31 de agosto 2014    /   ENTRETENIMIENTO
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El primer teléfono sin teléfono

31 de agosto 2014    /   ENTRETENIMIENTO     por          
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«Lo vemos por todas partes. Citas que no están iluminadas por velas, sino por pantallas brillantes. Conciertos en los que solo puedes ver al artista a través de las cámaras de los que están delante de ti. Tal es nuestra adicción al móvil que solo sentirlo en nuestras manos resulta reconfortante».
Así comienza el relato de Ingmar Larsen, Ben Langeveld, Van Gould, Mariana Oliveira y Alanna Watson, creadores del primer teléfono sin teléfono, el ingenioso y mordaz noPhone. Físicamente, recuerda a la carcasa vacía de un terminal de Apple, pero sus creadores aseguran que no, que de momento es solo un prototipo impreso en 3D y que ni siquiera está a la venta.
A pesar de ello, la expectación que ha levantado este artilugio – si se puede llamar así – es tal que no deja lugar a dudas: los autores intelectuales del noPhone nos han dado a todos donde más nos duele. «La idea surgió una noche en un bar donde solemos pasar el rato un grupo de amigos, tratando de socializar», explican a Yorokobu. «Y por ‘socializar’ nos referimos a quedarnos embobados mirando nuestros móviles y ocasionalmente levantar la vista de nuestras pantallas para pedir otra ronda, que es lo normal hoy en día».
Touché. Que levante la mano el que jamás haya vivido una escena similar a la descrita. Somos unos yonquis del 3G. Por eso necesitamos el noPhone, que no es nada – literalmente nada, un trozo de plástico – y al mismo tiempo es «una suerte de red de seguridad satírica que pretende criticar nuestra actual adicción a la tecnología».
nophone2
Todo empezó como una broma. De hecho, la página web del proyecto tiene un tono socarrón fruto de las copas que, entre vistazo y vistazo al móvil, se tomaron la noche de la epifanía. La descripción que allí ofrecen del no-móvil es insuperable:
«Con un diseño delgado, liviano y totalmente sin cables, el noPhone actúa como un sucedáneo de cualquier dispositivo móvil inteligente, posibilitando que siempre tengas un rectángulo suave y frío de plástico que agarrar sin renunciar a cualquier posible interacción con tu entorno directo. No vuelvas experimentar la turbadora sensación de carne contra carne cuando cierres tu mano».
Sublime, pero no tanto como el vídeo de presentación. ¿Cómo funciona? Solo dos pasos: cógelo y sujétalo. Tal que así:

Gloriosa ironía, ¿verdad? Lo que no esperaban sus creadores es que la broma suscitara tal avalancha de reacciones. «Después de crear la web», nos cuentan, «la respuesta de la gente que de veras quería comprar el noPhone fue abrumadora».
Resulta que habían detectado un auténtico problema de la sociedad hiperconectada. «Nos están llegando emails de adictos al teléfono de todo el mundo. Ahora mismo, estamos en proceso de averiguar cuáles han de ser nuestros próximos pasos para darle a esa gente lo que quiere: una vida de contacto visual directo y destrezas conversacionales mejoradas. Una vida más allá del smartphone».
Todo empieza con un dispositivo único, con unas especificaciones nunca vistas. «Sin batería. Sin actualizaciones. A prueba de golpes. Resistente al agua». ¿Tiene cámara? No. ¿Es compatible con Bluetooth? Tampoco. ¿Permite realizar llamadas? Ni mucho menos. ¿Sobrevive a un chapuzón en el retrete? Eso sí, pero los más escrupulosos podrán comprarse uno nuevo tras el incidente porque su precio, si algún día llega a estar a la venta, no será el de un ‘smartphone’ de gama alta.
nophone3
Perfecto para nomofóbicos, obsesos del ‘vamping’ y otras criaturas del S.XXI. El doble check no podrá arruinar tu relación. Adiós a la obsolescencia programada, a los ciclos de renovación de dos años y a la chatarra electrónica. Sirva pues para tomar conciencia de la cara oculta más lunática de la tecnología. Sirva para desintoxicarnos. Ha llegado el primer teléfono sin teléfono. El noPhone es aún mejor que los viejos teléfonos de tapa. Es el parche de nicotina de la era móvil, de los que viven sin vivir en sí por culpa de las notificaciones.
Tan solo hay una pega: pronto necesitaremos un noWatch, un noGlass y hasta un noBrain. Tal vez el always on es una forma de vida a la que ya nos hemos condenado. ¿En qué momento dimos el primer mordisco a la manzana?

«Lo vemos por todas partes. Citas que no están iluminadas por velas, sino por pantallas brillantes. Conciertos en los que solo puedes ver al artista a través de las cámaras de los que están delante de ti. Tal es nuestra adicción al móvil que solo sentirlo en nuestras manos resulta reconfortante».
Así comienza el relato de Ingmar Larsen, Ben Langeveld, Van Gould, Mariana Oliveira y Alanna Watson, creadores del primer teléfono sin teléfono, el ingenioso y mordaz noPhone. Físicamente, recuerda a la carcasa vacía de un terminal de Apple, pero sus creadores aseguran que no, que de momento es solo un prototipo impreso en 3D y que ni siquiera está a la venta.
A pesar de ello, la expectación que ha levantado este artilugio – si se puede llamar así – es tal que no deja lugar a dudas: los autores intelectuales del noPhone nos han dado a todos donde más nos duele. «La idea surgió una noche en un bar donde solemos pasar el rato un grupo de amigos, tratando de socializar», explican a Yorokobu. «Y por ‘socializar’ nos referimos a quedarnos embobados mirando nuestros móviles y ocasionalmente levantar la vista de nuestras pantallas para pedir otra ronda, que es lo normal hoy en día».
Touché. Que levante la mano el que jamás haya vivido una escena similar a la descrita. Somos unos yonquis del 3G. Por eso necesitamos el noPhone, que no es nada – literalmente nada, un trozo de plástico – y al mismo tiempo es «una suerte de red de seguridad satírica que pretende criticar nuestra actual adicción a la tecnología».
nophone2
Todo empezó como una broma. De hecho, la página web del proyecto tiene un tono socarrón fruto de las copas que, entre vistazo y vistazo al móvil, se tomaron la noche de la epifanía. La descripción que allí ofrecen del no-móvil es insuperable:
«Con un diseño delgado, liviano y totalmente sin cables, el noPhone actúa como un sucedáneo de cualquier dispositivo móvil inteligente, posibilitando que siempre tengas un rectángulo suave y frío de plástico que agarrar sin renunciar a cualquier posible interacción con tu entorno directo. No vuelvas experimentar la turbadora sensación de carne contra carne cuando cierres tu mano».
Sublime, pero no tanto como el vídeo de presentación. ¿Cómo funciona? Solo dos pasos: cógelo y sujétalo. Tal que así:

Gloriosa ironía, ¿verdad? Lo que no esperaban sus creadores es que la broma suscitara tal avalancha de reacciones. «Después de crear la web», nos cuentan, «la respuesta de la gente que de veras quería comprar el noPhone fue abrumadora».
Resulta que habían detectado un auténtico problema de la sociedad hiperconectada. «Nos están llegando emails de adictos al teléfono de todo el mundo. Ahora mismo, estamos en proceso de averiguar cuáles han de ser nuestros próximos pasos para darle a esa gente lo que quiere: una vida de contacto visual directo y destrezas conversacionales mejoradas. Una vida más allá del smartphone».
Todo empieza con un dispositivo único, con unas especificaciones nunca vistas. «Sin batería. Sin actualizaciones. A prueba de golpes. Resistente al agua». ¿Tiene cámara? No. ¿Es compatible con Bluetooth? Tampoco. ¿Permite realizar llamadas? Ni mucho menos. ¿Sobrevive a un chapuzón en el retrete? Eso sí, pero los más escrupulosos podrán comprarse uno nuevo tras el incidente porque su precio, si algún día llega a estar a la venta, no será el de un ‘smartphone’ de gama alta.
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Perfecto para nomofóbicos, obsesos del ‘vamping’ y otras criaturas del S.XXI. El doble check no podrá arruinar tu relación. Adiós a la obsolescencia programada, a los ciclos de renovación de dos años y a la chatarra electrónica. Sirva pues para tomar conciencia de la cara oculta más lunática de la tecnología. Sirva para desintoxicarnos. Ha llegado el primer teléfono sin teléfono. El noPhone es aún mejor que los viejos teléfonos de tapa. Es el parche de nicotina de la era móvil, de los que viven sin vivir en sí por culpa de las notificaciones.
Tan solo hay una pega: pronto necesitaremos un noWatch, un noGlass y hasta un noBrain. Tal vez el always on es una forma de vida a la que ya nos hemos condenado. ¿En qué momento dimos el primer mordisco a la manzana?

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