fbpx
9 de abril 2012    /   BUSINESS
por
 

Open Street Map amenaza el dominio de Google Maps

9 de abril 2012    /   BUSINESS     por          
Compártelo twitter facebook whatsapp
thumb image

Wikipedia ganó la partida a la Enciclopedia Británica. ¿Las mismas fuerzas de la red colaborativa acabarán con el dominio de Google Maps? Open Street Map puede tener la respuesta. Con un modelo de gestión y organización similar a Wikipedia, la plataforma cartográfica ha logrado generar niveles de detalle sin parangón en muchos lugares del mundo.

Calidad suficiente para que Foursquare haya anunciado a principios de marzo que empezará a utilizarlo en lugar de Google Maps. O que Apple haya sido descubierta utilizando información de OSM en su nueva actualización de software sin citar su procedencia. Posteriormente a la publicación de este artículo en el número de abril de Yorokobu, Wikipedia también ha anunciado que comenzará a utilizar la plataforma.

La semilla de este proyecto la plantó un individuo. El programador Steve Coast, que fundó OSM en 2004 en Londres. Pero su desarrollo y éxito es fruto del trabajo de miles de personas. Concretamente, más de medio millón de usuarios registrados aunque, como suele ocurrir con este tipo de plataformas colaborativas, una minoría es la que aporta la información más detallada y valiosa (un 3%, según datos de la fundación OSM).

Armados con dispositivos GPS, smartphones y con acceso a imágenes de satélite por internet, individuos anónimos, sin nombres ni apellidos (aunque sí tienen que registrarse para contribuir con información) aportan todo tipo de detalles. El volumen de contribuyentes hace que el mapa nunca se quede quieto. Siempre hay alguien a mano para corregir o actualizar la información.

¿Dónde está la gran diferencia entre Google Maps y Open Street Maps? A fin de cuentas, el primero permite a terceros utilizar la plataforma para construir aplicaciones y programas. ¿No son las dos abiertas?

Según Henk Hoff, secretario de Open Street Map Foundation, las discrepancias son de base filosófica. “La mayor parte de los proveedores de mapas, incluido Google Maps, te dejan utilizar sus programas de forma gratuita, pero mantienen la propiedad sobre los datos y controlan la forma en que lo usas. Estas restricciones son una barrera para que cualquiera los utilice de una forma creativa, productiva y inesperada”.

Hoff es miembro de la fundación que vela por el correcto funcionamiento de la plataforma. “Nos encargamos de los servidores y los temas legales. Somos un pequeño grupo de voluntarios que cuenta con apoyo externo que se ocupan de mantener todo en funcionamiento. La plataforma se financia mediante donaciones”.

El hecho de que sea abierta tampoco debe llevar a equívocos. Que la aplicación sea libre no significa que no se puede ganar dinero con ella. MapBox, por ejemplo, es una startup estadounidense que utiliza Open Street Map para diseñar y comercializar mapas con un cuidado estético exquisito. Utilizan la misma información y plataforma que todo el mundo pero el que quiera utilizar sus diseños tiene que pagar. Esta misma compañía es la que está proporcionando a Foursquare el look and feel para los recientes cambios que ha puesto en marcha. El cambio de Foursquare a OSM vuelve a demostrar que las iniciativas colaborativas pueden ser igual de buenas, o incluso mejores, que las opciones comerciales”, añade el secretario de la fundación.

La delgada línea entre lo comercial y lo colaborativo plantea cuestiones por sí solas. Si la información está en manos de todo el que quiera acceder a ella, ¿qué sucede cuando una compañía la utiliza para comercializarla y venderla a terceros? “Si algunos anunciantes, perdona la expresión, son lo suficientemente tontos como para pagar por datos que pueden conseguir gratis, no hay mucho más que añadir. El problema surge cuando un tercero coge esos datos, añade información y luego lo vende a otro. La comunidad de OSM está siempre alerta para detectar ese tipo de abusos. Muchas veces con denunciarlo públicamente suele funcionar para que den marcha atrás. La comunidad no se toma bien que otros se aprovechen del trabajo de todos”, explica Hoff.

Para muchas otras personas que de forma individual hacen uso de la plataforma, Open Street Maps significa flexibilidad y libertad. “Unos lo utilizan para crear sus mapas de rutas en bici. Otros, para resaltar facetas específicas sabiendo que no tendrán que pagar nunca un peaje a nadie por usarlo. Pueden diseñarlo a su manera sin renunciar a tener el control sobre su información personal”. Todos están trabajando para crear un bien común que pertenece a todo el mundo y a nadie en particular.

Ilustración: Blastto

Este artículo fue publicado en el número de abril de Yorokobu.

 

Wikipedia ganó la partida a la Enciclopedia Británica. ¿Las mismas fuerzas de la red colaborativa acabarán con el dominio de Google Maps? Open Street Map puede tener la respuesta. Con un modelo de gestión y organización similar a Wikipedia, la plataforma cartográfica ha logrado generar niveles de detalle sin parangón en muchos lugares del mundo.

Calidad suficiente para que Foursquare haya anunciado a principios de marzo que empezará a utilizarlo en lugar de Google Maps. O que Apple haya sido descubierta utilizando información de OSM en su nueva actualización de software sin citar su procedencia. Posteriormente a la publicación de este artículo en el número de abril de Yorokobu, Wikipedia también ha anunciado que comenzará a utilizar la plataforma.

La semilla de este proyecto la plantó un individuo. El programador Steve Coast, que fundó OSM en 2004 en Londres. Pero su desarrollo y éxito es fruto del trabajo de miles de personas. Concretamente, más de medio millón de usuarios registrados aunque, como suele ocurrir con este tipo de plataformas colaborativas, una minoría es la que aporta la información más detallada y valiosa (un 3%, según datos de la fundación OSM).

Armados con dispositivos GPS, smartphones y con acceso a imágenes de satélite por internet, individuos anónimos, sin nombres ni apellidos (aunque sí tienen que registrarse para contribuir con información) aportan todo tipo de detalles. El volumen de contribuyentes hace que el mapa nunca se quede quieto. Siempre hay alguien a mano para corregir o actualizar la información.

¿Dónde está la gran diferencia entre Google Maps y Open Street Maps? A fin de cuentas, el primero permite a terceros utilizar la plataforma para construir aplicaciones y programas. ¿No son las dos abiertas?

Según Henk Hoff, secretario de Open Street Map Foundation, las discrepancias son de base filosófica. “La mayor parte de los proveedores de mapas, incluido Google Maps, te dejan utilizar sus programas de forma gratuita, pero mantienen la propiedad sobre los datos y controlan la forma en que lo usas. Estas restricciones son una barrera para que cualquiera los utilice de una forma creativa, productiva y inesperada”.

Hoff es miembro de la fundación que vela por el correcto funcionamiento de la plataforma. “Nos encargamos de los servidores y los temas legales. Somos un pequeño grupo de voluntarios que cuenta con apoyo externo que se ocupan de mantener todo en funcionamiento. La plataforma se financia mediante donaciones”.

El hecho de que sea abierta tampoco debe llevar a equívocos. Que la aplicación sea libre no significa que no se puede ganar dinero con ella. MapBox, por ejemplo, es una startup estadounidense que utiliza Open Street Map para diseñar y comercializar mapas con un cuidado estético exquisito. Utilizan la misma información y plataforma que todo el mundo pero el que quiera utilizar sus diseños tiene que pagar. Esta misma compañía es la que está proporcionando a Foursquare el look and feel para los recientes cambios que ha puesto en marcha. El cambio de Foursquare a OSM vuelve a demostrar que las iniciativas colaborativas pueden ser igual de buenas, o incluso mejores, que las opciones comerciales”, añade el secretario de la fundación.

La delgada línea entre lo comercial y lo colaborativo plantea cuestiones por sí solas. Si la información está en manos de todo el que quiera acceder a ella, ¿qué sucede cuando una compañía la utiliza para comercializarla y venderla a terceros? “Si algunos anunciantes, perdona la expresión, son lo suficientemente tontos como para pagar por datos que pueden conseguir gratis, no hay mucho más que añadir. El problema surge cuando un tercero coge esos datos, añade información y luego lo vende a otro. La comunidad de OSM está siempre alerta para detectar ese tipo de abusos. Muchas veces con denunciarlo públicamente suele funcionar para que den marcha atrás. La comunidad no se toma bien que otros se aprovechen del trabajo de todos”, explica Hoff.

Para muchas otras personas que de forma individual hacen uso de la plataforma, Open Street Maps significa flexibilidad y libertad. “Unos lo utilizan para crear sus mapas de rutas en bici. Otros, para resaltar facetas específicas sabiendo que no tendrán que pagar nunca un peaje a nadie por usarlo. Pueden diseñarlo a su manera sin renunciar a tener el control sobre su información personal”. Todos están trabajando para crear un bien común que pertenece a todo el mundo y a nadie en particular.

Ilustración: Blastto

Este artículo fue publicado en el número de abril de Yorokobu.

 

Compártelo twitter facebook whatsapp
One day on earth
La guerra del miedo en los medios
El triunfo sociológico de Ikea
No disparen al freelance
 
Especiales
 
facebook twitter whatsapp
Opiniones 1
  • la idea es buena pero llega un poco tarde y tardará todavía más en ser alternativa
    es cierto que google no tiene las fotos actualizadas, algunas imágenes son de hace casi 10 años pero el street view sí da mucha ventaja a google

    lo que echa para atrás de OSM es ver que en los mapas pone mocosoft, esa es una y la otra que las fotos que ponen para dibujar los mapas no cubren toda la superficie del planeta. En zonas urbanas sí hay fotos de ciudades grandes pero las demás no

  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    El rollo legal de las cookies

    La Ley 34/2002 nos obliga a avisarte de que usamos cookies propias y de terceros (ni de cuartos ni de quintos) con objetivos estadísticos y de sesión y para mostrarte la 'publi' que nos da de comer. Tenemos una política de cookies majísima y bla bla bla. Si continúas navegando, asumimos que aceptas y que todo guay. Si no te parece bien, huye y vuelve por donde has venido, que nadie te obliga a entrar aquí. Pincha este enlace para conocer los detalles. Tranquilo, este mensaje solo sale una vez. Esperamos.

    ACEPTAR
    Aviso de cookies