20 de enero 2012    /   BUSINESS
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Nueva York se convierte en un nuevo Silicon Valley

20 de enero 2012    /   BUSINESS     por          
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¿A cuántos alcaldes hemos oído decir en los últimos años que quieren crear el próximo Silicon Valley en sus ciudades? Las recetas para conseguirlo suelen pasar por crear parques tecnológicos o subvenciones que casi nunca tienen el efecto deseado. Uno de los pocos que lo ha logrado recientemente es Nueva York, al que The Economist acaba de dedicar un artículo sobre el tema. La urbe concentra el mayor número de startups tecnológicas fuera de la zona de San Francisco y vuelve a resurgir de las cenizas del pinchazo de 2000.

Está claro que pocas ciudades cuentan con la potente combinación de densidad, diversidad, financiación y energía que tiene la gran manzana, pero esto no significa que no se puedan extraer lecciones. Entre ellas, la efectividad de la labor municipal a la hora de impulsar la tecnología. El alcalde, Michael Bloomberg, ha convertido el desarrollo de este sector en una de sus obsesiones.

Los datos más recientes confirman este hecho en Nueva York:

– Los fondos de capital riesgo invirtieron 831 millones de dólares en el tercer trimestre de 2011.

– Google cuenta ya con más de 1.200 ingenieros en la ciudad.

– La alcaldía ha desarrollado más de 40 proyectos desde 2002 y ha creado un fondo de 22 millones de dólares para financiar a emprendedores.

– Inversores como Fred Wilson llevan varios años trabajando para impulsar el sector en la ciudad. Con su ayuda han salido a la luz startups neoyorquinas como Foursquare, Tumblr, Vimeo o Etsy, que tradicionalmente hubieran sido fundadas en Silicon Valley.

Bloomberg y su equipo también son conscientes de que esto es solo una parte del desarrollo tecnológico. La economía no se construye solo con apps y webs lúdicas. Se necesitan universidades potentes que puedan competir con Stanford, de donde se estima que han salido más de 6.000 compañías, incluidas HP, Google y LinkedIn.

Para ello la ciudad convocó un concurso hace un año destinado a crear un nuevo campus tecnológico que imite al ejemplo del centro californiano. La ciudad ofreció 100 millones de dólares y suelo público en la isla de Roosevelt, a una parada de metro de Manhattan.

Según The Economist, más de 17 instituciones entraron en liza. Los ganadores fueron Cornell en colaboración con Technion, un instituto de tecnología israelí especializado en crear spin offs. El proyecto dará pie a un campus de 610.000 metros cuadrados que estará finalizado en 2017 con coste de 2.000 millones de dólares.

Lo más increíble de este caso es que varias universidades han anunciado que seguirán con sus planes de abrir centro tecnológicos a pesar de haber perdido.

Las ciudades son mucho más que sus alcaldes pero un buen alcalde con una visión clara puede resultar determinante. La política reciente de transportes en Nueva York es otro ejemplo de ello.

No es tiempo de idealizar lo que está en el otro lado del Atlántico, pero la involucración pública bien planteada sigue siendo muy importante. Nueva York solo hay una pero la disposición e iniciativa se puede trasladar a cualquier lugar.

Foto: Wwarby reproducido bajo licencia CC 

¿A cuántos alcaldes hemos oído decir en los últimos años que quieren crear el próximo Silicon Valley en sus ciudades? Las recetas para conseguirlo suelen pasar por crear parques tecnológicos o subvenciones que casi nunca tienen el efecto deseado. Uno de los pocos que lo ha logrado recientemente es Nueva York, al que The Economist acaba de dedicar un artículo sobre el tema. La urbe concentra el mayor número de startups tecnológicas fuera de la zona de San Francisco y vuelve a resurgir de las cenizas del pinchazo de 2000.

Está claro que pocas ciudades cuentan con la potente combinación de densidad, diversidad, financiación y energía que tiene la gran manzana, pero esto no significa que no se puedan extraer lecciones. Entre ellas, la efectividad de la labor municipal a la hora de impulsar la tecnología. El alcalde, Michael Bloomberg, ha convertido el desarrollo de este sector en una de sus obsesiones.

Los datos más recientes confirman este hecho en Nueva York:

– Los fondos de capital riesgo invirtieron 831 millones de dólares en el tercer trimestre de 2011.

– Google cuenta ya con más de 1.200 ingenieros en la ciudad.

– La alcaldía ha desarrollado más de 40 proyectos desde 2002 y ha creado un fondo de 22 millones de dólares para financiar a emprendedores.

– Inversores como Fred Wilson llevan varios años trabajando para impulsar el sector en la ciudad. Con su ayuda han salido a la luz startups neoyorquinas como Foursquare, Tumblr, Vimeo o Etsy, que tradicionalmente hubieran sido fundadas en Silicon Valley.

Bloomberg y su equipo también son conscientes de que esto es solo una parte del desarrollo tecnológico. La economía no se construye solo con apps y webs lúdicas. Se necesitan universidades potentes que puedan competir con Stanford, de donde se estima que han salido más de 6.000 compañías, incluidas HP, Google y LinkedIn.

Para ello la ciudad convocó un concurso hace un año destinado a crear un nuevo campus tecnológico que imite al ejemplo del centro californiano. La ciudad ofreció 100 millones de dólares y suelo público en la isla de Roosevelt, a una parada de metro de Manhattan.

Según The Economist, más de 17 instituciones entraron en liza. Los ganadores fueron Cornell en colaboración con Technion, un instituto de tecnología israelí especializado en crear spin offs. El proyecto dará pie a un campus de 610.000 metros cuadrados que estará finalizado en 2017 con coste de 2.000 millones de dólares.

Lo más increíble de este caso es que varias universidades han anunciado que seguirán con sus planes de abrir centro tecnológicos a pesar de haber perdido.

Las ciudades son mucho más que sus alcaldes pero un buen alcalde con una visión clara puede resultar determinante. La política reciente de transportes en Nueva York es otro ejemplo de ello.

No es tiempo de idealizar lo que está en el otro lado del Atlántico, pero la involucración pública bien planteada sigue siendo muy importante. Nueva York solo hay una pero la disposición e iniciativa se puede trasladar a cualquier lugar.

Foto: Wwarby reproducido bajo licencia CC 

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