Publicado: 04 de junio 2013 12:08  /   CREATIVIDAD
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¿Hay números en la cadena de una moto?

Publicado: 04 de junio 2013 12:08  /   CREATIVIDAD     por          
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No solo diseña. José David Barjola es un apasionado de las bicis, las motos y la mecánica. Y todo esto, a veces, se mezcla inevitablemente en escenas en las que el diseñador gráfico acaba así: “Me he visto con una cadena en el suelo haciendo formas o buscando simetrías inconscientemente”.
De ahí surgió la idea de utilizar eslabones para crear los dígitos de la sección Numerografía de Yorokobu del mes de junio. Y “el resultado”, según cuenta, “ha sido una especie de tipografía modular con cifras de altura variable que me recuerda aquellas épocas en las que me ponía con las piezas de Tente o Lego a construir todo tipo de letras y formas”.
“Me pareció interesante centrarme en los eslabones y en la forma de combinarlos para crear cada número”, relata. “Intenté que salieran todos de una cadena completa o una parte de ella, por lo que me puse el handicap de crear cada número a partir de cuatro eslabones y que pudieran conectarse todos entre sí. A partir de aquí fue todo un juego. Diseñé la mayor cantidad de combinaciones que se me ocurrieron para cada número (que, la verdad, eran bastantes más de las que me imaginaba) y una vez tuve todas delante, seleccioné las que, por su construcción y su forma, seguían un criterio que me daba lugar a una serie de números coherentes entre sí”.
Artículo publicado en la revista Yorokobu del mes de junio de 2013.
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No solo diseña. José David Barjola es un apasionado de las bicis, las motos y la mecánica. Y todo esto, a veces, se mezcla inevitablemente en escenas en las que el diseñador gráfico acaba así: “Me he visto con una cadena en el suelo haciendo formas o buscando simetrías inconscientemente”.
De ahí surgió la idea de utilizar eslabones para crear los dígitos de la sección Numerografía de Yorokobu del mes de junio. Y “el resultado”, según cuenta, “ha sido una especie de tipografía modular con cifras de altura variable que me recuerda aquellas épocas en las que me ponía con las piezas de Tente o Lego a construir todo tipo de letras y formas”.
“Me pareció interesante centrarme en los eslabones y en la forma de combinarlos para crear cada número”, relata. “Intenté que salieran todos de una cadena completa o una parte de ella, por lo que me puse el handicap de crear cada número a partir de cuatro eslabones y que pudieran conectarse todos entre sí. A partir de aquí fue todo un juego. Diseñé la mayor cantidad de combinaciones que se me ocurrieron para cada número (que, la verdad, eran bastantes más de las que me imaginaba) y una vez tuve todas delante, seleccioné las que, por su construcción y su forma, seguían un criterio que me daba lugar a una serie de números coherentes entre sí”.
Artículo publicado en la revista Yorokobu del mes de junio de 2013.
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