fbpx
20 de septiembre 2013    /   DIGITAL
por
 

Imágenes que desatan una revolución

20 de septiembre 2013    /   DIGITAL     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

Hasta hace muy poco las revoluciones levantaban a la población con las palabras. Hoy los movimientos sociales despiertan, también, con imágenes. Incluso con una sola fotografía. La chispa prende en las redes sociales y la calle empieza a arder. El resto del mundo atiende al relato, en directo, desde la pantalla del ordenador. La mecha mundial está ardiendo.

En las revoluciones que se han producido desde el 15-M en distintas partes del mundo hay patrones similares. El colectivo Outliers se preguntó qué tipo de imágenes se hacen virales y acaban representando un movimiento social. Esas fotos que terminan sacando a la población a protestar a la calle y que escandalizan al resto de espectadores del planeta. Imágenes denominadas memes o ‘ideas contagiosas‘ que recorren los hilos de internet a una velocidad e intensidad incontrolables.

La investigación comenzó el 31 de mayo de este año. Era el principio de una revuelta social en Estambul y una represión brutal por parte de la policía. La historia se contó al mundo con el hashtag #occupygezi y mostraba muchas similitudes con movimientos como el 15-M, la Primavera Árabe, Occupy Wall Street, Yo soy 132 o VemPraRua.

«Es muy significativa la afinidad de los activistas con los nuevos canales y la crítica a los medios tradicionales»

El colectivo reunió todos los tuits con la etiqueta #occupygezi y analizó la información. Descubrieron que esta revolución estaba definida por seis imágenes y desarrollaron un software que muestra, en movimiento, el recorrido que tuvo cada una de ellas por la Red, según Oscar Marín, uno de los miembros de Outliers. Después fueron en busca de los elementos comunes en todos estos brotes sociales y vieron que “el resumen de una revuelta puede estar en una sola imagen”, indica Yolanda Quintana, autora de los textos del estudio. “Esto ocurre también en el resto de protestas en las que las redes sociales juegan un papel fundamental. El nuevo activismo comparte una misma narrativa y las redes sociales son determinantes en su creación y evolución”.

El colectivo reunió todos los tuits con la etiqueta #occupygezi y analizó la información. Descubrieron que esta revolución estaba definida por seis imágenes y desarrollaron un software que muestra, en movimiento, el recorrido que tuvo cada una de ellas por la Red, según Oscar Marín, uno de los miembros de Outliers. Después fueron en busca de los elementos comunes en todos estos brotes sociales y vieron que “el resumen de una revuelta puede estar en una sola imagen”, indica Yolanda Quintana, autora de los textos del estudio. “Esto ocurre también en el resto de protestas en las que las redes sociales juegan un papel fundamental. El nuevo activismo comparte una misma narrativa y las redes sociales son determinantes en su creación y evolución”.

Los elementos que se repiten en la narrativa de estos movimientos son “la crítica a la represión policial, el malestar con los medios de comunicación y la reivindicación de nuevos canales”, explica la periodista. “En todas las protestas se ven pintadas de Twitter o de otras redes sociales. Es muy significativa la afinidad con estos canales y la crítica que se produce siempre a los medios de comunicación tradicionales. Ninguna imagen de los mensajes más retuiteados procede de un medio. Todo es contenido de usuarios”.

#OccupyGezi: The Power of Images revela que no hay una receta exacta para que una imagen se viralice (se propague sin modificar) o se convierta en meme (se extienda por la Red en distintas versiones y vaya siendo modificada). “No hay una fórmula maestra. En algunas ocasiones ha sido por el retuit de una persona influyente y otras veces se ha difundido por redes distribuidas”, especifica la autora del libro Ciberactivismo. Lo que sí demostró el estudio es que la lógica matemática no falla: el retuit de un influyente (una persona con un gran número de seguidores) acelera la viralidad de una imagen y el retuit de pequeños nodos, con menos followers, mantiene activa la difusión del mensaje durante más tiempo.

La investigación muestra, además, “una obviedad”, según Quintana. “El texto y la imagen son clave. No solo la imagen. Hay textos como ‘Imagen de una auténtica revolución’, que elevan la categoría de una foto, o textos como ‘Todo el mundo está mirando’, que pueden transformar una anécdota en un acontecimiento”. Entonces la mecha echa a correr.

t1 Imagen 1. No eran solo unos árboles. Era una filosofía, una concepción del mundo, una declaración política sobre el tipo de crecimiento de un país.

La población se opuso a la intención de destruir un parque para construir un complejo urbanístico. Era el inicio de una revolución social más íntimamente ligada a las redes sociales.

Estambul, mayo de 2013. Unas 50 personas acampan en el parque Gezi y su protesta acaba con una mecha. Queman sus tiendas de campaña y las llamas se extienden a las redes sociales. La plaza empieza a llenarse de personas indignadas y el 31 de ese mes estalla el enfrentamiento entre la policía y los manifestantes.

Una nueva imagen de David contra Goliat da la vuelta al mundo. Las fuerzas de seguridad lanzan gases lacrimógenos y agua a propulsión contra los activistas.

Los medios se muestran indiferentes ante el acontecimiento y el primer ministro del país, Erdogan, no titubea en emplear la mano dura. El tuit con esta foto se difundió así por la Red. (Puedes verlo en el gráfico en movimiento, junto a la imagen).

t2


Imagen 2. “¡Dos TOMA (vehículos de intervención en eventos sociales) y una mujer!”. Este tuit se convirtió en la imagen de la desproporción de la fuerza. Una asimetría que, según el estudio, “muestra cómo el establishment teme las nuevas formas de protesta”. Estas respuestas desmedidas se han producido en todos los movimientos sociales ligados a las redes sociales.

“La violencia se combate con humor y resistencia pacífica”, asegura el colectivo en la investigación. Hay muchas muestras. La frase pintada en una pared de Turquía que dice ‘Colega, no temas. Somos nosotros. La gente‘, el nuevo nombre con el que llamaban a la capital del país: ResIstambul, o la propia mujer acorralada por los chorros de agua.

El tuit con esta foto se difundió así. (Puedes verlo en el gráfico en movimiento, junto a la imagen).

 

t3

Imagen 3. ‘Todo el mundo está mirando’. Este texto acompaña a la imagen. Era la forma en la que Don Rose, responsable de prensa de una serie de grupos que protestaron contra la guerra del Vietnam en la Convención Democrática Nacional de Chicago, en 1968, reclamaba el poder de la transparencia de las redes sociales para combatir la represión policial y la impunidad de sus actos.

El 31 de mayo la etiqueta #DirenGezi (Resiste, Gezi) se convirtió en trending topic mundial. Era el tema que acaparaba la conversación con independencia de la atención que prestaran los medios de comunicación tradicionales a la revuelta. Twitter no los necesitaba. Ese día se escribieron 950.000 tuits con ese hashtag. El tuit con esta foto se difundió así. (Puedes verlo en el gráfico en movimiento, junto a la imagen).

t4

 

Imagen 4. La escena de la manipulación más burda de los medios de comunicación tradicionales. CNN Internacional emitía imágenes de la revolución.

La misma cadena, en su edición turca, exhibía un documental sobre la vida de los pingüinos.

La estampa, absolutamente ridícula, se convirtió en meme al instante. Las calles de Turquía se llenaron de distintas versiones de pingüinos. Y también, por supuesto, la Red. Avatares, personajes, gif animados, vídeos, viñetas… El tuit con esta foto se difundió así. (Puedes verlo en el gráfico en movimiento, junto a la imagen).

t5

 

Imagen 5. ‘La revolución no será televisada’. El lema salió también a la calle en Estambul. El movimiento lo llevó hasta la puerta de la televisión pública turca.

La desconfianza de estos movimientos hacia los medios tradicionales es absoluta. Los periódicos, radios y TV nacidos en otras épocas no entienden las nuevas dinámicas de comunicación y, además, las temen. Tienen miedo, sobre todo, de perder su poder y el apoyo del establishment. Este desinterés por los medios que la población había seguido hasta entonces dio lugar al nacimiento de nuevos proyectos informativos declaradamente activistas como Midia Ninja, Tomalatele o Occupy Chicago Tribune. El tuit con esta foto se difundió así. (Puedes verlo en el gráfico en movimiento, junto a la imagen).

t6

Imagen 6. Entre el 31 de mayo y el 1 de junio se escribieron más de 2 millones de tuits relacionados con Gezi. La policía, mientras tanto, arrestaba a 25 personas y el primer ministro del país, Erdogan, decía: “Hay ahora una amenaza llamada Twitter. Ahí pueden encontrarse los mejores ejemplos de mentiras. Para mí, las redes sociales son la peor amenaza para la sociedad”.

Esa declaración no es ninguna sorpresa para Outliers. El colectivo considera que muchos políticos se sienten fuera de lugar en un mundo que no entienden y que no los necesita. Entonces, para todos ellos, es el momento de retomar un texto tan poético como profético que escribió John Perry Barlow en 1996: la Declaración de Independencia del Ciberespacio.

Gobiernos del Mundo Industrial, vosotros, cansados gigantes de carne y acero, vengo del Ciberespacio, el nuevo hogar de la Mente. En nombre del futuro, os pido en el pasado que nos dejéis en paz. No sois bienvenidos entre nosotros. No ejercéis ninguna soberanía sobre el lugar donde nos reunimos. No hemos elegido ningún gobierno, ni pretendemos tenerlo, así que me dirijo a vosotros sin más autoridad que aquella con la que la libertad siempre habla.
(…)
No nos conocéis, ni conocéis nuestro mundo. El Ciberespacio no se halla dentro de vuestras fronteras. No penséis que podéis construirlo, como si fuera un proyecto público de construcción. No podéis. Es un acto natural que crece de nuestras acciones colectivas.
(…)
Estamos creando un mundo en el que todos pueden entrar, sin privilegios o prejuicios debidos a la raza, el poder económico, la fuerza militar, o el lugar de nacimiento. Estamos creando un mundo donde cualquiera, en cualquier sitio, puede expresar sus creencias, sin importar lo singulares que sean, sin miedo a ser coaccionado al silencio o al conformismo.
Vuestros conceptos legales sobre propiedad, expresión, identidad, movimiento y contexto no se aplican a nosotros. Se basan en la materia.
(…)
Os atemorizan vuestros propios hijos, ya que ellos son nativos en un mundo donde vosotros siempre seréis inmigrantes. Como les teméis, encomendáis a vuestra burocracia las responsabilidades paternas a las que cobardemente no podéis enfrentaros. En nuestro mundo, todos los sentimientos y expresiones de humanidad, de las más viles a las más angelicales, son parte de un todo único, la conversación global de bits. No podemos separar el aire que asfixia de aquel sobre el que las alas baten.
(…)
Crearemos una civilización de la Mente en el Ciberespacio. Que sea más humana y hermosa que el mundo que vuestros gobiernos han creado antes.
 

Hasta hace muy poco las revoluciones levantaban a la población con las palabras. Hoy los movimientos sociales despiertan, también, con imágenes. Incluso con una sola fotografía. La chispa prende en las redes sociales y la calle empieza a arder. El resto del mundo atiende al relato, en directo, desde la pantalla del ordenador. La mecha mundial está ardiendo.

En las revoluciones que se han producido desde el 15-M en distintas partes del mundo hay patrones similares. El colectivo Outliers se preguntó qué tipo de imágenes se hacen virales y acaban representando un movimiento social. Esas fotos que terminan sacando a la población a protestar a la calle y que escandalizan al resto de espectadores del planeta. Imágenes denominadas memes o ‘ideas contagiosas‘ que recorren los hilos de internet a una velocidad e intensidad incontrolables.

La investigación comenzó el 31 de mayo de este año. Era el principio de una revuelta social en Estambul y una represión brutal por parte de la policía. La historia se contó al mundo con el hashtag #occupygezi y mostraba muchas similitudes con movimientos como el 15-M, la Primavera Árabe, Occupy Wall Street, Yo soy 132 o VemPraRua.

«Es muy significativa la afinidad de los activistas con los nuevos canales y la crítica a los medios tradicionales»

El colectivo reunió todos los tuits con la etiqueta #occupygezi y analizó la información. Descubrieron que esta revolución estaba definida por seis imágenes y desarrollaron un software que muestra, en movimiento, el recorrido que tuvo cada una de ellas por la Red, según Oscar Marín, uno de los miembros de Outliers. Después fueron en busca de los elementos comunes en todos estos brotes sociales y vieron que “el resumen de una revuelta puede estar en una sola imagen”, indica Yolanda Quintana, autora de los textos del estudio. “Esto ocurre también en el resto de protestas en las que las redes sociales juegan un papel fundamental. El nuevo activismo comparte una misma narrativa y las redes sociales son determinantes en su creación y evolución”.

El colectivo reunió todos los tuits con la etiqueta #occupygezi y analizó la información. Descubrieron que esta revolución estaba definida por seis imágenes y desarrollaron un software que muestra, en movimiento, el recorrido que tuvo cada una de ellas por la Red, según Oscar Marín, uno de los miembros de Outliers. Después fueron en busca de los elementos comunes en todos estos brotes sociales y vieron que “el resumen de una revuelta puede estar en una sola imagen”, indica Yolanda Quintana, autora de los textos del estudio. “Esto ocurre también en el resto de protestas en las que las redes sociales juegan un papel fundamental. El nuevo activismo comparte una misma narrativa y las redes sociales son determinantes en su creación y evolución”.

Los elementos que se repiten en la narrativa de estos movimientos son “la crítica a la represión policial, el malestar con los medios de comunicación y la reivindicación de nuevos canales”, explica la periodista. “En todas las protestas se ven pintadas de Twitter o de otras redes sociales. Es muy significativa la afinidad con estos canales y la crítica que se produce siempre a los medios de comunicación tradicionales. Ninguna imagen de los mensajes más retuiteados procede de un medio. Todo es contenido de usuarios”.

#OccupyGezi: The Power of Images revela que no hay una receta exacta para que una imagen se viralice (se propague sin modificar) o se convierta en meme (se extienda por la Red en distintas versiones y vaya siendo modificada). “No hay una fórmula maestra. En algunas ocasiones ha sido por el retuit de una persona influyente y otras veces se ha difundido por redes distribuidas”, especifica la autora del libro Ciberactivismo. Lo que sí demostró el estudio es que la lógica matemática no falla: el retuit de un influyente (una persona con un gran número de seguidores) acelera la viralidad de una imagen y el retuit de pequeños nodos, con menos followers, mantiene activa la difusión del mensaje durante más tiempo.

La investigación muestra, además, “una obviedad”, según Quintana. “El texto y la imagen son clave. No solo la imagen. Hay textos como ‘Imagen de una auténtica revolución’, que elevan la categoría de una foto, o textos como ‘Todo el mundo está mirando’, que pueden transformar una anécdota en un acontecimiento”. Entonces la mecha echa a correr.

t1 Imagen 1. No eran solo unos árboles. Era una filosofía, una concepción del mundo, una declaración política sobre el tipo de crecimiento de un país.

La población se opuso a la intención de destruir un parque para construir un complejo urbanístico. Era el inicio de una revolución social más íntimamente ligada a las redes sociales.

Estambul, mayo de 2013. Unas 50 personas acampan en el parque Gezi y su protesta acaba con una mecha. Queman sus tiendas de campaña y las llamas se extienden a las redes sociales. La plaza empieza a llenarse de personas indignadas y el 31 de ese mes estalla el enfrentamiento entre la policía y los manifestantes.

Una nueva imagen de David contra Goliat da la vuelta al mundo. Las fuerzas de seguridad lanzan gases lacrimógenos y agua a propulsión contra los activistas.

Los medios se muestran indiferentes ante el acontecimiento y el primer ministro del país, Erdogan, no titubea en emplear la mano dura. El tuit con esta foto se difundió así por la Red. (Puedes verlo en el gráfico en movimiento, junto a la imagen).

t2


Imagen 2. “¡Dos TOMA (vehículos de intervención en eventos sociales) y una mujer!”. Este tuit se convirtió en la imagen de la desproporción de la fuerza. Una asimetría que, según el estudio, “muestra cómo el establishment teme las nuevas formas de protesta”. Estas respuestas desmedidas se han producido en todos los movimientos sociales ligados a las redes sociales.

“La violencia se combate con humor y resistencia pacífica”, asegura el colectivo en la investigación. Hay muchas muestras. La frase pintada en una pared de Turquía que dice ‘Colega, no temas. Somos nosotros. La gente‘, el nuevo nombre con el que llamaban a la capital del país: ResIstambul, o la propia mujer acorralada por los chorros de agua.

El tuit con esta foto se difundió así. (Puedes verlo en el gráfico en movimiento, junto a la imagen).

 

t3

Imagen 3. ‘Todo el mundo está mirando’. Este texto acompaña a la imagen. Era la forma en la que Don Rose, responsable de prensa de una serie de grupos que protestaron contra la guerra del Vietnam en la Convención Democrática Nacional de Chicago, en 1968, reclamaba el poder de la transparencia de las redes sociales para combatir la represión policial y la impunidad de sus actos.

El 31 de mayo la etiqueta #DirenGezi (Resiste, Gezi) se convirtió en trending topic mundial. Era el tema que acaparaba la conversación con independencia de la atención que prestaran los medios de comunicación tradicionales a la revuelta. Twitter no los necesitaba. Ese día se escribieron 950.000 tuits con ese hashtag. El tuit con esta foto se difundió así. (Puedes verlo en el gráfico en movimiento, junto a la imagen).

t4

 

Imagen 4. La escena de la manipulación más burda de los medios de comunicación tradicionales. CNN Internacional emitía imágenes de la revolución.

La misma cadena, en su edición turca, exhibía un documental sobre la vida de los pingüinos.

La estampa, absolutamente ridícula, se convirtió en meme al instante. Las calles de Turquía se llenaron de distintas versiones de pingüinos. Y también, por supuesto, la Red. Avatares, personajes, gif animados, vídeos, viñetas… El tuit con esta foto se difundió así. (Puedes verlo en el gráfico en movimiento, junto a la imagen).

t5

 

Imagen 5. ‘La revolución no será televisada’. El lema salió también a la calle en Estambul. El movimiento lo llevó hasta la puerta de la televisión pública turca.

La desconfianza de estos movimientos hacia los medios tradicionales es absoluta. Los periódicos, radios y TV nacidos en otras épocas no entienden las nuevas dinámicas de comunicación y, además, las temen. Tienen miedo, sobre todo, de perder su poder y el apoyo del establishment. Este desinterés por los medios que la población había seguido hasta entonces dio lugar al nacimiento de nuevos proyectos informativos declaradamente activistas como Midia Ninja, Tomalatele o Occupy Chicago Tribune. El tuit con esta foto se difundió así. (Puedes verlo en el gráfico en movimiento, junto a la imagen).

t6

Imagen 6. Entre el 31 de mayo y el 1 de junio se escribieron más de 2 millones de tuits relacionados con Gezi. La policía, mientras tanto, arrestaba a 25 personas y el primer ministro del país, Erdogan, decía: “Hay ahora una amenaza llamada Twitter. Ahí pueden encontrarse los mejores ejemplos de mentiras. Para mí, las redes sociales son la peor amenaza para la sociedad”.

Esa declaración no es ninguna sorpresa para Outliers. El colectivo considera que muchos políticos se sienten fuera de lugar en un mundo que no entienden y que no los necesita. Entonces, para todos ellos, es el momento de retomar un texto tan poético como profético que escribió John Perry Barlow en 1996: la Declaración de Independencia del Ciberespacio.

Gobiernos del Mundo Industrial, vosotros, cansados gigantes de carne y acero, vengo del Ciberespacio, el nuevo hogar de la Mente. En nombre del futuro, os pido en el pasado que nos dejéis en paz. No sois bienvenidos entre nosotros. No ejercéis ninguna soberanía sobre el lugar donde nos reunimos. No hemos elegido ningún gobierno, ni pretendemos tenerlo, así que me dirijo a vosotros sin más autoridad que aquella con la que la libertad siempre habla.
(…)
No nos conocéis, ni conocéis nuestro mundo. El Ciberespacio no se halla dentro de vuestras fronteras. No penséis que podéis construirlo, como si fuera un proyecto público de construcción. No podéis. Es un acto natural que crece de nuestras acciones colectivas.
(…)
Estamos creando un mundo en el que todos pueden entrar, sin privilegios o prejuicios debidos a la raza, el poder económico, la fuerza militar, o el lugar de nacimiento. Estamos creando un mundo donde cualquiera, en cualquier sitio, puede expresar sus creencias, sin importar lo singulares que sean, sin miedo a ser coaccionado al silencio o al conformismo.
Vuestros conceptos legales sobre propiedad, expresión, identidad, movimiento y contexto no se aplican a nosotros. Se basan en la materia.
(…)
Os atemorizan vuestros propios hijos, ya que ellos son nativos en un mundo donde vosotros siempre seréis inmigrantes. Como les teméis, encomendáis a vuestra burocracia las responsabilidades paternas a las que cobardemente no podéis enfrentaros. En nuestro mundo, todos los sentimientos y expresiones de humanidad, de las más viles a las más angelicales, son parte de un todo único, la conversación global de bits. No podemos separar el aire que asfixia de aquel sobre el que las alas baten.
(…)
Crearemos una civilización de la Mente en el Ciberespacio. Que sea más humana y hermosa que el mundo que vuestros gobiernos han creado antes.
 

Compártelo twitter facebook whatsapp
Apps que SÍ (y cuando digo sí, es sí) – Edición diciembre 2012
El Día (D) en que los ingenieros vencieron la guerra
Si el futuro no es como el pasado, ¿tenemos un plan?
¿Necesitamos clases de futuro?
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp
Opiniones 4
  • Que bonito sería el cyberespacio si fuera real lo que la declaración de independencia dice. La realidad es que el cyberespacio no puede ni será nunca independiente por definición. En primer lugar, porque surge de las sociedades industriales que desarrollan y fabrican la tecnología. Sin fábricas no hay ordenadores, ni móviles ni tabletas. En segundo lugar, porque son necesarias grandes obras públicas para hacer llegar Internet a las personas (Tendidos de cables, lanzamiento de satélites, instalación de antenas), para lo cual hace falta levantar calles enteras, cavar zanjas, construir los edificios que albergan los servidores, en definitiva, poner en marcha la máquina industrial. Todo ello deja grandes áreas a merced de los controladores. La empresa u organismo público que se encargue de la fabricación de los instrumentos, de la implementación del software o de las obras públicas, ya se encargará de sacar un beneficio y, un beneficio en la era de Internet se basa en el control y manipulación de datos de los usuarios (ya sea con fines comerciales o policiales, que lo mismo es). Por no hablar de que todo, absolutamente todo lo que tenga que ver con tecnología, depende en primera instancia de la producción de electricidad, ya sea mediante grandes complejos industriales productores (hidrológicos, nucleares, fósiles, solares, etc), o mediante baterías fabricadas, que necesitan recargarse. En definitiva: el mundo cyberespacial depende por completo del mundo real. Sin Mundo Industrial no hay Cyberespacio. Y si no, que le pregunten a los africanos cuanto tiempo pasan conectados a internet al año. La falacia de la libertad en Internet ya cansa, cuando a poco que se esfuerce una compañía privada (ya no digo pública, la distopía no vendrá del estado, mal le pese a Orwell, sinó de los patrocinadores privados de los gobernantes o de estos agentes privados por su cuenta y riesgo), se pueden controlar y manipular los datos, comunicaciones y perfiles de millones de usuarios con unos pocos clics. Internet no puede ser la panacea de la libertad, tristemente. Lo veremos con el nuevo código penal y con los que vendrán.

  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *