14 de diciembre 2015    /   CINE/TV
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Nolan, Hitchcock y De Palma: las manos en el cine

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Recuerdo el momento en el que me enamoré del cine: fue con tres planos de La noche americana.

François Truffaut interpreta a un director de cine que recoloca las manos de Jacqueline Bisset. De esta manera tan sencilla, el director transforma la realidad (las manos sin gracia), tan vulgar, en arte. Incluso el rostro ya hermoso de Bisset parece iluminarse: de belleza mundana pasa a inaccesible.

Y aunque niño, entendí lo mucho que la disposición de las manos influye en la apreciación de una escena, aunque la cámara no parezca prestarles atención. No es raro que una búsqueda simple de escenas muestre planos donde las manos destacan (hermosas y terroríficas)…

Algunas manos conocidas

La selección de arriba es corta. Podríamos reunir miles de imágenes de manos que desean agarrarse a la vida, estrangular, escribir, pintar, cocinar, acariciar otra mano, la piel ajena… También manos como extensión de la personalidad más que como «utensilio».

Las manos de Marlon/Corleone (silencio, que hablo, dicen sin decir); las manos del predicador Robert Mitchum en La noche del cazador; las manos nerviosas de un Bogart alcohólico (actor y personaje) en La reina de África; las manos de James Dean jugando con un lacito en Gigante porque se sentía inseguro ante Elizabeth Taylor y Rock Hudson; las manos de Humble Humble tomando con delicadeza el pie de Lolita para pintarle las uñas; la mano mutilada de Holly Hunter tocando en El piano; la mano de Humbler Nosferatu…

El videocreador Lorpo ha hecho su propia selección de manos de cine en Hands of movies (bajo estas líneas). 78 escenas que contienen la esencia de cada película: así de poderosas pueden ser las manos como símbolo. (En la página del vídeo está el listado completo de películas).

El duelo de El bueno, el feo y el malo no sería el mismo sin las manos dudosas de los pistoleros; Anthony Perkins/Norman Bates no mueve la mano para parecer buena chica…; y Russell Crowe en Gladiator roza con las yemas de los dedos el trigo —que simboliza el hogar— con la mano que más tarde matará sin piedad a cientos de hombres en la arena de Roma.

La mano de Russell Crowe

Detrás de la mano de Gladiator hay un brillante trabajo creativo a contrarreloj. Ridley Scott comenzó el rodaje pero estaba descontento con el guión de David Franzoni y John Logan: excesiva violencia sin un por qué. Consultó al guionista William Nicholson y éste dio una idea: falta una historia de amor. ¿Cómo introducirla con la película ya en rodaje? Nicholson escribió el preámbulo de la mano de Máximo/Crowe: una mano momentos antes del horror y del asesinato cruel de la esposa.

Christopher Nolan y las manos

También encontramos una selección de planos de manos en Hands of Nolan del videocreador Jorge Luengo:

A Nolan le gusta mostrar las manos de los personajes como extensión del pensamiento. Por ejemplo, las manos con notas de Guy Pierce ponen notas de manera frenética (Memento) antes de que el olvido alcance y Leonardo di Caprio (Origen) mira la peonza con la melancolía del amor perdido. En El truco final, las manos revelan los trucos de los magos para distraernos del verdadero truco de la película.

Joker Head Ledger

Sin embargo, el mérito de las manos del Joker pertenecen a Heath Ledger. El actor consideró que el propio Joker se maquillaría a sí mismo con maquillaje de payaso y que se ensuciaría las ropas. El resultado es un personaje desaliñado, tan real como la vida misma, y por ello, tan apabullante, inquietante.

No es raro que Nolan preste atención a las manos: toma referentes del cine clásico. Incluso hay críticos que lo consideran el heredero de Hitchcock.

Hitchcock y las manos

Hitchcock fue un maestro filmando las manos. Como muchos de los grandes cineastas del siglo pasado se curtió en el cine mudo, donde las expresión del rostro y las manos suplían la falta de palabras. (Reconozcamos que en ocasiones de manera excesivamente teatral). Cuando apareció el sonido, las primeras películas estaban llenas de parloteo. Directores como King Vidor, Fritz Lang, Sternberg, Lubitsch, William Dieterle (mi adorado Dieterle) y por supuesto Hitchcock, supieron mezclar el silencio, las manos y el sonido concediendo a cada uno su espacio y su intención.

A modo de ejemplo un tanto ligero tomemos tres películas de Hitchcock de tres etapas distintas en Hollywood.

REBECCA

Rebecca

Hitchcock decía aborrecer a los personajes fuertes (y a los actores del método). Quería que los actores miraran «aquí o allá». Sin embargo, en Rebecca hay un manual para cineastas sobre cómo las manos revelan el interior de los personajes.

Las manos temblonas de la muchacha (¡ella no tiene nombre!) al abrir las puertas, al romper una figurita y esconderla con culpa (¡es dueña de la casa!) y como sus manos se retuercen una con la otra como si estuviera sufriendo unas esposas.

Por el contrario, las manos del ama de llaves revelan poder: juntas y pegadas al cuerpo con rigidez, y apasionadas cuando toman objetos de Rebecca (la anterior esposa). El ama de llaves apenas cambia la entonación, pero las manos la delatan como devota admiradora de la difunta Rebecca.

ENCADENADOS

En Encadenados hay una constante atención a las manos: Ingrid Bergman coge una copa tras otra; la mano envenenadora; la mano del amante clandestino. En la escena de la llave de la bodega Hitchcock mezcla dos cosas: la historia de amor entre Bergman y Grant sigue en las manos a la vez que la intriga de espionaje avanza.

VÉRTIGO

«Nací en algún lugar por aquí… y ahí morí» dice Kim Novak a James Stewart en Vértigo. Es una escena aparentemente sencilla y sin embargo detrás hay un arduo trabajo para conseguir que un momento simple sobrecoja. La idea de que la muerte tenga una fecha se ve remarcada por la grácil mano enguantada de Novak.

Brian de Palma y las manos

Brian de Palma, autoproclamado heredero de Hitchcock, también pone atención a las manos. De hecho, un aficionado mantiene una página web llamada The Palma Touch dedicada a cómo el director filma las manos.

Quiero destacar Vestida para matar porque aquí se aprecia con claridad la influencia de Hitchcock tanto en el tratamiento visual como en la ideología de la escena: satisfacción, culpa, castigo y redención: un argumento «católico» (ambos directores lo son):

Tras la infidelidad de Angie Dickinson (el pecado), de Palma destaca la mano del personaje cuando se percata de que no tiene su anillo de casada (la culpa). Una mano cuya palma es cortada de arriba, abajo (el castigo). Finalmente, Dickinson tiende la mano (la búsqueda de la salvación, y también del perdón).

La necesidad de las manos

wall-e-and-eve

Uno se pregunta si el relativo fracaso de propuestas como Cars y Airplane se debe a que los protagonistas no tienen manos, a diferencia de los otros personajes de animación. Las manos humanizan a los personajes que no son de carne y hueso. Incluso las extremidades sin manos humanizan a personajes de fantasía como Eduardo Manostijeras.

A través de las manos observamos una progresiva humanización del Swarzeneger que tiende la mano a Linda Hamilton/Sarah Connor en Terminator 2. El androide tiende la mano a la heroína, la choca de manera amistosa con el joven John Connor y gasta bromas como «díselo a la mano».

Hay un ejemplo más bonito en Wall-E. El robotito lleva siglos en soledad y cuando aparece E.V.E. necesita contacto físico. Por esto, cuando Wall-E toma la aleta de E.V.E., los espectadores sentimos una enorme satisfacción. Nos identificamos con el robot porque nos recuerda a nosotros cuando a lo tonto, a lo tonto, tomamos por primera vez la mano de una persona por la que sentimos un interés romántico.

Recordemos que el cine comenzó con un tren llegando a una estación, pero el drama comenzó con una mano empuñando una pistola en El gran robo del tren.

—–

Para saber más:

The affair: la lengua miente, las manos, no.

Leftovers: un revólver y una taza de café.

 

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Recuerdo el momento en el que me enamoré del cine: fue con tres planos de La noche americana.

François Truffaut interpreta a un director de cine que recoloca las manos de Jacqueline Bisset. De esta manera tan sencilla, el director transforma la realidad (las manos sin gracia), tan vulgar, en arte. Incluso el rostro ya hermoso de Bisset parece iluminarse: de belleza mundana pasa a inaccesible.

Y aunque niño, entendí lo mucho que la disposición de las manos influye en la apreciación de una escena, aunque la cámara no parezca prestarles atención. No es raro que una búsqueda simple de escenas muestre planos donde las manos destacan (hermosas y terroríficas)…

Algunas manos conocidas

La selección de arriba es corta. Podríamos reunir miles de imágenes de manos que desean agarrarse a la vida, estrangular, escribir, pintar, cocinar, acariciar otra mano, la piel ajena… También manos como extensión de la personalidad más que como «utensilio».

Las manos de Marlon/Corleone (silencio, que hablo, dicen sin decir); las manos del predicador Robert Mitchum en La noche del cazador; las manos nerviosas de un Bogart alcohólico (actor y personaje) en La reina de África; las manos de James Dean jugando con un lacito en Gigante porque se sentía inseguro ante Elizabeth Taylor y Rock Hudson; las manos de Humble Humble tomando con delicadeza el pie de Lolita para pintarle las uñas; la mano mutilada de Holly Hunter tocando en El piano; la mano de Humbler Nosferatu…

El videocreador Lorpo ha hecho su propia selección de manos de cine en Hands of movies (bajo estas líneas). 78 escenas que contienen la esencia de cada película: así de poderosas pueden ser las manos como símbolo. (En la página del vídeo está el listado completo de películas).

El duelo de El bueno, el feo y el malo no sería el mismo sin las manos dudosas de los pistoleros; Anthony Perkins/Norman Bates no mueve la mano para parecer buena chica…; y Russell Crowe en Gladiator roza con las yemas de los dedos el trigo —que simboliza el hogar— con la mano que más tarde matará sin piedad a cientos de hombres en la arena de Roma.

La mano de Russell Crowe

Detrás de la mano de Gladiator hay un brillante trabajo creativo a contrarreloj. Ridley Scott comenzó el rodaje pero estaba descontento con el guión de David Franzoni y John Logan: excesiva violencia sin un por qué. Consultó al guionista William Nicholson y éste dio una idea: falta una historia de amor. ¿Cómo introducirla con la película ya en rodaje? Nicholson escribió el preámbulo de la mano de Máximo/Crowe: una mano momentos antes del horror y del asesinato cruel de la esposa.

Christopher Nolan y las manos

También encontramos una selección de planos de manos en Hands of Nolan del videocreador Jorge Luengo:

A Nolan le gusta mostrar las manos de los personajes como extensión del pensamiento. Por ejemplo, las manos con notas de Guy Pierce ponen notas de manera frenética (Memento) antes de que el olvido alcance y Leonardo di Caprio (Origen) mira la peonza con la melancolía del amor perdido. En El truco final, las manos revelan los trucos de los magos para distraernos del verdadero truco de la película.

Joker Head Ledger

Sin embargo, el mérito de las manos del Joker pertenecen a Heath Ledger. El actor consideró que el propio Joker se maquillaría a sí mismo con maquillaje de payaso y que se ensuciaría las ropas. El resultado es un personaje desaliñado, tan real como la vida misma, y por ello, tan apabullante, inquietante.

No es raro que Nolan preste atención a las manos: toma referentes del cine clásico. Incluso hay críticos que lo consideran el heredero de Hitchcock.

Hitchcock y las manos

Hitchcock fue un maestro filmando las manos. Como muchos de los grandes cineastas del siglo pasado se curtió en el cine mudo, donde las expresión del rostro y las manos suplían la falta de palabras. (Reconozcamos que en ocasiones de manera excesivamente teatral). Cuando apareció el sonido, las primeras películas estaban llenas de parloteo. Directores como King Vidor, Fritz Lang, Sternberg, Lubitsch, William Dieterle (mi adorado Dieterle) y por supuesto Hitchcock, supieron mezclar el silencio, las manos y el sonido concediendo a cada uno su espacio y su intención.

A modo de ejemplo un tanto ligero tomemos tres películas de Hitchcock de tres etapas distintas en Hollywood.

REBECCA

Rebecca

Hitchcock decía aborrecer a los personajes fuertes (y a los actores del método). Quería que los actores miraran «aquí o allá». Sin embargo, en Rebecca hay un manual para cineastas sobre cómo las manos revelan el interior de los personajes.

Las manos temblonas de la muchacha (¡ella no tiene nombre!) al abrir las puertas, al romper una figurita y esconderla con culpa (¡es dueña de la casa!) y como sus manos se retuercen una con la otra como si estuviera sufriendo unas esposas.

Por el contrario, las manos del ama de llaves revelan poder: juntas y pegadas al cuerpo con rigidez, y apasionadas cuando toman objetos de Rebecca (la anterior esposa). El ama de llaves apenas cambia la entonación, pero las manos la delatan como devota admiradora de la difunta Rebecca.

ENCADENADOS

En Encadenados hay una constante atención a las manos: Ingrid Bergman coge una copa tras otra; la mano envenenadora; la mano del amante clandestino. En la escena de la llave de la bodega Hitchcock mezcla dos cosas: la historia de amor entre Bergman y Grant sigue en las manos a la vez que la intriga de espionaje avanza.

VÉRTIGO

«Nací en algún lugar por aquí… y ahí morí» dice Kim Novak a James Stewart en Vértigo. Es una escena aparentemente sencilla y sin embargo detrás hay un arduo trabajo para conseguir que un momento simple sobrecoja. La idea de que la muerte tenga una fecha se ve remarcada por la grácil mano enguantada de Novak.

Brian de Palma y las manos

Brian de Palma, autoproclamado heredero de Hitchcock, también pone atención a las manos. De hecho, un aficionado mantiene una página web llamada The Palma Touch dedicada a cómo el director filma las manos.

Quiero destacar Vestida para matar porque aquí se aprecia con claridad la influencia de Hitchcock tanto en el tratamiento visual como en la ideología de la escena: satisfacción, culpa, castigo y redención: un argumento «católico» (ambos directores lo son):

Tras la infidelidad de Angie Dickinson (el pecado), de Palma destaca la mano del personaje cuando se percata de que no tiene su anillo de casada (la culpa). Una mano cuya palma es cortada de arriba, abajo (el castigo). Finalmente, Dickinson tiende la mano (la búsqueda de la salvación, y también del perdón).

La necesidad de las manos

wall-e-and-eve

Uno se pregunta si el relativo fracaso de propuestas como Cars y Airplane se debe a que los protagonistas no tienen manos, a diferencia de los otros personajes de animación. Las manos humanizan a los personajes que no son de carne y hueso. Incluso las extremidades sin manos humanizan a personajes de fantasía como Eduardo Manostijeras.

A través de las manos observamos una progresiva humanización del Swarzeneger que tiende la mano a Linda Hamilton/Sarah Connor en Terminator 2. El androide tiende la mano a la heroína, la choca de manera amistosa con el joven John Connor y gasta bromas como «díselo a la mano».

Hay un ejemplo más bonito en Wall-E. El robotito lleva siglos en soledad y cuando aparece E.V.E. necesita contacto físico. Por esto, cuando Wall-E toma la aleta de E.V.E., los espectadores sentimos una enorme satisfacción. Nos identificamos con el robot porque nos recuerda a nosotros cuando a lo tonto, a lo tonto, tomamos por primera vez la mano de una persona por la que sentimos un interés romántico.

Recordemos que el cine comenzó con un tren llegando a una estación, pero el drama comenzó con una mano empuñando una pistola en El gran robo del tren.

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