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9 de abril 2012    /   CREATIVIDAD
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Open Energy: Una herramienta para ver el consumo de energía en tiempo real

9 de abril 2012    /   CREATIVIDAD     por          
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Lo que describe esta historia pertenece al futuro. La localización es una ciudad en la que los objetos están conectados entre ellos, y con las personas, a través de la red global (Internet de las cosas). Los dispositivos de cada hogar y cada empresa pueden medir y mostrar su consumo energético en tiempo real. Los ciudadanos, con esa información, pueden conocer y modificar en cada instante el uso que hacen de la energía para optimizar su consumo.

Este proyecto de nuevos sistemas de visualización creativa, llamada Open Energy, se plantea como un modelo abierto donde los datos no pasan por ninguna empresa ni ningún gobierno. Van de la comunidad a la comunidad.

El proyecto es del arquitecto y diseñador de interacción Fran Castillo y desde hace unos días está en la plataforma de cofinanciación Goteo.org para conseguir fondos que permitan seguir desarrollándolo (también en filosofía abierta o, en otras palabras, con datos abiertos). “Diseñamos estas infraestructuras de abajo arriba en vez de arriba abajo”, explica Castillo, y con “arriba” se refiere a las empresas y con “abajo” habla de los individuos. “El hardware es abierto para que cada usuario pueda monitorizar su consumo. Al visualizar los datos, descubrimos aspectos de la ciudad que luego podemos gestionar”.

En ese futuro en el que cada persona y cada empresa pueda ver el consumo energético que está produciendo cada electrodoméstico o cada máquina será fácil planificar y corregir el uso que se hace de todos los aparatos eléctricos que un individuo tenga a su alrededor. En eso consiste, según Castillo, la ciudad híbrida. “Tu comportamiento evoluciona según los datos que vas recibiendo en tiempo real. Eso hace que las ciudades sean sistemas interactivos en los que los usuarios intervienen constantemente en su funcionamiento”.

Pero, además, se podrá ver el consumo que hace toda una población o toda una comunidad. Los datos revelarán dinámicas de comportamiento energético globales y con esa información los ciudadanos podrán tomar decisiones de las que hoy son totalmente ajenos. “Estamos explorando otras formas de visualización. Los usuarios pueden ver los espacios que más y menos consumen prácticamente en tiempo real, y además, aumentarán las formas en las que se relacionan con la energía”, especifica el arquitecto. “Estas herramientas van a redefinir la forma en la que se relacionan las personas y van a hacer a los usuarios cambiar su conducta en tiempo real. Por ejemplo, reduciendo su consumo energético en un determinado momento para evitar picos de consumo”.

Open Energy es “un intento de describir las ciudades emergentes”, explica Castillo. “Al disponer de esta información, los ciudadanos hallan nuevos significados. Estas herramientas permiten a los individuos comprender mejor su sociedad y las formas en las que se relacionan con la energía”.

Este es el primer prototipo de Open Energy, y en la actualidad Castillo trabaja en la redacción de “un tutorial para que cada persona pueda hacer su propia herramienta de monitarización”.

En la recogida de datos juegan un papel fundamental los sensores. Ellos pertenecen también a ese futuro sin remedio porque ya los utiliza el presente. “Estamos trabajando en el diseño de infraestructuras de sensores abiertos donde podamos sentir los datos”, revela Castillo. “Está surgiendo una red de sensores ciudadanos frente a los corporativos. Hay tecnologías de muy bajo coste de hardware abierto, como, por ejemplo, Arduino. Esta placa te permite introducir sensores que pasan una señal ‘real’ a una digital para transformarla en un dato analizable y fácil de tratar”.

El diseñador de interacción habla también de instalaciones urbanas como otra forma de visualizar la información. “Las instalaciones permiten experimentar de un modo más lúdico. El mobiliario urbano puede mostrar datos. Se pueden crear sistemas lumínicos de visualización de datos para aumentar el conocimiento de las cosas que hay a nuestro alrededor, como, por ejemplo, los niveles de contaminación. En 2008, estuvimos trabajando en Medialab en un proyecto de visualización de sustancias químicas en el aire que hacían distintos paisajes según estaba el ambiente en cada momento”.

Estos sensores han dado lugar también a la arquitectura adaptativa. “Hay edificios en los que la piel de una fachada (formada por placas solares) se mueve en función del sol para optimizar la luz y hay construcciones que cambian el color de su fachada en función de la temperatura y humedad interior. En muchos invernaderos hay sensores de humedad en la tierra que envía información a un ordenador para que regule el riego y disminuya o intensifique la entrada de luz”.

Y no solo eso. Hay aplicaciones más prosaicas. Como esta que cita Castillo: “Si el vaso se queda vacío, avisa al camarero”.

Lo que describe esta historia pertenece al futuro. La localización es una ciudad en la que los objetos están conectados entre ellos, y con las personas, a través de la red global (Internet de las cosas). Los dispositivos de cada hogar y cada empresa pueden medir y mostrar su consumo energético en tiempo real. Los ciudadanos, con esa información, pueden conocer y modificar en cada instante el uso que hacen de la energía para optimizar su consumo.

Este proyecto de nuevos sistemas de visualización creativa, llamada Open Energy, se plantea como un modelo abierto donde los datos no pasan por ninguna empresa ni ningún gobierno. Van de la comunidad a la comunidad.

El proyecto es del arquitecto y diseñador de interacción Fran Castillo y desde hace unos días está en la plataforma de cofinanciación Goteo.org para conseguir fondos que permitan seguir desarrollándolo (también en filosofía abierta o, en otras palabras, con datos abiertos). “Diseñamos estas infraestructuras de abajo arriba en vez de arriba abajo”, explica Castillo, y con “arriba” se refiere a las empresas y con “abajo” habla de los individuos. “El hardware es abierto para que cada usuario pueda monitorizar su consumo. Al visualizar los datos, descubrimos aspectos de la ciudad que luego podemos gestionar”.

En ese futuro en el que cada persona y cada empresa pueda ver el consumo energético que está produciendo cada electrodoméstico o cada máquina será fácil planificar y corregir el uso que se hace de todos los aparatos eléctricos que un individuo tenga a su alrededor. En eso consiste, según Castillo, la ciudad híbrida. “Tu comportamiento evoluciona según los datos que vas recibiendo en tiempo real. Eso hace que las ciudades sean sistemas interactivos en los que los usuarios intervienen constantemente en su funcionamiento”.

Pero, además, se podrá ver el consumo que hace toda una población o toda una comunidad. Los datos revelarán dinámicas de comportamiento energético globales y con esa información los ciudadanos podrán tomar decisiones de las que hoy son totalmente ajenos. “Estamos explorando otras formas de visualización. Los usuarios pueden ver los espacios que más y menos consumen prácticamente en tiempo real, y además, aumentarán las formas en las que se relacionan con la energía”, especifica el arquitecto. “Estas herramientas van a redefinir la forma en la que se relacionan las personas y van a hacer a los usuarios cambiar su conducta en tiempo real. Por ejemplo, reduciendo su consumo energético en un determinado momento para evitar picos de consumo”.

Open Energy es “un intento de describir las ciudades emergentes”, explica Castillo. “Al disponer de esta información, los ciudadanos hallan nuevos significados. Estas herramientas permiten a los individuos comprender mejor su sociedad y las formas en las que se relacionan con la energía”.

Este es el primer prototipo de Open Energy, y en la actualidad Castillo trabaja en la redacción de “un tutorial para que cada persona pueda hacer su propia herramienta de monitarización”.

En la recogida de datos juegan un papel fundamental los sensores. Ellos pertenecen también a ese futuro sin remedio porque ya los utiliza el presente. “Estamos trabajando en el diseño de infraestructuras de sensores abiertos donde podamos sentir los datos”, revela Castillo. “Está surgiendo una red de sensores ciudadanos frente a los corporativos. Hay tecnologías de muy bajo coste de hardware abierto, como, por ejemplo, Arduino. Esta placa te permite introducir sensores que pasan una señal ‘real’ a una digital para transformarla en un dato analizable y fácil de tratar”.

El diseñador de interacción habla también de instalaciones urbanas como otra forma de visualizar la información. “Las instalaciones permiten experimentar de un modo más lúdico. El mobiliario urbano puede mostrar datos. Se pueden crear sistemas lumínicos de visualización de datos para aumentar el conocimiento de las cosas que hay a nuestro alrededor, como, por ejemplo, los niveles de contaminación. En 2008, estuvimos trabajando en Medialab en un proyecto de visualización de sustancias químicas en el aire que hacían distintos paisajes según estaba el ambiente en cada momento”.

Estos sensores han dado lugar también a la arquitectura adaptativa. “Hay edificios en los que la piel de una fachada (formada por placas solares) se mueve en función del sol para optimizar la luz y hay construcciones que cambian el color de su fachada en función de la temperatura y humedad interior. En muchos invernaderos hay sensores de humedad en la tierra que envía información a un ordenador para que regule el riego y disminuya o intensifique la entrada de luz”.

Y no solo eso. Hay aplicaciones más prosaicas. Como esta que cita Castillo: “Si el vaso se queda vacío, avisa al camarero”.

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