos chuletones.
Lo leo en sus ojos. Los chuletones sí dan la felicidad. Mi amigo babea al verlos aunque su novia me mira con quina. ¿No se te ha ocurrido otra cosa? ¡Que yo ya he empezado la operación bikini! No me inmuto, porque es el cumpleaños de él y he salvado la situación, y porque pienso que si ella está con la operación bikini es porque ya se ha metido muchos chuletones a lo largo del año. Soy mujer y pienso mal, qué queréis…
Así que ya sabéis, regalar chuletones sí es una alternativa al vino cuando la cosa va de hombres. Cumpleaños, cenas de compromiso o sobornos a los jefes son buenas situaciones en las que recurrir a un chuletón.
Y la pregunta es, ¿dónde comprarlos? ¿sin bajar a la calle ni hacer colas? ¿con garantía de calidad? ¿y que además me los lleven a casa? ¿y bien empacados para que sólo tenga que ponerles un lacito? Y una carnívora y carnicera convencida os dice… podéis hacerlo, por ejemplo en Carne Villa María, la empresa de venta online de carne a domicilio.
Como puede comprobarse, el ecommerce está llegando a todos los sectores.  A pesar de la crisis comer carne es un placer/necesidad que se ha mantenido a lo largo de los siglos y que no tiene visos de desaparecer. La necesidad permanece aunque la manera de satisfacerla se adapte al siglo 21. Vamos, que si antes eran mamuts, ciervos y bisontes (los de la ESO que busquen Altamira en Wikipedia, como diría Goyo Jiménez), ahora son solomillos, chuletones y entrecots. Y si antes tenías que salir de la cueva a cazar, ahora gracias a internet, la caza llega sin moverte de tu cueva.
Autor: Cristina Chacón, fundadora de Carne Villa María
Ilustración: Propuesta de identidad corporativa de Bureau Crazy para Carne Villa María (aunque en realidad podría ser mi madre deseando hacerme trocitos cuando le dije que iba a ser carnicera)

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Opiniones 3
  • Pues sí: carnes al poder. Carnes frescas, carnes rojas…la de las cerezas del Jerte que llevé ayer a una comida…Fue una idea diferente, fue un éxito rotundo…Las cerezas mantienen toda la mítica de su brevedad. Las que provienen del Jerte son de carnes generosas, firmes, dulces, explotan en la boca, embriagan las papilas gustativas, seducen la mirada con ese color rojo, oscuro, casi sangre…Es como hincarle el diente a un pezón de la madre Tierra…Es sentir que todavía se producen milagros cada mes de Mayo, cuando las cerezas empiezan a puntear de color los campos…

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