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21 de mayo 2014    /   CINE/TV
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Sálvame de 'Ocho apellidos vascos'

21 de mayo 2014    /   CINE/TV     por          
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El pasado día de San Isidro me quedé en casa. Alejado de praderas, conciertos o borracheras para empijamarme con conciencia y sin pudor. Después de pasar una toallita limpiadora de Mercadona por los grifos del baño y barrer un poco, volví a acostarme junto a mi portátil. Cinco agorafóbicos minutos en Facebook y quise ver una película. Una ligera. Nada de Fassbinder en festivo. (Opinión)
Me decidí por Ocho apellidos vascos. Había sido incapaz de aislarme de la presión mediática orquestada por la todopoderosa Mediaset, y ya sabía que era «la película española más vista en la historia de nuestro país». Buen comienzo. ¿Intento no sonar irónico?
Encontré un enlace decente en el servidor de la nubecita que inserta banners porno –otro día escribiré sobre los titulares de los banners porno–, y me acomodé mejor sobre el colchón. Mis expectativas eran vanas, casi inexistentes; aunque albergaba una tenue luz de esperanza en algún lugar de mi conciencia ¡que sabía! que detrás del guion estaban Borja Cobeaga y Diego San José. Y también que la dirección correspondía a Emilio Martínez-Lázaro, orfebre de otros taquillazos con puntadas classy (todavía me da flojera pensar en Alberto San Juan cantando «que fui palomaaa, por querer ser gavilááán…»). Pero me abandoné por completo a la desazón tras la primera escena.
Podría decir: Ocho apellidos vascos, vaya puta mierda.
Y dejarlo aquí. Lanzar semejante injuria contra todo un equipo de producción y la opinión mayoritaria de mis compatriotas, y salir huyendo. Sería bastante español por mi parte. Disparar a bocajarro y esconder el trabuco. Esta es la profundidad del análisis crítico a la que nos estamos acostumbrando en España. Así lo hace Arias Cañete al decir «si soy yo mismo, me temo». Así lo hace el mejor sustrato para evaluar nuestro devenir sociológico: los trolls que se agolpan en las listas de comentarios del Marca. Todos esgrimiendo argumentos ad hominen cual punzantes verdades superiores. «No me gusta lo que leo, ergo eres gilipollas». «El Tata Martino es gilipollas». «El Cholo Simeone es gilipollas». «Ocho apellidos vascos es una puta mierda».
Rápido, sucio y sencillo.
Somos un país de críticos trapero apuñaladores.
¿No?
De acuerdo, me quedaré porque la argumentación se encuentra en el mismo meridiano que el descrédito. El problema de Ocho apellidos vascos es su rapidez, sencillez y suciedad. Estos calificativos, si los aplicamos al sexo, resultan la mar de divertidos; si los aplicamos al cine, estamos insultando a la capacidad de lectura del espectador.
Voy a resumirlo y así no me lío:
RÁPIDA: Con el esquema de la comedia clásica de enredos románticos: A) Chico se enamora de chica. B) Chico tiene que sufrir para conseguir a la chica. C) Chico se cansa de sufrir y chica se enamora de él. Y son felices y comen pescaíto frito.
SUCIA: El humor de la película radica en la explotación de tópicos territoriales. Chistes de andaluses vs Chistes de euskaldunes. Y ya. Chistes abordados desde una perspectiva particularmente centrista y sorprendente en el caso de Cobeaga, que parece enterrar los mejores gags de Vaya Semanita para contentar al público de la meseta central.
SENCILLA: Podrían haber alargado la trama hasta los 180 minutos y dividirlos en píldoras de 20 llamadas episodios. Exigido a Dani Rovira que rodase con un fardahuevos para cerrar el metraje con el plano secuencia de un triple tirabuzón (el malagueño entrando con limpieza en el agua mientras Los del Río cantan junto a la piscina). O dado un giro de guion para que Carmen Machi interpretase a Aída viviendo en Zarautz, y esta que despertase en Esperanza Sur después de que todo fuese un sueño…. El resultado sería idéntico: comedia de Telecinco con realización de Telecinco y recursos narrativos de Telecinco.
Lo único reseñable es la interpretación de Karra Elejalde –genial desde los tiempos de Ismael en La madre muerta–. Él logró arrancarme alguna carcajada culpable en el papel de Koldo, pero carcajada Vasile y al cabo.
El resto consiguió enfadarme con el mundo en general y con el público español en particular. Así que me puse a cocinar. Cada vez encuentro antes la paz en el fondo de un puchero. Por ejemplo, hay algo muy espiritual en la preparación de un buen plato de pasta. En la liturgia de la cocción. Algo indefiniblemente alegre en ese bullir del agua y crujir de los spaguetti crudos. Hace dos años, cuando vivía en Barcelona y P. vino de visita, me enseñó un truco que a su vez había aprendido de un compañero de piso alemán: agarrar un buen montón de spaguetti, retorcerlos y soltarlos sobre la olla para que se cuezan en abanico. Es una auténtica chorrada. Dudo mucho que se cuezan mejor. No obstante, es superestético y cada vez que lo hago me siento ganador honorífico de Master Chef, por eso lo comparto.
Volviendo a la homeopatía de la boloñesa, nada más terminar todo el proceso de preparación y engullición me sentí mejor. Como si hubiese comido un montón de Shakiras y estuviesen bailando en mi colon. Regresé a la cama para facilitar su danza y busqué otra película. Entonces tuve Una Idea Brillante. ¡Lo imposible! No que fuese imposible que tuviese una idea brillante; si no que podía hacer «Ciclo del taquillazo español en San Isidro» y ver la de Bayona.
Lo imposible parecía verla tras varios minutos de búsqueda infructuosa. ¿Juan Antonio Bayona había logrado capar todas las descargas ilegales de su largometraje? ¿Cómo? ¿Era tan poderoso el Banc Sabadell? No, no. Solo mi torpeza sumada a la digestión. Dejé que cargase un poco la barra y volví a ahuecar la almohada. Qué fino suena esto. Ahuecar la almohada. Teniendo en cuenta que tengo una puñetera almohada de látex y no un cojín de plumas. Pero así lo hice, y le di al play y dejé que la angustia me corroyera durante más de hora y media.
Podría decir: Lo imposible, otra puta mierda.
Y además una paradoja. El mejor estreno español hasta la llegada de Ocho apellidos vascos es diametralmente opuesta a su sucesora. Y en todos los sentidos del lenguaje cinematográfico. Lo imposible es hollywoodiense hasta la médula de plástico: 107 minutos bien rodados de Naomi Watts sufriendo. Y ya. Tiene el valor de lograr zambullirte con Ewan McGregor en el agua sucia, pero no deja de ser cine catártico para amas de casa. Cine para señoras que lloran en la sala y se alegran enormemente cuando la mamá recupera a todos sus niños. Cine para «mira qué mal lo pasó esta familia que podríamos ser nosotros en nuestras últimas vacaciones en Torrevieja». Cine que apela a la emotividad humana más lineal: la de ver sufrir a un congénere en pantalla.
Bah, abandono el alegato al recordar que 12 Years a Slave se llevó el último Óscar.
Y finalizo también el resto de la película con mi propio salto de trampolín. ¿Estos son los dos estrenos más taquilleros de nuestra historia? Porque no nos representan. Pagar de forma masiva por ver Ocho apellidos vascos o Lo imposible, sería decir que adoramos los vodeviles con acento del norte y las tragedias familiares con buena fotografía. Sería admitir que somos una nación sin espíritu crítico. Un rebaño de ovejas con palomitas, zarandeada de una sala a otra por pastores en traje y corbata que se están cargando la auténtica industria cultural a costa de vendernos bodrios. Sería admitir que somos una sociedad profundamente incoherente (en la que otorgamos la mayoría absoluta a los Populares y luego ni Dios admite en público haberles votado; en la que clamamos al euro por la depresión económica y alabamos al Atlético por haberle ganado la Liga al Barça en condiciones de «pobreza»; en la que ajusticiamos dos títulos de cine y por el medio hablamos harina mezclada con agua).
¿Y qué sería lo siguiente?
¿Torrente 5: Operación Eurovegas?
Volveremos a hablar cuando desbanque a Ocho apellidos vascos durante su primera semana en taquilla.
Hasta entonces, a cocer pasta. A veces también espolvoreo algo de orégano y ajo en el agua. Cuando la escurro le echo un chorritín de aceite de oliva. Y ya.

El pasado día de San Isidro me quedé en casa. Alejado de praderas, conciertos o borracheras para empijamarme con conciencia y sin pudor. Después de pasar una toallita limpiadora de Mercadona por los grifos del baño y barrer un poco, volví a acostarme junto a mi portátil. Cinco agorafóbicos minutos en Facebook y quise ver una película. Una ligera. Nada de Fassbinder en festivo. (Opinión)
Me decidí por Ocho apellidos vascos. Había sido incapaz de aislarme de la presión mediática orquestada por la todopoderosa Mediaset, y ya sabía que era «la película española más vista en la historia de nuestro país». Buen comienzo. ¿Intento no sonar irónico?
Encontré un enlace decente en el servidor de la nubecita que inserta banners porno –otro día escribiré sobre los titulares de los banners porno–, y me acomodé mejor sobre el colchón. Mis expectativas eran vanas, casi inexistentes; aunque albergaba una tenue luz de esperanza en algún lugar de mi conciencia ¡que sabía! que detrás del guion estaban Borja Cobeaga y Diego San José. Y también que la dirección correspondía a Emilio Martínez-Lázaro, orfebre de otros taquillazos con puntadas classy (todavía me da flojera pensar en Alberto San Juan cantando «que fui palomaaa, por querer ser gavilááán…»). Pero me abandoné por completo a la desazón tras la primera escena.
Podría decir: Ocho apellidos vascos, vaya puta mierda.
Y dejarlo aquí. Lanzar semejante injuria contra todo un equipo de producción y la opinión mayoritaria de mis compatriotas, y salir huyendo. Sería bastante español por mi parte. Disparar a bocajarro y esconder el trabuco. Esta es la profundidad del análisis crítico a la que nos estamos acostumbrando en España. Así lo hace Arias Cañete al decir «si soy yo mismo, me temo». Así lo hace el mejor sustrato para evaluar nuestro devenir sociológico: los trolls que se agolpan en las listas de comentarios del Marca. Todos esgrimiendo argumentos ad hominen cual punzantes verdades superiores. «No me gusta lo que leo, ergo eres gilipollas». «El Tata Martino es gilipollas». «El Cholo Simeone es gilipollas». «Ocho apellidos vascos es una puta mierda».
Rápido, sucio y sencillo.
Somos un país de críticos trapero apuñaladores.
¿No?
De acuerdo, me quedaré porque la argumentación se encuentra en el mismo meridiano que el descrédito. El problema de Ocho apellidos vascos es su rapidez, sencillez y suciedad. Estos calificativos, si los aplicamos al sexo, resultan la mar de divertidos; si los aplicamos al cine, estamos insultando a la capacidad de lectura del espectador.
Voy a resumirlo y así no me lío:
RÁPIDA: Con el esquema de la comedia clásica de enredos románticos: A) Chico se enamora de chica. B) Chico tiene que sufrir para conseguir a la chica. C) Chico se cansa de sufrir y chica se enamora de él. Y son felices y comen pescaíto frito.
SUCIA: El humor de la película radica en la explotación de tópicos territoriales. Chistes de andaluses vs Chistes de euskaldunes. Y ya. Chistes abordados desde una perspectiva particularmente centrista y sorprendente en el caso de Cobeaga, que parece enterrar los mejores gags de Vaya Semanita para contentar al público de la meseta central.
SENCILLA: Podrían haber alargado la trama hasta los 180 minutos y dividirlos en píldoras de 20 llamadas episodios. Exigido a Dani Rovira que rodase con un fardahuevos para cerrar el metraje con el plano secuencia de un triple tirabuzón (el malagueño entrando con limpieza en el agua mientras Los del Río cantan junto a la piscina). O dado un giro de guion para que Carmen Machi interpretase a Aída viviendo en Zarautz, y esta que despertase en Esperanza Sur después de que todo fuese un sueño…. El resultado sería idéntico: comedia de Telecinco con realización de Telecinco y recursos narrativos de Telecinco.
Lo único reseñable es la interpretación de Karra Elejalde –genial desde los tiempos de Ismael en La madre muerta–. Él logró arrancarme alguna carcajada culpable en el papel de Koldo, pero carcajada Vasile y al cabo.
El resto consiguió enfadarme con el mundo en general y con el público español en particular. Así que me puse a cocinar. Cada vez encuentro antes la paz en el fondo de un puchero. Por ejemplo, hay algo muy espiritual en la preparación de un buen plato de pasta. En la liturgia de la cocción. Algo indefiniblemente alegre en ese bullir del agua y crujir de los spaguetti crudos. Hace dos años, cuando vivía en Barcelona y P. vino de visita, me enseñó un truco que a su vez había aprendido de un compañero de piso alemán: agarrar un buen montón de spaguetti, retorcerlos y soltarlos sobre la olla para que se cuezan en abanico. Es una auténtica chorrada. Dudo mucho que se cuezan mejor. No obstante, es superestético y cada vez que lo hago me siento ganador honorífico de Master Chef, por eso lo comparto.
Volviendo a la homeopatía de la boloñesa, nada más terminar todo el proceso de preparación y engullición me sentí mejor. Como si hubiese comido un montón de Shakiras y estuviesen bailando en mi colon. Regresé a la cama para facilitar su danza y busqué otra película. Entonces tuve Una Idea Brillante. ¡Lo imposible! No que fuese imposible que tuviese una idea brillante; si no que podía hacer «Ciclo del taquillazo español en San Isidro» y ver la de Bayona.
Lo imposible parecía verla tras varios minutos de búsqueda infructuosa. ¿Juan Antonio Bayona había logrado capar todas las descargas ilegales de su largometraje? ¿Cómo? ¿Era tan poderoso el Banc Sabadell? No, no. Solo mi torpeza sumada a la digestión. Dejé que cargase un poco la barra y volví a ahuecar la almohada. Qué fino suena esto. Ahuecar la almohada. Teniendo en cuenta que tengo una puñetera almohada de látex y no un cojín de plumas. Pero así lo hice, y le di al play y dejé que la angustia me corroyera durante más de hora y media.
Podría decir: Lo imposible, otra puta mierda.
Y además una paradoja. El mejor estreno español hasta la llegada de Ocho apellidos vascos es diametralmente opuesta a su sucesora. Y en todos los sentidos del lenguaje cinematográfico. Lo imposible es hollywoodiense hasta la médula de plástico: 107 minutos bien rodados de Naomi Watts sufriendo. Y ya. Tiene el valor de lograr zambullirte con Ewan McGregor en el agua sucia, pero no deja de ser cine catártico para amas de casa. Cine para señoras que lloran en la sala y se alegran enormemente cuando la mamá recupera a todos sus niños. Cine para «mira qué mal lo pasó esta familia que podríamos ser nosotros en nuestras últimas vacaciones en Torrevieja». Cine que apela a la emotividad humana más lineal: la de ver sufrir a un congénere en pantalla.
Bah, abandono el alegato al recordar que 12 Years a Slave se llevó el último Óscar.
Y finalizo también el resto de la película con mi propio salto de trampolín. ¿Estos son los dos estrenos más taquilleros de nuestra historia? Porque no nos representan. Pagar de forma masiva por ver Ocho apellidos vascos o Lo imposible, sería decir que adoramos los vodeviles con acento del norte y las tragedias familiares con buena fotografía. Sería admitir que somos una nación sin espíritu crítico. Un rebaño de ovejas con palomitas, zarandeada de una sala a otra por pastores en traje y corbata que se están cargando la auténtica industria cultural a costa de vendernos bodrios. Sería admitir que somos una sociedad profundamente incoherente (en la que otorgamos la mayoría absoluta a los Populares y luego ni Dios admite en público haberles votado; en la que clamamos al euro por la depresión económica y alabamos al Atlético por haberle ganado la Liga al Barça en condiciones de «pobreza»; en la que ajusticiamos dos títulos de cine y por el medio hablamos harina mezclada con agua).
¿Y qué sería lo siguiente?
¿Torrente 5: Operación Eurovegas?
Volveremos a hablar cuando desbanque a Ocho apellidos vascos durante su primera semana en taquilla.
Hasta entonces, a cocer pasta. A veces también espolvoreo algo de orégano y ajo en el agua. Cuando la escurro le echo un chorritín de aceite de oliva. Y ya.

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Opiniones 60
  • ¿Seguro que «Lo imposible» es uno de los dos estrenos más taquilleros? Creí que justo después de la de los vascos estaba alguna de Torrente…
    Otra cosa que merecería una buena reflexión en este artículo es: «otorgamos la mayoría absoluta a los Populares y luego ni Dios admite en público haberles votado». ¿De dónde viene esta leyenda urbana? ¿Que los que han votado al PP lo niegan? Llevo oyendo esto desde que está Rajoy. ¿Que lo niegan? Si no hay nada más orgulloso en España que un votante del PP. Y además de decirlo, siempre añaden algo como: «que los voto a ellos porque no me queda otra, que a mí lo que me gustaría es un Franco». Encima les sabe a poco.
    Creo que los que pensáis así es posible que no tengáis en vuestro entorno a un auténtico pepero. Pasad por una obra, una fábrica o cualquier explotación agrícola y veréis las de «Aznar sí que era buen presidente» o «esto con Franco no pasaba» que escucháis, y sin vergüenza ninguna.
    Por cierto la peli sí, una mierda, pero el Karra es la caña.

  • Por cierto, ¿por qué hace de vasca una actriz madrileña? Y eso que Telecinco tiene a Miren Ibarguren que sí que es vasca (y encima gipuzcoana) y está bastante mejor que la que han escogido.

    • A ver, este comentario es un poco absurdo, porque según esa norma no es que los actores solo pudieran representar a personajes de su propio país, sino de su propio estado/comunidad autónoma. #Insane

      • Si, y para interpretar a una monja habría que ir a buscar a la actriz a un convento y si queremos que el actor haga de pescadero el casting en un mercado…
        Qué sandez! Y para interpretar a un homosexual buscamos solo en mundo gay?
        Y los actores al paro, que para interpretar a un euskalduno ya tenemos a los vascos…
        Sobre lo de votar al PP… la verdad es que si sobra la pasta nos sirve cualquier imbécil para gastarla, incluso alguno de IU que lo reparta para evitar que la gente tenga que esforzarse porque ya tiene a papá estado para mantenerlo, pero si hay que tener huevos para dejar de gastar más de lo que ingresamos no se me ocurre a qué otro partido se podría votar, como la mayoría de los españoles, que, efectivamente, les hemos votado y según parece, repetiremos el sábado.
        Lo que más me gusta de YOROKOBO es la diversidad de ideas en sus colaboradores, les leo con atención y me ayudan en muchos casos a reflexionar, bien porque comparto su punto de vista, bien porque pienso de forma absolutamente contraria.
        Pero toda reflexión, por mi parte, es bienvenida.

      • No es obligatorio pero por regla general lo prefiero. Además depende de la calidad del actor. Carlos Bardem hace de colombiano en «Celda 211» y está perfecto, te crees que el tipo es de Bogotá. Pero también es verdad que Carlos Bardem le da cinco mil vueltas a la chica de la peli esta.
        Que no estés de acuerdo con el comentario no lo convierte en absurdo. Es una palabra que no aplica en este caso ya que el comentario tiene coherencia interna y está bien construido.

  • <>
    La película en cuestión pasó ante mis ojos sin pena ni gloria, aunque esto no viene al caso. Lo que no termino de entender es lo que tiene que ver ser ama de casa con señoras que lloran en la dala adoleciendo de la emotividad humana más lineal.

  • O no te he entendido bien, o la peli te la has descargado ilegalmente y luego no sé qué dices de no sé quién que se está cargando la industria cultural. Es la pirateria, estúpidos.

  • Lo de amas de casa no me ha gustado, pero se compensa con lo de ahuecar la almohada de látex. No he visto la película pero me he reído con el artículo. Siempre es bueno que un español que clama en mitad del desierto, me gustan las causas perdidas. Así que, con independencia de la película y de si el autor tiene razón o no, felicidades!

  • Tienes algún problema con Torrente? Torrente es de lo mejorcito del cine español, muy por encima de las dos películas que has criticado intentado ser gracioso.

  • Se te podría escuchar, y ya entrar en valoraciones dentro del equilibrio entre formarse una opinión al respecto de algo -haya gustado o no- y respetarlo pese a ello, cosa que tu no haces, si hubieras consumido el producto de manera legal. En el momento en el que partes de jactarte del modo de visionado, careces de opinión. La mitad de tus palabras, opiniones como tal, serían escuchadas (no las que faltan al respecto, que bien fácil es decir «no me ha gustado», pero ole lo que significa esto, las puertas que abre, sin descalificar a la industria del cine español) si, cosa simple, no hubieras colaborado a destruir dicha industria.

  • No escribes mal. Me gustaría verte haciendo cine por otro lado. Una cosa es la crítica argumentada y otra la naturaleza gilipollesca, arraigada en España, de despreciar el cine que se hace aquí, por sistema. No me he reído tanto EN EL CINE (pagando, no como tú que prefieres ahorrar para pasta), en mi puta vida. Un 10 de peli.

    • yo creo que no me he reído tanto con una película de humor desde la vida de brian, y eso me parece que dice mucho en favor de la película. nadie dice que sea la mejor película española de la historia, no lo es, de hecho es simple, diría que desde una perspectiva académica es mala, pero te hace reír y pasar un buen rato, que al final es lo que buscamos y no tanta jilipollez tipo el árbol de la vida o nymphomaniac. en fin que hay gente que no sabe disfrutar de las cosas.

    • si , mientras lo mas leido El Pais de cada dia es futbol y cotilla , no tengo esprenza de mejora de cualidad cinematografica por aqui , Entrenimiento no debe ser cutre y plano .Con chistes inteligentes tambien me rio mucho mas . pero claro , para comprender un humor mas elaborado hace falta que uno puede prestar atencion mas de 2 minutos seguidos . y eso lo veo muy chungo . con wahts app , España se ha ido del todo a la arbitrariedad intelectual y linguistica . Donde antes habia que trabajar muy duro para mantaner un hilo conductor , hoy es simplemente imposible . Viva el placer instananeo que es gratiis y no duele , A la iglesia tambien le gusta , el pecado de menor cognitividad se paga en efectivo . Gracias !

  • Bueno, veo una gran critica y un buen entendido de cine aqui a bordo. He tragado a lo largo de mi vida gran cantidad de peliculas, de todas las clases y calidades, aunque la calidad variará depende del entendido de cine que la vea. A mi, realmente, la peli me gustó, no por su calidad, que evidentemente como largometraje no tiene, pero creo que su función, que es entretener, y hacer pasar un buen rato, la cumple.
    Yo puedo decir que me estuve descojonando de la risa durante toda la pelicula, que a dia de hoy, conseguir que te rias durante tanto rato, según esta el panorama nacional, creo que es algo bastante bueno.
    Creo que todos coincidimos en que el bueno del Karra Elejalde, hace un buen papel (de hecho, air bag, tuvo record de taquilla en su momento creo recordar) Dani Rovira, es humorista, o monologuista, asi pués no le resulta muy dificil hacer el gilipollas y decir tonterias, consiguiendo la risa generalizada, Carmen Machi en su linea, y clara lago, esta… pero podían haber puesto a cualquier otra, pero pusieron una cara bonita.
    Mi resumen es el siguiente: Si vas pensando en ver la obra culmen del cine español te vas a dar un bofetón con todas las letras y puede que te quedes sin dientes. Pero si vas a reirte, como fué la mayoría de la gente, mis padres incluidos, la pelicula hace muy bien su labor.
    Yo no la puedo calificar como una mierda tope de gama, porque sabia lo que iba a ver, pensaba en ir a reirme, y me reí, no esperaba una peli como El Padrino, ni nada por el estilo, con actuaciones memorables.

    • totalmente de acuerdo, hay gente que no sabe diferenciar lo que va a ver en el cine. si vas a ver una pelo de humor, vas a reirte y no hay que pretender buscarle otro sentido a la película.

  • Mucho arte delante de un teclado tienes, el problema de internet además de permitir que miles de personas vean las películas de manera ilegal haciendo así que el cine español después no tenga los mismos medios que en otros paises a la hora de realizar cine, es que cualquier gilipollas se cree periodista.
    Tu opinión es más pesada que muchas de las películas realizadas en españa.

  • Una película está bien cuando cumple las expectativas para las que se crea dicho producto…¿8 apellidos hace reír? sí, a menos que seas un hipster gafapástico de esos (Dios mío, ¿cuándo se pasará esa moda de modernillos con aire antigüillo que se creen intelectuales y artistas?) que en realidad se pasaría toda la sesión aguantando la risa y poniendo los ojos en blanco mientras bufan con desprecio y van pergeñando mentalmente el discurso que darán a sus amigos para hacerles ver que «8 apellidos…» es una bazofia española más…
    Bueno, que me lío y a mí no me pagan por escribir…la danza es un arte, pero no todo el que baila es un artista y aún así bailamos porque nos divierte, nos relaja o nos hace sentir algo…con el cine viene pasando lo mismo; es un arte, no todas las películas son obras maestras, pero si nos hacen reír, llorar o sentir algo ya están cumpliendo una función en nuestras vidas…por otra parte, no seré el primero que ha visto alguna película aclamada por la crítica y encumbrada como «de las mejores de la Historia del cine» y que se ha aburrido viéndola…hasta he llegado a pensar que puede que dicha película no le guste a nadie pero nadie lo dice para que no piensen de él que es tonto o que no sabe apreciar lo bueno, un poco como suele pasar delante de algunas obras de arte en las galerías contemporáneas

  • Pense que no habria palabras para hablar del tema que has escrito. Se puede hablar mas alto pero no mas claro. Gracias a personas como tu, no me siento tan solo! Bravo

  • De todo lo que lmenudo. que me deja más de piedra es que espolvorees orégano y ajo en el agua. Eso me deja ver que tu sentido común es tan escaso como tu criterio. Parece algo que escribes por el mero hecho de molestar e intentar provocar. No se si sabes que llamas vodevil a una película basada en hechos reales. Pagar de forma masiva por ver dos películas españolas es un logro, no una estrategia de marketing. si eso fuera así, pasaría más a menudo. No entiendo que tiene de paradójico que sean dos películas tan diferentes ¿Acaso solo hay una manera de hacer una película taquillera? Me parece que las versiones que has visto en internet no eran las que vimos en el cine.

  • Néstor, decirte que en los 10 minutos (aprox) que he tardado en leerme tu artículo, me he reído mucho más que con lo que duró «Ocho apellidos vascos». Lagrimones me han caído, oye. Y unos cuantos.

  • Estimado Néstor,
    En esta España nuestra cualquiera se cree Miller. No me ha impresionado en absoluto tu crítica o comentario desarticulado y adornado con de palabras mal-sonantes en un pobre intento de sonar a intelectual cool y experimentado en las bajas esferas. El mensaje no fluye y el estilo tampoco.
    El problema no es la película, ni la comedia típica española de la que no nos desquitamos, ni los galardones que el cine reciba. El problema es que en este país nuestro siempre habrá gente que se crea con la arrogancia suficiente de desacreditar todo lo que aquí acontezca.
    Obviamente la película no es una obra de arte, pero repitiendo lo dicho hasta el momento, ¿acaso pretendía serlo?
    Es enriquecedor compartir diferentes puntos de vista siempre y cuando estén lo suficiente argumentados y como periodista o crítico cultural (o quizás ambas) deberías haberte esforzado un poco más en esgrimir tus argumentos de manera más creativa, en lugar de recurrir a los típicos antitópicos, ya por tantos oidos. En la trampa.
    Saludos,

  • Debes de entender que no todo el mundo es tan culto como tu. Existe mucha gente que disfruta de una película no sólo por ser de Miyazaki sino por pasar un buen rato sin pensar en nada. El cine es entretenimiento e incluye, menos mal, variedad para todos los gustos.
    Encima eres tan patético de tener la poca vergüenza de opinar sobre productos que has pirateado menospreciando el trabajo y esfuerzo de otras personas.

  • Escribes bien. Quizás has pensado tanto en cómo escribir, que se te ha olvidado cómo pensar.
    Te voy a decir por qué es rápida: porque es comedia. Los chistes más largos que conozco son los de Woody Allen, y no es casualidad que hable de forma atropellada. Tu mismo post tiene unas gotas de eso.
    Por qué no es sucia: Porque una característica propia de la comedia, desde los tiempos de los griegos, es el uso de arquetipos. Es más, defines como «sucio» enfrentar «chistes de españoles vs. chistes de vascos». Sucio sería contar solo chistes de andaluces. La película plantea lo absurdo que es que muchos andaluces no puedan ver a un vasco, y viceversa. Vamos, que calificas de «sucio» algo que es «purificador».
    Por qué es sencilla: por que su esencia (la sátira) es invisible a los ojos. Plantea una realidad que a determinados españoles y vascos les cuesta asimilar: la de que no importa cuán diferentes seamos, que valemos lo mismo, y no debiera ser problema mezclarnos.
    Es una pena si no has sabido ver la enorme crítica que encierra la película. Es tan sencilla y rápida que no todos lo captan.

  • A mi la peli me pareció de la más normal del mundo.
    Dicho esto, al tema: teniendo en cuenta que la peli aún no ha salido en DVD (por lo que no has podido encontrar ningún DVDrip, si no sólo Cinerips de mierda), te pregunto: CÓMO quieres QUE NOS FIEMOS de tu mierda de cítica(s), si demuestras, ya de entrada, que eres tan mediocre que TIENES EL POCO GUSTO de ver una peli en calidad CINErip??? y, lo más importante: teniendo en cuenta que no has pagado ni un euro a los que han participado en la peli, como te atreves a hacerle la más mínima crítica de una forma tan pública???
    Eres deficiente.

  • Flipo cada día más con vosotros… ¿Qué cojones esperábais? Parece mentira que estéis en el mundo del diseño/publicidad/arte… El público de esta película es bien reducido, sevillanos a los que le guste los chistes, un poco del país vasco y poco más. Partiendo de esa base la película se merece un 10.

  • ¿Qué es un humor dirigido a los de la Meseta, dices? Creo que la película reventó la taquilla en el País Vasco, infórmate bien, porque la peli gustó por el norte y por el sur lo mismo que por el centro.
    ¿Y que es sucia, dices? A mí me parece de los humores más limpios, frescos y sanos del cine español hasta la fecha.
    PD. Lógicamente, Yorokobu tenía que hablar de ‘8 apellidos vascos’ y, lógicamente y por llevar la contraria, tenía que hacerlo mal. Sois lo más previsible del mundo.

  • Eres un perfecto idiota, no porque opine muy distinto de las películas, que ni fu ni fa…
    Nunca pensé que un desconocido pudiera caerme tan sumamente mal en unas pocas líneas.
    La arrogancia no es sinónimo de cultura, ingenio o gracia, si no todo lo contrario.
    Háztelo mirar.

  • La ‘crítica’, una puta mierda en 2 capas, (enhorabuena por el uso narrativo pelis-espaguetis, me ha recordado a Truffaut entrevistando a Hitchcock). Y esto es, señoras y señores, lo que sucede cuando alguien pone entre sí y lo que no comprende un teclado, o bien una falta de aritmética lacerante en el extracto de su cuenta del Santander, o bien un deseo de abandonarse a la cimentación neurológica de sus indies ideas. Este es el nivel.

  • Hola
    Tiene gracia tu artículo (me he reído con lo de tus espaguetis). Pero siento decirte que es más o menos un comentario «a lo Marca.es». Crítica, desprecio total…gracioso, pero fácil
    un saludo, Andrés

  • No puedo estar más de acuerdo. Esto escribí en mi Facebook…. y me tildaron de demasiado exigente: «Ahhhh …. y llegan los españoles, copian con poca gracia ‘Bienvenus au nord’ que es una comedia francesa realmente desternillante, y se forran porque la gente necesita reírse de sí misma! Creo que ya es la película española más taquillera de todos los tiempos … los productores se deben estar pellizcando. Para mí es poca cosa … simpática y basta. Lástima porque prometía.»

  • Si algo nos caracteriza como pueblo es nuestra facilidad de crítica, y casi más, de la tendencia a irnos a uno u otro extremo (PSOE-PP, BARÇA-MADRID, …). Dicho esto, y como uno más, pero no mejor: yo fui al cine a verla. Primero decir q fui atraído por un buen montaje de trailer. La película no me gustó tanto como esperaba, pero tuvo sus apuntes interesantes. Soy catalán, vivo en Madrid, mis mejores amigas son gallega y vasca respectivamente ( estamos acostumbrados a los tópicos y presuposiciones por «ser de»). Lo primero q hice fue preguntar a mis amigos vascos q les había parecido: gustó! Por lo q no creo q solo esté pensada para el resto de comunidades no-vasco-andaluzas. Aunque en la entrada se hace referencia a los guiones de Aída, he de decir q por el contrario en dicha serie sí se usa de forma despectiva el tema de procedencia ( los chistes de catalanes son muy ofensivos). Leyendo los comentarios anteriores destaco un par, q hacen referencia al objetivo de la película ( conseguido) y que la película puede ser tan sencilla como lo es la comedia en sí.
    El cine es un producto de consumo. Puedes decir q no t gusta la verdura, pero no que es una M porque es verde, fibrosa y tiene poco sabor y agua. Ya lo sabías, no? Pues aquí igual.
    Y si tu entrada ha conseguido entretener tú tb has conseguido tu objetivo.
    PD: cuando aparezca la noticia de que van ha hacer la segunda parte de 8 apellidos vascos (catalanes/extremeños/gallegos?) no te alteres. Eso es marketing, y seguramente mucha gente se alegrará e irá a verla. Si tú lo haces me preocuparía.
    PD2: Parece que eres el único que descarga pelis y series ilegalmente….que levanta la mano quien no lo haga
    ….otro tema es que lo expongas en un medio abiertamente….es como si yo pongo en comentarios un link de descarga de vuestra revista en pdf…

  • El problema de este artículo es que no es profesional. Mucho adorno pero poco contenido. Como ‘periodista’ deberías informarte bien antes de escribir. No puedes calumniar y decir que la película sólo funcionó en Andalucía y poco más porque no es cierto. Deberías además respetar a los casi 9 millones de espectadores de los 4 costados del país que fueron a verla y que a la gran mayoría les gustó, y mucho. Y les gustó por la simple razón de que les apetecía pasar un buen rato de risas, no buscaban el tipo de cine indie que a ti parece interesarte. Deberías saber que el cine es entretenimiento y tan válido es el comercial como el independiente. No entiendo como Yorokobu te deja escribir sobre cine si ni siquiera pagas por ver las películas. Como dejaste claro que tú de cine ni papa, un consejo, dedícate mejor a la cocina que por lo menos eres gracioso.

  • Y digo yo que un tío que limpia el baño con toallitas de Mercadona simplemente, lo más probable, es que viva sólo (y no me refiero a que sea el único que duerme en su casa). Que también, desde luego creo que lo más probable es que sea el único que duerma en su cama y ahí veo claramente la raíz de todos sus males. Búscate una novia.

  • Simplemente quería decirte que tus palabras suenan a ego de copy dolido, da la sensación de que estás frustado y el éxito de otros te duele. ¿Será porque piensas que nunca harás textos de más de cuatro líneas y como mucho para productos de limpieza?. ¿Por qué te molesta el éxito ajeno?. Las pretensiones de esta película son hacer reír y creo que lo ha conseguido ampliamente. ¿Tu problema? Das la sensación de parecer un amargado. Pero nada chico, según tú más de ocho millones de personas son idiotas. Creo que necesitas tomarte un «Cosmopolitan» y como dice Sonsoles búscate una novia, que se te ve tenso….

  • Flipando con los comentarios.
    No hace falta ser hipster, y apuesto que quien más quien menos y me incluyo un poco sí somos, para saber que una película, por el hecho de hacer reír, no tiene por qué ser vomitiva.
    El género de la comedia está absolutamente desprestigiado en este país (y en USA tb), y la culpa no creo que la tengan quienes vemos pelis en Internet, creo que la tienen los productores, ya hace tiempo comprados por productoras gringas, además del Ministerio de Cultura, con su política de subvención.
    Lo que más me sorprendió de Ocho Apellidos Vascos fue que estuviera distribuida por Universal Pictures.
    Sobre el contenido de la peli nada tengo que decir, excepto que es una peli con muy escasos recursos de guión: podrían haber hecho reaparecer al exnovio, a la madre, al novio de la madre, por ejemplo, podrían haber metido más trama kaleborroka, podrían haber hecho algún kameo de un arguiñano o alguien así, si lo que querían era «hacer gracia», ya que a muchos comentaristas os parece que dicho fin justifica cualquier boñiga.
    Comedia nunca tuvo que significar, de necesidad, encefalograma plano. Ni siquiera cuando la trama es tan simple como «chico encuentra chica, enredo, beso final», la típica trama de revestir los santos de un deseo femenino inexistente. Trama dañina como la que más, desde luego no inocua, ni inocente. Amigs, si os queréis reír con esta trama sin que se os nublen las ondas gamma, tenéis a Leo McCarey, a Billy Wilder y a George Cukor.
    En este Estado español, porque el nuestro no es un país del que se es sino un Estado en el que se está, como bien saben lxs euskaldunas, ha habido buen cine de comedia. Hilarante cine de comedia con una calidad cinematográfica y de guión impecable. Me permito el lujo de hacer una microcomparación entre «Ocho apellidos Vascos», esa comedia televisiva de misérrima calidad cinematográfica con la eterna (y me extraña tanto que no la hayáis mencionado todavía) «Amanece que no es poco».
    La comparación va como sigue: Amanece persistirá. Nuestros nietos se la pondrán a sus hijos para enseñarles historia de España. Lxs críticxs la mencionarán en los libros como ejemplo de lo que fue el cine español. Durante unas milésimas de segundo, yo creí que Ocho apellidos vascos tenía la pretensión (tal fue la fuerza de la campaña mediática previa que se hizo en su favor) de agarrar, si bien seguramente actualizado y edulcorado, el hilo del conflicto vasco-español que ciertamente Amanece no quiso tratar allá por los ochenta, en plena época de grandes atentados de ETA. Pero antes de que empezara la peli, al ver el amanecer planetario que precede a este bodrio insufrible, ya fui consciente de que no iba a encontrar, ni reflexión sobre nuestra el muy serio y muy divertido, arraigado e importante conflicto de nuestra identidad de Estado, ni desde luego un homenaje al vapuleado género de la comedia.
    Te apoyo, blogger!

  • 8 apellidos vascos es muy mala, tan mala como lo imposible. A mi no me entretiene ver chistes vascos y de andaluces que ya conozco y que son obvios ( el único bueno el de Dani diciendo sus 8 apellidos vascos…)! Ni me entretiene una historia de amor tan tan tan predecible y típica… Sin ninguna sorpresa, ni nada de humor inteligente… obviedades y obviedades!! Y muy mal realizada, muy básica, de teleserie sin apenas producción. El planteamiento de la película tiene su gracia y su originalidad al tratar un tema tabú en España pero está muy mal resuelta, podría ser una buena película y se queda en lo que se queda. En cuanto a lo imposible es cine de catástrofes sin guión alguno, también por eso hiperpredecible… En fin… este es el cine que nos vende mediaset y al que nosotros vamos como borregos. Lo triste es que haya tanta gente que piense que son buenas películas, eso es lo que a mí me da pena y rabia… mientras tanto grandes guiones de españoles seguirán en cajones de muchos despachos. Guiones de películas mucho más entretenidas que estas… Porque una buena película tiene calidad por sus guiones, realización, actores y muchas más cosas… pero siempre debe de ser entretenida y no tan predecible.

  • Cuando tengas otra de esas tardes de empijamarte te sugiero 3 bodas de más. A pesar de ser una comedia española, se salva de los topicazos y tiene algo diferente. Te ríes y pasas un rato entretenido, que es de lo que se trata, no? De nada.

  • Yo tengo que reconocer que me reí, obviamente es un humor recurrente pero no puedes aguantar esbozar alguna sonrisa. Lógicamente el bombo que se le ha dado es exagerado pero el boca a boca es imparable y seguramente habrá otras películas españolas que se lo merezcan, por ejemplo La Vida Inesperada de la que hablo en mi blog http://ow.ly/x3Mrf . Pero bueno, en el caso de Ocho Apellidos Vascos, es lo que tiene tener un grupo como Mediaset taladrando continuamente…
    Admiro tu valentía para ir a contracorriente! jajaja

  • Me parece muy fuerte que trabajando para una agencia de publicidad como la despensa, querido Nestor, hagas apología de las descargas y la piratería, desde un soporte como Yorokobu porque el que teníamos como afín en la industria del cine. Las criticas son siempre aceptadas, pero al saña y la desfachatez no son compatibles con trabajar juntos en proyectos. Tomamos nota…

  • Creí que para escribir en Yorokobu, era necesario ser más original. con artículos como este Yorokobu solo tiene de original su nombre. El tal Nestor, se nos presenta como un cerdo que limpia el baño por encima y que como no quiere ver a las masas, porque lógicamente el esta por encima de ellas, se va a quedar en casa, metidito en sus perfumadas sabanas, dedicándole solo 5 minutos a Facebook ( más es de cutres, ¿ verdad espabilao ?), además para ser más majete se vanagloria de piratearse una película, en fin, día festivo al más puro estilo Torrente, para rematar después de ver una película en esas condiciones hace una crítica estúpida y fácil. Se te ha olvidado contarnos que despues de los spaguetis, te hiciste una paja rememorando la gran película española en blanco y negro, muda, con enanos y Maribel Verdú Blancanieves. Tu artículo es insoportable espero no leerte nunca más

  • La verdad es que es el colmo hacer una crítica de una película diciendo abiertamente que la has visto de forma pirata. Ya estamos revisando si es constitutivo de delito. Como poco la revista se puede despedir de de la industria como anunciante y tu agencia de tener a ninguna empresa de entretenimiento como cliente. Os habéis lúcido.

  • Machaca en un mortero un diente de ajo con una guindillita y perejil. Añadele ese chorro de aceite crudo de oliva y cómete los espaghettis sin sufrir demasiado por la ausencia generalizada de inteligencia en tu país ( y en general en la humanidad) Por cierto, yo pasé un buen rato con la película: me sirvió para olvidar. ¿No será esa la clave de su éxito, igual que pasa con el chocolate (de comer) y con la marihuana?

  • Independientemente de la opinión que tengo de la película, que en este país se pueda decir públicamente que te descargas ilegalmente una película es una más de las razones por las que estamos como estamos, muy triste además por parte de esta publicación que lo permita.

  • No podría estar más de acuerdo.
    Los 9 euros peor invertidos en lo que a cine se refiere, verla solo en casa es una cosa, pero verla en un cine lleno de gente que no para de reirse es todo un tema.
    Me lo pase verdaderamente mal sintiéndome un bicho muy raro por no reirme bien alto con cada gag.
    Lamentable. Y por cierto la musica, porque no llea a bso es muy de médico de familia, vaya horterada.

  • Desprecios ad homine y amenazas en los comentarios en vez de defender la película con argumentos… porque seguramente no los hay para su defensa. No puedo asegurarlo porque ni siquiera pude terminar de verla, aburrido de caminos tan trillados y sin gracia. No comprendo por qué pudo gustarle a nadie, ni siquiera desde el punto de vista del puro entretenimiento (que no cumple, pero esa es sólo mi opinión). A lo mejor se me quedó lo mejor para el final, no lo niego pero lo dudo.

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